Revista Latina de Comunicación Social 51 – junio - septiembre de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo

Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

Globalización, tecnologías de la información y diversidad cultural: homogenización Vs diferencias

Lic. Migdalia Pineda ©
Universidad del Zulia. Facultad de Humanidades y Educación. Centro de Investigación de la Comunicación y la Información (CICI). Apartado Postal 15409. Maracaibo-Venezuela.
alcazar@iamnet.com o migdalia.pineda@universia.es

Resumen

Esta artículo aborda el fenómeno de la globalización en su vinculación con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su incidencia sobre la diversidad cultural.

Partiendo de un análisis sobre el concepto de globalización y sus dimensiones económica, política, social y cultural, se toca el tema sobre las relaciones contradictorias que se originan entre la homogenización y la diversidad cultural en el mundo globalizado de la actualidad, insistendo fundamentalmente en el papel jugado por las TIC en este proceso y los aportes realizados por algunos investigadores latinoamericanos sobre el tema.
Palabras claves: Globalización/TIC/Cultura

Abstract

This work approaches the phenomenon of the globalization in its entail whit the news technologies and their incidence on the cultural diversity.
Dividing of an analysis on the concept of globalization and its economic, political and cultural dimensions, the subject of the contradictory relations considers that the homogenization and the diversity in the global cultural world of the present society are originate between, insisting fundamentally on the role played by those technologies in this process and the contributions made by Latin American investigators on the subject.
Key words: Globalizacion/News Thechnologies/Culture

INTRODUCCIÓN

A pesar de que las dimensiones económicas y financieras del fenómeno de la globalización tienden a ser los aspectos más abordados por diferentes estudios, sobre todo de corte neoliberal, y parecen constituir los temas más debatidos en los foros internacionales de los grandes organismos de decisión, no se puede desestimar los fuertes impactos culturales y sociales que tiene este proceso 

Desde la región latinoamericana, la globalización es vista con suspicacia por los investigadores sociales, quienes se han empeñado en proponer otras aristas o dimensiones –como se verá a lo largo de este trabajo– frente a la financiera y economicista, por considerar que lejos de estar viviendo un proceso homogenizador desde el punto de vista cultural, nos encontramos frente a un recrudecimiento de las diferencias étnicas, lingüísticas y sociales que abren un espacio para la convergencia de grupos diversos que sienten hoy más que nunca que el mundo es un lugar para la convivencia, el respeto mutuo y la aceptación de las diferencias.

1. La globalización en su dimensión económica, política, social y cultural

Aunque la globalización es un proceso de vieja data (siglo XVI), que ha pasado por varias etapas de desarrollo hasta llegar a la actual, lo que caracteriza hoy a esta economía mundo es una ley básica, según la cual ella debe funcionar como un sistema económico único en múltiples espacios territoriales distintos: los estados-nación donde la cadena de mercancías como cadena de producción debe circular para lograr la acumulación (Sonntag, 2000: 61).

La expansión vertiginosa de la globalización, desde mediados de los ochenta en adelante, responde a un reordenamiento de la relaciones no sólo económicas sino políticas, sociales y culturales (García Canclini, 1998: 10) que hace posible que la globalización sea "una tendencia histórica hacia la interconexión vertiginosa y compleja entre distintas sociedades y/o actores sociales del mundo, lo cual hace que los acontecimientos que tienen lugar en una parte del planeta ejerzan cada vez más significativa influencia entre los sujetos (actores, comunidades, estados y/o bloques regionales) en otras partes del mundo mismo"... (Agudo y Mato, 2000: 16 ).

No obstante, esa interconexión no es proceso simple sino complejo, dinámico con tendencias contradictorias y desiguales que van desde la universalización / particularización, interconexión / interdepedencia; homogeneización / diferenciación, centralización / descentralización, todo lo cual refleja la emergencia de un tiempo lleno de incertidumbres, de cambios (Agudo y Mato, 2000: 17), donde se comienza a percibir que estamos en una era global y el mundo es como un todo –aunque coexisten economías nacionales desiguales– dentro de la economía capitalista.

