ÁMBITOS. Nº 6. 1er
Semestre de 2001 (pp. 21-34)
Investigador Titular del Departamento de Educación y
Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco,
México, D.F.
RESUMEN
La incorporación de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de información al aparato gubernamental ha aumentado sustancialmente el potencial del Estado para producir y conservar su hegemonía. El autor analiza el impacto que estas nuevas herramientas culturales han ocasionado en la estructura del Estado, cómo Internet ha transformado el Estado tradicional y ha creado una nueva faceta del Estado Ampliado moderno, un Estado más cohesionado y sólido.
ABSTRACT
The incorporation of media and new information technologies to the
governmental device has increased the State potentiality to get and preserve
his hegemony. The author analyses the impact that these new cultural tools have
caused, how Internet has transformed the traditional State and has originated a
new facet of modern enlarged State, more solid.
Palabras claves:
Estructura del Estado tradicional/ Estado ampliado moderno/ Transformación del
Estado/ Medios de comunicación/ Nuevas tecnologías/ Internet.
Key Words: Structure of traditional State/Modern enlarged State/ State
transformation/ Media/ New techonologies/Internet.
La rápida e intensiva
evolución que ha experimentado Internet en las sociedades contemporáneas del último
cuarto del siglo XX y de principios del XXI han producido abundantes
reflexiones sobre el carácter cuantitativo, las aplicaciones comerciales, los
aprovechamientos tecnológicos, los estudios de caso, las condiciones de mejor
adaptabilidad en las comunidades, la convergencia tecnológica, etc. de Internet
y sus fenómenos derivados interactivos; pero no se han producido análisis sobre
el impacto que ha ocasionado sobre la estructura del Estado. De aquí, la
importancia de realizar algunas consideraciones preliminares sobre cómo
Internet ha transformado la estructura del Estado tradicional y que ha dado
origen a una nueva faceta del Estado Ampliado moderno modificando con ello las
formas de ejercer el poder cultural.
La emergencia de los
medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de información en las
sociedades modernas, no sólo representa la radical transformación de las
superestructuras culturales de las comunidades, sino que, básicamente, el
fenómeno más relevante que produce es la expansión intensiva de la dimensión
ideológica de la sociedad. Esto es, en términos generales, puede pensarse que
con la presencia de los medios de comunicación la sociedad en su conjunto sufre
una gran dilatación cultural, desde el momento en que las instituciones, los
grupos o los individuos pueden extender la realización de sus tareas o
funciones específicas a través de las técnicas de información (1).
La sociedad entra entonces
en la fase de producir nuevos procesos culturales de consecuencias sociales
amplificadas e insospechadas. Por ello, con la presencia de los medios de
comunicación lo que se transforma, a corto plazo, es el esqueleto ideológico
del Estado, y, a largo plazo, el de toda la sociedad en su conjunto. De esta
manera, con la acción de las tecnologías de información el Estado experimenta
una gran transformación al interior de su estructura cultural, energética y
emocional, pues las tareas de construcción, dirección y cohesión ideológica que
realiza, entran en una nueva fase de extensión geométrica que da origen a una
faceta del poder: el moderno Estado Ampliado (2).
De esta forma, el Estado
entendido como el conjunto de recursos administrativos, jurídicos, ideológicos,
educativos, etc. que se destinan para conservar y reproducir el poder, se
transforman con la acción de cada nueva tecnología de información que surge y
que impacta sobre la sociedad.
Históricamente, esta
dilatación del Estado no se inicia con la presencia de las tecnologías de
información, sino con la aparición de las primeras instituciones ideológicas
como son la familia, la iglesia, las organizaciones culturales, la escuela,
etc., que posibilitan las primeras expansiones culturales del gobierno. Sin
embargo, con el desarrollo de estas nuevas herramientas intelectuales
productoras de conciencia, los aparatos de hegemonía tradicionales sufren un
desplazamiento sustancial del lugar central que ocupan, para dar paso al
surgimiento de una nueva ampliación del bloque en el poder, vía las modernas
tecnologías de comunicación (3).
