Revista Latina de Comunicación Social 22 – octubre de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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El relato de una vida: apuntes teóricos-metodológicos en comunicación

(3.439 palabras - 8 páginas)

Lic. Nancy Díaz Larrañaga ©

Facultad de Periodismo y Comunicación Social

Universidad Nacional de La Plata (Argentina)

nlarran@yahoo.com

1. INTRODUCCIÓN

La fragmentación planteada en torno de las metodologías cualitativa/cuantitativa, sobre todo en ciencias sociales, ha superado su primera instancia enmarcada en la razón dualista para adentrarse en el terreno todo posible del cruce y la triangulación. Solución ilusoria si en su intento conciliatorio se borran las discusiones profundas.

Lo anteriormente expuesto parece ser uno de los grandes debates que estalla insistentemente en el campo de la comunicación. Da indicios de estar precedido por la explicitación y el lamento de la carencia de métodos y técnicas "autóctonos"; es decir, si la sociología y la antropología lograron construir sus objetos y adentrarse en el terreno de la investigación gracias a técnicas que se les atribuyen, la comunicación no posee tal privilegio. Sin embargo, parece tomar prestadas las discusiones metodológicas y las técnicas para con ellas avanzar en la conformación del propio campo.

Más allá de la conformación de la disciplina en sí, existen técnicas, o mejor dicho enfoques, que responden a la construcción de un sector de este vasto espacio académico llamado comunicación. En particular, la técnica del relato de vida tiene una extensa tradición en ciencias sociales; sin embargo, en comunicación se han registrado escasos usos de esta herramienta metodológica.

La finalidad de este artículo es poder indagar, conectar o develar algunas de las características del relato de vida, haciendo un recorrido que nos lleve a las potencialidades de su aplicación en ciertas áreas de estudio de la comunicación, centrando la mirada en América Latina.

2. SOBRE EL ESTATUTO Y OTRAS DISCUSIONES

Pensar en torno a la metodología de investigación en comunicación obliga en primer término a esbozar algunos lineamientos sobre la comunicación. Esta instancia no se presenta como puro formulismo, sino más bien como búsqueda del punto de partida: preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de comunicación.

La delimitación errática de la comunicación como disciplina autosuficiente, donde lo que se privilegia es la transparencia de dicho conocimiento, anula pensar la comunicación como cruce. Más bien, deberíamos pensarla como la instancia donde prevalecen los nexos, las transversales, las opacidades del camino único hacia la verdad. Un lugar, como afirmará Jesús Martín Barbero (Barbero, 1990), desde donde mirar y pensar lo social. Pero dicho lugar está poblado de regiones o mejor dicho, a la vez, la comunicación -y esta vez siguiendo y adhiriendo a lo propuesto por Héctor Schmucler- (Schmucler, 1997) debe ser pensada desde múltiples lados.

No estamos afirmando una simple concepción transdisciplinaria, ya que seguir pensando desde las disciplinas nos vuelve a colocar límites y fronteras, por más que se las intente cruzar, fusionar. La propuesta es romper esas barreras disciplinarias para poner en el centro los procesos, permitiendo crear y construir incesantemente nuevos objetos.

Preñada de posibilidad más que de límites, la comunicación sobrepasa los medios de comunicación masivos para ser prácticas, saberes, relaciones y producciones sociales de múltiples sentidos, donde la técnica y lo tecnológico constituye sólo una parte. Lo anterior no implica afirmar la subestimación de los medios en los procesos sociales, sino más bien incluirlos en un debate aún mayor. Si la comunicación es esencialmente producción de sentidos y de significaciones sociales, entonces se instala como factor necesario de la cultura. Esta relación de necesidad se basa en el carácter cambiante y renovador (y también altamente conservador) de la cultura; es decir, la comunicación se instala como la parte dinámica.

Desde aquí, y con toda la implicancia comunicacional por delante y por detrás, pensar una metodología de investigación de la comunicación nos propone el reto de posicionarnos teórica y epistemológicamente. El lugar desde donde pararnos nos guía la mirada, la construcción y el abordaje de las producciones de sentido.

3. EL RELATO DE VIDA Y LA BÚSQUEDA DE LO SOCIAL

Preguntarnos sobre lo social nos presenta una dificultad: su inaprehensión. Si bien todos creemos saber qué es y poder definirlo, la relación del sujeto con lo social ha sido y sigue siendo la gran problemática que congrega las ciencias sociales. La comunicación se instala en este debate como uno de los lugares posibles para entender lo social. Pensar que la sociedad se conforma con base en la producción de sentido y acuerdos de significados (posibilitados por la comunicación) nos brinda indicios para seguir nuestra búsqueda.

