Gacetas
españolas de los Países Bajos en el siglo XVII: La Gazeta de Amsterdam y
Noticias Principales y Verdaderas
Dr. Javier Díaz Noci
Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación
Universidad del País Vasco
pdpdinoj@lg.ehu.es
RESUMEN
El periodismo antiguo, anterior a 1789, es aún hoy y a pesar de su importancia desconocido. También lo es en el caso de España y en el de las gacetas en español no sólo de la Península, sino también de los Países Bajos. Salvo, por diversas razones, La Gaceta de Madrid, los historiadores del periodismo pasan de puntillas por encima de otras gacetas producidas en el resto de España y, aún más, por encima de aquellas que se editaron en lengua española en los Países Bajos, en Flandes y Holanda, en el siglo XVII. Nosotros posamos nuestros ojos precisamente en estos periódicos, hasta ahora prácticamente desconocidos a pesar de su influencia e importante papel en la época, como lo demuestra la reimpresión de varias de esas gacetas durante décadas en España, en San Sebastián concretamente. En concreto, analizamos la Gazeta de Amsterdam, publicada por la comunidad sefardí holandesa entre 1675 y 1690, las Noticias Principales y Verdaderas que aparecieron en Bruselas entre 1685 y 1704, y la reimpresión de esta última gaceta y de otro posible periódico flamenco en San Sebastián.
ABSTRACT
Early journalism -the one before
1789- is still, despite its importance, very unknown. It is so as well in the
case of Spain and in the case of the Spanish-language gazettes published not
only in the Peninsula but also in the Low Countries. Except, for some reasons,
the Gazeta de Madrid, historians of journalism rarely take into account the
other gazettes published in the rest of Spain and, moreover, those published in
Spanish during the sixteenth century in Holland and Flandria. We will however
speak about those newspapers, until recently almost absolutely unknown amongst
us in spite of their influence and important role in that period, as can be
demonstrated by the fact that some of those gazettes were published again in
Spain, concretely in San Sebastián. We analyse the Gazeta de Amsterdam,
published by the Dutch sephardic community between 1675 and 1690, the Noticias
Principales y Verdaderas appeared in Brussels between 1685 and 1704, and the
reissuing of this and another Flemish gazette in San Sebastián.
Palabras
claves: Gacetas/España/Paises Bajos/Siglo XVII.
Key Words: Gazette/Spain/Low
Countries/XVII Century.
Introducción
Si hay un país europeo donde
los estudios sobre periodismo y comunicación se han desarrollado en los últimos
años, ése es España. La prueba es la bibliografía que se ha generado desde que
se fundaron las primeras facultades españolas de ciencias de la información -en
algunos otros sitios, de ciencias de la comunicación-, e incluso antes, ya que
desde que en 1930 se crea la Escuela de Periodismo de El Debate (más tarde
Escuela de Periodismo de la Iglesia) se da, más en forma de manual que de
investigación, una considerable producción impresa sobre la información
periodística. De entre las varias materias objeto de esta bibliografía cada vez
más especializada, la historia del periodismo es una de ellas.
Se
la ha denominado historia de la prensa, historia del periodismo, historia de
los medios de comunicación e historia de la comunicación. Grosso modo, estamos
de acuerdo en que esta rama académica todavía joven -aunque, lógicamente, cada
vez lo es menos- se ha mantenido hasta la fecha dentro de un comprensible
positivismo y de la hemerografía (que correspondería a la historia de la
prensa), sin escorarse definitivamente hacia una perspectiva social de la
producción y recepción de la información, en cuyo caso estaríamos hablando más
bien de historia del periodismo o historia de la comunicación (Tresserres,
1994). El debate científico se ha producido, de forma implícita, en los países
de habla inglesa, donde se ha superado ya el estadio que en 1939 describió uno
de los indiscutibles padres de esta disciplina académica, Folke Dahl:
The first and most important object
in the study of the history of the earliest newspaper publications is obviously
of a pure bibliographical nature. (...) try to establish exactly when, where
and by whom each number was printed and issued. At times the question arises
whether the newspaper one is studying, is a first, second or perhaps even a
third edition, or whether it is a reprint from a later date. It may even be
some other contemporary publication which, for some special reason or other,
pretends to be a periodical newssheet or news-book, although it is not (...).
This purely bibliographical branch of newspaper research I should like to call
Newspaper Bibliography (...). Newspaper are really not individuals like books,
but they are more like the members of a large family (Dahl, 1939: 161).
Postura
que varios académicos han abogado por trascender de forma explícita y práctica.
