Revista Latina de Comunicación Social
La Laguna (Tenerife) - enero 2002 - año 5º - número 46
D.L.: TF - 135 -
98 / ISSN: 1138 5820
http://www.ull.es/publicaciones/latina
ÁMBITOS. Nº 6. 1 er
Semestre de 2001 (pp. 51-62)
Dra. Concha Edo ©
Departamento de Periodismo I. Facultad de Ciencias de
la Información
Universidad Complutense, Madrid
RESUMEN
La mayor parte de los medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales, tienen ya su sitio en Internet y también se han instalado en la red otros nuevos exclusivamente digitales. En estos pocos años de experiencia, todos han podido comprobar lo difícil que es conseguir y mantener las audiencias y ser rentables económicamente. Además, se están produciendo cambios en el trabajo periodístico y en la relación con las fuentes y con los lectores. La docencia universitaria del Periodismo debe ofrecer a los alumnos esta realidad y las pautas para que puedan ejercer su profesión con competencia ahora y en el futuro.
ABSTRACT
Most of the mass media written as well as audio-visual already have a
sitio in internet and so do the new and exclusive digital ones. Yet in only
these past few years all have experienced how difficult it is to obtain and
mantain the audience as well as to keep economically profitable. Moreover
changes are taking place in the way work is carried out in journalism and in
relation with its sources and in its readers. University teaching of Journalism
should offer its students this reality and the guidelines to practise with
competence now and in the future their profession.
Palabras claves:
Periodismo digital/ Periodismo en Internet/ Periodistas digitales/ Acceso a la
red/ Futuro del periodismo.
Key words: Digital journalism/Journalism in Internet/Digital
journalists/Access on-line/Future of journalism.
En los últimos seis años
hemos visto cómo se han instalado en Internet la mayor parte de los medios de
comunicación escritos y audiovisuales, a la vez que han aparecido algunos
nuevos que están exclusivamente en la red. Unos y otros se han movido sin
descanso para tener su propio sitio en el espacio cibernético pero, con el paso
del tiempo, han comprobado que más difícil que llegar a estar es mantenerse con
cierto éxito, asegurarse las visitas frecuentes de la audiencia y, sobre todo,
ganar dinero.
Estamos todavía en los
albores de lo que promete la tecnología, en lo que se considera la prehistoria
de la red, pero ya se van asentando algunas prácticas profesionales y se
plantean incertidumbres que no parecen fáciles de resolver. La más temida es,
sin duda, la dificultad de los medios exclusivamente digitales para asegurar el
negocio y, como consecuencia, la supervivencia de la cabecera y de los
profesionales que la sacan adelante, que van incorporando a sus cometidos
tradicionales otros muy diferentes entre los que destaca la gestión de los
contenidos.
Sin embargo, esto no es
todo. Hay otros muchos puntos que están todavía en discusión que se refieren a
las rutinas diarias de las redacciones, al modo de presentar las noticias, a la
relación con las fuentes y con los lectores, a la actualización constante de
las páginas que permite la información enlínea o a las nuevas exigencias de un
trabajo que empieza a incluir tareas que no pueden considerarse periodísticas.
Y desde la perspectiva de
la docencia universitaria del Periodismo en todas sus variables, es
determinante saber qué pautas profesionales tenemos que ofrecer en estos
momentos a los alumnos para que puedan realizar con competencia su trabajo en
los distintos medios y para los diferentes soportes ahora y en el futuro más
próximo, que es el único que podemos prever. Desde estas líneas se va a
intentar la aclaración de algunas de estas cuestiones y ofrecer un panorama
actualizado de la situación. Y el punto de partida puede ser la constatación de
que el número de personas que, en el conjunto de todos los países del mundo,
puede acceder a Internet, aumenta cada año.
Nadie duda, a estas
alturas, del futuro crecimiento de la red porque va a más de día en día. Lo que
no tenemos, al menos en lo que se refiere al número concreto de internautas son
los datos exactos de acceso y frecuencia de uso, porque varían mucho en función
de la empresa que haya llevado a cabo la medición correspondiente. Y hasta tal
punto es así que, recientemente, un grupo de directivos de diarios digitales
estadounidenses han pedido a las empresas unas estadísticas más fiables para no
verse perjudicados por la disminución de la publicidad, mientras que las compañías
que se dedican a medir las audiencias se niegan abiertamente a unificar sus
sistemas (1). En cualquier caso, y con carácter orientador, podemos tener en
cuenta algunos de los controles llevados a cabo en distintos países.
