1) Consideraciones generales y resumen de los objetivos del artículo(1)
Velar por el desarrollo de la enseñanza religiosa y proveer a
su financiación recae de modo «lógico» sobre
las autoridades en los estados confesionales, así, por ejemplo,
en los países en los que el islam es la religión oficial
el endoctrinamiento religioso se mantiene incluso hasta en los niveles
de enseñanza universitaria puesto que se estima una pieza fundamental
en la formación de la identidad ideológica nacional. Por
el contrario en los estados sin religión oficial ese papel «lógicamente»
habría de recaer sobre cada una de las iglesias y religiones implantadas
y sobre las familias, pasando la enculturación religiosa del ámbito
social global al ámbito familiar e individual.
La realidad es que en algunos países nominalmente aconfesionales
el estado sigue financiando la educación religiosa en virtud de
la costumbre, la presión de los grupos religiosos o de concordatos
con la Iglesia Católica (como ocurre, por ejemplo, en España).
La diferencia con los estados confesionales es que la educación
religiosa no es obligatoria sino voluntaria y que cabe la posibilidad de
respetar las diversas confesiones minoritarias en el acceso al privilegio
de impartir su doctrina a sus seguidores en las escuelas públicas
y con cargo a la financiación estatal.
El caso español resulta particularmente interesante por lo reciente
de su consolidación (a partir del RD 2348/94(2))
y por la opción ecléctica que se ha seguido al diseñar
un sistema no exclusivo y doble.
Por una parte los alumnos protestantes, judíos o musulmanes,
además de los católicos deberán recibir clases de
«Religión» en las escuelas en el marco de una asignatura
de carácter confesional(3). Pero
por otra parte se deberá ofrecer durante tres años (dos de
Educación Secundaria Obligatoria y uno de Bachillerato) como alternativa
a los alumnos que no escojan por motivos ideológicos «Religión»,
una asignatura (a la que el legislador no ha dado nombre) de carácter
obligatorio y que ha de tratar de «las manifestaciones escritas,
plásticas y musicales de las diferentes confesiones religiosas».
A pesar de la ambigüedad del lenguaje, que denota de modo diáfano
la renuncia a un asesoramiento cualificado, resulta clara la apuesta por
una asignatura cuyo nombre más correcto sería, en consonancia
con lo que se defiende en este artículo «Historia de las religiones».
Dada la caracterización de la Historia de las religiones, su
vocación holística e interdisciplinar y su apertura a la
alteridad de otras creencias y otras culturas, su inserción en el
nuevo sistema educativo español puede resultar muy adecuada (a pesar
de que ésta se haya producido en el caso español de un modo
puramente accidental(4)). Frente a la «Religión»,
confesional, de base teológica, esencialista, exclusivista y moralista,
la «Historia de las religiones» estudiaría los hechos
religiosos sin ningún a priori, de modo lo suficientemente
diverso y aconfesional como para no vulnerar el principio constitucional
de libertad de creencias y cultos.
La docencia en una asignatura de este tipo la podrían encaminar
tanto historiadores como filólogos, filósofos y en general
otros educadores (tras una imprescindible capacitación) y posee
una serie de intereses formativos, tanto en lo que respecta al comportamiento
como al conocimiento.
En primer lugar, el estudio de las religiones del mundo en su diversidad
permite mejorar la relación de comprensión de lo ajeno, potenciando
la tolerancia, mitigando las actitudes xenófobas y etnocéntricas
y avivando los mecanismos de adaptación al nuevo entorno del mundo
mestizo y necesariamente tolerante del futuro. A la par que permite relativizar
la propia cultura vista desde el espejo del otro, también ayuda
a comprender mejor la propia herencia cultural, que en España se
caracteriza por conjugar identidades (del pasado y del presente) y alteridad
(catolicismo, islam, judaísmo, religiones antiguas presentes en
el arte, la literatura, la música).
En segundo lugar la «Historia de las religiones» ofrece
una serie de conocimientos, que adaptados a cada nivel educativo pueden
llevar a una reflexión progresiva sobre el fenómeno religioso
que permita dotar de instrumentos de comprensión y juicio, por ejemplo,
frente a las prácticas proselitistas de grupos religiosos violentos
y destructivos (contra los que el actual sistema educativo es bastante
ineficaz). Se puede, partiendo de la reflexión sencilla sobre la
diversidad de los lugares de culto, de las diversas formas de música
religiosa, de las diversas prácticas festivas o de la diversas tradiciones
mitológicas, enseñar en la pluralidad y de un modo ameno.
Aunque ambicioso, el objetivo último de la «Historia de
las religiones» sería enseñar a vivir y comprender
un mundo abierto y diverso, una «aldea global» en la que la
única opción de convivencia no destructiva es potenciar la
tolerancia, y quizás en primer lugar esa tolerancia religiosa inteligente
que nace del conocimiento(5).
2) Una historia conflictiva: el marco legal de la religión en el sistema educativo democrático español
La impartición de una (o varias) asignaturas de índole
confesional en un estado no religioso como es el democrático español
no ha dejado de resultar debatida y conflictiva. Las presiones (directas
o indirectas), por una parte de la iglesia católica (sobre la administración,
los padres de alumnos e incluso los jueces) y por otra de colectivos contrarios
a la existencia de la asignatura «Religión» en la enseñanza
pública han ido configurando un marco legal cuya confusión
no ha hecho más que consolidar el reciente RD 2438/1994.