Por este motivo, el
nacimiento de esta nueva zona del Estado Ampliado se encuentra en íntima
correspondencia con la evolución y organización que adopta cada nuevo sistema y
proceso de comunicación que aparece: a mayor producción de máquinas culturales,
mayor expansión del Estado Ampliado; y a menor desarrollo de las tecnologías de
comunicación, menor ampliación del Estado extenso. Así, observamos que la
emergencia y desarrollo de todo medio de difusión o tecnología de información,
provoca una nueva transformación o desdoblamiento del Estado Ampliado y de la
sociedad; y adquiere las características que le son propia en cada uno de estos
apoyos técnicos. En efecto, analizando groso modo, la expansión de los medios
electrónicos, encontramos cuatro grandes rasgos de evolución que ha presentado
el Estado Ampliado, según ha sido el grado de perfeccionamiento tecnológico y
social que ha alcanzado cada una de estas infraestructuras tecnológicas.
Así, con el germinar de la
primera generación de aparatos de comunicación entre 1907 y 1930 (radio de
amplitud modulada, reducida cobertura radiofónica, bajo consumo radioeléctrico,
etc.), aparece una primera cara embrionaria del Estado Ampliado que se
caracteriza por el refuerzo aislado y burocrático de las principales
instituciones privadas y gubernamentales a través de éstos. En este período,
los medios son empleados como meros portavoces de las tareas que ejerce cada
aparato estatal de regulación social,, sin cristalizar en la elaboración de
proyectos de cohesión nacional, sino simplemente de unión y extensión
ministerial.
Con la presencia de la
segunda generación de medios de comunicación electrónicos entre 1940 y 1950
(televisión color, aparatos portátiles, radio en frecuencia modulada, mayor
cobertura radiodifusora, aumento del tiempo de exposición a los medios, cambios
en los contenidos de programación, etc.), surge un segundo rostro del Estado
Ampliado que se distingue por producir programas de integración y conducción
nacional a través de estos. Con ello, se amplía la base social de los regímenes
democráticos o de otro corte, al proveer de mayor difusión de información a
todos los sectores sociales, lo que se traduce en una mayor participación
social. En esta etapa, las tecnologías de información entran en estrecha
coordinación con las industrias nacionales, a fin de consolidar sus proyectos
de concentración y acumulación económica. Así, se elabora una nueva identidad
del Estado basada en los proyectos de homogeneización y masificación cultural
de la población.
Con el nacimiento de la
tercera generación de medios de comunicación de 1950 a 1990 (cablevisión,
satélites, videodisco, teletexto, computadoras, sistemas de vídeo con enorme
cobertura y gran rating de audiencia, rápido flujo de programación, gran versatilidad
de ubicación, etc.), aparece una nueva faceta del Estado Ampliado nacional que
entra en oposición con el Estado Ampliado transnacional. Se da así una cara
híbrida del Estado provocado por la lucha y yuxtaposición cultural que libra el
proyecto multinacional y el proyecto nacional, a través de los medios de
comunicación.
En este sentido, hasta la
tercera generación de medios de información el modelo de comunicación que se
construye con la sociedad se basa en el clásico proceso compuesto por el
emisor-mensaje-receptor y produce una relación masiva, vertical, monopólica,
fuertemente cerrado, muy concentrado y altamente costoso. Finalmente, con la
cuarta generación de tecnologías de información de 1990 al año 2000,
particularmente con el surgimiento de Internet y su fenómenos interactivos
derivados, gradualmente transforma la estructura cultural y comunicativa
anterior de la sociedad dando origen a un nuevo modelo de comunicación que
produce nuevas facetas del Estado Ampliado.
La especificidad de este
flamante Estado Ampliado que surge con la presencia y expansión de las
tecnologías de información se caracteriza porque, a través del nuevo tejido
tecnológico que construyen los medios de comunicación en la superestructura
social, estos alcanzan una nueva inserción orgánica con la sociedad más
profunda que la que obtiene la iglesia, la escuela, los partidos políticos,
etc. Como aparatos de hegemonía. Con estas nuevas herramientas culturales, el
Estado riega, abona y cultiva permanentemente el tejido social con las
ideologías coyunturales que cotidianamente produce desde su base material. Con
ello, en algunos casos fortalece y vitamina las células económicas y políticas
que le dan vida; y en otros, cura o restituye aquellos órganos que entran
en fase de putrefacción social.