La globalización, término de origen anglosajón, entronizado en los años 80, a partir de las Ciencias Gerenciales, ha convertido el mundo en un mercado global (Mattelart, 1997: 12), donde las empresas multinacionales han unido sus fuerzas mediante fusiones y alianzas estratégicas, dando como "resultado la conformación de grandes emporios privados cuyas cifras de negocios, en 1998, sobrepasan el PIB de naciones de mediano crecimiento: General Motors mueve más dinero que toda Dinamarca, Exxon más que Noruega, Toyota más que Portugal y cualquiera entre una docena de firmas más que Venezuela" (Márquez, 2000: A4).

Este proceso ha generado tres acontecimientos claves: la creciente separación de los flujos financieros del comercio en manufacturas y servicios; la desregulación de los mercados monetarios mundiales y la revolución de las comunicaciones (Vega, 99: 2) que se vuelven instantáneas.

Todo ello ha favorecido el surgimiento de un neoliberalismo a ultranza que busca imponer un pensamiento único, lo cual ha llevado a autores como el japonés Fukuyama (Schwartz, 1997) a señalar que estos cambios significan el fin de la historia y la instauración de un modelo económico social determinado por la sociedad de mercado, acompañado de valores idénticos y homogéneos, que sustentan las nuevas relaciones mundiales.

Pero, en las economías nacionales en desarrollo esa tendencia ha introducido graves desajustes. Las negociaciones entre los estados en desarrollo y las agencias económicas mundiales, como FMI y BM para enfrentar sus deudas externas impusieron fuertes reformas neoliberales acompañadas de procesos de privatización de empresas del Estado y la desaparición de los presupuestos gubernamentales para programas sociales (Weis, 2000: 152 y Yúdice, 1996), lo cual ayudó a evidenciar el carácter excluyente y no uniforme de los beneficios de la globalización.

El brasileño Octavio Ianni (1996) señala que la globalización debe ser pensada en términos de integración/fragmentación, como proceso que abre múltiples posibilidades y envuelve no sólo a relaciones entre naciones, sino a su gente; sus ideas, sus formas de organización política y hasta su cultura.

Y aunque la globalización en sus implicaciones históricas actuales, como una realidad emergente, confiere nuevos significados y movimientos a las partes y ayuda a anular y multiplicar los espacios y los tiempos, haciendo igualmente que ciertos ámbitos funciones como unidad en tiempo real a escala planetaria (Castells, 1999), es una realidad heterogénea, contradictoria, viva, en movimiento (Ianni, 1996), que no progresa armónicamente, sino de forma desigual, manifestando tensiones y aumentando en las sociedades y los individuos la sensación de vulnerabilidad, al sentir que en el mundo global las decisiones se toman muy rápido y por fuerzas exógenas a los estados-nación, entrando a formar parte de una sociedad de "riesgo mundial", según la definición de Ulrich Beek, 1998 (citado por Brunner, 2000: 2).

El hecho de que la interdependencia sea un rasgo sobresaliente, concebido como un punto de equilibrio entre las naciones, obliga a detenernos en la idea de la globalización como expresión de contradicciones planteadas por la heterogeneidad y las diferencias que definen las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales del hombre contemporáneo (Ferrás, 1997: 108).

Por ese motivo, para algunos investigadores latinoamericanos el concepto de globalización basado sólo en los cambios económicos y financieros ya no resulta suficiente. Este fenómeno se expresa también con una dimensión política que pone en cuestión las relaciones entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, con sus correspondientes grupos y organizaciones, para interrogar sobre la pertinencia del concepto de estado-nación, el cual territorialmente está siendo descofigurado para entretejer una relaciones planetarias entre grupos sociales y culturales más allá de las fronteras geográficas de los países, dando lugar a nuevas relaciones de participación democráticas (Serbin, 1997: 44-50; Valenzuela, 1996: 216).

En el área cultural, la globalización se presenta como un proceso no homogéneo sino diverso, descentralizado, multicultural, como un espacio donde tenderán a ubicarse gran parte de los conflictos y contradicciones de la sociedad global del próximo siglo (García Canclini, 1996: 13-40).

Para García Canclini, (1998: 12), el hecho de que la globalización no cuente con una teoría unitaria no se debe a deficiencias del conocimiento en ese campo, sino también a que lo fragmentario, lo diverso, es un rasgo estructural de los procesos de globalización.

