Revista Latina de Comunicación Social 48 – marzo de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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La Sociedad de la Información y el futuro de los diarios en Internet: hacia el establecimiento de las características como medio

Lic. Manuel Frascaroli* ©
Becario de investigación de la Agencia Córdoba Ciencia. Doctorando en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Comunicación Social, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), República Argentina.

Los diarios se enfrentan a un escenario cada vez más competitivo, donde el contexto de medios está cambiando, fundamentalmente fruto de la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Ese nuevo entorno conocido como la Sociedad de la Información trajo un nuevo desafío para las empresas periodísticas que editan diarios: Internet. Amenaza o oportunidad para los diarios es la pregunta que se presentó tempranamente y forzó a sus editores a desarrollar versiones digitales de las ediciones impresas, aunque con el tiempo se exigió algo más que eso y requirió cierta especificidad en el lenguaje para publicar en Internet, y con ello nuevos interrogantes y algunas tendencias. Planteamos la necesidad de abordar esas especificidades y precisar su naturaleza y funcionalidad, a partir de las experiencias de algunos diarios argentinos.

Palabras clave: diarios, periódicos, Internet, Sociedad de la Información, TIC.

Key words: newspapers, Internet, e-economy, Information society, IT, ICT

 1. La sociedad de la información

El entorno socio-económico de las empresas editoras de diarios es crucial como condicionante del desarrollo de los periódicos como empresas informativas en una época dada. Así, el contexto de las sociedades occidentales de las últimas dos décadas cada vez se ajusta más a lo que se conoce como Sociedad de la Información, una organización social donde las tecnologías de la información y la comunicación tienen una creciente importancia.

A principios de los años 80, el profesor japonés Yoneji Masuda introdujo la expresión en su libro "The Information Society as a post-industrial society", y desde ese momento se ha utilizado en un mismo sentido. Pero no fue hasta la década del noventa cuando el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su ya amplia implantación en los países desarrollados como en los mas avanzados de los denominados en desarrollo generalizó su uso hasta el punto de existir casi un consenso entorno al mismo. Justamente esta relevancia cada vez mayor que fue adquiriendo dentro de las economías nacionales llevó a algunos gobiernos a advertir la necesaria toma de políticas planificadoras para encarar y promover su desarrollo. En este sentido, la Unión Europea adoptó el término y comenzó con su utilización sistemática a partir del informe Bangemann en 1994. Allí, el concepto Sociedad de la Información se emplea para referirse a los medios que precisan los países miembros de la Unión Europea para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para procesar, almacenar y transmitir información, sin restricciones de distancia, tiempo, cantidad y formato [1].

En todo caso surge una oposición conceptual e ideológica entre las expresiones Sociedad de la Información y otras como Economía Digital (e-economy) implantada desde los Estados Unidos y siempre a partir de las implicancias por el uso de las TIC. No obstante, con el término Sociedad de la Información se busca reconocer el impacto que aquellas tecnologías tienen sobre las formas de organización social, más allá de la económica. Esta concepción de lo que se entiende por Sociedad de la información también se refiere a un proceso de cambio en las vertientes sociales y culturales; de allí que la mayoría de las definiciones que han aparecido para clarificar el contenido del concepto recogen la idea de que los cambios se producen en todos los ámbitos de la vida de los países y sus sociedades civiles y no sólo en el medio económico.

Según Castells [2] los rasgos más significativos de la Sociedad de la Información están determinados por las siguientes características de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC): la producción y consumo de información, que es posible porque estas tecnologías permiten elaborar, almacenar y distribuir volúmenes crecientes de información; y los cambios se producen en todos los ámbitos de la sociedad porque las TIC tienen una gran capacidad de penetración. En efecto, son aplicables a todas las actividades económicas y sociales, y permiten un elevado grado de interconexión entre los distintos elementos del sistema gracias a la convergencia de las diferentes tecnologías. De esta forma, pueden desarrollarse redes de una complejidad y extensión creciente, capaces de superar cualquier barrera temporal y espacial.

Pero Internet no puede escapar a las lógicas sociales ni a las desigualdades entre países ricos y pobres, ni en cuanto al contenido de la información o al acceso a la misma. Las diferencias se hacen ostensibles entre las infraestructuras de telecomunicaciones que posibilitan el desarrollo y acceso a la sociedad de la información, el costo del  equipamiento informático y la diferencia en las tarifas de conectividad y acceso a la red.

El coordinador regional de Latinoamérica del Banco Mundial, Eloy Vidal, señaló que el futuro de la Sociedad de la Información en la región se presenta "triste y negro" debido a la desaparición de los monopolios –estatales– anteriores, la exclusividad del tráfico internacional de otras potencias y las dificultades para que las empresas nacionales instalen sus propias redes [3]. Asimismo, apuntó a que el futuro dependerá de la capacidad para incentivar en Iberoamérica la "construcción de una red nueva",  la "cooperación" entre los operadores para perseguir su "consolidación", así como las estrategias de incentivos y recursos para impulsar la "educación científica y  tecnológica" en la región.  No parece ser así ya que Latinoamérica si bien no domina las TIC ni tiene un protagonismo ineludible en la sociedad de la información, tiene un desarrollo intermedio, especialmente en algunos casos.