Esta confusión radica en que desde el advenimiento de la democracia
se potenció una opción de compromiso que intentase aunar
la satisfacción de intereses creados(6)
con la nueva realidad de la libertad religiosa que establecía la
Constitución(7). El entramado jurídico
tiene su punto clave en el artículo 27.3 de la Constitución
que expresa lo siguiente: «Los poderes públicos garantizarán
el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
En síntesis las consecuencias de este artículo son dos, por
una parte los padres católicos están amparados para exigir
la enseñanza de Religión a costa del Estado, pero por la
otra los padres no católicos, no religiosos o ateos tienen derechos
equivalentes. El Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede
sobre enseñanza y asuntos culturales (de 3 de enero de 1979) en
su artículo 2 concreta la categoría curricular de la enseñanza
de «Religión católica»: ha de estar presente
«en todos los centros y en condiciones equiparables a las demás
disciplinas fundamentales». Será la Ley Orgánica 1/1990
(de 3 de octubre) de ordenación general del sistema educativo (LOGSE)
la que, al reformar el sistema educativo, establezca el modelo actual,
que consolida en la disposición adicional segunda el marco de desarrollo
de la enseñanza de «Religión» y su carácter
plural y abierto además de al catolicismo a diversas otras confesiones
religiosas(8).
Pero quedaba por resolver el problema que nos interesa en este trabajo,
el de la alternativa para los alumnos que no deseasen cursar estas asignaturas
confesionales.
A lo largo de los años se han barajados diversas opciones. La
ética, una especialidad bien consolidada en los estudios filosóficos
se defendió como alternativa, pero su forzado papel sustitutorio
frente a la «Religión», su conversión caricaturesca
en una suerte de «religión laica» convenía mal
a la trayectoria científica actual de la disciplina. El estudio
asistido, que permitía a los alumnos repasar bajo tutela diversas
materias de su plan de estudios fue declarado nulo por un conjunto de sentencias
del Tribunal Supremo que estimaban que los alumnos que optasen por la «Religión»
podían verse desfavorecidos en su trayectoria curricular (a la par
que la ventaja de la tutorización ofrecida en el estudio asistido
podía disuadir a alumnos y padres católicos de optar por
la asignatura de «Religión»). Diversos grupos de presión
(especialmente asociaciones de padres de alumnos de diferente sesgo ideológico)
defendieron otras opciones variadas que iban desde la renuncia a ofrecer
alternativa a la clase de «Religión» (es decir dejar
a los alumnos en el recreo) a la impartición de la «Religión»
fuera del horario lectivo (con el esfuerzo que hubiera supuesto para los
padres religiosos tener que encarar por sus propios medios los desplazamientos).
3) La asignatura alternativa a «religión» en el RD 2438/1994
El RD 2438/1994 por el que se regula la enseñanza de la Religión
intenta resolver estas cuestiones al clarificar las características
de la asignatura «Religión», pero sobre todo y en lo
que nos interesa en este artículo, al crear una asignatura a la
que no se nombra (más que con la denominación genérica
«actividades de estudio alternativas») pero que tendría
la categoría de obligatoria (artículo 3.4) para los alumnos
que no cursasen alguna de las de «Religión». Esta asignatura
de carácter general en la mayoría de los niveles educativos
transforma sus propósitos durante dos años de Educación
Secundaria Obligatoria y uno de Bachillerato (artículo 3.3). En
esos tres años esta alternativa a la «Religión»,
impartida de modo simultáneo a la anterior aunque libre de evaluación
y de constancia en los expedientes académicos de los alumnos (artículo
3.4) habría de versar sobre «aspectos culturales relacionados
con las religiones» (preámbulo) o en la definición
más detallada del artículo 3.3: «sobre manifestaciones
escritas, plásticas y musicales de las diferentes confesiones religiosas,
que permitan conocer los hechos, personajes y símbolos más
relevantes, así como su influencia en las concepciones filosóficas
y en la cultura de las distintas épocas». En el artículo
6.3 se especifica que el Ministerio de Educación y Ciencia y los
órganos competentes de la Comunidades Autónomas determinarán
quiénes habrán de ser los encargados de impartir esta asignatura
(en los centros públicos tendrán que ser funcionarios del
Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria). En la única
disposición adicional se especifica que las administraciones competentes
habrán de promover actividades de formación del profesorado
y la elaboración de materiales didácticos.
4) «Historia de las religiones»: una propuesta científica consolidada
Dada la indeterminación que trasluce del análisis del
RD 2438/1994 y que permite múltiples propuestas, se defenderá
en las páginas que siguen un modelo para dotar a la asignatura trianual
alternativa a «Religión» de contenidos científicamente
consecuentes con la práctica común en los países de
nuestro entorno cultural, dado que la disciplina tiene una implantación
muy reciente en España (está en vías de consolidación
docente desde la puesta en marcha de los nuevos planes de estudio universitarios
hace dos años(9)) y su impacto social
no ha sido todavía suficientemente destacado (la sociedad y las
autoridades rectoras de la política educativa no son conscientes
de la existencia de profesionales cuya especialización es el estudio
del fenómeno religioso desde una óptica global(10)).
En primer lugar resulta necesario «bautizarla» dado que
parece poseer una entidad suficiente como para que la denominación
genérica «actividades de estudio alternativas» resulte
inapropiada. El modo más prestigioso y académicamente consolidado
de referirse a la disciplina que trata los fenómenos religiosos
(la religión y las religiones) desde una óptica científica
y no confesional es «Historia de las religiones» (el foro internacional
de la disciplina es la IAHR --International Association of History of
Religions--) aunque conviven otras denominaciones que tienen una implantación
en ámbitos más restringidos como «Ciencia de la religión»(11),
«Ciencias de las Religiones»(12),
«Estudios religiosos»(13) o
la más minoritaria «antropología religiosa»,
entre otras(14). Pero Historia de las religiones
parece hoy por hoy la opción más adecuada, entendida en un
sentido extenso y sin veleidades apropiatorias por parte de los especialistas
de las disciplinas históricas.
5) ¿Quienes podrían impartir la asignatura «Historia de las religiones»?
