Revista Latina de Comunicación Social 45 – diciembre de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 4º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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Periodismo Iconográfico (X). Clasificaciones sobre la caricatura (y 2)

Dr. Carlos Abreu Sojo ©
Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna
Profesor Titular de la Escuela de Comunicación Social
Universidad Central de Venezuela
caas2001@cantv.net

RESUMEN: De acuerdo con el autor, la caricatura puede dividirse de conforme a su finalidad y según el medio técnico empleado. En esta entrega, décima de la serie sobre Periodismo Iconográfico, el doctor Abreu continúa desglosando estas dos grandes categorías  y, en este sentido, hace referencia a la caricatura política, costumbrista y de ilustración. Igualmente, a la caricatura impresa, fotográfica, escultórica, y radiofónica, entre otras.

PALABRAS CLAVES: Caricatura, clasificaciones 

En nuestra última entrega hicimos referencia a la caricatura política y a la caricatura personal, que forman parte de nuestra clasificación sobre el género desde la perspectiva de su finalidad. Dentro de esta categoría hay que incluir, además, la caricatura política, costumbrista y de ilustración.

Asimismo, el género puede clasificarse de acuerdo con el medio técnico empleado en caricatura impresa, fotográfica, escultórica y radiofónica, entre otras, tal y como veremos en este trabajo.

Caricatura Política.- Al ser la caricatura un instrumento de lucha ideológica y crítica social y al proliferar en épocas de crisis, es natural que la temática política tenga un sitial privilegiado dentro del género.

Herb Block (En Varios, 1979: 119-120) asegura que la caricatura política no es ni una información noticiosa ni un retrato al óleo. En esencia, añade, se trata de una forma de hacer reír, de aguijonear la pomposidad y de criticar.

Para este caricaturista de The Washington Post, este tipo de caricatura es una irreverente forma de expresión apta para burlarse de los "intocables" y poderosos. Sostiene que si el papel esencial de una prensa libre es servir como crítica del gobierno, la caricatura debe ser "el filo cortante de ese criticismo".

De por sí, los políticos siempre han sido un ingrediente importante del humor, al punto de que la primera gran figura universal dentro del género fue Napoleón Bonaparte. (Feaver, 1981: 57)

En naciones como Venezuela, el tema político es un componente fundamental de la sociedad, al punto de que  los gobernantes tienen que decidir sobre cuestiones disímiles y complicadas que abarcan desde el comercio internacional hasta el deporte.

Y ahí, como buena arma de oposición que es  –o de oportunismo– entra en juego la caricatura. De hecho, no hay que olvidar que desde  sus primeros tiempos  ha sido un arma para combatir el poder. Lo fue primero contra los dioses griegos y egipcios y, posteriormente, contra los políticos que han encarnado ese poder.

En nuestro caso y en el de otras naciones la cultura, la economía, y hasta la educación giran en torno a la política, razón por la cual no debe extrañar que proliferen las caricaturas con ese tinte.

En este sentido, es bueno aclarar que la denominación de caricatura política no sólo abarca a personajes o situaciones vinculadas directamente a ese mundo, sino que también incluye expresiones de la preocupación social de los caricaturistas.

Para decirlo de otra manera, hay caricaturas que entran en esa categoría no sólo por aludir a la actividad política sino por la intención que las anima, perceptible en no pocos trabajos sobre temas económicos, educacionales o de salud pública. (Torres, 1982: 251-252)

Quizás en razón de lo anterior, una crítica que se le hace a sus autores es que se han olvidado de otras temáticas en las que lo político no esté subyacente.

Empero, los caricaturistas asumen como bandera de defensa que los periódicos muchas veces prefieren una mala caricatura política a una excelente caricatura realizada en cualquier otra área.

Dentro de la caricatura política ha habido dos grandes corrientes: caricaturas "tremendas" y  "caricaturas palaciegas". Las primeras son las de denuncia valiente, sin concesiones, mientras que las segundas -bautizadas así por el doctor Humberto Cuenca- son sinuosas, adulantes y cortesanas. (Cuenca, 1961: 97) 

Al ser la caricatura un instrumento de crítica, las "tremendas" predominan sobre las "palaciegas". No obstante, estas últimas, que ocuparon la primera plana de los periódicos de Caracas en los días de Cipriano Castro, y en los tres primeros del gobierno de Juan Vicente Gómez (Velásquez, 1981: XVII), todavía tienen sus cultores.

