Revista Latina de Comunicación Social

La Laguna (Tenerife) - octubre de 1999 - número 22

D.L.: TF - 135 - 98 / ISSN: 1138 - 5820

http://www.ull.es/publicaciones/latina


Los adolescentes del nivel medio, la televisión y las nuevas tecnologías

(2.516 palabras - 6 páginas)

 

"... es mucho más fácil

acordarme del video

que estar leyendo..."

(Raúl, 16 años)

Lic. Adriana Ortiz ©

Licenciada en Ciencias de la Información. Docente e investigadora de la Escuela de Ciencias de la Información (Universidad Nacional de Córdoba – Argentina). Integrante de los equipos técnicos interdisciplinarios de la Dirección de Planificación y Estrategias Educativas del Ministerio de Educación y Cultura del Gobierno de Córdoba (Argentina).

Lic. Isabel Ortúzar ©

Licenciada en Comunicación Social. Investigadora y docente de la Escuela de Ciencias de la Información (Universidad Nacional de Córdoba – Argentina), Universidad Empresarial Siglo XXI e Instituto de Enseñanza Superior.

Lic. Stella Regis ©

Licenciada en Comunicación Social. Docente e investigadora de la Escuela de Ciencias de la Información (Universidad Nacional de Córdoba – Argentina). Trabaja en el Área de Comunicación Social en el Ministerio de Salud del Gobierno de Córdoba (Argentina).

 

INTRODUCCIÓN

La relación entre los medios de comunicación con los procesos de aprendizaje que busca promover la escuela no fue considerada como materia de preocupación durante mucho tiempo. Medios y escuela eran dos ámbitos distintos, paralelos. Los valores y enseñanzas que promocionaba la escuela estaban aislados de los usos y consumos que los adolescentes hacían de los medios de comunicación.

A partir de la década del 80, en Argentina surgieron distintas experiencias planteadas desde perspectivas y marcos teóricos diversos: se diseñaron e implementaron programas para la educación crítica de los medios, talleres optativos o programáticos de periodismo y comunicación, y la utilización de los medios como recursos y apoyo tecnológicos en la enseñanza.

En la actualidad, la incorporación de la comunicación y las nuevas tecnologías ha pasado a convertirse en elemento constitutivo del curriculum de las escuelas públicas y privadas. Sin embargo, la reflexión en torno a las vinculaciones entre comunicación y educación sigue atravesada más por los prejuicios y por las incomprensiones hacia la cultura de los medios de comunicación que por el entendimiento hacia el papel que estos juegan en torno a la educación formal.

Cabe preguntarse: ¿Qué lugar ocupan los medios de comunicación en los procesos de aprendizaje? ¿Qué papel cumple la tecnología en el sistema educativo formal? ¿Cómo se aplican o rescatan los contenidos de los medios y las posibilidades de las tecnologías en el contexto de la escuela?

En el marco de estos interrogantes se realizó una investigación a través de la cual se indagaron dos grandes dimensiones:

    1. Los adolescentes, las nuevas tecnologías y la televisión. Se exploró sobre las maneras en que los adolescentes utilizan las tecnologías y la televisión (para la vida cotidiana, el trabajo, el estudio) y la credibilidad atribuida por ellos (contenidos, personajes, conductores, docentes).
    2. La escuela, las nuevas tecnologías y la televisión. Se indagó sobre las posibilidades de aprender (elección y valoración otorgada a la escuela) y los saberes esperados (técnicos y pedagógicos).

La investigación se enmarca dentro de los estudios cualitativos los que, a diferencia de los cuantitativos, permiten una mayor profundización de los contextos y de las prácticas culturales, en donde se desarrollan los procesos de consumo de medios y tecnologías de comunicación.

Para el estudio se entrevistaron adolescentes, de diferentes sectores sociales, de 4° año del Nivel Medio – Orientación Humanidades de las siguientes escuelas de la ciudad de Córdoba (Argentina): Escuela Normal Superior Alejandro Carbó (oficial); IPEM N° 16 (oficial); Escuela García Faure (privada) e Instituto Secundario Dalmacio Vélez Sarsfield (privada).

LA TELEVISIÓN Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS, ¿SON UN NUEVO RETO PARA LA ESCUELA?

Es innegable que los medios y las tecnologías de la información y la comunicación han alcanzado un desarrollo sorprendente. Realmente, pocos fenómenos culturales se han instalado en la sociedad con características tan homogéneas en tan breve tiempo y con tanta amplitud. La educación, la política, la economía, no pueden pensarse al margen del desarrollo de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías informáticas.

En este contexto, el sistema educativo ya no es el único marco referencial para interpretar la realidad del mundo y de la existencia. Esto plantea nuevos interrogantes a la institución escolar, ya que se la cuestiona como lugar central y único del saber: como consecuencia de los cambios culturales, sociales, económicos, se reconoce que el saber y el conocimiento también circulan por otros escenarios.