Este es quizás uno de los puntos en los que una explicación
suficientemente clara resulta más necesaria. El que la disciplina
incluya el término historia no quiere decir que solamente puedan
impartirla los historiadores, sino que se opta por una metodología
que sitúa los hechos religiosos en una perspectiva humana (la vida
del hombre en la tierra es su historia) y no suprahumana (como hace la
teología o los diversos acercamientos confesionales al fenómeno
de la religión). Se trata de una opción que parte de la premisa
de que los hechos religiosos, para poder ser estudiados con los instrumentos
del análisis científico, no pueden ser otra cosa que obra
de hombres, aunque la explicación que éstos les hayan dado
a lo largo del tiempo haya podido ser teológica. Así las
interpretaciones teológicas se convierten en aproximaciones imaginarias
y religiocéntricas (surgidas en el seno de los esquemas interpretativos
y la cosmovisión de una religión específica), susceptibles
de ser analizadas como contingencias culturales, como desarrollos ideológicos
de culturas determinadas y entrando de lleno en la categoría de
objetos de estudio para la disciplina.
La historia de las religiones es una aproximación holística
(cuya finalidad es alcanzar explicaciones generales por medio de la utilización
del mayor número de instrumentos de análisis posible) al
fenómeno religioso y por tanto desde su consolidación disciplinar
hace más de un siglo ha propiciado la interdisciplinariedad, potenciada
en mayor medida en los últimos decenios (en que ésta se ha
convertido en estrategia común en la mayoría de las disciplinas
científicas y humanísticas). El análisis histórico-religioso
utiliza todo tipo de instrumentos forjados por diversas disciplinas con
la finalidad de comprender mejor el hecho religioso y se plasma en particular
en el uso de los siguientes enfoques principales:
-análisis filológico e histórico(15)
-análisis iconográfico y arqueológico(16)
-análisis filosófico(17)
-análisis antropológico(18)
-análisis sociológico(19)
-análisis psicológico(20)
-análisis fenomenológico(21)
La conclusión que se extrae de las puntualizaciones anteriores
es que a la Historia de las religiones se puede llegar desde muy diversos
campos del saber y que cualquier enfoque puede resultar válido siempre
que se respete el cinto metodológico que ha consolidado la disciplina
en el último siglo(22).
La asignatura «Historia de las religiones» en ESO y Bachillerato
podría, por tanto, ser impartida por profesores surgidos de muy
diversas especialidades (lo que resulta una ventaja a la hora de organizar
la enseñanza en los centros docentes), tanto historiadores como
filólogos, filósofos y otros educadores tras una indispensable
capacitación(23). En el futuro,
cuando accedan a los puestos de funcionarios docentes los alumnos que están
cursando los nuevos planes de estudio universitarios en muchos de los cuales
se incluyen asignaturas, especializaciones o títulos propios en
Historia de las religiones o asignaturas afines(24)
esta capacitación ya no será, para ellos, necesaria.
6) Características diferenciales de la asignatura «Historia de las religiones» frente a «Religión»
Para delimitar correctamente la asignatura «Historia de las religiones»
resulta necesario diferenciarla de las asignaturas confesionales de «Religión»(25).
Para no vulnerar el principio constitucional de libertad religiosa
esta asignatura habrá de ser aconfesional, de tal modo que no enfrente
las convicciones de padres y alumnos que no deseen una enseñanza
religiosa, para ello la óptica de análisis desarrollado por
la Historia de las religiones es la más adecuada (como se argumentó
en § 5).
Lógicamente habría también de ser una asignatura
alejada de la óptica teológica, que encarase el estudio de
las religiones desde una perspectiva no moralista (sin buscar extraer conclusiones
de moral práctica), no exclusiva (basada en el respeto por las creencias
ajenas), diversa (incidiendo en la significación de la riqueza y
diversidad de las experiencias religiosas) y no esencialista (las experiencias
religiosas habrían de analizarse como productos de la sociedad que
las crea renunciando a postular la existencia de un mensaje esencial o
de una religión original o natural).
Además, frente a la óptica forzosamente religiocéntrica
desarrollada en las diversas asignaturas de «Religión»
que encaran los fenómenos religiosos con los filtros interpretativos
del credo que están enculturando(26),
la asignatura «Historia de las religiones» habría de
enfocarse desde una óptica universal y enfrentando el repaso de
la diversidad de las religiones del mundo de un modo no discriminatorio
y sin intenciones panegiristas.
7) Sugerencias para la elaboración de unos materiales didácticos(27) en «Historia de las religiones», 1: la progresiva iniciación en los conceptos
El RD 2438/1994 no puntualiza los cursos específicos en los que
habrá de ofertarse la asignatura que hemos denominado «Historia
de las religiones», únicamente plantea que habrán de
ser dos de Educación Secundaria Obligatoria y uno de Bachillerato.
Esta indeterminación deja un año de respiro a las autoridades
competentes (MEC y Comunidades Autónomas) para proceder a la organización
de actividades de formación del profesorado y de elaboración
de materiales didácticos puesto que la Disposición final
tercera plantea que lo establecido en el RD habrá de aplicarse a
partir del curso que comienza en septiembre (el 1995/1996). Para no romper
la lógica de la enseñanza, a la larga y si este modelo se
termina consolidando, lo conveniente sería desarrollar la asignatura
«Historia de las religiones» en los dos últimos cursos
de ESO y en el primero del Bachillerato, un tramo de edad (14 a 17 años)
en el que se puede esperar una respuesta positiva por parte de los alumnos
a niveles de conceptualización progresivamente complejos.