En este camino, los sujetos y sus relaciones son base necesaria para un abordaje, donde no toda forma es igualmente válida según el objetivo perseguido. El relato de vida es un intento por descubrir lo social, en el cual la comunicación adquiere un lugar central, siendo el sujeto el protagonista.

Es importante remarcar una primera diferencia que distingue a lo que se denomina la "historia de vida" del "relato de vida". Aunque a primera vista parecieran ser la misma técnica, no lo son. La primera remite a estudios sobre una persona determinada, que sí incluye su propio relato, pero que es complementado por el investigador con otras clases de documentos o narraciones. Se basa en recorridos amplios en la vida de un sujeto; lo que interesa es una suerte de totalidad, donde el orden cronológico tiende a ser respetado. Tampoco es el testimonio, ya que este último toma al individuo en calidad de partícipe u observador de un hecho, por lo tanto se aleja de la entrevista biográfica. También se lo podría diferenciar de la historia oral, siendo ésta, "el análisis de fuentes orales con un objetivo histórico" (Panella, 1998).

Aunque indudablemente se comparten característica, y tal vez la historia oral sea la técnica más abarcativa de las señaladas, las diferencias existen a pesar que a veces parezcan sutiles. Poder explicitarlas ayuda a una mejor comprensión de las posibilidades y potencialidades de cada una.

A diferencia de todo lo anterior, el relato de vida es una entrevista que busca conocer lo social a través de lo individual. Por eso se sustenta en la experiencia del individuo, no teniendo que ser este último una persona en particular ni especial, ya que sólo basta con ser parte de la comunidad a la cual se estudia. Éstas han sido algunas de las características que tanto Daniel Bertaux (Bertaux, 1988) como Franco Ferrarotti (Ferrarotti, 1988) -ambos con una amplia trayectoria en la aplicación de esta técnica en sus investigaciones- defienden, como parte de reivindicar lo biográfico en tanto enfoque metodológico y no simplemente como herramienta o técnica.

Así, cuando hablamos de entrevista biográfica nos referimos a un relato pronunciado en primera persona, ya que lo que se intenta rescatar son las experiencias de ese individuo. Casi nunca se pretende que sea exhaustivo, sino que se centra en algún momento o aspecto de la vida. También la ilusión de la totalidad está desterrada, porque se considera que todo sujeto posee un mecanismo selectivo que desde el presente lo lleva a recordar u olvidar determinados hechos, y dicho proceso debe ser respetado por el investigador.

Es necesario aclarar que en tanto el individuo se posiciona en primera persona y habla de sus experiencias, se lo considera el personaje del relato. No importa si dice absolutamente todo, ni si respeta el orden cronológico, sino los hechos que son iluminados por la selección del recuerdo y la lógica de conexión que se evidencia en el relato. Hay que tener presente que todo relato biográfico es focalizado, parcial, y su primer recorte está dado por el investigador mismo con base en su interés de conocimiento. Tampoco debe importar si las cosas ocurrieron tal cual lo contado, ni si es absolutamente "verdad". Esto se basa en que si no sucedió así, por lo menos desde el presente se lo concibe de esa manera y por lo tanto se actuará en consecuencia.

Por sobre todas las cosas, hay que evidenciar que toda entrevista está coproducida, tiene dos autores: entrevistado y entrevistador son indispensables para que este texto sea el que es. Si uno no estuviese, o hubiese estado e interactuado de otra manera, el texto sería otro.

Lo biográfico es darle la palabra al individuo, pero no es individualismo, ni exclusivamente la postura de darle la palabra a los que no la tienen. A través de lo biográfico se puede llegar a dos puertos básicamente: a conocer significados y contextos de significados de lo individual en tanto parte de lo social o a indagar estructuras y normas sociales. El sujeto no habla de lo íntimo como su sensación, sino que habla de su "mi" social como lo definiría George Mead (Mead, 1990).

Una vez producido el relato, el análisis del mismo nos lleva a tres pasos fundamentales: 1) presentar las acciones casi con lujo de detalle, como una parte etnográfica y como base para interpretar; 2) encontrar los códigos socioculturales de esos hechos; y 3) interpretarlos en relación con la teoría. Esta aproximación se acerca a la descripción densa propuesta desde la antropología (Geertz, 1987).

3.1. Potencialidades de su uso en comunicación

Las diversas aplicaciones que este enfoque ha encontrado se centran mayoritariamente en los campos de la antropología y en segundo lugar de la historia y la sociología. El ámbito de la comunicación, a partir de la década de los 80, comienza a retomar este abordaje para instalarse hoy en creciente auge.