Según un informe publicado por el "Financial Times" sobre datos de la OCDE [4], donde se exponen sobre los 25 países con más posibilidades de triunfar en la economía del conocimiento del nuevo milenio y en la sociedad de la información, no aparece ni un sólo país hispano, ni siquiera España o la Argentina, aunque ambos países tienen ciertas ventajas que tampoco los relegan al final de la lista y se encuentran en una posición intermedia cercana a los líderes en la materia. El reporte "The Global Information Tecnology Report 2001-2002" [5]contiene el índice de acceso a la red, una valoración comparativa de la capacidad de los países para explotar las oportunidades ofrecidas por las TIC. En él EEUU ocupa el primer lugar, España el puesto 26 (primero entre los  países iberoamericanos) y la Argentina el lugar 32, (segundo entre los países del mismo entorno hispanoamericano).  En el mismo ranking Uruguay se coloca en el puesto 37, Brasil en el 38 y México en el 44, aunque llama la atención que países como Estonia y Eslovenia ocupen los puestos 23 y 29 respectivamente. Igualmente en el ranking de países según el costo de acceso a Internet del 2001, España ocupa el lugar 25 y la Argentina el numero 31 por el promedio anual del costo por 20 horas al mes a un proveedor de acceso (ISP por sus siglas en inglés). De igual forma en el ranking de los diez primeros países de América Latina en el "Indice de la Sociedad de la Información" [6] la Argentina ocupa el primer lugar.

Una de las dificultades comunes a ambos países sería el escaso número de computadoras, razón –entre otras–  por la cual se ralentizó el crecimiento de población con acceso a Internet. Como lo estimó Fernando Pardo, presidente de la Asociación Española de Comercio Electrónico (Aece): "mientras no crezca el parque de ordenadores no aumentará el número de internautas" [7]. Panorama similar y más agudo se presenta en la Argentina y Latinoamérica donde todavía es más pronunciada la escasez  de equipos informáticos y los ciudadanos tienen que apelar a otras estrategias para navegar en la red, como recurrir a lugares de acceso público a Internet, un fenómeno propio a países que tienen algún tipo de déficit en el parque informático.

El acceso a Internet desde lugares públicos fue creciendo en la Argentina: cibercafés, locutorios, "cybers", entre otras variantes, cubren la demanda de miles de usuarios que no ingresan a la Red desde su casa o desde el trabajo, los principales puntos de conexión. Según un estudio privado de D'Alessio IROL el 8% de los navegantes (unas 250.000 personas) se conectan desde locutorios y cybercafés. Estos locales que florecieron en todo el país ya ocupan el tercer lugar en cuanto a puntos de acceso a Internet, desplazando a los centros educativos [8]. El público que reciben es variado: están las personas que no tienen otra opción por razones económicas y no poseen computadoras, o las que teniendo en su hogar deben realizar actividades que los mantienen fuera del hogar y necesitan consultar por ejemplo su correo electrónico. Por otra parte, están los usuarios que, aunque tienen una conexión a Internet doméstica o laboral, concurren a estos lugares porque en casa la velocidad de navegación es menor, o porque en el trabajo tienen restricciones de uso. Y también están los que van al llamado "cyber" –una mezcla entre local de videojuego y cibercafé–, donde se practican los juegos en red.

En realidad, Internet y la Sociedad de la Información tienen muy poco de mundial. Tan sólo una de cada 20 personas dispone de acceso a la Red, la mayoría en América del Norte (47%) y Europa occidental (28%). Solamente en Manhattan existen más líneas de teléfono que en todo el continente africano: 14 millones, e inclusive dentro de las grandes ciudades desarrolladas, especialmente en Japón y Estados Unidos, el uso de la Red se polariza cada vez más entre ricos y pobres, entre grupos étnicos diferentes y entre grupos de diferente edad. Difícilmente la informática y el acceso a Internet sirven de algo cuando se trata de zonas con tasas de analfabetismo que rozan, en algunos casos, el 50 por ciento. La diferencia socioeconómica existente entre los países tecnológicamente más desarrollados y el resto se la conoce ya como la brecha digital, disparidad documentada por la consultora IDC en el informe "Digital Planet 2000" a petición de la Witsa, una agrupación internacional que representa a 41 asociaciones sectoriales de las TIC de todo el mundo. [9]

Según un informe de la medidora Sossen, el mapa de conexiones a Internet por distribución geográfica y nivel socioeconómico coincide exactamente con la realidad: los barrios de ingresos más altos tienen casi el doble de conexiones a Internet que los de ingresos más bajos.  El estudio realizado sobre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, arroja que el 30% de los  hogares de la ciudad cuenta con conexión a Internet y que más de la mitad de las viviendas de la ciudad tiene al menos una computadora en su casa [10]. Porcentaje que alcanza a un 23% del total de viviendas, si se considera un promedio nacional, según otro estudio de D'Alessio/Irol, realizado en noviembre de 2001 [11]. Ello significaría que en poco más de 2 de las 10 millones de viviendas que hay en la Argentina, al menos un miembro del grupo familiar se conecta habitualmente a Internet, que tiene una creciente influencia en los hogares argentinos y  ha experimentado un mayor crecimiento en las ciudades del interior durante el año 2001.

Ese contexto señalado, de condiciones tecnológicas y de desarrollo económico particulares constituye una variable de gran influencia en los escenarios en que tiene una empresa periodística que edita diarios no solo en el presente sino que va adquiriendo cada vez mayor importancia, relación que puesta en evidencia propicia iniciar el debate sobre la Sociedad de la Información y el papel que habrán de jugar los diarios en ella.

2. Internet y los diarios

La introducción de la informática supuso un importante cambio, pero fue, sin dudas, la digitalización la que ha facilitado la diversificación de formatos. Y es precisamente la digitalización la que hace que la empresa periodística pueda intervenir con éxito en el escenario de los nuevos medios ( Xosé López, 1999:U). A pesar de  que podemos denominarla como toda una revolución, la digitalización todavía es reciente y como  casi todo desarrollo tecnológico se implantó primero en aquellas economías de los países centrales donde normalmente tienen lugar dichos desarrollos, para luego ir trasladándose paulatinamente al resto de los países. En este sentido es oportuno recordar que el proceso de introducción de la informática en las empresas de prensa apenas comenzó en 1972 cuando se instaló la primera redacción electrónica en un diario de Florida (EEUU); no obstante podemos decir que la aplicación de tal herramienta habría de generalizarse en la Argentina  recién dos décadas después.