En un primer momento habrán de barajarse conceptos y aproximaciones
sencillas que incidan en facetas de las religiones que resulten fácilmente
comprensibles por alumnos que, en teoría, no han tenido contacto
previo con los hechos religiosos (dado que sus padres son no creyentes,
no religiosos o ateos). Para ello cuatro estrategias principales parecen
las más efectivas. La primera es incidir en la «religión
visible», es decir la iconografía, la arquitectura y en general
el arte religiosos. Mostrar cómo se representa a la divinidad en
las diferentes religiones o cómo se construyen los lugares de culto
a la par que promueve el conocimiento y el respeto hacia el patrimonio
cultural permite iniciar la introdución en el complejo concepto
de diversidad religiosa. Otro tanto, aunque en una faceta complementaria
del aprendizaje, se puede alcanzar con la «religión audible»,
la iniciación a la música sacra tanto del catolicismo, como
del cristianismo oriental, el budismo tibetano o zen o los pueblos preestatales
abre un universo de experimentación sonora que potencia la aproximación
a la alteridad. La «religión practicada» es otro campo
de fácil comprensión y se pueden tomar ejemplos de festividades
sagradas de diversas religiones (por ejemplo las celebraciones solsticiales)
para acceder de modo sugestivo a calibrar los parecidos estructurales (dentro
de la infinita variedad) de muchas religiones(28).
La «religión mental» suele resultar más compleja
de aprehender que las manifestaciones religiosas que acabamos de citar,
pero de todas formas existen algunos campos en los que las ideas religiosas
pueden resultar sugestivas para alumnos de 14-15 años, la mitología,
la historia sagrada pueden tomarse como excusas para, por medio del lenguaje
experiencial del cuento, introducir en la riqueza de las grandes obras
religiosas de la literatura mundial (como la Biblia, el Mahabharata,
la Odisea o los relatos germánicos, japoneses o mesoamericanos).
En un nivel superior, que podría corresponder a los tramos finales
del último curso de ESO y al curso de Bachillerato se podrían
introducir temas más complejos tanto por su abstracción como
por su carácter polémico. Las diferentes ideas de la divinidad
en las distintas religiones (desde la negación en ciertos tipos
de budismo hasta las religiones meramente devocionales), la multiplicidad
de las prácticas religiosas (desde la religión «laica»
y política al misticismo), la disparidad de los códigos morales
o la diversidad de los especialistas en la religión (desde el chamán
al sacerdote, desde las religiones que incluyen mujeres oficiantes a las
que no lo contemplan), permitirán ahondar en la experiencia de los
contrastes y la diversidad de las sociedades humanas. El estudio del conflicto
religioso (la intolerancia, las guerras de religión, la destrucción
de unas religiones por otras) puede servir de contramodelo al repaso de
momentos en los que existieron religiones conviviendo en armonía
(como en el medievo andalusí o en largos periodos prósperos
en la India, China o el Japón), y que permiten ilustrar los beneficios
de la tolerancia. La finalidad última de esta parte de la asignatura
sería potenciar una progresivamente compleja reflexión sobre
el fenómeno religioso en su variedad y riqueza.
8) Sugerencias para la elaboración de unos materiales didácticos en «Historia de las religiones», 2: análisis de religiones históricas y de problemas religiosos en el mundo actual
Como complemento a esta parte de introducción progresiva de conceptos
que acabamos de esbozar, y para que el alumno no pierda las líneas
maestras de la asignatura, resultará conveniente presentar a la
par (quizás dedicando clases alternadas a cada uno de ellos) una
serie de religiones y problemas religiosos siguiendo un esquema de tipo
histórico que incida en el fenómeno del cambio religioso.
Resulta necesario discriminar de entre el elenco de las religiones
históricas para adecuarse por una parte a los objetivos de desarrollo
establecidos en la LOGSE para ESO y Bachillerato y por otra a la lógica
de los intereses generales de los alumnos españoles y las especificidades
de cada Comunidad Autónoma. Así, si bien es imprescindible,
por ejemplo el estudio del budismo o el hinduismo, éste no puede
ser tan profundo como el del cristianismo católico, del mismo modo
que en Gran Bretaña se incide más en este tipo de religiones
(hinduismo o sijismo en particular) en la asignatura de «Estudios
religiosos» ya que existen minorias destacadas de fieles de esas
religiones en el país. Sin caer en el etnocentrismo o el religiocentrismo,
de todos modos parece necesario dedicar más esfuerzos a las religiones
implantadas en la zona para hacer más comprensible la asignatura.
Así en Comunidades Autónomas particularizadas será
especialmente necesario dedicar algún tema a desarrollos religiosos
propios, por ejemplo la mitología vasca, las fiestas religiosas
en Andalucía, o la religión de los pobladores prehispánicos
en las Islas Canarias.
Se pueden sugerir, en esbozo, siete grandes bloques resultando los
dos últimos los que más peso docente requerirían.
I) LA PROBLEMATICA DE LAS PRIMERAS RELIGIONES
1. La controversia sobre el orígen de la religión (¿cuándo
comienza a testificarse arqueológicamente el comportamiento religioso?).
Hominización y religión.
Interés didáctico y formativo: ilustrar la importancia
en cualquier materia de la discusión sobre los orígenes,
no solamente planteados desde una perspectiva filosófica en la que
cabe una multiplicidad de respuestas sino desde el análisis de evidencias
materiales que cimenten la reflexión.
2. Ecología de las religiones. La religión como medio
de protección del entorno
Interés didáctico y formativo: ilustrar que las actitudes
«ecologistas» no son patrimonio del mundo actual y que otras
culturas han actuado con estrategias diversas (muchas de ellas de índole
religiosa) a la hora de mitigar el impacto antrópico sobre el medio
ambiente(29).
3. Reflexiones sobre el arte prehistórico y su carácter
religioso
Interés didáctico y formativo: ofrecer una explicación,
desde la óptica de una disciplina específica, de un material
visual que los alumnos conocen (aunque presentado según las normas
de la disciplina Historia del arte). El estudio de figuras y objetos permite
introducir conceptos como el de chamanes y primeros especialistas en lo
sagrado o el de sacralización de los animales.