Esta nueva articulación
estructural se efectúa de manera más integrada con los aparatos de comunicación
que con las tradicionales instituciones de hegemonía, debido a las nuevas
capacidades orgánicas que estos conquistan para cohesionar a la población, y
que son su alto grado de penetración ideológica, su contacto permanente que
establecen con el auditorio, y la saturación constante que alcanzan sobre los
campo de conciencia de la mayoría de los grupos sociales. De esta forma,
mediante los apoyos tecnológicos que le brindan los medios de comunicación, el
Estado conquista una nueva capacidad orgánica para realizar de manera más
competente las funciones culturales que debe ejecutar como instancia rectora de
la sociedad. Es decir, las funciones ideológicas que antaño ejercía el Estado a
través de pesados y burocráticos aparatos administrativos, jurídicos, fiscales,
pedagógicos, económicos, etc., ahora son realizados con mayor ligereza o suavidad
por medio de las tecnologías de información; sin que por ello la
infraestructura organizativa de los primeros desaparezca, sino que simplemente
se reforma desplazándose a lugares secundarios.
De esta forma, se observa
que de cada nueva tecnología que aparece históricamente se deriva la formación
de un nuevo tejido cultural que articula a las comunidades dando origen a
nuevas facetas del Estado Ampliado.
Sin embargo, debido a que
hasta la tercera generación de medios de información éstos no operan como entidades
autónomas o neutrales como lo presentan las versiones funcionalistas de la
comunicación (4), sino que son intermediarios técnico-industriales de las
relaciones sociales que se dan al interior de la sociedad, solamente pueden
participar a través de estos aquellos grupos que tienen acceso al control y
dirección de los mismos.
Por consiguiente, siendo
que en la sociedad moderna las grandes tecnologías de información (prensa,
cine, radio, televisión, cablevisión, satélites, computadoras, redes de datos,
etc.) están subordinados por las fracciones gobernantes, mediante factores
primarios (propiedad de los medios, desempeño como industrias culturales,
financiamiento institucional y marco jurídico) y factores secundarios de poder
(control de la producción, circulación e infusión del sentido), únicamente
pueden actuar a través de estos los estratos dirigentes (5). Estas fracciones
de grupos dominantes son quienes forman en esencia al Estado en sentido amplio
y lo controlan. En consecuencia, quien puede intervenir socialmente vía estos
aparatos de información no son todos los sectores de la sociedad, sino el
Estado en sentido extenso.
Dichas funciones son
múltiples y varían según las coyunturas y los ciclos históricos por los que
atraviesan; e impactan, dependiendo de lo anterior, en distintos procesos y
sectores de la sociedad. Así, por un lado, a través de sus prácticas
ideológicas las tecnologías de información, influyen en las áreas políticas,
económicas, morales, psíquicas, sexuales, etc., del cuerpo social. Por otro,
mediante éstas realizan operaciones financieras, de modernización cultural, de
reproducción de la energía laboral, de mutación de hábitos alimentarios, de
control natal, de liberación de instintos lúdicos, de reordenamiento político,
de secularización o desecularización masiva de la cultura, de participación o
narcotización social, de organización económica, de concentración de valor,
etc.
Dentro de esta última
gama, destacan por su importancia la realización de las siguientes 10
actividades ideológicas básicas para la reproducción de la sociedad, que a
través de las tecnologías de información, se llevan a acabo de manera más
rápida, eficiente, extensa y continua:
a.- La socialización
e internacionalización de los valores y normas que fundamentan y posibilitan la
producción y reproducción de el sistema y el cambio del mismo.
b.- La conservación y
transmisión del acervo histórico (tradición, cultura, formas organizativas y
operativas), como factor de cohesión, equilibrio y continuidad de la sociedad.
c.- La incorporación
de las nuevas generaciones a la sociedad establecida por medio de la
asimilación colectiva de la tradición heredada, de sistemas de valores
predominantes, de la enseñanza de solidaridades entre individuos y grupos, y de
éstos con la sociedad y el Estado.
d.- La integración y
cohesión cultural de la población alrededor de un programa de identificación
nacional.
e.- La educación y
organización política de la sociedad, según los requerimientos de cada
coyuntura social.
f.- La regulación
ideológica de los conflictos que amenazan la renovación hegemónica de la
sociedad.
g.- La elevación de
la gran masa de la población a un determinado nivel de educación técnico,
cultural y moral que corresponda a las necesidades de desarrollo del sistema y
a los intereses de la fracción hegemónica.
h.- La movilización
colectiva de la sociedad en función a las necesidades económicas, políticas y
culturales que exige cada coyuntura social.
i.- La creación y
consolidación del conformismo general, como modo de refuerzo de la legitimidad
y del consenso en favor del Estado, y de la aceptación de la hegemonía de
ciertas fracciones y clases sobre otras.
j.- La contribución a
la emergencia y mantenimiento de un prototipo de personalidad básica (6).