No obstante los prejuicios y críticas a los medios y las nuevas tecnologías, los ámbitos educativos paulatinamente han ido incorporándolos.

Hoy, las nuevas tecnologías aparecen como uno de los principales retos para los centros educativos, tanto para los que las han incorporado como para los que no, porque el análisis de los procesos de aprendizaje, o del lugar del saber, ya no pueden realizarse considerando exclusivamente el ámbito escolar.

Tal vez, y siguiendo a Martín Barbero, haya que

"(...) reubicar el debate: ni los medios son el enemigo (o lo contrario) de la educación, ni están destruyendo o sustituyendo a la escuela, lo que los medios hacen es desorganizar la hegemonía de la escuela desafiando su pretensión de seguir siendo el único espacio legítimo de organización y transmisión de los saberes" (Barbero, 1993).

La confluencia de las innovaciones en sectores de la informática, las telecomunicaciones y los medios de comunicación permiten nuevas posibilidades, entre las que se destaca la interactividad. Aunque la expansión de la innovación tecnológica, en el entorno cotidiano de la escuela, no implica necesariamente un determinismo tecnológico o una sumisión automática a las exigencias de su racionalidad, de sus ritmos y de sus lenguajes.

Los niños y, especialmente, los adolescentes que concurren a la escuela ya tienen una experiencia de comportamiento y de conocimiento de algo exterior que han experimentado a lo largo de los años que han visto televisión: es ése, y no la escuela, el gran elemento socializador, de incorporación al mundo que los rodea e incluso al mundo de sus vivencias personales.

Diversos estudios sobre prácticas y consumos culturales indican el privilegio otorgado, actualmente, al espacio privado comparativamente con la participación en el espacio público. Dice Patricia Terrero (1996) que los aparatos de vídeo, la televisión, la computadora, las tecnologías, el CD ROM, Internet, las transmisiones vía satélite, tienden a construir una nueva formación centrada en la presencia de la imagen – sonido y una nueva modalidad de integración e interacción tecnológica del hogar con redes de información y diversión.

Vale señalar, además, que las tecnologías, los objetos y la multiplicidad de productos que circulan en el mercado de lo audiovisual dan cuenta de su desigual distribución social y las diferencias sociales que pautan los usos.

El uso privilegiado y casi excluyente de la televisión como fuente de información y entretenimiento en los hogares pobres y la ausencia de otras actividades culturales que propician el intercambio social establecen marcadas desigualdades sociales y culturales entre las clases altas y medias y las clases trabajadoras.

Los medios audiovisuales inducen a procesos de decodificación en los que lo perceptivo – motriz es preponderante. Ésta no es una cualidad intrínseca del lenguaje audiovisual pero sí de los actuales productos (vídeos, videojuegos, la televisión en general) que se caracterizan por el ritmo vertiginoso y la superposición de imágenes de distintos contextos. Este fenómeno está dando origen a la construcción de una nueva lógica de articulación entre lenguaje oral, musical y escrito que no se corresponde con el pensamiento hipotético – deductivo propuesto por Piaget como culminación de la evolución de la inteligencia.

El estudio cualitativo realizado permitió inferir, entre otras conclusiones, que la relación de los adolescentes con las tecnologías se construye desde una serie de componentes que conforman su hábitus tecnológico, su experiencia y la representación que han elaborado de las aplicaciones de las mismas a la educación. Si bien no es homogénea entre los adolescentes de las diferentes escuelas, presenta rasgos que la hacen muy semejantes.

Del análisis de los datos obtenidos mediante entrevistas realizadas a los adolescentes seleccionados para el estudio surge que, en general, las tecnologías más usadas por los adolescentes son la computadora, la videocasetera y los videojuegos. Y en la escuela a la que concurren sólo tienen contacto con las dos primeras.

Los alumnos opinan que en la escuela se debe aprender cosas útiles para la vida. En cuanto a la computadora es el único elemento que aparece en la visión pragmática de los adolescentes y que implica "saber usarla" para el futuro: profesional, laboral, para el estudio de una carrera:

"...todo se va a utilizar a través de la computadora y aprender computación va a ser una pequeña salida laboral... también sirve para dibujar, hacer dibujo técnico..." (Cristian, Escuela Carbó).

"... yo creo que si uno no sabe los avances tecnológicos se queda atrás..." (Carolina, Escuela García Faure).

En relación a la utilización de la videocasetera, opinan que el objetivo es facilitar la transmisión de conocimientos:

"...vimos el video ése, 'La noche de los lápices', y entendimos mucho más..." (Adrián, Escuela Carbó).

Pero también dejan entrever otros propósitos:

"...un video nos tiene más quietos, digamos..." (Laura, IPET N°16).