Las posibilidades ciertas de representar una operación comercial interesante para las empresas periodísticas y de comunicación en general en principio están dadas por la magnitud del mercado, y esto está íntimamente relacionado con el alcance y disponibilidad de las tecnologías de la Información y Comunicación existentes, a saber: parque informático de un país o un mercado y plataformas de acceso a la denominada "autopista de la información". Entre ellas encontramos a las conexiones dial up o telefónicas, por aire, por cable o cablemodem o banda ancha– como se conocen– y aquellas con mayor capacidad de transportar información aún como las líneas dedicadas y RDSI. Como así también entre los distintos factores que influyen en su desarrollo está el marco regulatorio de la actividad,  las tarifas utilizadas y el desarrollo de las infraestructuras de comunicación por un lado y el conocimiento y acceso a las herramientas informáticas por otro.

Según las últimas estimaciones del año 2001 en la Argentina utiliza habitualmente los servicios de Internet un 10 por ciento de la población, aunque unos 248 mil usuarios de aquellos más de 3 millones y medio de internautas, acceden desde lugares públicos como cibercafés y locutorios [12]. Esta cantidad de navegantes representaría la cobertura de aproximadamente un cuarto de los 10 millones de hogares argentinos [13]. Puestas  estas cifras en relación con la cantidad de teléfonos puede ser demostrativo de  la magnitud que ha cobrado Internet. Las líneas fijas eran 8 millones y 6,5 millones de líneas de teléfonos móviles o celulares en el año 2001 igualmente. Y como se dijo, la magnitud del mercado de usuarios de Internet se encuentra también en relación con el nivel de desarrollo del país y sus infraestructuras. Así, mientras en Latinoamérica el porcentaje de la población con conexión a Internet promedia apenas un 3 por ciento, la Argentina casi con un 10 por ciento, en la Unión Europea este porcentaje se eleva a un 26 por ciento y Estados Unidos–Canadá a un 60 por ciento. [14]

De las tecnologías y los pronósticos

En la redefinición del papel de los medios y de su espacio en el mapa de la comunicación, los periódicos corren el riesgo de desaprovechar la oportunidad que tienen. Deben dejar de creerse superiores, más serios y más dignos que los frívolos medios electrónicos (Fernández Beaumont, 1996) para no perder las oportunidades que brinda esta nueva era en la que la información actúa como motor de una revolución en marcha [15].

Los malos augurios sobre la prensa no son algo novedoso y aparecieron básicamente cada vez que un nuevo medio acaparó la atención del público. Así es que sucesivamente luego de la aparición del cine, la radio y la televisión se lanzaron diferentes predicciones que invariablemente anunciaban el fin de la prensa escrita.

De esta forma la presencia de Internet como otro de los medios masivos de comunicación dispuestos a disputar la atención de los lectores y por consiguiente a hacerse con el mercado de los diarios llegó a ser presentado como el final de su existencia. Esta postura defendida por ejemplo por el presidente de Microsoft, Bill Gates, en el año 2000, ya no parece cosechar muchos adeptos.

¿Provocaría la incursión de Internet una reñida competencia por lectores y publicidad? o,  peor aún, ¿Se convertiría ésta en una amenaza de extinción para la centenaria prensa escrita? Estos interrogantes, de tintes más bien futuristas, parecen haber quedado, por ahora, suspendidos. Las preguntas que atormentan hoy a los medios informativos son de aspecto cualitativo, antes que existencial (Hanelore Döbler, 2001)

Sí parece estar claro que Internet representa un desafío para las empresas periodísticas tradicionales. No obstante la diferente visión del negocio editorial ha llevado a algunos a considerar a ésta como una nueva oportunidad para distribuir contenidos, mientras que para otras compañías  ha significado una amenaza.

El director general de Nuevas Tecnologías y Telecomunicaciones del Grupo PRISA, editor del prestigioso diario El País, Ignacio Santillana, se refirió a Internet como "una nueva forma de hacer los negocios, un reto en la historia que ofrece grandes oportunidades". Santillana explicó la rápida expansión de proyectos del Grupo PRISA en Internet con 22 sitios, en el seminario "La revolución digital: los retos tecnológicos de los medios y las empresas", que se desarrolló en la Universidad Menéndez Pelayo en el 2000 [16]. No obstante el consejero delegado (equivalente a vicepresidente ejecutivo en la tradición americana) del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, dijo en un curso de la Universidad Complutense de Madrid que el soporte de papel no desaparecerá a corto plazo, pero también advirtió cuál debería ser la nueva actitud: "No descubriremos las potencialidades de la sociedad digital si no aceptamos que el soporte de papel a lo mejor puede llegar a desaparecer" [17].

Las nuevas tecnologías son ampliatorias de las anteriores; cada revolución producida en la época de una nueva técnica (creada por la interacción de las viejas necesidades y las nuevas oportunidades) es un agregado a la experiencia humana. Las revoluciones de la comunicación han sido por consiguiente, acumulativas y no completamente sustitutivas (Smith, 1983: 48). Por ello es posible considerar que las tecnologías actuales no son enemigas del periódico en papel, aunque puede parece que lo han colocado en un callejón de difícil salida (Jesús Canga Larequi, 1988: 11).

En términos de comunicación resulta evidente que el actual proceso de desarrollo tecnológico se asienta bajo un triple parámetro: la convergencia, la conectividad y la integración multimedia. Todo ello vertebrado por una matriz digital, que tiende a ser la infraestructura necesaria de los espacios globales en los que se basan buena parte de las expectativas de la nueva economía e, inclusive, de la nueva organización social (Díaz Nosty, 2001).