A través de la ejecución
de estas actividades ideológicas, el Estado efectúa distintas tareas culturales
de carácter orgánico con el conjunto de población. Dentro de las misiones
orgánicas, es decir, aquellas que contribuyen a reproducir la estructura principal
del proyecto de desarrollo establecido, figuran, entre otras, la contribución
al proceso de acumulación económica, la renovación de la capacitación de la
mano de obra, la producción cultural de la identidad nacional, la extensión del
código lingüístico de relación básica entre los habitantes, la centralización
del poder de la federación sobre las regiones y municipios, la reproducción
psíquica de la fuerza de trabajo, la planificación de la natalidad, la
educación política cotidiana, etc.
Dentro de las funciones no
orgánicas, es decir, aquellas que no inciden relevantemente en la reproducción
del esqueleto del proyecto histórico de sociedad, sino que simplemente
contribuyen resolver problemas aislados y coyunturales de la convivencia
social, destacan los servicios urbanos de información múltiple, la asistencia
civil para urgencias, la orientación vial, las campañas de prevención médica,
los programas de racionalización del uso del agua y la energía, etc.
Mediante la realización
más eficiente de sus funciones estructurales, las tecnologías de información se
convierten en las principales instituciones productoras de hegemonía. Esta
nueva posición estructural que conquistan la obtienen a partir de las
actividades sociales que ejercen por vía de las ideologías que producen,
circulan e inculcan.
Sin embargo, la primacía
de las tecnologías de información en la articulación y consolidación de esta
relación estructural, básicamente la observamos, entre otras, por la múltiple
inserción orgánica que efectúan éstas en el proceso de reproducción fundamental
de la sociedad moderna. Es decir, a través de las prácticas simbólicas
culturales que operan las instituciones de difusión de masas, se realizan
simultáneamente, entre otras, las siguientes cinco funciones vertebrales que
requiere la estructura global del sistema moderno, para existir y reinstalarse
como relación dominante dentro del conjunto de relaciones sociales que
comprenden la formación económico social.
a.- La aceleración
del proceso de circulación material de las mercancías,
b.-La inculcación de
la ideología dominante,
c.- Su contribución a
la reproducción de la cualificación de la fuerza de trabajo,
d.- La formación
cultural del Estado nación, y finalmente,
e.- La expansión de
la lengua, y otras más.
Con la realización
amplificada de estas tareas culturales a través de las más modernas tecnologías
de información, el Estado queda facultado para organizar y cohesionar a la
población en función al proyecto de desarrollo que instaura desde sus
relaciones sociales de producción. Mediante ello, se amplían sus bases de
legalidad y se incrementa su poder para coordinar y cohesionar coyunturalmente
a la población.
Con esto, se obtiene de
forma más segura el consentimiento activo o pasivo que requiere la conducción del
conjunto social. Así, con la intervención de las tecnologías de comunicación se
reduce la distancia existente entre cúpula dirigente, intelectuales orgánicos y
masa de individuos, lo que a su vez, repercute en la creación de un Estado más
cohesionado y sólido. En una idea, conquista la dirección intelectual y moral
del conjunto social vía los medios de comunicación.
De esta forma, con la
adquisición de estos modernos brazos tecnológicos, el Estado Ampliado alcanza
una nueva capacidad para ordenar y restaurar permanentemente el tejido social.
Así, realiza de manera más eficiente dos grandes articulaciones culturales de
la sociedad. Por una parte, realiza diariamente, en forma masiva y casi
intangible, la articulación consensual de la base económica de la formación
histórica, con su superestructura política e ideológica de organización y
regulación social.