Al comenzar 1998, Estados
Unidos copaba todavÍa el 84,4 % del acceso total a la red, seguido por Europa,
con el 5,8 %; Canadá con el 4,9 %; Oceanía, con el 2,3 %; Asia, con el 1,1 % y
África, Suramérica, México y Centroamérica, con menos del 1 % en cada uno de
los casos (2). Posteriormente, ya en noviembre del año 1999, otro estudio (3)
aseguraba que los estadounidenses representaban el 43 % de los internautas del
planeta, y otro, en esas mismas fechas (4), que dedican una media hora al día a
navegar y pasan unos 56 segundos en cada página.
En febrero del año 2001 se
hizo público un muestreo que aseguraba que el 56 % de la población adulta de un
total de 104 millones de estadounidenses utilizó Internet en 2000 y que las
tres cuartas partes de los adolescentes entre 12 y 17 años están conectados al
espacio cibernético (5). Además, del conjunto de Estados Unidos, son ya 8
millones de ciudadanos los que utilizan accesos de alta velocidad (6).
Pero aún cuando los
norteamericanos siguen a la cabeza en cuanto a número de usuarios, al estudiar
las variaciones cuantitativas siempre se hace evidente una conclusión: es
cierto que las grandes cantidades se concentran hasta ahora en las zonas más
desarrolladas del planeta, pero somos muchos millones de personas circulando
por la red. En julio de 2000 se hablaba de un total de 360 millones (7), de los
que 157 son estadounidenses y el resto se reparten de manera desigual entre
Europa, que lleva todavía bastante ventaja, y el resto de los continentes.
Por lo que a España se
refiere, en los primeros meses de 2000 tenían acceso a Internet 4.319.000
millones de personas, el 12,4 % de la población, y lo habían usado en esas
fechas 3.360.000 personas, el 10,5 % (8). De la cifra total de ordenadores que
existen en nuestro país, el número mayor se encuentra en Madrid, con el 30,1 %,
y le sigue Cataluña con el 29 %, pero con el porcentaje más alto el 44 %- de
conexión a Internet (9). Aunque 2,7 millones de hogares disponían de ordenador,
no llegaban al millón los conectados a Internet: sólo 932.000, que suponen el
7,9 % del total. De éstos, el 59, 4 % navegaban menos de 20 horas mensuales.
Unos meses después, en
agosto, de los 318 millones de europeos mayores de 15 años, 108 millones tenían
acceso a Internet (10). El país con más internautas es Suecia, con el 65 %, y
España ocupa el penúltimo lugar, por delante de Portugal, con el 12 %. En
septiembre de ese mismo año, de acuerdo con otros datos (11), en España había 3
millones de usuarios y ocupa el lugar número 14 de los 15 países europeos, y el
24 del mundo.
A partir de octubre, la
compañía estadounidense Nielsen/NetRatings comienza a medir los hábitos de los
usuarios españoles de la red (12), pero en noviembre es el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS) el que aporta nuevas cifras: siete de cada
diez españoles no utiliza el ordenador, ocho de cada diez nunca han entrado en
Internet y el 83 % nunca ha usado el correo electrónico.
En diciembre de 2000, se
asegura que el 17 % de los españoles tiene un ordenador y el 14 % de los
mayores de 14 años utiliza habitualmente Internet, pero sólo aventajamos a
Grecia y Portugal (13). Para otras mediciones (14) realizadas entonces el
número total de los usuarios llegaba al 15,9 % de la población, unos 5,4
millones de personas, aunque la verdad es que no todos llegaron a aceptar del
todo esta cifra (15).
En ese mismo mes, la
Comisión Europea asegura que el acceso a Internet comunitario había crecido un
55 % en los seis meses anteriores y un informe alemán ratifica en España el
15,7 % de usuarios, mientras que la media de la Unión Europea está en el 28,4 %
(16).
Y en febrero de este año
2001 se lanza la cifra de un total de 7 millones de internautas españoles (17),
que se aproxima bastante a los 6.800.000 usuarios que ofrecen los datos del EGM
(18). Esta última cantidad supone el 19,8 % de la población, y entre los
ciudadanos que la integran aparece clara una preferencia generalizada: el 56,5
% se conecta desde casa. Por último, en otro control diferente se afirma que en
España la media de conexión a la red es, por el momento, de siete horas y 25
minutos al mes (19).