No obstante cabe tener en cuenta aquellos pronósticos como el de Steven Ross de Harvard, quien sostiene que en definitiva, e independientemente de Internet "los diarios (de papel) desaparecerán  en 25 años por razones medioambientales, pero las empresas informativas se mantendrán. Las  nuevas tecnologías no cambian las necesidades. Cambia el negocio, no el propósito", aunque la red pueda ser una solución: "La distribución de los ejemplares se hará en otro soporte, a través de Internet. Es una buena forma de abaratar los costos" [18]. En el corto plazo el papel parece tener asegurada su existencia e incluso cierto crecimiento. Las estadísticas mundiales [19] revelan que, hasta el año 2010, el consumo per capita de papel continuará aumentando en un tres por ciento anual y el papel periódico representará una porción sustancial de esto.

3. De la red y las características propias del medio

La invención de la World Wide Web (www) o web en su denominación habitual, en los ’90 marcó el inicio de la plataforma que sería prontamente utilizada por la prensa. Las potencialidades de ésta plataforma están dadas en las características del lenguaje informático que utiliza, denominado HTML (Hipertext markup language) por sus siglas en inglés. El hipertexto o capacidad de vincular textos e información mediante enlaces o links  es la principal característica de este lenguaje.

A los fines de este trabajo definiremos prensa "on line" o ediciones digitales o electrónicas de los diarios o periódicos a aquellos que actualicen sus contenido todos los días y que sean versiones en Internet de los diarios impresos, a diferencia de aquellos diarios que han nacido en la red para tener exclusivamente ediciones digitales y que forman parte, junto a las revistas de la web del llamado periodismo on line (en línea en castellano). A éstos últimos se los denominara diarios electrónicos preponderantemente, aunque no existe una uniformidad en el castellano para definirlos, variando según los países y manifestando todos ellos la penetración del inglés en nuestro idioma o el aprovechamiento que hace este de los términos desarrollados por el otro.

Las primeras empresas periodísticas que comenzaron a difundir sus versiones digitales fueron estadounidenses al igual que los desarrollos iniciales de Internet y la World Wide Web. La compañía Knight Ridder lanzó una versión digital del diario San Jose Mercury News del Sillicon Valley en California, justamente donde está radicado el principal polo informático de Estados Unidos. En 1995 se formó en Estados Unidos una alianza entre ocho de las veinte compañías editoras de los diarios más importantes, llamada New Century Network, cuyo objetivo fue auxiliar a los diarios que requiriesen asesoramiento y ayuda para subir sus ediciones digitales a la red, algo para lo que no había personal especializado en las compañías.

En la Argentina fue a mediados de 1995 cuando el primer diario se subió a la red. Los Andes de Mendoza fue el primero en desarrollar una versión digital.  Paralelamente aparecía el primer diario electrónico argentino: Interlink perteneciente a aquella categoría que denominamos periodismo "on line" para constituirse como newsletter en la actualidad. A fines de ese año se sumaría con una primera versión el diario La Nación, como el primero de los periódicos de alcance nacional en elaborar una edición "on line". En el mundo ya existían 470 diarios con versiones digitales en esa fecha para crecer a unos 6 mil en la red cinco años después, aunque 4 mil de ellos son norteamericanos. Hacia el año 2000 uno de cada cuatro diarios argentinos estaba en la red,  según un relevamiento de la agencia oficial de noticias Telam [20].

En un primer momento las versiones digitales de los diarios tendieron a reproducir las ediciones impresas de las que tomaban los contenidos, de una forma similar a como los primeros libros emulaban el estilo de los libros manuscritos que los antecedieron. Revisando como sucedió en el pasado vemos que cada vez que un nuevo medio apareció, imitó en su lenguaje a sus predecesores más inmediatos. Tal como el cine comenzó siendo teatro filmado y la televisión como radio con imágenes. Cada uno con el paso del tiempo fue desarrollando sus propias características y su propio lenguaje.

Se asiste, a la demarcación de territorios de contenidos generalistas, escasamente evolucionados en términos de integración multimedia, con un muy limitado alcance hipermedial. La crisis de contenidos tiene mucho que ver con los síndromes tecnocéntricos que sitúan en la capacidad de la propia tecnología, en sus valores de moda, en su poder de seducción, el éxito de las extensiones mediáticas o comunicativas. Si se quiere que el gap entre medios y mensajes no se agigante, y por consiguiente, que las expectativas de mercado se conviertan en activos en las cuentas de resultados, las inversiones estratégicas deben conducirse, necesariamente, a una investigación continuada y dinámica, tanto de los públicos (identificación de intereses y demanda y su evolución) como de los contenidos (líneas de desarrollo especializado de la oferta y ajuste de los lenguajes y valores retóricos a las posibilidades cambiantes de los soportes; esto es, adecuación de los contenidos a la extensión mediática de la tecnología). (Diaz Nosty, 2000).

Hacer un periódico por Internet resulta más que interesante; no se parece a ningún otro medio pero sí combina la radio, la televisión y la prensa escrita. Sonidos, audios y análisis pueden aparecer de manera integral en una página en línea. Si bien es importante la construcción de la mejor navegación o funcionalidad de los sistemas, un periódico en Internet se hace día a día con una dinámica en la que el usuario participa de los contenidos que quiere encontrar. El juicio editorial tiende a transformarse y ese poder de decisión con el que el editor cuenta en otro medio, se ha visto reducido en Internet. Ahora tiene un jefe más con quien debatir los temas y encuentra una manera más cercana a su lector. La información fluye tal y como los usuarios quieren que sea, pues es el mismo usuario quien interactúa con el sistema y con otros usuarios a través de las comunidades virtuales según sus áreas específicas de interés y sus intereses, por lo regular son más sociales que políticos. Las noticias políticas han perdido terreno frente a la información relacionada con  economía, tecnología, salud, ecología y sexualidad. (García Villa, 2000).