Por otra, cohesiona
culturalmente a la sociedad política con la sociedad civil, es decir, vincula
los aparatos de coerción (policía, fuerzas armadas, burocracia, tribunales,
etc.), con los aparatos de hegemonía (escuelas, familia, iglesias, partidos
políticos, sindicatos, órganos culturales, medios de comunicación, etc.) y
viceversa. Estas dos articulaciones o direcciones del Estado se distinguen
porque a diferencia de la conducción represiva que es clara y brutalmente
coercitiva, estas nuevas direcciones son sutilmente pedagógicas y persuasivas.
Desde el momento en que
los aparatos de información se incorporan al campo de acción del Estado, se
produce la proyección y ampliación de éste sobre la trama privada de la
sociedad y se da la expansión molecular de la clase dominante sobre el
conjunto de la vida social (7).
Con este fenómeno se
incrementan notablemente las facultades prácticas del Estado para integrar
culturalmente los distintos grupos sociales alrededor del programa de
desarrollo que requiere dirigir. En una idea, con la incorporación de los
medios de comunicación y las nuevas tecnologías de información al aparato
gubernamental, aumenta sustancialmente el potencial del Estado para producir y
conservar su hegemonía.
Con la aparición de
Internet en la historia humana surge una nueva extensión de los sentidos del
hombre que prolongan los funcionamientos cerebrales, creando una nueva
neocorteza tecnológica que produce un nuevo sistema nervioso social, a través
del cual los individuos y las instituciones actúan colectivamente en el siglo
XXI. De esta forma, Internet se introduce en las sociedades contemporáneas como
un nuevo intermediario técnico-cultural entre las relaciones sociales, que
modifica las estructuras anteriores y da origen a nuevos espacios públicos y
privados de vinculación social.
Así, cada vez más, la
esfera pública que introduce Internet en la sociedad substituye a la antigua
plaza pública o ágora y en el nuevo espacio abierto que produce se discuten y
razonan las ideas y los problemas colectivos de la ciudad y de lo público, y
se organiza a la población a partir de grupos de opinión (8). Con ello, se
modifican las reglas de la interacción social produciéndose nuevas formas de
socialización y de participación grupal.
En este sentido, podemos
decir que hasta antes del surgimiento de Internet las sociedades funcionaron
con un modelo de comunicación colectiva predominantemente vertical,
unidireccional y monopolizado. Sin embargo, con la presencia de Internet y su
rápida expansión en la sociedad se interrumpe el modelo unilateral anterior y a
partir de la formación de un gran complejo de redes interactivas que introduce,
surge un nuevo espacio de participación autónomo, flexible, multidireccional,
abierto y plural en todos los niveles colectivos que ha construido un nuevo
espacio público de interacción social. Así, Internet actúa como una tecnología
de convergencia que integra y ordena todas las tecnologías tradicionales con
nuevos medios y procesos sociales.
De esta forma, se puede
decir que los sistemas de comunicación se pueden entender antes y después de
Internet, ya que ésta última tecnología rompe con el esquema clásico
emisor-mensaje-receptor y se pasa a un mapa donde prolifera una multiplicidad
de fuentes emisoras de mensajes (9). Con ello, se transforma radicalmente el
proceso de interacción y respuesta entre emisor y auditorio: El emisor se
convierte en receptor y el receptor en emisor, creándose a partir del acceso a
la Red condiciones de mayor igualdad comunicativa. Esto permite el surgimiento
de un nuevo orden nacional e internacional de comunicación que lentamente
adquiere forma y dirección social a través de la World Wide Web
(WWW).
Dicha nueva interacción
colectiva que se ha dado vía Internet ha generado profundos cambios en las
relaciones individuales, ciudadanas, grupales e institucionales, privadas y
públicas, nacionales e internacionales, produciendo nuevos fenómenos de
prolongación de dichos ámbitos a través de esta tecnología. Así, Internet
construye una nuevo tejido social que da origen a la cultura del ciberespacio
donde cada vez más se realizan un porcentaje creciente de las relaciones
humanas y sociales.
A partir de ello, el
Estado entendido como el conjunto de recursos administrativos, jurídicos,
ideológicos, educativos, etc. que se destinan para conservar y reproducir el
poder, se transforman con la acción de Internet dando origen a una nueva
expansión del Estado Ampliado que impacta sustancialmente sobre la forma de
funcionar de la sociedad.