Pero si es verdad que hay
muchos millones de personas que pueden acceder con facilidad al espacio
digital, tener su propia página web y publicar lo que les parezca oportuno, y
se va generalizando la navegación por Internet, la realidad es que el servicio
más utilizado es el correo electrónico. Y las tres cuestiones que más preocupan
a los usuarios -tanto en España como en el resto de los países de todo el
mundo-, son la falta de fiabilidad de determinados accesos, la lentitud en la
descarga de las páginas, sobre todo cuando contienen sonido e imágenes, y la
falta de seguridad de la red.
Dentro del ámbito de los
medios de comunicación, que es el que directamente nos interesa y del que en
las páginas siguientes se darán las cifras de lectores, una de las preguntas
que se ha planteado con más frecuencia se refiere al futuro, más o menos
oscuro, que presenta el periodismo en Internet: si todos tienen acceso a la
información y todos pueden publicar en la red lo que saben o piensan, si los
grandes portales que mezclan la información con el entretenimiento y otras
muchas cosas captan a las audiencias por millones, ¿se va a acabar el trabajo
específico de los periodistas?
La respuesta es no. Dentro
del amplio espacio que suponen las veinticuatro horas de emisión de las cadenas
de televisión y radio, los telediarios y los programas informativos abarcan
sólo una pequeña franja horaria -que es, para un sector importante de la
población, imprescindible-, pero nadie pretende que todo sea información
periodística. Y, con un planteamiento semejante, lo que podemos esperar de
Internet es que la actualidad tenga unas dimensiones suficientes y bien
determinadas, en cuanto a cantidad y calidad de las páginas web, y que ofrezca
una diferenciación profesionalizada que lleve al público a buscarla cada día,
en medio del aluvión de noticias, datos, servicios, juegos y novedades que
ofrece continuamente este espacio digital.
Luego es importante
destacar que la red no sólo no va a acabar con el periodismo sino que, por la
cantidad creciente de información que brinda, hace imprescindible un trabajo de
documentación, selección y tratamiento de la actualidad que nadie sabe hacer
como un periodista. Lo que sí es cierto es que se trata de un periodismo
distinto del que se ha hecho hasta ahora -y éste es, sin duda el aspecto que,
desde el punto de vista de la docencia universitaria, más nos interesa, y que
quizá no todos los medios sobrevivirán a una marea que tiende a arrastrar a los
que, en este entorno cibernético, siguen varados en las prácticas
tradicionales.
En este sentido, una de
las conclusiones ofrecidas por los expertos es que la prensa no está cayendo
como auguraban desde hace años Nicholas Negroponte (20), o el empresario Bill
Gates. La encuesta de tendencias de la prensa en el mundo que ha llevado a cabo
la Asociación Mundial de Periódicos demuestra que las ventas de los periódicos
han aumentado en 25 de los 46 países estudiados, a lo que los analistas añaden
el dato de que Internet necesita para sobrevivir el apoyo del papel (21).
Y más recientemente se ha
reafirmado esta idea en distintas conferencias organizadas en Nueva York (22)
al analizar las cifras de la publicidad, porque dejan a la vista que los
anunciantes siguen haciendo las inversiones más fuertes en la prensa editada en
el soporte papel, y que empresas periodísticas de las dimensiones de The New
York Times Company aseguran que las ediciones impresas y enlínea de todos sus
medios representan dos alternativas de negocio que deben prestarse apoyo mutuo.
La opinión que ofrecen los directivos de la compañía respecto a esta cuestión
(23) es que, tal como están las cosas, convivirán las dos versiones, porque la
experiencia de lectura es diferente en cada caso y la información que ofrece la
red es muy breve y cambiante.
También otros grupos como
Tribune Interacive, The E.W. Scripps o San Antonio Express.News han procurado
llegar a la integración total o parcial de los departamentos, pero hay
opiniones diferentes. La compañía editorial KnightRidder ha creado una empresa
independiente para Internet con el fin de aumentar la competitividad y crear
una audiencia propia (24).