Al lado de las anteriores dimensiones, coexiste una de carácter científico-tecnológico que ha comenzado a trastocar el pensamiento científico (French-Davis, 1997: 27-33), gracias a las revolucionarias innovaciones tecnológicas, bastantes evidentes en los últimos 15 años, en el campo de las biotecnologías (medicina, biología, agroalimentación), de los nuevos materiales (aeronáutica, automovilismo y comunicaciones), en el energético (fusión nuclear, radiación solar y explotación geotérmica de yacimientos), y especialmente, en las tecnologías de la información (informática, electrónica, telecomunicaciones) (Pineda, 1998: 27), que han revolucionado las comunicaciones en general.

En suma, de acuerdo con la visión latinoamericana, la perspectiva economicista de la globalización resulta hoy agotada para ayudarnos a explicar el conjunto de cambios. Y aunque este hecho no es reconocido ni aceptado por quienes adoptan las decisiones económicas en la economía global, lo cierto es que este fenómeno está profundamente afectado por lo cultural.

Como señala Carlos Moneta (2000: 177), en la crisis financiera de Asia a finales del pasado siglo y de nuestros países latinoamericanos como México, Brasil, Ecuador, Argentina y Venezuela, ha habido incidencia de factores sociales y políticos, asimismo como entre la "cultura global", "las industrias culturales" y la "cultura de masas" se dan relaciones complejas y heterogéneas.

Moneta (2000: 177) propone un concepto más amplio, el de "globalidad" para referirse a la existencia de una sociedad mundial que comprende la totalidad de relaciones sociales que no están bajo control de los estados nacionales, con características de pluralidad, de diferencias y no integración. Una sociedad sin centro, sin gobierno mundial, con elementos diferenciados..., no es una supersociedad que contiene a todas las nacionales, sino un ente complejo, caracterizado por la multiplicidad, la multidimensionalidad y la falta de integrabilidad, cuyas partes y procesos interactúan en permanente comunicación.

A su vez, reserva "la globalización" a un proceso que tiene lugar dentro del contexto de la globalidad, donde interactúan los Estados con actores trans, sub e internacionales en procura de sus respectivos objetivos políticos, militares, económicos, sociales, ecológicos y culturales, generando múltiples redes de relaciones y espacios sociales (Moneta, 2000: 177).

La globalización, al evidenciar contradicciones no sólo entre países o naciones, sino fundamentalmente entre sus individuos y grupos sociales y culturales (grupos étnicos, de obreros, campesinos, grupos organizados de la sociedad civil, minorías sociales, homosexuales, las mujeres), está poniendo de relieve el valor de la cultura, no sólo para consolidar la identidad nacional o para resguardar la posición social sino como un recurso principal para el logro del desarrollo económico y social (Yúdice, 2000: 95).

En su dimensión cultural ha permitido que los ciudadanos del mundo busquen nuevas formas de vivir la democracia, reclamando para sí no solamente derechos civiles y políticos clásicos, sino derechos culturales, de participación, de reconocimiento social, de no exclusión, como forma de enfrentar cualquier intento de negación de las diferencias y un aumento de las discriminaciones.

De allí que la preocupación central de las sociedades contemporáneas sea cómo reducir las brechas, las distancias y cómo lograr la equidad dentro de las diferencias que seguirán separando las culturas, individuos y ciudadanos de diferentes partes del mundo (Pineda, 1996: 106).

En América Latina se han adelantado medidas económicas para adaptarse al esquema de la globalización y aunque algunas de ellas han mostrando ciertos resultados favorables, estos han sido coyunturales no estructurales, todavía lo que no han resuelto los Estados de la zona son los problemas de legitimación política y de reformas sociales de esas propuestas neoliberales (Von Haldenwang, 1997: 34-43). Tampoco esas decisiones han resuelto las contradicciones culturales, educativas y sociales que surgen a partir del entrecruce entre una cultura planetaria y una cultura nacional y local. (Achúgar y Bustamante, 1996: 127), posible hoy a través de las tecnologías de la información.

El gran reto, desde el punto de vista de la investigación en estos temas, es lograr acercarnos al estudio de la globalización desde perspectivas diferentes a las utilizadas hasta ahora, las cuales sólo han abordado el problema como un mero problema de finanzas y de técnicas (Yúdice, 1996: 73).