Con la revolución
tecnológica de Internet en la base de interacción social surge un nuevo espacio
de ampliación del Estado que contrariamente a las anteriores expansiones
históricas del Estado caracterizadas por su verticalidad, su unidireccionalidad
y su monopolización, éste se caracteriza por ser abierto, multidireccional,
autónomo, desterritorializado, plural, sin identidad rígida, interactivo, sin
censura, desregulado, inteligente, supra territorial, global e incluso
vulnerable en su seguridad y control. En éste sentido, Internet se convierte en
una zona de emergencia de un nuevo Estado Ampliado que oscila desde la
capacidad para reproducir ágilmente las estrategia para gobernar y conservar el
poder, hasta al mismo tiempo también permitir el surgimiento de otro Estado
Ampliado más civil, más participativo, más interactivo y más contestatario al
poder tradicional. Así, paulatinamente el Estado tradicional se reconfigura y
redirecciona con la acción de Internet adquiriendo nuevas capacidades de acción
orgánica sobre la sociedad.
De esta forma, a
principios del siglo XXI el campo cultural del Estado tradicional gradualmente
queda rebasado por el ciberespacio, surgiendo una nueva gama de fenómenos
colectivos que permanecen fuera del terreno de influencia del poder
tradicional. En este sentido, frente a las narices de los Estados nacionales
aparece un nuevo espacio supraterritorial y autónomo que funciona con total
independencia ante los poderes locales.
Este último rasgo flexible
ha dado origen a una nueva forma de organización, participación y expansión de
la sociedad en general y de su vertiente civil, nacional e internacional, que
permite el fortalecimiento de la participación ciudadana frente al rígido
Estado milenario y refuerza la construcción de otro tejido social más abierto e
interactivo que el que existía antes. La gama de expansión del Estado ampliado
vía Internet ha sido tan intensa que da origen a la era Internet, que oscila
desde el boom de la nueva economía digital (10), la construcción de la banca
electrónica (11), el comercio virtual (12), el impulso notable a la sociedad
del información, las nuevas alianzas tecnológicas, la cibercomunicación, el
incremento de la productividad, la reingeniería empresarial (13), el
reforzamiento del teletrabajo, la promoción de las campañas políticas (14) , la
formación de ciber comunidades, la ciberdiversión, los cafés cibernéticos;
hasta los ataques cibernéticos (15), la presencia social de las guerrillas vía
Internet (16), el asalto a los portales del Estado, la contra política virtual,
la piratería informática, la ciber pornografía (17), el terrorismo cibernético,
el boicot a los procesos electorales, el delito informativo, etc.
Con esta inserción cada
vez más orgánica de Internet con todos los espacios de las comunidades, se
logra atenuar parcialmente las crisis modernas de eficiencia, representación y
organicidad que ha experimentado el Estado contemporáneo con la sociedad que
intenta representar y dirigir.
Aunque en su etapa inicial
Internet todavía opera como un espacio elitista y privilegiado que produce
exclusión de grandes grupos sociales (18) debido al fuerte costo de los equipos
técnicos básicos, los conocimientos especializados para su manejo
(alfabetización tecnológica), el uso predominante del idioma inglés y los altos
precios de operación, que son realidades que han acompañado al surgimiento de
todos los medios de comunicación; rápidamente, a partir de su vertiginosa
superación tecnológica y del avance de la revolución informática, éste ha
incrementado su expansión en la sociedad, especialmente en la medida en que han
descendido sustancialmente los costos de los equipos computacionales (19), que
se ha lanzado al mercado la conexión gratuita con algunos portales (20), que se
han desarrollado nuevos accesos tecnológico a Internet vía la televisión
interactiva (21), que se han aplicado los sistemas automáticos de traducción
idiomática (22) y que se ha introducido la simplificación de los programas.
En este sentido, a partir
de la vertiginosa expansión de Internet se puede decir que dicha tecnología, en
el menor tiempo histórico, está contribuyendo rápidamente, entre otros
fenómenos culturales, a democratizar la distribución del conocimiento, aunque
sea de manera anárquica.
Sin embargo, no obstante
que es necesario reconocer objetivamente el avance exponencial que ha
experimentado el desarrollo del sistema Internet en los últimos años, debemos
evitar caer en la concepción tecnocrática o libertaria que plantean algunas
ideologías frívolas de la modernidad señalando que vía el acceso a la técnica
se resolverán todos los problemas sociales, especialmente el de la democracia,
el progreso y la eficiencia.