En este entorno hay un
auge creciente de los portales generalistas -nueve de los diez sitios más
visitados son portales- que, posiblemente, se reducirán en número con el paso
del tiempo. Desde el horizonte internacional, los que al comenzar el año 2000
habían conseguido más visitas son Yahoo!, con treinta y dos millones, AOL
(America Enlínea), con treinta, y MSN (Microsoft), con veintisiete. Y entre los
diez primeros estaban también Geocities, Netscape, Go, Lycos, Excite y Angel
Fire con audiencias millonarias (25).
Pero en los datos de este
año 2001, el gigante AOL Time Warner, que es el producto de una de las fusiones
mediáticas recientes de mayores dimensiones, ha conseguido acaparar la tercera
parte del tiempo que los estadounidenses han pasado navegando por Internet,
mientras que Yahoo! sólo ha llegado al 7 por cien y MSN al 6 por cien (26).
En España, el portal más
visitado es Terra (27) que, en noviembre de 2000, superó los 375 millones de
páginas vistas. Los datos de los que le siguen son los siguientes:
Ya.com-Deutsche Telekom, 179 millones; El Mundo-Recoletos, 115; Yahoo España,
93; eresMas-Retevisión, 89; Navegalia-Airtel, 41; Páginas Amarillas-TPI, 27,
World Online-Tiscali, 10 y Canal21-Euskaltel, 9 millones.
Esta tendencia mayoritaria
a entrar en sitios generalistas que se da con tanta fuerza en España es, por
otra parte, característica de las primeras fases del acceso a Internet y típica
de los internautas menos expertos porque se trata de páginas más fáciles de
visitar . Pero los estadounidenses están empezando a reducir este tipo de
visitas para entrar en páginas más especializadas y es probable que en nuestro
país, como en otros de Europa, pase algo parecido a medida que los usuarios
sean más exigentes (28).
Y aunque en esos portales
hay información de actualidad, asumen en ocasiones contenidos de los medios o
se los encargan expresamente (29) y, poco a poco, van contratando a
periodistas, no son en absoluto comparables, en cuanto a contenidos
informativos se refiere, a las cabeceras que ofrecen un trabajo netamente
periodístico que ya son muchas y variadas (30).
Desde 1995, cuando los
medios de comunicación -sobre todo, la prensa-, comenzaron su avance
generalizado hacia la red, han pasado unos años de pruebas y desconcierto. En
2001, con muchas incógnitas todavía sin resolver, está claro que la
profesionalidad es garantía de éxito: el prestigio se gana día a día con la
calidad, y el buen periodismo no se improvisa. Las cabeceras más conocidas
-cada una con sus peculiaridades-, tienen una ventaja evidente frente a otros
medios porque llevan muchos años demostrando que saben seleccionar las noticias
en medio del exceso de información que nos envuelve, saben a qué fuentes
acudir, cómo contrastar esas noticias y, además, cómo contarlas. Y en los
últimos controles de difusión ofrecen ya unas cifras que merece la pena tener
en cuenta (31).
Audiencia mensual de los principales diarios digitales españoles |
||
|
|
Nº de visitas |
Nº de páginas vistas |
|
El Mundo |
5.087.270 |
49.637.191 |
|
El País |
4.457.578 |
31.645.032 |
|
Abc |
1.500.090 |
13.065.848 |
|
La Vanguardia |
895.106 |
8.559.535 |
|
El Periódico |
665.880 |
5.535.716 |
|
El Correo |
339.877 |
3.156.001 |
|
Fuente: OJD |
||
La imagen de marca resulta
determinante, en este momento, para garantizar la fiabilidad de la información
que, si es buena en el papel, también lo será en la red. Y el cambio de estructura
de los periódicos para adaptarse a la nueva situación pasa por convertirse en
empresas multimedia que ofrecen sus productos en distintos soportes o, al
menos, por asociarse con quienes pueden ofrecer el material audiovisual que
exigen los medios digitales.
Ya es conocida la
experiencia del grupo Tribune (32) y su redacción multimedia donde los
periodistas trabajan para todos los soportes a la vez. Pero es una solución con
inconvenientes y que tendrá que sufrir algunos cambios para convertirse en definitiva:
se trabaja más, hay menos tiempo para la investigación y para profundizar en
los temas y las informaciones que se producen son más superficiales.