II) LOS DESARROLLOS ANTIGUOS
1. Los grandes imperios: despotismo y religión
Interés didáctico y formativo: por medio del estudio
de algún ejemplo concreto (Egipto, el Perú incaico o la China
imperial, entre otros) introducir el concepto de divinización del
monarca y de utilización de la religión como medio de dominio.
2. El tiempo sagrado
Interés didáctico y formativo: gracias al estudio de
algún ejemplo concreto (quizás el mejor sea el mesoamericano
para el que hay iconografía suficiente) introducir el concepto de
tiempo religioso, edades del mundo y del hombre tal como se imagina en
las religiones antiguas.
3. El mito como explicación del mundo
Interés didáctico y formativo: introducir, gracias a
la imagen y la literatura la existencia de estructuras explicativas alternativas
a la científica actual. El mito griego, por su perduración
en el arte y en la cultura occidentales hasta la actualidad puede quizás
ofrecer el desarrollo más comprensible para el alumno.
III) LAS RELIGIONES ORIENTALES
1. Las religiones en la India: la experiencia de la diversidad
Interés didáctico y formativo: mostrar una sociedad que
desde milenios ha sido un crisol de religiones (hinduismo, budismo, jainismo,
islam, sijismo, etc.), incidir en la propia diversidad inherente al hinduismo,
mostrar con imágenes (e incluso documentales) el mestizaje religioso
2. Buda: de hombre a Dios
Interés didáctico y formativo: mostrar como una misma
religión (en este caso el budismo) puede entender de modo muy diverso
la figura de su fundador, los desarrollos hinayanistas no hacen de Buda
más que un hombre que consigue la iluminación y abre un camino
a los demás, los desarrollos mahayanistas divinizan a Buda y lo
llegan a considerar preexistente al mundo.
3. Las religiones en el Japón: el Oriente industrial y la religión
Interés didáctico y formativo: mostrar de que manera
las religiones siguen arraigadas en una sociedad muy desarrollada como
es la japonesa, ilustrar cómo se combina la religión nacional
(sintoísmo) con el budismo y otros diversos grupos minoritarios
generando una doble o triple práctica religiosa.
IV) EL JUDAISMO
1. La Biblia judía como producto histórico
Interés didáctico y formativo: analizar un texto clave
como es la Tanak (la Biblia judía) en el marco de
la historia del pueblo judío, determinar que lo que desde criterios
religiocéntricos se estima como revelado tiene muy diversos etapas
de consolidación y que el mensaje religioso se adapta a las vicisitudes
históricas del pueblo que lo crea, utiliza (y modifica).
2. El judaísmo en la Península Ibérica
Interés didáctico y formativo: presentar a los principales
pensadores religiosos judíos de Sefarad, su impacto en el resto
del mundo judío (por ejemplo la cábala) y en el pensamiento
no judío. Mostrar que la tolerancia fué un crisol para el
desarrollo cultural en el mundo mestizo del medievo en la Península
Ibérica.
3. La cuestión judía
Interés didáctico y formativo: mostrar cómo en
diversos momentos históricos se han realizado terribles persecuciones
contra los judíos que culminan en el holocausto nazi. Ilustrar los
horrores de la intolerancia.
V) EL ISLAM
1. Religión, política y derecho en el islam
Interés didáctico y formativo: mostrar cómo en
la más reciente de las grandes religiones se imbrican profundamente
política, legislación y religión, lo que determina
la influencia de los líderes religiosos que intentan aplicar la
legislación religiosa (la charia) incluso en el mundo actual. Analizar
los textos (el Corán en especial) en los que se basa la religión
islámica.
2. Las corrientes religiosas en el islam: chiítas, sunnitas y
otros
Interés didáctico y formativo: ofrecer información
sobre las divisiones del islam, los puntos en los que se diferencian unos
grupos de otros y en los que concuerdan (los pilares de la fe, que marcan
la mutua pertenencia a una misma religión). Ilustrar el hecho de
que en una religión caben a la par criterios que potencian la diversidad
y la identidad.
3. El islam en Al Andalus
Interés didáctico y formativo: presentar a los principales
pensadores religiosos musulmanes de Al Andalus, su impacto en el
resto del mundo musulmán y en el pensamiento no musulmán.
Incidir en el hecho que la tolerancia fué un crisol para el desarrollo
cultural en el mundo mestizo del medievo en la Península Ibérica.
VI) EL CRISTIANISMO
1. Diversidad del cristianismo
Interés didáctico y formativo: superar el religiocentrismo
mostrando que el catolicismo no es más que una (la que mayor impacto
numérico ha alcanzado) de las opciones cristianas. Analizar la ortodoxia,
los cristianismos reformados, minoritarios y sincréticos para calibrar
la riqueza de la religión.
2. El cristianismo primitivo
Interés didáctico y formativo: analizar la época
formativa (los orígenes y las mutaciones primeras) de una religión
de la que en el apartado anterior se ha esbozado la diversidad. Ilustrar
el cambio religioso. Conocer los grandes textos del cristianismo.
3. Cultura e Iconografía cristianas
Interés didáctico y formativo: ofrecer los parámetros
interpretativos para comprender el arte, la música y en general
la cultura cristiana en sus diversas manifestaciones. Este habrá
de ser uno de los desarrollos a los que habrá de dedicarse un mayor
número de horas lectivas.
VII) LAS RELIGIONES EN EL MUNDO ACTUAL(30)
1. Religión y violencia, 1: los conflictos religiosos en el mundo
actual
Interés didáctico y formativo: presentar algunos conflictos
religiosos actuales (como el que se desarrolla en Israel, en el Ulster
o en Bosnia), analizar hasta qué punto la religión es uno
más de los ingredientes en la radicalización de los conflictos.