Parece discutible en primera instancia que aunque Internet permita una mayor interacción con la audiencia, el editor pierda poder en fijar o  aún más trasladar la línea editorial del medio, cuando en el caso de los diarios este ya se encuentra constituido y consolidado, y esto sea precisamente uno de los atributos fuertes que permiten a los lectores identificar a una publicación y se le adjudica por tanto un determinado reconocimiento. En este sentido se afirma que la marca y su reconocimiento es uno de los principales activos de los periódicos que pueden explotar en la red frente a cualquier otro sitio inclusive del periodismo nacido en la web, que no cuenta con una historia editorial consolidada y respaldada por su correspondiente capital de credibilidad. Igualmente esta dimensión de interacción si bien permite incorporar una mayor participación de los lectores o considerar sus intereses  por ejemplo a través del análisis de la cantidad de visitas a las páginas web de la edición digital de un diario, esto no implica que la información vaya a fluir tal y como los navegantes quieren que sea.

La convergencia en Internet de los medios de comunicación tradicionales fuerza a las empresas de información a diseñar nuevas estrategias, aunque tal convergencia debe respetar la identidad de las marcas, a donde el contenido es lo que marca la diferencia, el elemento fundamental para que tengan éxito los medios de comunicación en Internet. Cebrián volvía sobre el tema de la marca y la especificidad de cada medio oponiéndose al modelo del periodista multimedia o a la redacción centralizada de una corporación de medios integrados. En su opinión, mantener la identidad de cada medio será en Internet una garantía de calidad. En el mundo "no jerárquico y caótico" de la red, en el que toda la información llega en tiempo real a los usuarios a través de diferentes terminales móviles, la gente sólo se fiará de lo que halle en la red si va amparado por una marca que le inspire confianza. Criticó también el concepto acuñado en Estados Unidos de periodista multimedia o "proveedor de contenidos para una factoría de noticias". "No estoy nada de acuerdo con esa idea de que el periodista debe andar con una cámara, un bolígrafo y una grabadora para surtir de contenidos a una empresa multimedia", comentó Cebrián. "De hecho, en PRISA tratamos de hacer lo contrario" [21] y así es que los medios de Prisa lideren sus mercados y gozan de prestigio, inclusive fuera de las fronteras españolas, su nave insignia El País es considerado entre uno de los principales diarios de calidad del mundo.

Otro de los aspectos sobresalientes a considerar como uno de los atributos que viene a marcar una diferencia a favor de los diarios en Internet en la actualidad, frente a los restantes medios, es la inmediatez con la incorporación de actualizaciones durante el día a la versión web que inicialmente publica la edición impresa, con ello le hace frente a la instantaneidad de la radio y los canales de noticias de tv que compiten directamente en la cobertura de la realidad en tiempo real. De esta forma mucho de los diarios superaron un estadio inicial del desarrollo de sus sitios web, que consistía en la mera traslación del contenido del papel al nuevo soporte sin ningún tipo de adaptación, ya sea por la utilización del lenguaje multimedia o por la incorporación de diferentes servicios que le suman valor agregado. Mientras algunos caminan hacia la integración de las más recientes tendencias en el desarrollo de las ediciones digitales de periódicos como La Voz del Interior de Córdoba, Argentina, que ya en su segunda versión o rediseño incorporó actualizaciones periódicas durante el día, "web mail", acceso a la red como ISP (por las siglas en inglés del proveedor del servicio de acceso a Internet), documentos de interés público o producciones especiales, otros como La Mañana de Córdoba y Hoy Día Córdoba, publican una edición estática que no incorpora más que los contenidos del papel, sin ningún elemento del lenguaje multimedial de Internet.

Una receta válida es colocar al lector en el foco de atención y hacer que interactúe con el diario permanentemente. Como en "Amazon.com", uno de los negocios más renombrados de Internet, donde se le pide al cliente que escriba su opinión sobre los libros que leyó, los diarios podrían seguir el ejemplo y pedirles a sus lectores que participen en foros de discusión o en encuestas de opinión, votar por los artículos leídos y recomendar, por qué no, otros vinculados con el tema. El diario puede hacer transparente esta participación y, por ejemplo, indicar los artículos más leídos. Un estudio reciente de la Universidad de Pennsylvania demuestra que, de este modo, se desarrolla un fuerte efecto de imitación y se produce una avalancha de clics sobre los primeros puestos. Así es que Clarín incorporó el listado de las 10 notas más leídas del día, tras La Nación que permite conocer las primeras 15 notas más vistas y revisar el ranking del día anterior además del actual. Algo que los diarios españoles El Mundo y El País venían aplicando y que en éste último tiene un desarrollo interesante, permite al lector recomendar la nota, la posibilidad de ver a continuación la escala de notas más recomendadas y la lista de las más visitadas o conocer las estadísticas de una nota individualmente, mostrando la cantidad de visitas, el numero de recomendaciones, de impresiones y de envíos por e-mail.

En realidad la participación del lector según la adecuación de los sitios a esos lineamientos que más se acercan a lo que considera una de las características propias de Internet, la interactividad, permiten determinadas opciones, tales como disponer para foros de opinión, diversidad de encuestas, chats, la carta de los lectores –sin la limitación del papel– y hasta la publicación de "mails" donde el lector puede comunicarse, desde un listado de los integrantes de la redacción en todo en parte de su extensión, o bien en la inclusión del mail correspondiente a la firma del periodista en cada nota, cuando estas la incluyan, permitiendo que el lector se ponga en contacto directamente con el periodista y le acerque desde su impresión por la información publicada hasta aspectos desconocidos u aportes originales que jamás hubieran podido estar accesibles a primera instancia para el periodista de la redacción.