En las conclusiones de un
congreso celebrado recientemente en España (33) alertaba sobre la evolución
hacia un nuevo tipo de periodista más eficiente, más versátil y más dócil, e
incluso el título de una de las sesiones era Periodismo en la red: entre el
teletrabajo y la esclavitud digital. Allí varios profesionales dibujaron un
panorama cuando menos preocupante y quedó a la vista un notable retroceso en
las condiciones laborales porque cada vez menos personas hacen una cantidad
mayor de trabajo (34) que, además, incluye actividades como marcar, copiar,
pegar, empaquetar o duplicar distintos tipos de archivos publicables, que no
pueden identificarse como actividades periodísticas.
La renovación permanente y
actualizada de los contenidos y la facilidad de acceso a la información son las
claves del éxito de los medios de comunicación en Internet. Aquí está una de
las claves porque precisamente la diferenciación contribuye a que los usuarios
vuelvan con frecuencia a la página que responde a sus necesidades y a sus
gustos. Georges Bell, presidente de Excite@Home, una empresa que se dedica a la
difusión de contenidos mediante redes de alta velocidad, resume así la
situación:
La primera fase de
Internet, en la que aún estamos, es la de la distribución, la de ofrecer
servicios a la gente, ya sea a través del PC, el teléfono o la TV interactiva.
Ésta es una guerra de unos cinco a siete años. Después, durante muchos años
más, vendrá la guerra de los contenidos porque cuando estos medios interactivos
maduren, la lealtad no va a depender del mecanismo de distribución. No se es leal
al ordenador o al teléfono móvil, sino al contenido que ofrece. Al final, el
negocio de las terminales se convertir/ en el de servicios. (...) Pero si no se
participa en la guerra de la distribución, no se tiene el privilegio de
participar en la guerra de los contenidos. En Estados Unidos se está pasando a
reconocer la importancia del contenido (35).
También Stuart M. Garner,
presidente de Thomson Newspapers (36), está de acuerdo con esta idea: Un
contenido fiable y exhaustivo es lo que da ventaja competitiva en Internet. Y
ese contenido va a ser progresivamente multimedia, sobre todo a partir del
momento en que se puedan generalizar las conexiones de alta velocidad y cambie
la manera de utilizar la red por la sencilla razón de que el pago no se hará
por tiempo de conexión y no habrá prisa por desconectarse. En este sentido,
Bell insiste en asegurar que no entender la naturaleza interactiva de la
atracción de la audiencia por el contenido llevará al fracaso de los medios
tradicionales.
En Internet hay mucha
información, pero no toda es de fiar y eso da ventaja, como ya se ha apuntado,
a los diarios que también se editan en papel. Si se busca información de
calidad hay que ir, en estos momentos, a los expertos en hacer periodismo y, en
general, a los medios tradicionales en la red. La tecnología es sólo una
herramienta, y las empresas periodísticas no sólo venden periódicos sino
noticias en papel, por radio o televisión y en los medios digitales. El ritmo
de adaptación es todavía más lento en Europa que en Estados Unidos, donde ya se
han hecho acuerdos de colaboración entre diarios de prestigio y empresas
audiovisuales como el de New York Times con ABC o el del Washington Post con la
NBC.
Por lo que se refiere a
nuestro continente, un estudio realizado recientemente por Forrester (37)
divide a los periódicos europeos en ganadores -los que han sabido aumentar sus
audiencias enlínea, como Focus-; prometedores -con grandes audiencias en papel
pero que no despegan en la red, como The Times-; líderes -con importante
audiencia enlínea y presencia de marca- y los don nadie, estancados en una
pequeña presencia local como Libération. Y la misma empresa anuncia una nueva
redistribución de las empresas en Internet que se concentrarán en tres ofertas
muy concretas: los proveedores de contenidos, los sindicadores y los
distribuidores.
Hay empresas periodísticas
tradicionales que ya han optado por elegir exclusivamente la primera de estas
tres posibilidades. Es el caso de la compañía canadiense Thompson, de Toronto,
que está vendiendo 54 de sus 55 periódicos sólo se va a quedar con The Globe
and Mail, precisamente de su ciudad de origen para dirigir el porcentaje mayor
de su actividad a la comercialización de contenidos (38). Y, por ahora, está
llevando a cabo sus planteamientos con éxito y beneficios económicos. Su
apuesta se basa en ofrecer información y asesoramiento sobre cuestiones
científicas, legales, de salud o de educación y servicios financieros y dispone
de 30.000 personas trabajando para la empresa en todo el mundo.