Autores como el brasileño Renato Ortiz (1994) y el belga Armand Mattelart (1997), para referirse a los actuales cambios culturales, sugieren el concepto de mundialización antes que el de globalización, el cual hace referencia a los procesos heterogéneos de entrecruce de culturas locales y globales, de difuminación de las fronteras que habían sido erigidas en las relaciones internacionales por los estados-nacionales, desplazadas ahora por las relaciones transnacionales entre organizaciones de la sociedad civil, que han ayudado a rescatar las nociones de "ciudadanía mundial", "sociedad civil mundial" o de "política interna mundial". Con las cuales se resalta el hecho de que estamos en un proceso de interacciones múltiples que reestructuran y desestructuran los espacios nacionales y locales (Mattelart, 1993: 253), mediante relaciones sociales de la sociedad civil organizada en redes de comunicación y participación trasnacional, para ubicarlos en un contexto de "escenario-mundo".

En ese nuevo espacio, el individuo está tomando conciencia de pertenecer al planeta pero en el seno de una pluralidad; por eso estos autores oponen el concepto de globalización al de mundialización: ya que el primero connota unificación, sobre todo en términos de mercado y de gestión empresarial y, el segundo, connota unión, especialmente solidaridad entre los pueblos, por encima de las diferencias culturales (Mattelart, 1997: 21).

La emergencia de una "sociedad civil trasnacional" expresa la dimensión social y política de la globalización y manifiesta que la organización de los ciudadanos de distintas partes del mundo en grupos de interés común para el logro de objetivos específicos: étnicos, ecológicos, religiosos, nacionalismo, genealógicos (González, 2000: 239), responde al hecho de que sus aspiraciones, expectativas y proyectos han dejado de ser asuntos de ámbito nacional o local para pasar a ser problemas de decisión internacional donde participan comunidades semejantes que sienten y hacen suyas esas aspiraciones y luchan por el respeto de la diversidad, de la pluralidad de voces, dentro de la unidad.

En el contexto de la globalización en su dimensión no sólo económica, lo cultural es algo muy complejo, porque no hace referencia exclusivamente a la identidad cultural, sino que reconoce las identidades y diversidades como parte del potencial de la cooperación e integración tanto en sus vertientes de promoción de valores, como de comercio de bienes culturales (Yonis, 2000: 204).

2. El papel de las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso de globalización cultural

La cultura global que acompaña a la mundialización está estrechamente relacionada con las comunicaciones, sobre todo a partir del proceso de convergencia que los medios masivos han tenido con las tecnologías digitales, el cual ha ayudado a que se produzca una absorción por la esfera de la comunicación empresarial, las relaciones públicas y la publicidad, de otras dos grandes esferas: la de la información y cultura de masas (Ramonet, 1999 y Mattelart, 1997).

Asistimos así al uso de las tecnologías de la información y la comunicación y los medios para difundir un estilo de vida homogéneo sustentado en los símbolos de la cultura norteamericana que se expanden por todos los países y ayudan a conformar una idea de "vida cotidiana mundial", en la cual los hombres comparten símbolos, acontecimientos, hechos y rituales únicos, piénsese en la Mc Donalización del mundo y en la presencia de marcas que ya no tienen patria ni fronteras.

Ese proceso conforma lo que Ignacio Ramonet llama pensamiento único, para expresar cómo la convergencia entre el entretenimiento, la información y la informática ha dado lugar a mayor opciones de programas pero también a una mayor concentración de la propiedad, con lo cual se merma la pluralidad de voces, de mensajes y de contenidos e ideas.

La uniformidad de la información es hoy un síntoma de las grandes megafusiones que han ocurrido en el campo de la informática y las comunicaciones, cuyo caso paradigmático es la fusión, en enero de 2000, de dos grandes conglomerados: Américan Online Inc y la Time Warner, formando el más poderoso grupo multimedia de los últimos tiempos.

El economista Christopher Dixon (citado por Toro, 2000: 1-4) indica que "el sector multimedia constituye hoy el equivalente a lo que a comienzos de siglo fueron las industrias del petróleo y del automóvil, esto es, el renglón oligopólico por excelencia".

El salto a la globalización ha significado la concentración de este sector en un número cada vez menor de empresas, apenas una setentena de corporaciones operan a nivel global y local. Las de cobertura planetaria son sólo 9 grupos, el resto opera en el ámbito regional (Toro, 2000: 1-4).