Las bases epistemológicas del relato de vida dejan traslucir aportes del interaccionismo simbólico, la fenomenología y la etnometodología, entre otros (1). En tanto que las teorías inscriptas bajo la línea de la acción social buscan encontrar la sociedad a través de los individuos, en sus interacciones, en sus acontecimientos y en la forma en que son organizados y revalorados esos hechos; en tanto lo que persiguen son los contextos de significados en que dichos sucesos son inscriptos, dando cuenta esto de lo que constituye a lo social, están valorando la comunicación (y a las prácticas y actos comunicativos más puntualmente) como forma privilegiada de acceso a ese conocimiento.

Desde nuestra óptica, los términos pueden modificar su orden y su jerarquía para centrar la lupa en la comunicación como generadora del cambio social, como la parte dinámica de la cultura, a la cual hacíamos referencia.

Si uno desea alejarse de un enfoque funcionalista (superando la disociación esbozada en los términos emisor, mensaje y receptor) para buscar qué existe en, con, durante, por o detrás de cualquier acto comunicativo, o cualquier proceso, se necesita un análisis que trabaje en varios niveles a la vez. Muchas técnicas posibilitan la recolección de los datos previos, y de ello dan cuenta las innumerables investigaciones que desde la comunicación se han llevado (y se siguen llevando) adelante.

Sin embargo, el relato de vida aporta una especificidad de datos en un texto, anclado en actos sociales. De por sí esta narración está "procesada" en un primer nivel de interpretación por el propio sujeto, pero que necesita tener otros tipos de lectura para llegar a una interpretación de segundo orden (primero desde el sentido común y luego desde constructos teóricos).

Este texto brinda la posibilidad de acceso a los contextos de significado de las acciones, superando el significado del acto en sí. Los contextos también pueden leerse como las mediaciones (Martín Barbero, 1987), o como las significaciones sociales que son constructivas de la realidad social.

Considerar en el campo de la comunicación que es relevante estudiar la vida de un sujeto (o el relato que de ella se deriva), indudablemente pone en evidencia por lo menos tres supuestos: 1) el estudio de ese relato puede aportar algún conocimiento; 2) lo microcomunicacional posibilita un acercamiento diferenciado a lo sociocultural de lo que lo hace lo macrocomunicacional, que se centra básicamente en el conocimiento de estructuras, dejando de lado a los actores; y 3) también se deja de lado la concepción de que si se presta atención a los actores, éstos tienen que ser relevantes en algún aspecto. Se busca más bien a alguien común, a alguien anónimo, sin perder de vista su posicionamiento social, en los términos planteados por Pierre Bourdieu (Bourdieu, 1991). Se busca, entonces, la relación entre lo personal y lo cultural. Así, Carlos Piña nos dice: "Esta fascinación por la vida de personas, más que de personajes, cataliza la ambición por penetrar en los circuitos donde se cristaliza, se construye y reconstruye la cultura" (Piña, 1986: 20).

4. EN BUSCA DE UN RECUENTO LATINOAMERICANO

Algunas de las líneas latinoamericanas de trabajo en comunicación presentan una relación muy estrecha entre concepción teórica y metodológica. Uno de los replanteos fuertes que desde finales de la década de los 80 se vienen desarrollando pone el acento en los procesos culturales y el lugar de la comunicación en ellos. Así, las propuestas aparecen íntimamente ligadas a las situaciones particulares de América Latina (porque no es sólo una situación, ni Latinoamérica es homogénea), sus ciudades y su gente. Estas tendencias rescatan, la experiencia, y los significados compartidos de las prácticas.

Desde estas perspectivas, los lugares desde donde construir, pensar, hacer y sentir están estrechamente ligados a las matrices socio-históricas-culturales que nos atraviesan vertical y horizontalmente. Para intentar saber algo sobre los procesos comunicacionales, y si se desea indagar sobre los significados de dichos procesos, es necesario partir de los sujetos, pero no quedarse en ellos ni en sus palabras: la propuesta es ir más allá, que sean punto de partida para, luego de un largo trayecto, ser nuevamente punto de llegada.

Siguiendo estos lineamientos, existen estudios inscriptos en el ámbito comunicacional que han utilizado la metodología cualitativa, y dentro de ella los relatos de vida, para abordar sus objetos de investigación. Un caso lo constituye las investigaciones que ha desarrollado Jorge González, en la Universidad de Colima México, en su propuesta de frentes culturales. Intentando indagar la "formación de los públicos y clientelas de los campos culturales", trabajaron el relato oral familiar (en tres generaciones) en busca de diferentes trayectorias sociales. La investigación ya cuenta con etapas finalizadas y una amplia publicación al respecto.