En resumen, las soluciones
para el futuro están directamente relacionadas con la actualización constante
de la información, la fidelidad a la imagen de marca, la utilización de vídeo y
audio mediante alianzas con otros medios, una mayor interacción con el usuario
y la transformación de las secciones en centros de coordinación y sindicación
de contenidos. Además, el ancho de banda permitirá un lenguaje diferenciado y
multimedia, que ahora todavía no existe, más facilidades para la interactividad
y espacio ilimitado.
En estos primeros
momentos, con la generalización del uso de Internet aún tan reciente y todavía
parcial, no se puede decir que esté definido por completo y en todos sus
perfiles el trabajo del periodista. Está claro que hay cosas que cambian en
esta nueva situación, que tanto la relación con las fuentes como la relación
con los lectores presentan nuevas perspectivas y que se está gestando un nuevo
lenguaje que, posiblemente, aún tardará en llegar a materializarse. Pero,
aunque es muy arriesgado decir cómo será el periodismo dentro de veinte o
treinta años, también es cierto que se puede afirmar sin miedo que todavía
falta mucho para que los medios digitales pongan en peligro a los
convencionales y, en especial, a la prensa.
Parece asentado que las
tareas periodísticas van a centrarse cada vez más en la selección y gestión de
los contenidos, y quizá uno de los riesgos que convendría estudiar con más
detenimiento es el peligro de una homogeneización informativa internacional,
puesto que la red no tiene en cuenta las fronteras tal como hoy las entendemos.
Pero uno de los problemas
que se pueden considerar más urgentes es el de la viabilidad de las empresas
periodísticas que, en la red, aumentan su audiencia pero no sus ingresos. Y
entre las distintas opciones, la que se ha barajado con más frecuencia para
intentar contrarrestar los escasos resultados de los banners publicitarios en
los medios digitales es la posibilidad de cobrar por la información o, al
menos, por informaciones específicas o especializadas. De una situación en la
que la oferta ha sido totalmente gratuita en todos los países podemos, quizá,
pasar directamente al pago por visión.
Desde esta perspectiva y
en este momento concreto, que se puede considerar todavía de transición, pueden
establecerse diversas alternativas. Es posible que, durante un tiempo que no es
fácil determinar con exactitud, puedan convivir sin dificultades los modelos de
pago y los gratuitos. Pero después, la evolución dependerá de la capacidad de
cada medio para mantener y satisfacer a la audiencia que utiliza los sistemas
de pago y exigirá cada vez más y, también, del potencial de supervivencia de
las empresas periodísticas que sigan manteniendo el sistema gratuito en un
marco con mayores exigencias de calidad y diferenciación de los contenidos. Y
hay otra posibilidad que es la de recurrir a métodos alternativos para la
publicidad -que sigue concentrada totalmente en los medios tradicionales
escritos y audiovisuales, de eficacia probada- o a posibles patrocinadores.
Sin embargo, la realidad
es que en esta cuestión de cobrar o no cobrar por la información ofrecida a
través de Internet no existe todavía un acuerdo: mientras unos lo consideran
inevitable, aunque sea en forma de micropagos, otros piensan que es un
suicidio. Pero ocurra lo que ocurra y aunque inevitablemente algunos medios
desaparecerán en el intento, lo cierto es que ya no hay dudas acerca de la
viabilidad del espacio cibernético como soporte periodístico.
Y en la formación de los
alumnos de periodismo no se puede prescindir de las novedades que presenta, a
pesar de todas estas incertidumbres y de los altibajos de las empresas, esta
nueva plataforma informativa que invadirá también la televisión y los móviles.
Como señala el presidente de CNN International Networks, Chris Cramer, al
explicar los cambios que se están llevando a cabo en su compañía y el recorte
de 400 puestos de trabajo, hay que asumir las novedades y volver a inventar el
periodismo: Debemos reinventarnos para preparar el futuro. El cambio es
constante y necesitamos dar marcha atrás hacia nuestros orígenes, cuando éramos
una empresa más pequeña, eficiente e inteligente. (...) En EEUU, la publicidad
en Internet se ha estancado y nuestra reestructuración lo refleja. Debemos
tener cautela con el potencial de la red en los próximos años e invertir con
prudencia (39).