2. Religión y violencia, 2: los grupos religiosos destructivos
Interés didáctico y formativo: presentar la problemática
que se produce en las naciones democráticas entre el derecho a la
libertad religiosa y la necesidad de reprimir las prácticas ilegales
(fraude fiscal, prostitución, extorsión, trabajos forzados,
sometimiento vejatorio al líder, tortura psicológica o terrorismo)
que al amparo de este derecho realizan algunos grupos supuestamente religiosos.
Informar a los alumnos de las prácticas de captación de estos
grupos.
3. El fundamentalismo y el integrismo religioso
Interés didáctico y formativo: introducir ópticas
religiocéntricas como son las fundamentalistas e integristas como
contramodelos de la tolerancia que se propugna en la asignatura.
4. Mujer y religión
Interés didactico: mostrar la discriminación que en algunas
religiones se produce por motivos de sexo y presentar el contramodelo de
la sociedad igualitaria que propugna la Constitución española.
5. Ateísmo y otras opciones no religiosas
Interés didáctico y formativo: analizar a escala mundial
la presencia de ateos y no religiosos (cercanos a los 1000 millones en
la actualidad, cifra similar a la de los católicos o musulmanes),
presentar los argumentos en los que se basan los defensores de estas opciones.
6. La religión en las sociedades laicas
Interés didáctico y formativo: tomando como modelo el
ejemplo español analizar el papel que desempeña la religión
en las sociedades laicas. Calibrar el fenómeno a escala mundial
(se presenta en países en los que existen muy diversas tradiciones
religiosas).
7. La diversidad religiosa del mundo actual
Interés didáctico y formativo: incidir en la complejidad
y diversidad del mundo actual. Analizar la diversidad en el seno de algunas
religiones (judaísmo, islam o cristianismo con los diferentes subgrupos
ideológicos: liberales, conservadores y ortodoxos). Analizar la
diversidad en el seno de algunos países. Incidir en que la tolerancia
es la única opción en un mundo diverso como es el actual.
Incidir en la importancia del conocimiento como estrategia de comprensión
del mundo.
Para el desarrollo de este bloque (coetáneo a la introducción
en los aspectos más complejos de la parte primera, como vimos en
§ 8) se podría dedicar el curso completo de Bachillerato (lo
que conviene con los objetivos que para esta etapa contempla la LOGSE).
Se trataría de analizar problemas de religiones del presente desde
una óptica participativa (a lo que la temática se presta).
Se pueden hacer trabajos de participación general tomando como motivo,
por ejemplo, el análisis del tratamiento en la prensa de algún
problema de especial actualidad (de los numerosos que a lo largo del año
se suelen producir(31)).
9) Interés formativo general de la asignatura «Historia de las religiones»
La historia de las religiones al definirse como la aproximación
analítica integral al fenómeno religioso, posee el interés
de potenciar el conocimiento (de la diversidad de la cultura humana a través
de los hechos religiosos) y a la par desarrollar el autoconocimiento (una
de las finalidades algo olvidadas de las enseñanzas humanísticas)
por la vía indirecta, pero muy eficaz, del contraste con la alteridad
de otras culturas y otras épocas enfrentadas a la resolución
de parecidos retos existenciales. La sociedad actual (postindustrial) necesita,
además, afianzar un nuevo consenso que permita la convivencia y
el desarrollo personal pleno en un mundo progresivamente unificado y el
papel de la asignatura «Historia de las religiones» en este
contexto puede ser el de servir de palanca para mitigar los conflictos
o cuando menos para no avivarlos gracias a la comprensión de lo
ajeno. La reflexión sobre la diversidad de las religiones históricas
tiene el valor pedagógico de permitir relativizar los postulados
de la propia cultura, en un ámbito en el que es muy difícil
que una persona se sustraiga a posturas preconcebidas, sobre todo si están
arraigadas en una educación (enculturación) generalmente
determinada por la valoración preferente de la religión y
la cultura propias. La historia de las religiones se caracteriza por el
marco mundial de sus intereses, por el respeto y la sensibilidad hacia
todas las manifestaciones religiosas, entendidas en pie de igualdad como
materias de estudio, lo que permite, por medio de la reflexión y
el autoconvencimiento (y no por la imposición mass-mediática
o normativa) limar las posturas etnocéntricas, religiocéntricas,
xenófobas o eurocéntricas. Comprender las razones últimas
que provocan actitudes irracionales e intolerantes, puede ayudar a reaccionar
de modo constructivo cuando éstas se manifiestan, de tal modo que,
por ejemplo, ante el integrismo no se caiga en la fácil tentación
de pensar de modo integrista. Conocer la diversidad de las creencias humanas
puede llevar a valorar con unos ojos nuevos las propias, con una profundidad
que radique en (y consolide) la tolerancia.
La asignatura «Historia de las religiones» puede ofrecer
al modelo educativo español un triple ámbito de comprensión
de esta compleja riqueza cultural (religiosa). Por una parte puede ayudar
a ahondar en el conocimiento de la herencia religiosa española,
que se plasma no sólo en el arte o el pensamiento cristiano, sino
también en el judío, musulmán o el del mundo antiguo.
Por otra parte y profundizando progresivamente en la alteridad, ayudar
a asimilar la herencia europea (referente obligado de nuestra realidad
política) para desembocar final y necesariamente en la mundial,
que, aunque generalmente descuidada (por el desconocimiento que radica
en un muchas veces inconsciente etnocentrismo), marca la pertenencia de
todos los seres humanos a la «aldea global» que es el mundo
actual (y lo será en mayor medida para las generaciones a las que
se dedican los esfuerzos educativos del presente). La «Historia de
las religiones» desde esta estrategia progresivamente globalizadora
puede enseñar a asumir como propio lo que se estima comunmente ajeno,
a potenciar la tolerancia y los comportamientos adaptativos frente a los
retos que planteará la cultura mestiza del futuro.