El comportamiento sinérgico ha hecho que las empresas de la información y la comunicación hayan modificado no sólo su estructura tecnológica sino su estructura organizativa, de modo que ellas ya no sólo operan en el ámbito de su cultura nacional, sino trasnacional; no operan en un solo medio sino a través de varios (multimedios) y no están en mano de pequeñas o medianas empresas locales o nacionales, sino en manos de monopolios privados con poder económico e influencia global. Las alianzas que se han producido entre las empresas de medios y de informática les permite a los grandes conglomerados el control de todas las fases de la producción, la circulación y el consumo. (Vega, 1999: 5).

En ese contexto, los canales de información electrónicos, tienden a construir "una atmósfera de desperdicio cultural, al producir una cultura de la frivolidad, una cultura de hiperconsumo, una cultura de la "novedad", una cultura de las transnacionalización, una cultura del espectáculo, una cultura de las estrellas de T.V, una cultura del show" (Esteinou, 1993: 43).

Pero,aunque la realidad nos habla de una primacía del mercado en los tiempos de la globalización, como bien lo indica Rico (1993: 31) "estar en un sólo mercado no necesariamente quiere decir terminar por tener una sola identidad cultural".

Las conexiones en red y las tecnologías digitales se abren a flujos de información globales y locales, y crece la necesidad de incentivar las diferencias como un modo de afincarse en la propia identidad frente a lo global unificador.

Los cambios que las redes informacionales están produciendo en el esquema de la globalización, desde la perspectiva cultural, muestran la emergencia de un mundo de fracturas, de multiplicidades, ya que según el hispano-colombiano Martín Barbero (1997: 34), "estas redes se configuran en escenario estratégico de la lucha por descentrar la mundialización no sólo del proceso de centralización económica sino cultural, esto es de la particularidad civilizatoria que hoy orienta la globalización".

Es en lo cultural donde se están dando las más fuertes transformaciones e intentos por enfrentar la globalización entendida como una universalidad uniformante. Hoy cada región, cada grupo, cada localidad reclama su derecho a la memoria y a la construcción de su propia imagen (Martín Barbero, 1997: 35).

Lo local se vuelve el lugar de anclaje de los sujetos insertos en lo global, su punto de referencia, su espacio de reafirmación cultural, pero como lo local es diverso, no es único, al vehicularse por las redes informáticas da oportunidad de expresión a grupos minoritarios, a comunidades marginadas.

Si bien nos enfrentamos ante una planetarización de la cultura, donde los medios y las TIC nos hacen coetáneos de nuestro mundo, al tomar conciencia de lo que sucede en cualquier rincón del mismo y de que éste es uno, esa realidad nos hace ver también que existen otras culturas diferentes a la nuestra. Redescubre lo local, lo regional, lo vecinal, haciendo perceptible la coexistencia de culturas y la pluralidad de visiones del mundo, de tradiciones, y ubicando la multiculturalidad como un derecho colectivo a reivindicar. (Mardones, 1998: 8-9)

Por ello, los problemas de identidad cultural son campos estratégicos de las relaciones sociales del mundo contemporáneo, y ante la heterogeneidad y mestizaje de las culturas más que de la integración cultural se podría hablar del concepto de convergencia cultural, utilizado por la autora latinoamericana Margarita Zires (1997: 76), según el cual "la noción de convergencia al venir acompañada de la de divergencia cultural, trata de expresar no sólo la eficiente interconexión cultural entre las comunidades, los grupos sociales, los países y a diferentes niveles, sino también contempla lo que los separa (al tomar en cuenta las tendencias de diferenciación socioeconómica, de marginación política)".

Los medios de comunicación, en su convergencia con las nuevas tecnologías, se están convirtiendo en instrumentos fundamentales no sólo para la reproducción de capital, para la ampliación de los mercados y para la legitimación política y social, sino que están ayudando a conformar una cultura planetaria que nos involucra a todos, y a consolidar un tipo de sociedad, caracterizada como sociedad del multimedia (Postman, 1991) o virtual (Negroponte, 1995), donde la convergencia cultural y simbólica, a través de las redes electrónicas, ocupará un lugar central.

