PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN Y PSEUDOPERIODISMO
REIG, Ramón: Periodismo de
investigación y pseudoperiodismo. Realidades, deseos y falacias. Eds.
Libertarias/Prodhufi, Madrid, 2000, 160 pp.
No todo lo que se presenta
ante los ojos del espectador se puede llamar periodismo de investigación. Para
poder interpretar correctamente los grandes escándalos que airea la prensa, el
profesor de la Universidad de Sevilla Ramón Reig realiza en esta obra un
recorrido por el periodismo de investigación, recogiendo casos que, a su
juicio, pueden considerarse investigación periodística y enfrentándolos a otros
que son meros reportajes promocionales o de escasa profundidad.
Para ello, el autor ha
dividido la obra en tres bloques. En el primero de ellos, Realidades, realiza
una breve introducción sobre la realidad del periodismo y en concreto del
periodismo de investigación. Reig recalca la idea de la dependencia que los
medios de comunicación mantienen respecto a una economía cada vez más
concentrada. Según sus propias palabras, el periodista se halla en la
actualidad más inmerso que nunca en una dinámica estructural que lo sitúa en el
seno de una red de interconexiones empresariales de todo tipo. Este factor propicia
que muchos medios de comunicación no potencien el periodismo de investigación y
que en muchos casos censuren al periodista en la publicación de una información
de interés para la sociedad, pero perjudicial para estos grupos mediáticos.
Después de esta breve
introducción, el autor pasa a delimitar lo que se entiende por periodismo de
investigación. Son muchas las definiciones que se dan al respecto, pero todas
ellas comparten varios puntos en común: para que un periodismo de investigación
se considere tal, la idea tiene que partir del periodista, que debe conducir en
todo momento su labor y adoptar un carácter de hermetismo en torno al tema
estudiado; las fuentes de información deben ser numerosas para así poder
contrastar las opiniones; y, por supuesto, la investigación debe descubrir algo
novedoso que hasta entonces le era desconocido a la sociedad.
De esta forma, Ramón Reig
nos aproxima a los fundamentos científicos-teóricos de un tipo de periodismo
que en la actualidad se encuentra en vías de extinción, siendo sustituido por
lo que el autor denomina una suerte de pseudoperiodismo que, desde la década de
los noventa en España, nos permite hacer un paralelismo entre el llamado
periodismo de filtraciones y el periodismo de investigación, cuando son realidades
distintas. En cualquier caso, Reig insiste en que el periodismo de
investigación es bastante complicado y requiere demasiado trabajo como para
poder producir uno o más reportajes semanales, que es lo que determinados
programas de televisión pretenden hacer creer al telespectador.
En principio, todo
periodismo debería ser o tener un porcentaje alto de investigación, pero las
rutinas de trabajo y los factores estructurales ya citados, empujan al
periodista y a la empresa- a ofrecer una información que llega ya configurada:
comunicados de prensa, dossieres, despachos de agencia... El periodista no se
molesta en buscar otras fuentes, en indagar, en contrastar, convirtiéndose en
esclavo de un sistema y una estructura de poder. Esto hace necesaria y a la
vez difícil- la existencia del llamado periodismo de investigación, que como
analiza José Manuel de Pablos Coello, y recoge Ramón Reig, consta de cinco
posibles pasos en su estado digamos más ortodoxo: Pista, Pesquisa,
Publicación, Presión y Prisión. Un periodismo que no sólo se reduce al papel
escrito, sino también al audiovisual, donde las técnicas de investigación
siguen siendo las mismas. No obstante, Reig aboga también por un periodismo
indagatorio que dignifique la profesión periodística y que no tiene por qué
conducir a los riesgos que expone De Pablos. Sencillamente, se trata de
elaborar informaciones propias, transgresoras o no, que impriman personalidad a
un medio de comunicación.
Esta primera parte
incluye, además, varios ejemplos de periodismo de investigación realizados por
alumnos del profesor Reig, todos del último curso de la licenciatura de
Periodismo, lo que demuestra que uno de los objetivos del libro es didáctico.
El autor viene a decirnos: si alumnos que aún no son periodistas son capaces de
destapar casos como los que aquí se recogen, ¿por qué no lo hacen con
asiduidad los profesionales del periodismo?
La segunda parte de la
obra, Deseos, tiene el propósito de convertir la información superficial y
rutinaria en investigación, es decir, frente al pseudoperiodismo vigente, la
originalidad y el trabajo constante. Pero para ello el periodista debe
enfrentarse a muchos obstáculos y romper muchos muros y campos vedados en una
sociedad que se define como democrática. De este modo, el periodismo se
convierte en el portavoz de una estructura de poder, en una especie de esclavo
de un sistema y de unas rutinas. (Sirva para comprender esto el ejemplo que
sobre el estudio de las marcas de coches poco seguras fue rechazado en su día
en algún medio de comunicación al existir relaciones comerciales publicidad-
entre el mundo del automóvil y el de la Comunicación. Otros campos también
vedados para los periodistas son la seguridad de las centrales nucleares, las
actividades del Ejército, las finanzas de la iglesia y la casa real, entre
otras). Estas presiones y las ya citadas de tipo estructural, que dan lugar al
recelo o temor de las fuentes a hablar con el periodista, originan una
paradoja, una aparente contradicción en la democracia que el profesor Reig
define como una Ley de Silencio, por supuesto no escrita.
Finalmente, la obra se
cierra con el bloque Falacias. A través de varios ejemplos que sucedieron en el
contexto español de los años noventa, el autor hace un comentario crítico a la
utilización de la moda del periodismo de investigación por los medios de
comunicación y de algunas personas para desarrollar sus propias campañas de
propaganda y persecución, algo que se mostró a la opinión pública como
verdadero periodismo de investigación y que no han sido más que filtraciones y
denuncias interesadas. Además, en esta parte se retoma la denominada Ley del
Silencio, en esta ocasión para referirse a cómo se pretenden ocultar en España
determinados asuntos, como el caso GAL, negándole al receptor su derecho a ser
informado.
En definitiva, estamos
ante un interesante y práctico libro que muestra los entresijos del periodismo
de investigación, sus características y objetivos, las técnicas que utiliza,
así como los problemas que plantea en la actualidad. Una vez más, la estructura
macroeconómica que envuelve nuestro mundo hace acto de presencia en el sector
de las comunicaciones, donde el periodismo parece una marioneta que se mueve al
son de los intereses comerciales de los grandes grupos de comunicación.