Por ejemplo, algunos investigadores han encontrado en los trabajos de Humberto Muñoz una posición claramente antiadeca o procopeyana. Esto fue particularmente notorio en la campaña electoral de 1978 en la que dicho caricaturista presentaba a un Luis Piñerúa empequeñecido, ojeroso e ignorante frente a un Luis Herrera Campíns triunfante y agigantado. (Mogollón y Mosquera, 1983: 376)

Caricatura costumbrista.- Es aquella que refleja la vida cotidiana de las personas, sus hábitos, oficios, profesiones, modas, defectos, valores y, en general, su forma de vida. Evora Tamayo la define como aquella que recoge las expresiones propias de un país, región, grupo étnico, "típicos en un momento típico también". (Tamayo, 1988: 11). De esta manera, este tipo de caricatura muestra escenas de vendedores ambulantes, puestos de venta, chicheros, incidentes callejeros, salas de espera de consultorios médicos, compras en el mercado, etc.

Aun cuando su función principal no es documental, como en el dibujo realista o en la fotografía, la arquitectura de las ciudades, y las modas, entre otras cosas, pueden ser analizadas en sus detalles y en sus cambios al observar detenidamente la obra de los especialistas en esta modalidad.

Del mismo modo, las creencias, las supersticiones y las expresiones tradicionales del folklore venezolano se encuentran plasmadas en las caricaturas costumbristas así como los diferentes ritmos musicales y el devenir de los medios de transporte. (Torres, 1982: 180-186).

Caricatura de ilustración.- En este caso, en lugar de ir dentro de un cartón  o viñeta, la caricatura se utiliza como complemento del texto ya sea éste un trabajo informativo o bien un  artículo, crónica o editorial.

Eduardo Robles Piquer llama a estas imágenes "monos" y dice que caricaturizan un hecho o situación, comentando o condenando las noticias del día, asuntos políticos o económicos, y maneras o costumbres:

Son dibujos "cómicos" o chistes que provocan la risa, o utilizan la sátira en plan moralizador o con intenciones de educar a corregir. Pocas veces, son, sin embargo, vehículos de humor. (En Esteva-Grillet, 1992: 79)

A pesar de su función ilustradora de textos, desde hace algunos años --especialmente desde comienzos de esta década-- este tipo de caricatura ha ido más allá de sólo ocupar un espacio con fines estéticos o de ser un simple adorno. En este sentido, no se ha limitado a "visualizar" lo que se dice en el texto.

Al contrario, en ocasiones, en lugar de encontrar los motivos de sus obras en el titular, sumario o encabezamiento de un texto, el autor plasma en la caricatura sus conceptos y proposiciones respecto a ese escrito.

De manera que, sin perder su papel de ilustrador del texto, en este caso la caricatura conjuga lo técnico con lo comunicacional y no se limita a un simple acompañamiento visual. En este orden de ideas cabe destacar la labor realizada por Economía Hoy y, en menor medida, por El Nacional, El Diario de Caracas y El Globo. (Sánchez, 1994: 150-151) 

Es oportuno señalar que, al contrario de la caricatura editorial, la cual es fundamentalmente política –en el sentido más amplio del término–, la caricatura de ilustración suele tratar, además de esa temática, otras áreas. En deportes, por ejemplo, es frecuente su uso. Por lo demás, la caricatura de ilustración puede emplearse en cualquier género del periodismo escrito.

Al margen de la especialización en que se emplee, no suele llevar título propio, ni tampoco leyendas, globos o fumetos. De allí que aún en los casos en los que el caricaturista hace alguna propuesta personal más allá de lo que se dice en el texto, su función fundamental sigue siendo la de ilustrar.

          Según el medio técnico empleado

Caricatura impresa.- Es la modalidad más conocida y, según hemos visto, se utiliza desde hace siglos. Diarios, semanarios, magazines y revistas ilustran sus trabajos con caricaturas, o las emplean como parte esencial del mensaje, muchas veces con propósitos editoriales.