Conclusiones

La acentuación del proceso de globalización, ocurrida desde mediados de los ochenta en adelante, no sólo tiene repercusiones económicas (unificación de los mercados, liberalización monetaria) sino políticas (debilitamiento de los estados-nación), sociales (recrudecimientos de las distancias y las exclusiones sociales), culturales (peligro para la identidad nacional y las culturas específicas) y comunicacionales (irrupción de tecnologías informáticas, de telecomunicaciones y audiovisuales).

Esta diversidad de dimensiones de la globalización no hace más que poner en evidencia que éste es un fenómeno que aunque no es nuevo –data del siglo XVI–, actualmente se ha convertido en un proceso complejo y contradictorio, que nos coloca frente a fuerzas contrapuestas (cultura global / cultura nacional y local; pensamiento único / pensamiento multicultural), situación que obliga a conceptualizarlo como un proceso en esencia fragmentario, no de integración, sino más bien de convergencia cultural, de entrecruce de culturas, donde los medios, las TIC y las comunicaciones en general ocupan un lugar estratégico e introducen nuevos asuntos a abordar por lo estudios de comunicación.

Referencias bibliográficas

ACHÚGAR, Hugo y BUSTAMANTE, Francisco (1996) "Mercosur: intercambio cultural y perfiles de un imaginario", en GARCÍA CANCLINI, N. (Coord.) Culturas de globalización. Edit. Nueva Sociedad. Caracas-Venezuela. pp. 127-176.

AGUDO, Ximena y MATO, Daniel (2000). "Cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización: una perspectiva analítica en desarrollo", en MATO, D; AGUDO, X y GARCÍA, I (Coord). América Latina en tiempos de globalización. II. IPOST/UCV-UNESCO. Caracas-Venezuela pp. 15-58.

BRUNNER, José, J. ( 2000). Convergencia medial: de las tecnologías a la cultura. Ponencia presentada en VI IBERCOM. Universidad Diego Portales. Abril, Santiago- Chile. pp.1-20

CASTELLS, Manuel (1999). Globalización, identidad y estado en América Latina. PNUD. Santiago- Chile.

ESTEINOU, Javier (1993). "La cultura y la comunicación nacionales ante el libre mercado", en AA. VV. Cultura, medios de comunicación y libre comercio. AMIC. México. pp.36-51

FERRÁS, Graciela (1997). "Radiografía mediática de fin de siglo, en Revista Nueva Sociedad. No. 147. Ob. cit. p.p 108-119.

FRENCH-DAVIS, Ricardo (1997). "Alcances económicos de la globalización", en Revista Nueva Sociedad. No. 147. Ob. cit. p.p 27-33.

GARCÍA-CANCLINI, Néstor (1996). "Políticas culturales e integración norteamericana: una perspectiva desde México", en GARCÍA CANCLINI, N (Coord). Culturas en globalización. Ob. cit. p.p 13-40.

GARCÍA-CANCLINI, Néstor (1998). "La globalización en pedazos: integración y rupturas en la comunicación", en Revista Diálogos. No. 51. FELAFACS. Lima-Perú. p.p 9-24.

GONZÁLEZ, Enrique (2000). "Dimensión social de la globalización: la sociedad civil trasnacional y su expresión religiosa", en MATO, D. et alt (Coord). América Latina en tiempos de globalización II. Ob. cit. p.p 239-262.

IANNI, Octavio (1996). Teorías de la globalización. Edit Siglo XXI. México.

MARDONES, José María. (1998). "Neoliberalismo y cultura", en Revista Comunicación. Nº 102. 2º trimestre. Centro Pellín. Caracas-Venezuela. pp. 7-10.

MARTÍN BARBERO, Jesús (1997). "Globalización comunicacional y descentramiento cultural", en Revista Diálogos. No. 50. FELAFACS. Lima-Perú. pp. 27-42.

MÁRQUEZ, Humberto (2000). "Globalización: el mundo es un mercado", en diario "El Nacional", 3 de enero. Caracas-Venezuela pp. A4-A5.

MATTELART, Armand. (1993) La comunicación-mundo. FUNDESCO. Madrid-España.

MATTELART, Armand (1997) "Utopía y realidades del vínculo global para una crítica del tecnoglobalismo", en Revista Diálogos. Nº. 50. Ob. cit. pp. 6-26.