(Recibido
el 2-4-2001, aceptado el 15-4-2001)
NOTAS:
(1)
Este debate tuvo lugar en San Francisco, en el transcurso del Newspapers 2000,
con la participación de las compañías de medición de audiencias Net Rating, NFO
Ad: Impact, Media Metrix y Media Ratings Consulting. El moderador, Lincoln
Millstein, vicepresidente ejecutivo de New York Times Digital, pidió a los
asistentes que utilizaran tecnologías más fiables, y Mike Donatello, director
de investigación de Washingtonpot.Nesweek Interactive, aseguró que hay
segmentos de las audiencias que no están representados en esas mediciones (La
Vanguardia, 18 de junio de 2000). Posteriormente, Media Metrix se fusionó con
Jupiter Communications para crear Jupiter Media Metrix, en competencia con los
líderes en el sector de análisis e investigación sobre la red,
Nielsen/NetRating y Forrester Research.
(2) Éstos son los
resultados de un estudio realizado por el Instituto de Tecnología de Georgia,
con el GVU (The Graphic, Visualization & Usability Centers) y el World
Wide Web Consortium (W3C), y citado por Fernando Gutiérrez y Octavio Islas,
profesores del Instituto Tecnológico de Monterrey-Campus Estado de México en
1999.
(3) Distribución de los
259 millones de usuarios en el mundo, entonces, según el Computer Industry
Almanac.
(4) De la compañía de
medición de audiencias Nielsen/NetRatings, de mayo de 2000.
(5) Informe de Pew
Internet & American Life Project, hecho público el 18 de febrero de 2000.
(6) CNET News.Com, 28 de
febrero de 2001.
(7)
Segn datos de la consultora irlandesa Nua.
(8) EGM (Estudio General
de Medios) de febrero de 2000.
(9)
Estudio de la patronal SEDISI, Asociación Española de Empresas de Tecnologías de
la Información y el Ministerio de Ciencia y Tecnología, hecho público en mayo
de 2000.
(10) Estudio sobre
usuarios de la red realizado por la Unión Europea y distribuido el 23 de agosto
de 2000 por Le Fígaro.
(11) De la Asociación de
Usuarios de Internet (AUI).
(12) El País, 19 de
octubre de 2000.
(13) Comisión Europea y
Ministerio de Ciencia y Tecnología.
(14) Datos del Estudio
General de Medios (EGM).
(15) La Asociación de
Usuarios de Internet (AUI). Por otra parte, un estudio de MMXI Europe aseguraba
que los internautas españoles eran 4,5 millones, mientras que el Reino Unido
tiene 12,5, Alemania 11,3 y Francia 6 millones (www.noticias.com
,14 de diciembre de 2000) y Nielsen/NetRatings ofrece en su medición 5,6
millones (El País, 11 de enero de 2001)
(16)
Instituto de Economía Alemana de Colonia. Holanda, Suecia y Dinamarca están a
la cabeza (Baquía, 20 de febrero de 2001).
(17) La compañía Taylor
Nelson Sofres, en colaboración con NetValue (www.micanoa.com,
8 de febrero de 2001).
(18)
EGM de marzo de 2001.
(19)
AC Nielsen.
(20) Nicholas Negroponte,
fundador del Media Laboratory del MIT (Massachussets Institute of Technology) y
de la revista Wired, se refirió de nuevo a esta cuestión en un reciente viaje a
Barcelona: El futuro de los periodistas es bueno, pero los periódicos tal vez
tengan un problema mayor. El papel desaparecerá, no las noticias, porque
siempre habrá necesidad de información, análisis, editoriales... El papel,
aunque es el mejor soporte que hemos encontrado hasta ahora, no es la solución
a largo plazo. Los nuevos soportes nos permitirán distribuir noticias de forma
personalizada (La Vanguardia, 29 de septiembre de 2000).
(21) La encuesta se
presentó en el 53º Congreso Mundial de Periódicos celebrado en Brasil en junio
de 2000. Se insistió también, entre otras cosas, en la necesidad de que las
empresas sepan integrar el periodismo escrito, la radio, la televisión e
Internet (El País, 14 de junio de 2000).
(22) Por Credit Suisse
First Boston y por UBS Warburg (Baquía, 12 de diciembre de 2000).
(23)
Mitchel Levitas, director de ediciones de The New York Times, se expresó en
estos términos a principios de este año (El País,10 de febrero de 2001).