Las hay desde las más simples y sencillas, elaboradas con unos pocos trazos, hasta las más plásticas y creativas, donde a veces se emplea hasta el color. Esto no debe extrañar, ya que ello forma parte del estilo de cada caricaturista.

De manera que así como hay periodistas, articulistas, cronistas o editorialistas que difieren en la manera de decir las cosas, también existen muchas veces notables diferencias entre un caricaturista y otro.

Esto, de alguna manera, explica por qué, por ejemplo, algunos tratan de suprimir el texto o reducirlo a su mínima expresión. Asimismo, en virtud del estilo de cada autor uno logra entender cómo puede haber diferencias a veces abismales en la manera de presentar una persona, situación o cosa, entre uno y otro.

Por supuesto que en esta situación también entra en juego la formación del caricaturista, su calidad profesional y hasta la ideología. Pero ponga usted a dos artistas con estudios o experiencia similar, de reconocida trayectoria, y con maneras similares de ver el mundo, y aún así advertirá diferencias en los trazos, en los personajes, en el uso de los vocablos, en fin, en el estilo.

Huelga señalar que en las demás modalidades de caricaturas según el medio técnico empleado también se advierten diferencias estilísticas entre cada autor.

Caricatura Fotográfica.- Aun cuando se publica en medios impresos, su estudio amerita una clasificación aparte. Es aquella realizada gracias al uso de recursos técnicos fotográficos.

También se considera una modalidad dentro de la misma aquella que emplea objetos diversos como libros, lentes, metras, tela, guantes, brochas, grifos, y cualquier otro material que la imaginación del autor escoja para representar a un personaje.  En otra parte de este trabajo la estudiamos con más detenimiento.

La caricatura fotográfica no debe confundirse con la inclusión de fotos en una caricatura. En este caso, se combina el uso de las mismas con los trazos de la imagen pero a la hora de sopesar el conjunto, estos últimos llevan el mayor peso del trabajo. En nuestro país, Carlos Fonseca ha utilizado mucho las fotos en sus caricaturas.

Tampoco puede considerarse caricatura una foto con tinte irónico, como ocurrió en el Primer Concurso "El humor como arma de la lucha ideológica". En ese evento, el cubano Luis García González concursó con una fotomancheta [1] (1) en la que se observa a una vietnamita apuntando a un norteamericano en una foto intitulada "¡Cómo cambian los tiempos!". 

Caricatura escultórica.- Aun cuando ya hemos hecho referencia a ésta como una modalidad de la caricatura fotográfica, algunos autores hablan de ella como una categoría independiente. El famoso Daumier fue quizás el primero en utilizarlas, aunque un contemporáneo suyo, Jean-Pierre Edouard Dantan también las empleó.

Las pequeñas caricaturas escultóricas de Dantan  fueron exhibidas en el pasaje Panoramas en Francia y atrajeron considerablemente la atención del público, al punto de que fueron copiadas ampliamente en bastones, paraguas, máscaras y toda clase de artefactos.

Esos trabajos tenían solamente nueve pulgadas de alto y caricaturizaron a celebridades tales como Strauss, Listz, Paganini, Balzac, Dumas y muchos actores de la comedia francesa. Al igual que Daumier, Dantan tuvo gran influencia en la caricatura de la década de los 30 del siglo XIX. (Feaver, 1981: 72) 

Respecto del mundo contemporáneo, no se puede dejar de mencionar el trabajo de Peter Fluck, cuyas caricaturas escultóricas políticas de tres dimensiones tuvieron resonancia en los Estados Unidos durante los años 70 y 80 y llegaron a aparecer en portadas de The New York Times Magazine. (Feaver, 1981: 231)

En Venezuela, se presentaron "esculto-caricaturas" en el Primer Salón de Humoristas, en 1919. (Torres: 155). Posteriormente, en el Segundo Salón, en 1931, ALFA presentó caricaturas de personajes famosos realizadas con frutas o piezas de vajilla.