MONETA, Carlos (2000) "La dimensión cultural de la globalización: una perspectiva desde los estados-nación", en MATO, D. et alt (Coord). América Latina, en tiempos de globalización II. Ob. cit. pp. 175-198.

NEGROPONTE, Nicolás (1995) El mundo digital. Ediciones B. Barcelona-España.

ORTIZ, Renato (1994). "Una cultura internacional popular", en Mundializaçao e cultura. Editora Brasiliense. Sao Paulo-Brasil.

PINEDA, Migdalia (1996) "Telecomunicaciones, desequilibrios, globalización y diversidad cultural", en Revista Opción. No. 19 (Abril). Año 12. Facultad Experimental de Ciencias/LUZ. Maracaibo-Venezuela. pp. 101-123.

PINEDA, Migdalia (1998). "La globalización: cambios en los medios y nuevos roles del comunicador social". Revista Miradas. Nº. 5 y 6. Octubre, JMC/Y&R, Caracas-Venezuela. pp. 26-31.

POSTMAN, Neil (1991). Divertirse hasta morir. Edic. de la Tempestad. Barcelona-España

RAMONET, Ignacio (1999). "Geopolítica i comunicació a finals del segle XX". Conferencia dictada, el 5 de mayo, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma de Barcelona-España. Gabinete de Prensa.

RICO, Carlos (1993) "La complejidad del análisis sobre la cultura ante la integración económica", en AA.VV. Cultura, medios de comunicación y libre comercio. AMIC. México. pp. 30-35.

SCHWARTZ, Pedro (1997) "La precariedad de la democracia liberal: Fukuyama, Buchanan, Hayek", en revista Telos Nº. 50. Ob. cit. pp. 17-33.

SERBIN, Andrés (1997) "Globalización y sociedad civil en los procesos de integración", en Revista Nueva Sociedad. Nº. 147. Ob. Cit. pp. 44-55.

SONNTAG, Heinz (2000). "Tesis sobre el sistema mundial, la dependencia, la globalización y el desarrollo", en MATO, D et alt (Coords). América Latina, en tiempos de globalización II. Ob. Cit. pp. 59-72.

TORO, Alfredo (2000). "La megafusión de la semana", en el diario El Nacional, 13 de Enero. Caracas-Venezuela. pp. 1-4.

VALENZUELA, José Manuel (1996). "Etnia y nación en la frontera México-E.U.", en García-Canclini, N (Coord). Culturas en globalización. Ob. cit. pp. 215-244.

VEGA, Aimée. (1999). "Los medios de comunicación en el nuevo orden", en revista Noticom Nº 12, Edit. Bosch. Barcelona-España, disponible en http://comunicación.bosche.es (consultado el 12 diciembre), pp.1-7

VON HALDENWANG, Chritian (1997). "La legitimación de los procesos de ajuste en América Latina". Revista Nueva Sociedad. No. 147. Ob. cit. pp. 34-43.

WEIS, Wendy (2000) "Tiempo de globalización y nuevas alianzas políticas", en MATO, D et alt (Coords). América Latina, en tiempos de globalización II. Ob. Cit. pp. 151-174.

YONIS, Mirna (2000). "Dimensión cultural del regionalismo en América Latina y El Caribe", en MATO, D. et alt. (Coord). América Latina, en tiempos de globalización II. Ob. cit . pp. 199-226.

YÚDICE, George (1996). "El impacto cultural del T.L.C. norteamericano", en GARCÍA CANCLINI, N (Coord). Cultura en globalización. Ob. cit. pp. 73-126.

YÚDICE, George (2000). "Redes de gestión social y cultural en tiempos de globalización", en MATO, D et alt (Coords). América Latina, en tiempos de globalización II. Ob. Cit. pp. 93-116.

ZIRES, Margarita (1997). "Más allá de las concepciones sobre la globalización cultural y el aislamiento de las culturas locales. Tendencias de convergencia cultural en América Latina", en Revista Diálogos. Nº. 48. Octubre. Ob. cit. pp. 69-78.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Pineda, Migdalia (2002): Globalización, tecnologías de la información y diversidad cultural: homogenización Vs diferencias. Revista Latina de Comunicación Social, 51. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002junio5105migdalia.htm