(24)
Este debate se produjo en el congreso Newspapers 2000, que tuvo lugar en San
Francisco en junio de ese año. El presidente de la división digital de
KnightRidder, Dan Finnigan, defendió la separación como el medio adecuado para
mejorar la gestión de los resultados y los recursos y para conseguir los
objetivos económicos. Y la llevan a cabo de una forma tan estricta que pagan a
sus propios periódicos por suministrarles contenidos (La Vanguardia, 20 de
junio de 2000).
(25) Los datos son de la
consultora Media Metrix y corresponden a 1999.
(26)
En este caso le medición es de Jupiter Media Metrix, que también aporta datos
que demuestran que el correo electrónico y la mensajería instantánea son las
aplicaciones más utilizadas por los usuarios (La Vanguardia, 1 de marzo de
2001).
(27) Estas cifras
corresponden a las mediciones de la OJD (Oficina para la Justificación de la
Difusión) del mes de noviembre de 2000.
(28) Baquía, 20 de marzo
de 2001.
(29)
Los responsables de la edición digital del diario New York Times, mediante un
acuerdo reciente, van a participar en el portal Yahoo con artículos de
política, negocios, internacional, tecnología y artes (Noticias de Internet, 14
de febrero de 2001).
(30) Respecto a la
irrupción en el entorno informativo digital de personas ajenas al periodismo escribía
hace unos meses el periodista Jesús de la Serna, insistiendo en que de los
medios de comunicación sabemos quienes son sus directores, sus redactores y
sus comentaristas; conocemos su estilo informativo, su ideario editorial. Sus
profesionales son periodistas, generalmente, de plantilla. Pero los portales y
páginas de todo tipo que tanto abundan en la red, no dicen ser medios de
información. No establecen un contrato expreso o implícito con sus lectores.
Mantienen en el limbo la situación de sus redacciones, que nos imaginamos
redacciones virtuales, perdidas en el ciberespacio, sin cohesión ni
responsabilidad ni más atributos que los de rellenar huecos con textos. Sin
profesionalidad periodística. Y termina invitando a hacer buen periodismo en Internet:Las
empresas informativas genuinas no están exentas de culpa. Hasta hace apenas
unos meses, como mucho un par de años (en el caso español), la mayoría de los
periodistas y de sus jefes han desdeñado la Red. Han dejado que técnicos
procedentes de otras áreas -muy respetables-, desde la informática hasta la
infografía, se adueñasen de la nueva parcela desarrollándola a su antojo.
Creando guetos, sectas, sociedades secretas en los medios. Lejos de la
profesionalidad, del concepto periodístico común. (...) En el caso de los
medios auténticos, para que la profesionalidad y la responsabilidad se instaure
en Internet tendrán que implicarse a fondo los directores y los periodistas;
recuperar la iniciativa perdida frente a los adelantados que, en tantos casos,
han sido unos advenedizos. Algunos, unos aprovechados (El Mundo, 8 de junio de
2000).
(31)
Los datos corresponden a los controles de la OJD de enero de 2001.
(32) Cfr. EDO C. (2001):
Los nuevos medios enlínea todavía no existen en Estudios de Periodística nº
10, Universidad Carlos III, Madrid y KLINENBERG E. (2000): Los periodistas
multiusos del Chicago Tribune en la versión mexicana de Le Monde
Diplomatique y en la web Sala de Prensa.
(33) II Congreso Nacional
de Periodismo Digital, celebrado en febrero de 2001.
(34)
Baquía, 6 de febrero de 2001.
(35)
La Vanguardia, 24 de mayo de 2000.
(36)
Esta compañía está vendiendo 54 periódicos en estados Unidos y Canadá para
quedarse sólo con The Globe and Mail y dedicarse sobre todo a la distribución
electrónica de contenidos (La Vanguardia, 26 de junio de 2000). Este diario
tiene una tirada diaria de 321.166 ejemplares y hasta 1998, año de aparición
del National Post, fue el único de carácter nacional en Canadá. Esta empresa
también pretende vender sus 75 semanarios (El Mundo, 17 de febrero de 2000).
(37)
La empresa consultora Forrester está ahora asociada con Media Metrix.
(38) Thomson cuenta,
además, con 75 cabeceras no diarias que también pretende vender, y otros 400
productos y servicios en Canadá y Estados Unidos (La Vanguardia, 17 de junio de
2000).
(39)
El País, 3 de febrero de 2001.
FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE
LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:
Nombre de
la autora, 2002; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social,
número 46, de enero de 2002, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección
telemática (URL):
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina46enero/4609edo.htm