Así, por ejemplo, el cellista Roldán fue representado por medio de una jara, el doctor Gil Fortoul por un coco, y un aguacate sirvió para caricaturizar al padre Lovera. (Torres: 159)  Cinco años antes, la revista Caricaturas había publicado algunas logradas a base de frutas, utensilios y herramientas. (Mogollón y Mosquera, 1983: 96)

Menos lejano en el tiempo, Eduardo Robles Piquer (RAS) realizó una exposición de caricaturas en esmalte sobre hierro en la Galería Mendoza en 1963 (Torres, 1982: 407) y El Diario de Caracas dio cabida a la modalidad en varias ocasiones.

Caricaturas radiofónica y televisivas.- Considerado uno de los géneros más difíciles del radioperiodismo, utiliza la palabra como vehículo de opinión para "pintar" los rasgos de algún personaje. En la década de los 40, Rafael Guinand hacía eso utilizando el recurso de una conversación telefónica fingida.

Esa caricatura radiofónica finalizaba con una estrofa de cuatro versos que cantaba en ritmo de galerón. Esta modalidad forma parte secundaria y ocasional de algunos programas humorísticos, mas no se emplea en los noticieros radiofónicos. (Cabello, 1978: 169)

El programa de humor básicamente consiste en formular críticas sutiles sobre situaciones sociales, políticas y económicas y sus características son las siguientes:

  • ·      Tiene un argumento o trama, que puede ser diferente en cada programa, tener carácter de serie o mantener la misma escena o personajes con temática variable.

  • ·      El personaje o los personajes protagónicos aparecen en todos los espacios, aunque cambien las circunstancias. Al igual que en la caricatura de prensa, cada personaje es estereotipo de una clase social o de una personalidad.

  • ·      Cada emisión tiene como centro argumental una crítica a algún aspecto económico, político, social o cultural aun cuando puedan formularse otras de manera accidental o casual. El planteamiento produce hilaridad o tristeza en el público.

  • ·      La temática suele ser amplia, pese a que se desarrolle sobre un sólo ángulo como, por ejemplo, las peripecias de un desempleado. (Cabello, 1986 : 80)                                                                                    

Estas características referidas a la radio son aplicables también a la televisión, donde, por lo demás, hay la ventaja de que la imagen cumple un papel importante al momento de caricaturizar a un personaje.

Algunas imitaciones de políticos y personajes-tipo en programas como radiorrochela apuntan hacia el género caricatura aunque es bueno advertir que este programa es cómico, más vinculado a los chistes que al humor.

En la televisión también hay ejemplos de programas de corte caricaturesco. En Inglaterra, a mediados de los 80, los muñecos del programa Splitting Image fueron bandera de la protesta satírica contra el gobierno de la primera ministra Margaret Thatcher.

En poco tiempo lograron estar en la cima del rating gracias a la versión que presentaron de los rostros y personalidades de diversos personajes del acontecer de esa nación.

Tan grande fue su éxito que además de mantenerse durante diez años en el aire el espacio se exportó a varios naciones y empezó ser imitado en otras plantas de televisión. Así lo hizo, por ejemplo, la Televisión Española que, no obstante, debido a su carácter de canal estatal, se centró en figuras del fútbol.

Mientras, Canal + de Francia sacó al aire otro programa con un humor más verbal que físico, bastante ácido y penetrante. La importancia de este espacio deriva del hecho de que formaba parte de un noticiero -una experiencia sin parangón en el mundo-, a modo de comentario humorístico de los hechos de actualidad.

Al extenderse Canal + a España, la empresa gala se arriesgó a competir con sus propios muñecos con la TVE. Tan grande fue su éxito que los títeres aparecían en diciembre despidiendo el año.

Iniciativas similares ocurrieron en Portugal y Alemania y, finalmente, llegaron a América Latina concretamente a Colombia y a México, donde recibieron, respectivamente, los nombres de Los reencauchados y Hechos en peluche.

A partir de abril del año pasado, Radio Caracas sacó al aire el programa "Muñecotes", en segmentos independientes de 10 minutos de duración, antes de la novela estelar.

Los personajes eran auténticas réplicas –por supuesto, con sus rasgos acentuados– de conocidas personalidades de la vida nacional. El reparto incluía a Hugo Chávez, Irene Sáez, Henrique Salas Römer, Eduardo Fernández, Claudio Fermín y Carlos Andrés Pérez.