Con posterioridad a la elaboración de las reflexiones que conforman
el presente artículo han visto la luz las directrices que ha elaborado
el Ministerio de Educación y Ciencia y que son de aplicación
en el ámbito de gestión del MEC a partir del curso 1995-1996
y de aplicación, con carácter supletorio, en el ámbito
de las demás administraciones educativas en tanto no desarrollen
sus propias disposiciones en virtud de sus competencias transferidas. Aunque
tratan generalmente de cuestiones de índole práctica (la
puesta en marcha urgente de estas enseñanzas a menos de medio mes
de su publicación en BOE), en la Resolución de 16 de Agosto
(BOE 6 de septiembre de 1995) se dan dos pasos determinantes para la concreción
del perfíl científico que los responsables del Ministerio
parecen desear que tenga la asignatura que nos interesa y que en páginas
anteriores optábamos por bautizar «Historia de las Religiones».
El primero es nombrarla «Sociedad, Cultura y Religión»
y el segundo es desarrollar en anexo una propuesta de módulos temáticos
(consistentes en una veintena de apartados). El primer comentario que aflora
a la mente de un especialista en historia de las religiones es que se ha
elegido un modelo extremadamente religiocéntrico que solamente contempla
de modo particularizado las tres religiones monoteístas (cristianismo
-al que se dedican siete apartados-, islam -al que se dedican dos apartados-,
judaísmo -al que se dedican dos apartados-, y otros tres a interrelaciones
y reflexiones generales sobre las tres religiones), como si las religiones
del mundo se redujesen a las tres que tuvieron una implantación
en la Península Ibérica en los últimos diecinueve
siglos. Se trata de una opción sesgada que parece incluso chocar
con el espíritu plural que, por lo menos en el lenguaje inconcreto
de los preámbulos, parece presidir la labor del legislador: así
en la órden del 3 de agosto (BOE 1 de septiembre) se dice de modo
textual: «... es preciso recalcar que las actividades relativas a
la cultura religiosa deben propiciar, muy especialmente, el espíritu
de tolerancia y la reflexión respecto a lo que las distintas religiones
han supuesto para el pensamiento, la cultura y la sociedad» (se entiende
que a nivel mundial y no sólo del Estado Español).
A pesar de la declaración de intenciones no hay lugar para las
religiones de las sociedades preestatales, ni para las del mundo clásico,
ni las autóctonas africanas o americanas (en el caso americano sólo
se contempla el cristianismo, lo que resulta extremadamente significativo
de una opción ideológica profundamente religiocéntrica
y etnocéntrica). Pero lo resulta aún más grave desde
la óptica de la conformación de una materia auténticamente
plural es que nada se contempla de las religiones orientales, ni de los
nuevos movimientos religiosos contemporáneos. Solamente en cinco
apartados generales de orientación filosófica (que corresponderían
al nivel de Bachillerato) podría llegar a caber alguna mención
a algún aspecto de la enorme riqueza de las tradiciones religiosas
no monoteístas.
El consuelo que parece quedar frente a un programa de concepción
tan estrecha es que las diversas Comunidades Autónomas con competencias
transferidas y por tanto no obligadas por esta legislación, tienen
ante sí el reto de conseguir idear modelos alternativos y adoptar
concepciones más enriquecedoras y plurales.
1..Este trabajo, en versión oral, se presentó el 20 de abril de 1995 en la jornada inaugural del curso «Religiones y hombres» organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de La Laguna y dirigido en particular a profesores de enseñanzas no universitarias.
2. Real Decreto 2348/94 de 16 de diciembre, BOE 26 de enero de 1995.
3.Para la que el nombramiento de profesores y el diseño de materiales de estudio compete a «la jerarquía eclesiástica y las correspondientes autoridades religiosas».
4.Como respuesta a un conjunto de sentencias del Tribunal Supremo que desmantelaron la alternativa a «Religión» que era el «Estudio Asistido».
5.Estas reflexiones se desarrollan en F. Diez de Velasco, Hombres, ritos, Dioses. Introducción a la historia de las religiones, Madrid, ed. Trotta, 1995 (2ª ed., 1998), § 0.4 y 6.3.1.
6.Especialmente el mantenimiento a costa de las arcas públicas de los profesores de religión, garantes de la presencia de la religión católica en un papel suficientemente nuclear en la enculturación.
7. Y que se conjugaba con la libertad de enseñanza y la de los padres a elegir la formación religiosa de sus hijos, véase la exposición de J.M. Contreras Mazario, La enseñanza de la religión en el sistema educativo, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1992, 23 ss.
8. Que se articula en las leyes 24, 25 y 26/1992 de 10 de noviembre (BOE 12 de noviembre de 1992), con la Federación de Entidades Evangélicas de España, la Federación de Comunidades Israelitas de España y la Comisión Islámica de España, aunque esta situación ya se producía con anterioridad (véase Contreras, citado en nota 7, 111 ss.).
9. Véase en F. Diez de Velasco «La historia de las religiones en España: avatares de una disciplina» 'Ilu. Revista del Instituto de Ciencias de las Religiones 0, 1995 (presentado al 1º simposio de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, Madrid, octubre de 1994) un análisis pormenorizado de la implantación de asignaturas de Historia de las religiones en los planes de estudio de Humanidades e Historia de más de veinte Universidades españolas.
10. Destaca la presencia de especialistas en Historia de las religiones y asignaturas afines en la Universidad Complutense de Madrid (donde existe un Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones, un programa de doctorado específico y un título propio en vías de implantación), en la de Santiago de Compostela, en la Pompeu Fabra de Barcelona, en la de Zaragoza o en la de La Laguna (donde se oferta un itinerario de especialización en Historia de las Religiones con más de 300 horas lectivas de docencia). En muchas otras universidades, tanto desde el campo de la Filosofía, como de la Filología, la Antropología, la Sociología o la Historia se ofertan asignaturas dedicadas a temas religiosos.