Por ello, podemos decir
que en las sociedades modernas contemporáneas, los medios de difusión colectiva
de símbolos y sentidos y las nuevas tecnologías, especialmente Internet y sus
derivados interactivos, se han convertido en los principales instrumentos
culturales que crean y mantienen al Estado ampliado, y, en consecuencia, a la
hegemonía que reproduce ideológicamente al sistema. De aquí, la enorme
importancia de descubrir cómo y de dónde parte la lógica de producción y
expansión de las tecnologías de información, especialmente de Internet.
Determinarlo, será comprender en las comunidades modernas el punto de partida
que le da vida a este nuevo Estado Ampliado contemporáneo, las características
que adquiere, la dirección que adopta y las posibilidades que existen para
construir un nuevo modelo de comunicación en la reciente sociedad participativa
que está naciendo.
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- Banorte Atenderá por Internet
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- En puerta boom del
comercio electrónico, El Financiero 1 de junio de 2000.
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contra los ataques cibernéticos, CNN Noticias en Español, 11 de febrero de
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acceso gratuito a Internet, El Financiero, 7 de marzo de 2000
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(Recibido
el 20-11-2000, aceptado el 15-12-2000)
(1) Una concepción
intuitiva pero también idealista sobre la forma como la sociedad se modifica
con la presencia de las tecnologías informativas, la encontramos de manera
embrionaria en el pensamiento de Marshall Mc Luhan, Consultar La comprensión
de los medios como las extensiones del hombre, Editorial Diana, S.A., México
D.F., 1979. Una crítica moderada al pensamiento de Mc Luhan puede consultarse
en Gianpiero Gauraleri, La galaxia de Mc Luhan, Editorial ATE, España, 1981.
Para
un panorama general sobre la línea de evolución que han seguido las tecnologías
de información desde el telégrafo en 1840 hasta la comercialización de los
cristales de silicio, consultar Un solo mundo. voces múltiples - Comunicación
e información en Nuestro Tiempo, obra cit., página 31 a 36.
(2)
Pensamos que debido a este tipo de inserción altamente orgánica han alcanzado
los medios de comunicación dentro del Estado y el funcionamiento estructural de
la sociedad, que es muy difícil su transformación profunda. Los intentos
frustrados más recientes que pretendían modificar la estructura global de los
medios de comunicación, los encontramos en el proyecto RETELVE de Venezuela en
1977 y en los proyectos de Derecho a la Información en 1981 y de
Democratización de la Comunicación en 1983 en México. Para ampliar este último,
consultar de Javier Solórzano Zinser, Comunicación social y voluntad
política, El Día, 18 de junio de 1983.
(3) El concepto del Estado Ampliado es una categoría analítica totalmente abandonada por la reflexión crítica de la comunicación europea y latinoamericana. La única disciplina que la ha retomado y desarrollado ha sido la Ciencia Política a través de la teoría de los aparatos de hegemonía, representada, especialmente, por los brillantes trabajos de Christine Buci-Glucksmann.
Nuestro
esfuerzo consiste en recuperar dicho arsenal teórico olvidado para enriquecerlo
y expandirlo con las aportaciones que ha ofrecido la evolución material de los
medios de comunicación y de las tecnologías de información sobre la trama de
los aparatos de hegemonía tradicionales. Estamos convencidos que esta matriz
teórica es una de las principales vetas y directrices conceptuales que nos
permiten comprender las funciones y transformaciones que ejercen las
tecnologías de comunicación dentro del actual ámbito del poder.
(4)
Consultar muestra trabajo El estudio materialista de la comunicación de
masas, Cuadernos del TICOM No. 1, Departamento de Educación y Comunicación,
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México D.F., marzo 1979.
(5) Debemos recordar que
con el fin de conservar el equilibrio que requiere el imperio del capital, los
dirigentes criollos o foráneos, a través de sus acciones directas o mediante la
intervención del Estado que los representa, se ven permanentemente obligados a
dominar y a organizar alrededor de su proyecto histórico, al sistema global de
comunicación e información, y muy en particular, a los medios de difusión
colectiva. De estos últimos, prioritariamente monopoliza a los de tecnología
más avanzada, puesto que son los que les ofrecen mayor poder de creación de
consenso y de subordinación colectiva. Consultar nuestro trabajo, El
condicionamiento social de los medios de comunicación de masas, en Seminario
de Comunicación Social, Serie Ensayos No. 10, Universidad Autónoma
Metropolitana-Azcapotzalco, México D.F., 1983, páginas 19 y 20.