 En esto no hay reglas claras que sigan ni siquiera con cierta homogeneidad un mismo medio, como Clarín que desde hace un tiempo deshabilitó la opción de abrir una pequeña ventana donde figuraban nombre y "mails" de los editores de algunas áreas informativas, o La Nación que restringe esta variante a una sola dirección de mail a una dirección común para la redacción de la versión digital. Por el contrario "La Voz del Interior", propiedad de Cimeco y participada por las empresas editoras de los dos diarios citados y por el Grupo Correo-Prensa Española [22], incorporó la dirección de e-mail del periodista a las notas firmadas y "La Mañana de Córdoba" tiene un "mail" general de la redacción –única– en la barra de navegación superior y una dirección de mail de cada sección  al pie de la nota según corresponda ésta.

Pareciera que los navegantes, antes que leer, lo que hacen es dar un vistazo en busca de informaciones útiles y creíbles. Y la experiencia indicaría que los usuarios de Internet difícilmente soporten la lectura de textos "on line" de más de mil palabras [23]. No es que frente a la computadora el lector se torne más perezoso que ante un papel impreso, sino que el acto físico de leer en pantalla y hacer avanzar el texto con el "mouse" o el teclado implican una incomodidad y un esfuerzo mayor que el de sostener un periódico en un sillón o en la cama. En general, se tiende a pensar que la pantalla soporta bastante peor la lectura que el papel. Voces tan reputadas como la de Jakob Nielsen (1997) afirman que la lectura en la pantalla del ordenador resulta, aproximadamente, un 25% más lenta que sobre el papel. Esto lo lleva a recomendar que los textos para la web sean la mitad de largos que los destinados a la impresión sobre papel [24].

Otros autores, como Mario García (1997) insisten en el hecho de que la web, más que para leer la información es especialmente indicada para escanearla; esto es, para que el lector vaya buscando con la mirada aquello que pueda interesarle, aunque sin efectuar una lectura profunda de ningún tema. García aporta, al respecto, un dato interesante: mientras que el tiempo medio que los lectores dedican al diario en papel es de 20 minutos, en el caso de la web dicho número se reduce a siete [25]..

Gran parte del trabajo de escritura para la Web consiste en hacer que el lector encuentre lo que necesita con facilidad. Para lograrlo, habría una serie de técnicas o mas bien tendencias. Por ejemplo, los artículos que se publiquen en la Web deben ser cortos y precisos. Además, es aconsejable dividir los artículos en bloques de texto de no más de quinientas palabras y ubicarlos en  páginas diferentes del mismo sitio, pero enlazados, algo que no hacen frecuentemente todos los diarios en la web.

Otra de las características salientes de un texto de la Web es la inclusión de links. Sin embargo, el exceso de tipografías, colores o subrayados con que aparecen en pantalla puede tornar pesada la lectura. Al describir una secuencia o una jerarquía, es recomendable recurrir a listados numerados o con viñetas. No obstante, es recomendable y preferible la inclusión de hipervínculos o "links" en el texto o en viñetas separadas, a su ausencia. Esta incorporación de vínculos significa un mayor aprovechamiento de los recursos propios de la red y le proporciona al navegante la posibilidad de profundizar o acceder directamente a la fuente. Algo que los principales diarios de la Argentina y España han empezado a incorporar y que constituye un paso más en la adaptación a esto que se conoce hoy como el lenguaje propio de Internet. Justamente sobre esta característica se asienta la experiencia del diario digital alemán Netzeitung, que se basa en una mezcla de periodismo informativo y ayuda de búsqueda [26], donde la función establecida es la de filtrar y seleccionar la información que podría interesarle al lector. Así los artículos que ofrecen una serie de links referentes a ese mismo tema, envían al lector por una ruta directa de enlaces previamente seleccionados por el periodista.

Estas experiencias si bien parciales permiten extraer ciertos lineamientos en común como los que proponen considerar investigadores y analistas hasta el momento, aunque claro con variantes en las especificidades y características que harían de Internet un medio en especial que requiere para sí un lenguaje propio, necesario para el desarrollo de los sitios informativos en la red. En este sentido entendemos que las características sobresalientes de Internet como medio parecieran ser el lenguaje multimedia –o el multisoporte– tales como textos, hipervínculos, fotografías, audio y hasta video; la interacción con el visitante por medio de foros, chat, rankings de notas, encuestas,  etc.; así como la inmediatez, en el sentido de cercanía y en el de rapidez, a través de las actualizaciones por un lado y a la utilización de servidores capaces de soportar un alto tráfico de usuarios.

A juzgar por los datos de Jupiter Media Metrix y Nielsen/Net Ratings [27], la mayor parte de las noticias de la Web que se consume en los hogares y lugares de trabajo proviene de prensa de la vieja guardia: las agencias Associated Press y Reuters, las cadenas de tevé NBC o CNN, los diarios The New York Times, USA Today, The Washington Post, o las editoriales Tribune Company y Knight Ridder.

Los lectores, particularmente los jóvenes, se vuelcan cada vez más a Internet a la búsqueda de noticias. Los beneficiarios de este aumento del público de noticias "online" siguen siendo las organizaciones periodísticas más grandes y conocidas. Así el público de los sitios de información creció un 14,7% de julio de 2000 a agosto de 2001 [28], según Jupiter Media Metrix, una firma de investigaciones sobre el tráfico "online".

La cantidad mensual de visitantes del "Washingtonpost.com", por ejemplo, trepó al quinto lugar entre los sitios de noticias. El diario "LATimes.com" (que ocupa el octavo lugar) aumentó un 50% de julio del año 2000 a julio de 2001. Los visitantes del sitio "NYTimes.com" (tercer lugar) crecieron dos tercios en tanto que los de "CNN.com" (segundo lugar) aumentaron un 83%. El sitio ABCnews.com (cuarto lugar) tuvo un crecimiento del 25%. De los cinco sitios más visitados hoy, el "MSNBC.com" (que ocupa el primer lugar) tuvo un crecimiento del 14%.