Cada uno de los muñecos costaba casi 10 mil dólares y requería el manejo de uno dos titiriteros. Eran fabricados en Colombia, hechos primero en arcilla, de la que se formaba un molde de fibra en vidrio sobre el cual se vaciaba una mezcla de látex, y varios productos químicos que les daban resistencia y maleabilidad.

Posteriormente, el muñeco era sometido a cocción mientras se corregían sus defectos y adquiría su forma definitiva. Al final se colocaban el cabello, las cejas, las pestañas, y se maquillaba como a un ser humano.(Osio, 1998: El Nacional, B-Última) De más está decir que recursos como la burla y la ironía rodeaban sus performances.

Otras clasificaciones.-  Existen otras modalidades de caricatura. Una de ellas son las caricaturas escritas llamadas también textos caricaturescos. Por medio de la palabra describen a las personas en términos burlescos e incisivos.

Las caricaturas escritas se utilizaron en el siglo pasado tanto en Caracas como en el interior. (Torres, 1982: 28, 138) No deben confundirse con las caricaturas elaboradas a base de palabras.

En estas últimas, el resultado sigue siendo un dibujo, sólo que sus contornos o trazos son elaborados con letras. Paul Flora, quien laboró para publicaciones alemanas y austriacas durante los años 60 y 70 de esta centuria, es quizás su más notable representante.

En nuestro país, Pedro León Zapata ha incluido dentro de las viñetas o recuadros de sus acostumbradas caricaturas mensajes elaborados con base en palabras y acompañados de algunas orlas u otros adornos. No obstante, a diferencia de Flora, las palabras no delinean figuras o contornos.

Otra categoría la constituyen las caricaturas fononímicas las cuales realizan quienes tradicionalmente han sido llamados "imitadores" (Torres, 1982: 20)

Finalmente, en la Cátedra del Humor de la UCV se ha hecho referencia a las caricaturas musicales, las cuales parten del mismo principio de las escritas pero además llevan partitura. No conocemos ningún ejemplo que permita ilustrar mejor sus características.

REFERENCIAS

ABREU, Carlos (1998). Los géneros periodísticos fotográficos. Editorial CIMS. Barcelona

CABELLO, Julio (1986). La radio: Su lenguaje, géneros y formatos. Editorial Torre de Babel. Caracas, Venezuela

DE JUAN,  Adelaida (1982). Caricatura de la República. Editorial Letras Cubanas. Colección Panorama. Ciudad de La Habana

ESTEVA-GRILLET, Roldán (1992). El dibujo en Venezuela: Estudio y antología de textos. Fundarte. Alcaldía de Caracas. Venezuela

FEAVER, William (1981). Masters of Caricature. Weindenfeld and Nicolson. London

MOGOLLÓN, Mery y Cira Mosquera (1983). La caricatura política en la campaña electoral venezolana (1973.-1978). Universidad Central de Venezuela. Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Comunicación Social. Trabajo de Licenciatura. Venezuela

SÁNCHEZ, Abraham (1994). La ilustración en la prensa venezolana contemporánea. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Comunicación Social. Caracas

TAMAYO, Evora (1988). La caricatura editorial. Editorial Pablo de la Torriente. Temas de Periodismo. Cuba

TORRES, Ildemaro (1982). El humorismo gráfico en Venezuela. Ediciones Maravén. Venezuela

VARIOS (1976). La página editorial de The Washington Post. Ediciones  Gernika. México

VELÁSQUEZ, Ramón (sin data). Los liberales amarillos en la caricatura venezolana. Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y Fundación para el rescate del acervo documental venezolano. Caracas.

Nota

[1] La fotomancheta es un género periodístico fotográfico de opinión mediante el cual se evoca, a través de un título breve pero mordaz, un juicio sobre un tema de actualidad, generalmente con alguna dosis de humor o ironía. (Abreu, 1998: 100)


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Abreu Sojo, Carlos (2001): Periodismo Iconográfico (X). Clasificaciones sobre la caricatura (y 2). Revista Latina de Comunicación Social, 45. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina45diciembre/4506abreu.htm