(6)
Para ampliar este panorama, consultar de Marcos Kaplan, Estado y Sociedad,
Editorial Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F., 1980, páginas
213 a 214.
(7) Para profundizar en
este punto, consultar de Mabel Piccini, Sobre la Producción Discursiva, la
Comunicación y las Ideologías, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad
Xochimilco, versión mimeografiada, México D.F., agosto de 1981, páginas 24 a
26.
(8) Strikovsky Vestel,
Sandra, La conformación de Internet como un nuevo modelo de esfera pública
global: el caso de Chiapas, Tesis de Licenciatura en Relaciones
Internacionales, Carrera de Relaciones Internacionales, Departamento de
Relaciones Internacionales, Universidad Iberoamericana, México, D.F., 27 de
agosto de 1999, páginas 16 a 19.
(9) Smith, Anthony, La
tecnología de la información y el mito de la abundancia, citado por Carmen
Gómez Mont, Los Nuevos Paradigmas de la Sociedad, XI Encuentro de
Investigadores de la Comunicación: Nuevos Espacios y Problemáticas en
Comunicación, Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC),
Estudios de Posgrado, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), México, D.F. 11 al 13 de mayo de 2000.
(10) Opalin, León,
Economía digital: una etapa superior de la globalización, Uno Más Uno, 26 de
junio del 2000; La era Internet hace temblar a Acer, El Financiero, 13 de enero
de 2000.
(11) Banorte atenderá por
Internet a 5 mil compañías, El Financiero, 22 de mayo de 2000.
(12) Acelerado crecimiento
del comercio enlínea, El Financiero, 17 de febrero del 2000; En Puerta Boom del
Comercio Electrónico, El Financiero 1 de junio de 2000.
(13) Xerox se reinventa
ante el boom de Internet, El Financiero, 14 de febrero de 2000.
(14) El papel de Internet
en las elecciones, Uno Más Uno, 5 de julio de 2000.
(15)
Clinton tomará medidas contra los ataques cibernéticos, CNN Noticias en
Español, 11 de febrero de 2000.
(16) Para comprender cómo
el movimiento zapatista utilizó la tecnología de Internet para apoyar su causa,
revisar Notas sobre la política informativa del Gobierno de la República en
Internet, Fernando Gutiérrez Cortés y Octavio Islas, Proyecto Internet,
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus
Estado de México, Estado de México, México, 1999 y Sandra Strikovsky Vestel, La
conformación del Internet como un nuevo modelo de esfera pública global: el
caso de Chiapas, Tesis de Licenciatura en Relaciones Internacionales, Carrera
de Relaciones Internacionales, Departamento de Relaciones Internacionales,
Universidad Iberoamericana, México, D.F., 27 de agosto de 1999.
(17) Sexo en la Red, Mª.
de los Ángeles Sánchez G, Uno Más Uno, 21 de mayo de 2000.
(18)
Internet, Nueva forma de exclusión, Semanario de la UAM, Boletín dela
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad, Xochimilco, México, D.F., 17 de
enero de 2000.
(19) Golpea a fabricantes
caída de precios de computadoras, El Financiero, 8 de marzo de 2000.
(20)
Inicia la batalla por el acceso gratuito a Internet, El Financiero, 7 de marzo
del 2000; Se promueve Internet gratis, Reforma, 7 de marzo de 2000.
(21) Prepara Samsung
arribo de nueva tecnología, El Financiero, 12 de junio del 2000; Televisión
Interactiva, paso obligado de la era Internet, El Financiero, 27 de junio de
2000.
(22)
Promueven idioma español en la Red, El Financiero, 9 de marzo de 2000.
FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN
BIBLIOGRAFÍAS:
Nombre del
autor, 2001; título del texto, en Ámbitos 6, Revista Andaluza de Comunicación,
2001, Universidad de Sevilla, en la siguiente dirección telemática (URL):
http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos/6/4503esteinou.htm