En la Argentina según el reporte de tráfico de Internet de julio de 2001 realizado por la empresa medidora "IBOPE- eRatings Argentina", "Clarín.com" sigue siendo, con 488.016 usuarios únicos, el sitio de contenidos informativos más visitado por los navegantes argentinos. Del informe, que sólo tiene en cuenta a los usuarios que se conectaron desde el hogar y excluye a quienes lo hacen desde su lugar de trabajo, también se desprende que, durante el mes de junio de 2001, el 26% de los internautas argentinos visitó la página de Clarín al menos una vez y para navegar en ella durante un promedio de 18 minutos. Los primeros lugares de este particular estudio corresponden a MSN.com y a "Yahoo.com.ar". De la misma forma en España El País y El Mundo encabezan la lista de los sitios mas visitados tras "MSN.com" tanto en número de visitantes como páginas vistas [29].

4.Enfrentando los nuevos desafíos

Los diarios "online" en el futuro potenciarían el uso de sus sitios como medio de distribución a través de la casilla del correo electrónico. En la "Interactive Newspaper Conference", los editores "online" recomiendan la simpleza y aseguran que la vanguardia en la distribución de noticias puede residir en la más antigua de las aplicaciones telemáticas, el "e-mail".

Para la visión de Basteiner [30] podrán sobrevivir tres tipos de periódicos, que estarán, quizá, por encima del nivel de Internet o por debajo de su "umbral de interés". Los primeros serán para una elite y ofrecerán un material propio de alta calidad, que ilumine: "Periódicos de 'reportaje', de investigación". Estimó que en 10, 15 o 20 años, los diarios tendrán que contar lo que no se sabe.

Luego, habrá "periódicos sectorializados; quizá para peritos contables, quizá para médicos". Los terceros serán lo que llaman periódicos de proximidad, que informarán "a cuánto vas a vender los cerdos que tienes en tu granja en la feria del mes y cuántas mercerías abren y cierran en tu barrio".

"A medida que la Web madure entre la población en los próximos cinco años –y tal vez el tiempo en línea del usuario aumente dramáticamente con el acceso inalámbrico a la Web– viejos y latentes problemas al interior de la industria del periódico pueden reactivarse causando serios cambios en la estructura de la industria. En el pasado, el advenimiento de medios de comunicación tan competitivos como la radio y la TV afectó la demanda total en el mercado y la base publicitaria para los periódicos. Las ciudades principales que una vez habían tenido tres o cuatro diarios metropolitanos ahora solo tienen uno o dos. Mientras el futuro de la Web parece saludable y con un crecimiento seguro –por cuánto tiempo, nadie realmente lo sabe– poco se habla en la industria del periódico acerca de tácticas o estrategias para incrementar la circulación en un mercado de medios de comunicación cada vez más competitivo. Una investigación realizada por la propia industria pronosticó el decrecimiento de lectores de periódicos diarios hasta el año 2010, un pronóstico optimista", según John McIntyre, de Content Intelligence.

Para Giner, esta nueva revolución que se inició cuando los periódicos de todo el mundo invirtieron en otros medios y empezaron a experimentar tanto las ventajas como las dificultades de una convergencia cuyo catalizador es Internet y cuyo futuro inmediato será la integración total de sus operaciones multimedios periodísticas y comerciales, representa mas un desafío para el gerenciamiento de los diarios que una cuestión tecnológica. Los periódicos de tinta y papel ya no tienen que ver con "primicias" u "opiniones inéditas". Los nuevos periódicos se están convirtiendo en máquinas de informar las 24 horas y eso facilitará la convergencia actual y la integración de multimedios en el futuro.

Los diarios tienen un futuro e Internet puede ser un ejemplo de ello. Resta saber cómo evolucionarán aquellos aspectos puestos a discusión sobre cómo será ese tránsito, incluso aquellos aspectos  que aún presentan pocos ejemplos y se están en pleno debate como el modelo de negocio aplicable a la edición digital de los diarios. Será el modelo publicitario el apropiado, con contenidos gratuitos o se desarrollará el pago como medio válido para alcanzar la rentabilidad de las inversiones en la red. Y luego los instrumentos para alcanzarlo, desde el "pay per view", micropagos o venta de suscripciones "on line" y de papel. Pero todavía está por verse cuál es el mejor modelo a seguir, si es que puede haber alguno.

Pero entre lo novedoso del fenómeno de Internet, el incierto desarrollo de la sociedad de la información en algunos países como la Argentina, los recientes y diferentes desarrollos de los sitios de periódicos, la ausencia de postulados consistentes en torno a qué se considera como propio y conveniente para los sitios informativos en la red y lo inédito de las experiencias de cobro por el acceso a los diarios en Internet, queda una gran labor: reflexionar sobre el fenómeno planteando inicialmente –como hemos intentado aquí– los diferentes aspectos que intervienen en la problemática y la relación que se puede establecer entre los distintos elementos intervinientes como la posibilidad de desarrollo de versiones digitales de los diarios siempre y cuando exista una determinada infraestructura que permita su distribución y condiciones socioeconómicas propicias para su implantación; nuevos acercamientos que permitan comprender un variado tipo de desarrollos y establecer lineamientos comunes y homogéneos para su análisis y construir eventualmente nuevos modelos de desarrollo para un nuevo medio.

Otros interrogantes sobre aquel camino por descubrir aún deben resolverse y necesariamente requieren de más análisis e investigación: ¿Qué lugar deben ocupar la división de Internet en la estructura de la empresa periodística?, si estará integrada a la redacción de la edición impresa, si requiere de una división independiente con todos los recursos para ser una redacción separada para la edición "on line" o si hasta se separa como una compañía aparte aunque controlada por la empresa "madre". Cómo se resolverá la competencia por la atención del lector e Internet continuará restándole tiempo dedicado a los medios masivos, principalmente a la televisión, o cómo se resolverán las dificultades planteadas en torno a la publicidad en Internet y la afluencia de ésta a los sitios informativos.