 

USOS Y CONSUMOS: ALGUNAS CONCLUSIONES

A pesar de que los adolescentes que pertenecen a sectores de mejores ingresos económicos poseen más tecnologías en sus hogares y de ellas hacen un mayor uso que los adolescentes de sectores de menores ingresos, ni la cantidad ni el uso parecen influir en la "habilidad" desarrollada por tales alumnos en cuanto a desplegar otras formas de aprendizajes diferentes a las propuestas por la escuela.

Los adolescentes de ambos sectores sociales tienen incorporado un modo de organizar los conocimientos más cercano a lo perceptivo-motriz que a lo hipotético deductivo. Estos adolescentes, tal vez, disponen de una realidad especialmente destinada a ellos, resultado de su entrenamiento en el uso de tecnologías como el videojuego.

Las computadoras aparecen como artefactos incorporados al mundo moderno, que facilita el trabajo por la rapidez y practicidad en el manejo de voluminosa información. Los adolescentes de sectores de menores recursos económicos la ven como una amenaza en el sentido de desplazar a los hombres por robots en el mercado laboral.

Para los adolescentes, la oferta televisiva está relacionada con el entretenimiento. Los conductores y personajes que en ella aparecen forman parte de otro mundo diferente al de ellos, y ese mundo es el del espectáculo. Por oposición, la escuela es el espacio privilegiado para aprender.

Los presentadores de televisión están descalificados por los adolescentes, son poco creíbles, mientras que los profesores están legitimados en cuanto a la ética y la credibilidad de lo que transmiten. Los adolescentes cuyos padres alcanzaron niveles más altos en la educación son más críticos con el desempeño y conocimiento de los profesores. Son más críticos también respecto de los programas y contenidos de la televisión en general.

De lo expresado por los alumnos puede inferirse que, efectivamente, la escuela reproduce las desigualdades sociales en la incorporación como también en el uso de las tecnologías.

En relación a los motivos de elección de una escuela determinada, tanto los alumnos de mejores recursos económicos como los de menores ingresos coinciden en que la opinión de los padres fue un elemento fundamental para la toma de decisión. Aunque, en general, ambos sectores eligieron la escuela por su proximidad al domicilio en el que habitan, los alumnos de menores recursos económicos manifiestan haberlo hecho para evitar gastos en el traslado.

Los jóvenes de menores recursos consideran a la escuela como una institución valiosa y una instancia necesaria para lograr identidad en la sociedad, ascender en la escala social en relación al nivel de sus padres y prepararse para mantener mejores relaciones sociales. En opinión de estos alumnos, la escuela no prepara efectivamente para el mercado laboral y no los capacita con la práctica o les ayuda a desarrollar alguna habilidad, pero consideran que la escuela sirve para conseguir luego un empleo que les garantice mejores salarios y cierto prestigio.

Los jóvenes de mejores recursos coinciden con los del otro sector en cuanto a que valoran la escuela como un lugar en el que aprenden normas de comportamiento social y los prepara para la vida. Si bien mencionan las mejores posibilidades de trabajo que la escuela favorece, enfatizan, principalmente, la preparación para la continuidad de los estudios en la universidad. Aunque dicha preparación, según manifiestan, no es la más adecuada.

En cuanto a los saberes esperados, ambos sectores de alumnos consideran las tecnologías como instrumentos útiles para el aprendizaje porque favorecen la transmisión de conocimientos, facilitan la comprensión y profundización de un tema ilustrándolo. No obstante, los alumnos de menores ingresos acotan que también se los utiliza para lograr disciplina en el aula.

Según lo manifestado, los alumnos de ambos sectores reconocen como importantes para su vida cotidiana, escolar y social el uso de las tecnologías como la computadora. Pero ellas no están al alcance de igual manera: la diferencia radica, fundamentalmente, en la disponibilidad de computadoras y mejor organización de la materia para el aprendizaje y la práctica concreta, en las escuelas privadas con población escolar de mejores recursos.

A partir de los resultados alcanzados por la investigación se abre una serie de interrogantes que apuntan a la comprensión del modo en que se relacionan las nuevas tecnologías, la televisión, la escuela y los adolescentes: ¿Cuál es la ventaja de incorporar nuevos modos de aprender, especialmente los relacionados con las tecnologías audiovisuales, partiendo del supuesto que los adolescentes desarrollan una capacidad perceptivo motriz antes de ingresar a la escuela? ¿Qué desventajas podría traer aparejado el desplazamiento, aunque sea parcial, de los textos con su lógica de organización hipotético - deductiva, en la alfabetización, por ejemplo? ¿Los adolescentes de sectores sociales más bajos se beneficiarían o perjudicarían en el proceso educativo si estas metodologías se incorporaran? ¿Cómo responde la escuela media actual a las expectativas especialmente de los alumnos y padres de sectores sociales más bajos en cuanto a que ella es el único medio u oportunidad que les posibilita aprendizajes cognitivos significativos, ya que no pueden acceder a aprendizajes extraescolares?

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre de las autoras, 1999; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social, número 22, de octubre de 1999, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999coc/31ortiz.htm