11. Religionswissenschaft, la denominación común en Alemania.
12. Denominación algo ecléctica que se ha elegido para nombrar al foro en el que se presenta este trabajo.
13. Religious Studies que ha tomado carta de naturaleza en países anglosajones.
14. Véase Diez de Velasco 1995 (citado en nota 5) § 0.1.1.2. La denominación no es definitiva, a la espera de llegar a un consenso amplio, para lo que será necesario un debate en el que la voz de los especialistas no occidentales haga valer sus sensibilidades y orientaciones particulares (que llevará a que la disciplina adapte su campo de estudio más allá de las directrices eurocéntricas que todavía pesan en la delimitación conceptual).
15. La información religiosa se materializa en muchos casos en soportes literarios sobre los que es necesario realizar un análisis textual filológico estricto que tenga en cuenta el contexto histórico de producción y de utilización.
16. Si bien en sentido amplio resultan especializaciones del análisis histórico, presentan la particularidad de su enorme desarrollo en las últimas décadas. La «Religión Visible» frente a la legible presenta el interés de introducir en campos muchas veces poco documentados, pero fundamentales para entender la religión practicada (las conductas religiosas) y no solamente la pensada (la religión mental).
17. A pesar de que resulta controvertida incluso la denominación de la subespecialización filosófica dedicada al análisis religioso. Bajo el título filosofía de la religión, suelen englobarse investigadores con una posición metodológica idealista, que aceptan que la religión es un concepto que posee una entidad que extrae su verdadera razón de ser más allá de las contingencias históricas. Por otra parte la filosofía de las religiones, que sería una ciencia holística que trataría las religiones en su manifestaciones históricas como producciones de índole filosófica no se diferenciaría de la historia de las religiones (con el diseño interdisciplinar con el que se la suele entender) y no ha alcanzado un consenso general de utilización.
18. La antropología, disciplina que posee una clara vocación holística en el estudio de la cultura humana y particularmente las subespecializaciones denominadas antropología religiosa y antropología simbólica ofrecen un número creciente de instrumentos de análisis al historiador de las religiones; la renovación metodológica que se ha producido entre los antropólogos desde los años cuarenta (el relativismo cultural o la crítica del etnocentrismo, por ejemplo) ha permeado notablemente los modos de trabajo de los historiadores de las religiones.
19. La información religiosa es información de índole social susceptible de ser procesada con los instrumentos de análisis diseñados por la sociología y en particular por la subespecialización de la misma que se denomina sociología de la religión.
20. Muchos fenómenos religiosos se iluminan gracias a la utilización de los instrumentos de comprensión del comportamiento humano que ha forjado la psicología. La psicología religiosa se ha convertido en una subespecialización consolidada de esta ciencia.
21. Aunque originado en la metodología husserliana, el enfoque fenomenológico ha consolidado una subdisciplina, la fenomenología de la religión (o de las religiones) que resulta aún más difícil de definir que la historia de las religiones. Desde las visiones para-teológicas que hacen de la disciplina un estadio preliminar de la teología hasta las que defienden que la fenomenología es meramente un modo de clasificación (no histórico sino conceptual de los fenómenos religiosos) conviven toda una serie de sensibilidades que en algunos casos se acercan más al sentido filosófico (el más autónomo) del término fenomenología; muchos fenomenólogos de la religión han sido defensores de opciones confesionales y a la larga esta especialidad parece diluirse (en favor de la antropología religiosa) por su inconcreción metodológica y su falta de delimitación conceptual frente a la teología.
22. Véase en general Diez de Velasco 1995 (citado en nota 5) § 0.2 y en especial 0.2.1.3.
23. Que contempla el RD que se comenta en la disposición adicional única.
24. Como vimos en notas 9 y 10.
25. La que obligatoriamente han de ofrecer todos los centros denominada «Religión católica» y otras tres minoritarias: «Enseñanza Religiosa Evangélica», «Enseñanza Religiosa judía» y «Enseñanza Religiosa islámica».
26. Como ponen de manifiesto los materiales curriculares que se han generado para la impartición de estas asignaturas y que ejemplifica el de «Enseñanza Religiosa Evangélica» (órden de 28 de junio de 1993, BOE de 6 de julio de 1993).
27. Ya en noviembre de 1991, en un momento en que se estaba diseñando el modelo educativo español se realizó de modo desinteresado una propuesta de materiales curriculares en «Historia de las Religiones», enviados sin fruto al Ministerio de Educación y Ciencia y firmados por J.C. Bermejo Barrera, J.L. Pintos y F. Diez de Velasco; la preocupación del colectivo de especialistas universitarios por la implantación de la disciplina en los niveles pre-universitarios no es, por tanto, reciente.
28. En especial de las religiones tradicionales o de base agrícola que sustentan buena parte de sus ritos en la sacralización de los ritmos naturales (véase Diez de Velasco 1995, citado en nota 5, § 2.1).
29. Esta perspectiva de análisis es la que preside las investigaciones del proyecto Agua y Religión (Cicyt PB93-570) en el que participan A. Chausa, J. Delgado, F. Diez de Velasco (inv. princ.) y M.A. Molinero.
30. Esta problemática, fundamental para el análisis religioso se estudia en Diez de Velasco 1995 (citado en nota 5) § 6, en este artículo se siguen las directrices explicativas esbozadas allí.
31..Como modelo hipotético en este curso se podría haber desarrollado el tema religión y violencia con la realización de un dossier de prensa sobre el grupo budista japonés Verdad Suprema, liderado por S. Asahara y la ola de atentados indiscriminados con gases tóxicos que se le imputan.