En Brasil, José Marques de Melo ha instaurado una búsqueda de los principales pensadores e investigadores que han dado forma a lo que él denomina "la escuela latinoamericana de comunicación". Para ello, y en trabajo conjunto con sus alumnos, intenta reconstruir los aportes teniendo en cuenta la obra del pensador, su historia y su trayectoria. Así ha incentivado a sus colaboradores a que se acerquen desde la metodología de relato de vida, aunque tal vez en este caso rescate más de la técnica de historia de vida (véanse las diferencias más arriba). Hasta el momento se han conformado dos grupos: uno en Brasil, que ya cuenta con una publicación, y otro en México.

Jesús Galindo Cáceres es tal vez una de las personas que mejor manejan esta técnica dentro del campo de la comunicación en América Latina. Su enorme trabajo empírico, actualmente desde el Programa Cultura de la Universidad de Colima de México, lo ha llevado a reflexionar teóricamente sobre este abordaje (Galindo Cáceres, 1994). Dentro de su línea se incluye mi trabajo (Díaz Larrañaga, 1998), intentando a través del relato de vida incursionar en los significados de ser productor de vídeo, dando elementos para una reconstrucción del campo en dicha actividad, para una interpretación de los vídeos realizados, y la propuesta de diferentes formas de producción audiovisual.

Las "chaps" (chavas activas punk) son las entrevistadas de Inés Cornejo Portugal (Cornejo Portugal, 1998), quien intenta acercarse a la identidad por ellas construida desde ese movimiento. Aquí privilegió trabajar con las fundadoras y líderes, reconstruyendo sus trayectorias como chavas banda. En Argentina, María Cristina Mata ha encontrado que el relato de vida le posibilita acercarse a la construcción de significados del consumo cultural en la ciudad de Córdoba, donde además trabaja con técnicas cuantitativas.

Desde la antropología y la historia, Aceves Lozano realiza un aporte teórico-práctico a la propuesta en comunicación del relato de vida. Su punto de partida es, una vez más, la realidad mexicana.

Los nombres que se han enunciado son el comienzo de un breve resumen que podrían seguir, explicitando una vez más variedad en los enfoques, en los objetos y en las teorías que dan sustento a estas pesquisas. Si bien da indicios de varios trabajos en América Latina, su nivel de esbozo plantea, a la vez, la diversidad que lo atraviesa. El relato latinoamericano aún está por hacerse, pero no existe sólo una voz que declare su derecho a hablar.

Referencias bibliográficas

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(1993). "Los relatos de vida en el análisis social", en Aceves Lozano, Jorge (comp.) Historia Oral, Col. Antologías Universitarias, UAM - Instituto Mora, pp. 136-148, México.

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GEERTZ, Clifford (1987). La interpretación de las culturas. México: Gedisa.

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Notas

1 El interaccionismo simbólico cuenta con los aportes de George H. Mead, quien considera que "la sociedad está dentro del individuo". Concibe que la sociedad precede al individuo y este último se debate internamente entre su "yo" (lo creativo e innovador) y su "mi" (lo social, incorporado a partir de los procesos de socialización, lo que logra un acuerdo), ambos incorporados en el "self": su juego, constituye la acción social. El orden social emerge y se negocia en las interacciones cara a cara.

2 Los estudios fenomenológicos encabezados por Alfred Schutz abordan el problema del mundo subjetivo y de los acuerdos de conciencia. Para ello se basa en lo que denomina el mundo de la vida cotidiana, preguntándose cómo construyen los individuos la realidad social. La clave la encuentra en la "intersubjetividad", que permite que los acervos de conocimiento existan y se construyan cadenas de significados. Identifica dos clases de motivos de la acción: los motivos "para" y los motivos, ¿porqué?, estos últimos son los privilegiados para indagar los significados. La inquietud metodológica es cómo conocer objetivamente lo subjetivo.

3 La etnometodología, siendo H. Garfinkel uno de sus máximos exponentes, propone indagar los métodos que sigue la gente para hacer lo que hace, buscar las normas como constructoras de lo social. Si bien se notan los resabios de la teoría parsoniana, también retoma abiertamente líneas (entre las que se encuentran los aportes de Schutz y Mead) que se alejan de esta perspectiva. La norma está planteada como aquello que se negocia continuamente, como algo frágil y cambiante.

4 También existen otras corrientes teóricas-epistemológicas que han influido en los relatos de vida: el marxismo sartreano, el estructuralismo, el neomaterialismo, o simplemente empiricismo, teorías de los roles, la hermenéutica, por nombrar los más trabajados.

* Trabajo presentado en la

II Bienal de la Comunicación, celebrada

en la Universidad de Cartagena de Indias (mayo de 1999)


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Díqaz Larrañaga, Nancy (1999): El relato de una vida: apuntes teóricos-metodológicos en comunicación. Revista Latina de Comunicación Social, 22. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/
a1999coc/33vanancy.htm