Referencias bibliográficas

Díaz Nosty Bernardo (2000), "Innovación y tendencias en el ámbito de los contenidos periodísticos en Internet",  Coranto.

Döbler Hanelore (2001), "El periodismo "on line": ¿Amenaza de muerte al periodismo tradicional?", Chasqui.

García Villa Hilda (2000), "Periodismo de Internet", Chasqui.

Giner Juan Antonio (2001), "De periódicos a m áquinas de informar las 24 horas", Ideas Online INMA.  http://www.revista-ideasonline.org

López Xosé (1999), "Algunas claves para que los diarios refuercen su papel en la sociedad de la información", Revista Zer Aldizkaria.

McIntyre John, Los periódicos en una sociedad manejada por la Web, Ideas On Line INMA, Julio 2001.

SMITH, A. (1983), Goodbye Gutemberg: la revolución del periodismo electrónico. Barcelona: Gustavo Gili.

Notas

* (*) Becario de investigación de la Agencia Córdoba Ciencia. Doctorando en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Comunicación Social, Universidad Nacional de Córdoba (UNC).  Se desempeñó como docente, a cargo de la cátedra Planeamiento y Organización de Empresas de Comunicación en la Universidad Blas Pascal.  Asimismo dictó –entre otros cursos– "La organización y gestión de la empresa informativa" en la Escuela de Ciencias de la Información, UNC.

[1]   España 2001- Informe anual sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información en España, Fundación Retevisión

[2] Castells Manuel, La era de la Información: economía, sociedad y cultura. Madrid, Alianza, 1997, en España 2001- Informe anual sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información en España, Fundación Retevisión, pp. 11.

[3] En Consulmedia.com, 5 de Diciembre de 2001 sobre datos de EuropaPress.

[4] En IBLNews, 29 de octubre de 2001.

[5] del Information Technologies Group, Center for International Development (CID), Harvard University.

[6] International Data Corporation/World Times (Gil, 1998) from World Communication and Information Report (1999-2000) en  Desarrollo de la Sociedad de la Información en América Latina y el Caribe. UNESCO. http://www.unesco.org.uy

[7] En Expansión Directo, 01 de febrero de 2002.

[8] En Clarín. Martes 15 de enero de 2002.

[9]   En Consulmedia. com, 13 de Agosto de 2001 sobre información publicada en Cinco Días.

[10] En Clarín, 14 de noviembre de 2001.

[11] En Clarín, 4 de enero de 2002.

[12] Clarín. Cada vez más gente utiliza Internet desde lugares públicos. 16.1.2001 y Consulmedia.com

[13] Clarín. Internet ya alcanza al 23 % de los hogares argentinos. 4.1.2002

[14]   Datos de  la Secretaría de Comunicaciones de la Nación  y otras fuentes, publicados en Clarín.com, en Junio de 2001. Luego de realizado el Censo Nacional de Octubre de 2001  con una población incluso bastante por debajo de las proyecciones del Indec para 1999 según el mismo estudio y datos posteriores de la cantidad de conexiones, publicados también por Clarín, se corrige el dato de 6 por ciento de la población argentina con acceso a Internet para elevarse a mas de 9 por ciento.

[15] En López Xosé (1999) "Algunas claves para que los diarios refuercen su papel en la sociedad de la información", en Revista Zer Aldizkaria, 7:U. Nota: donde "U" significa única, pues en Internet se ha publicado como página única donde está contenido todo el texto.

[16] En El País, 18 julio de 2000.

[17] En El País, 27 julio de 2000

[18] En Consulmedia.com, 13 de Febrero de 2002

[19] Andreas Weber, Mainz, The future of print media in an age of digital information and communications technology, Hora De Cierre, agosto de 2001

[20] Diario de Cuyo. 15.7.200

[21] En El País, 19 noviembre de 2000

[22] Nombre que adoptaron provisoriamente tras la fusión de los Grupos Correo de Bilbao  y Prensa Española, editor del monárquico y conservador Abc. 

[23] Informática 2.0, Clarín, Claves del periodismo online, 31 de enero de 2001

[24] en Armentia José Igancio, Caminos José María, Elexgaray Jon e Merchán Iker,(2000) "La información en la prensa digital: redacción, diseño y hábitos de lectura", Revista Zer.

[25] en Armentia José Igancio, Caminos José María, Elexgaray Jon e Merchán Iker,(2000) "La información en la prensa digital: redacción, diseño y hábitos de lectura", Revista Zer.

[26] Netzeitung, pretende tomar el mismo concepto del diario en línea Nettavisen de Noruega, y ahora es seguido por estos editores alemanes, según un informe publicado en Frankfurter Rundschau. En Hanelore Döbler (2001), "El periodismo "on line": ¿Amenaza de muerte al periodismo tradicional?" Chasqui.

[27] Clarín, Los viejos medios en la Web, 14 de diciembre de 2000

[28] Clarín. Cada vez más gente lee diarios en la Web, 6 de septiembre de 2001

[29] Se puede seguir la evolución del crecimiento de visitantes en los distintos diarios españoles siempre con el liderazgo del Diario El País sobre datos de la OJD –equivalente al IVC– y el EGM. En El País , 8 de abril de 2001, 1 de julio de 2001, 1 de diciembre de 2001 y 22 de marzo de 2002, entre otras.

[30] Miguel Angel Bastenier,  es subdirector de El País y autor del libro "El blanco móvil", entrevista publicada en La Nación, 2 de agosto de 2001.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Frascaroli, Manuel (2002): La Sociedad de la Información y el futuro de los diarios en Internet: hacia el establecimiento de las características como medio. Revista Latina de Comunicación Social, 48. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina48marzo/4809frascaroli.htm