Göran Leth (Leth, 1994), por ejemplo, siguiendo a D. H. Couvée, ha escrito en
ese sentido, y sus aportaciones a la historia del periodismo (y ya no de la
prensa) se han plasmado en forma impresa en varios trabajos referidos a la
prensa europea del siglo XVII, que es también el objeto de esta breve
investigación nuestra. Dentro de este mismo campo tan poco trillado -al menos
en España- que son los primeros periódicos del siglo XVII, creemos que es
ejemplar, por su enfoque pluridisplinar exento de complejos y por su rigor, el
estudio de Joad Raymond sobre las gacetas (newsbooks) inglesas del período de
la Guerra de Cromwell, 1641-1649 (Raymond, 1996).
Por
lo que respecta a España, han sido escasos los estudios sobre lo que podríamos
denominar -como se hace en el campo de la música- «periodismo antiguo», el
anterior a 1789. El siglo XVII, en el que comienzan a editarse las primeras
publicaciones periódicas, está prácticamente virgen de estudios. Dos son, a
nuestro entender, las razones fundamentales para este vacío que comienza ya,
con honrosas excepciones -la mayoría referidas a la historia de la Gaceta de
Madrid-, a ser clamoroso. Una la constituyen los historiadores que se dedican a
estudiar el periodismo y los medios de comunicación, la mayoría de los cuales
tienen una formación en Historia Contemporánea (es decir, la referida a la era
que inaugura la Revolución francesa), a cuyos departamentos pertenecen casi
todos ellos. La segunda es la tremenda importancia que se da a la Gaceta de
Madrid (1661) como primer y más importante periódico español. Aún aceptando que
eso es cierto, en ningún modo se trata de la única gaceta publicada en suelo
español ni en lengua española, dentro o fuera de nuestras fronteras, en el
siglo XVII. Solventar, como se ha hecho con más frecuencia de la que sería
deseable, el resto de esas gacetas como meras reimpresiones de la de Madrid es
cerrar los ojos a una realidad bastante más rica de lo que se ha descrito hasta
el momento. Muchas de esas primeras gacetas, entre ellas algunas que
mencionaremos aquí, no deben nada a la madrileña. No se debe olvidar, por otra
parte, que la propia Gaceta de Madrid no nace con las características de un
periódico, título y periodicidad estables. Se hace por lo tanto acuciante un
estudio sistemático y general sobre todas las gacetas españolas de ese siglo.
En
cualquier caso, y por centrarnos en nuestro objetivo, vamos a dar noticia y
estudiar brevemente dos que en lengua española se publicaron en los Países
Bajos, tanto en el Flandes español como en la Holanda protestante y, hasta
cierto punto, plural y permisiva que fue el lugar, tengámoslo en cuenta, donde
se producen las primeras gacetas en francés y en inglés. Dentro de la brevedad
de este artículo de investigación, vamos a intentar enfocar la cuestión desde
el punto de vista de la historia del periodismo, una historia sociocultural en
el sentido que a este concepto dan autores como Roger Chartier (1993 a, b y c),
David Paul Nord (1990) o Peter Burke (1993), una historia del periodismo que
necesariamente es una historia de la comunicación social. El periodismo (aunque
en el siglo XVII la palabra ni siquiera se ha inventado) como modo de
reproducción cultural, cuya investigación se desdobla y se interrelaciona en la
historia de la producción y, aunque evidentemente esto resulte más difícil, de
la recepción. Alguna pista de peso nos la ofrece, en uno de los casos que
estudiamos a continuación, el hecho de que la gaceta bruselense a que nos
referimos fue reeditada durante casi veinte años por el impresor oficial de la
provincia de Guipúzcoa.
1.
La Gazeta de Amsterdam
1.
Cultura y comunicación en la comunidad sefardí de Holanda
La
primera, por orden cronológico, de las gacetas que en lengua española se editan
en los Países Bajos es la que, desde 1675 y al menos hasta 1691, publica en
Amsterdam el impresor sefardí David de Castro Tartás. Los datos los obtenemos
de los ejemplares pertenecientes a las principales colecciones que conocemos,
la de la Biblioteca Real de Holanda (Koninklijke Bibliotheek), varios
ejemplares semanales consecutivos del año 1675 y un único ejemplar de 1690(1), llamado éste Gazeta
española de Amsterdam, en clara referencia a la lengua -que es el sentido en
que utilizamos también la palabra en esta investigación nuestra- y no a la
nación; y la que se halla en la Hemeroteca Municipal de Madrid, que comprende
ejemplares de 1690 (seis números) y 1691 (siete números).
La
primera noticia acerca de esta gaceta la ofrece el investigador a quien
probablemente más debe la historia del periodismo en España, José Altabella. En
su Evolución de los estudios de historia de la prensa en España y de la prensa
como fuente histórica, no por hemerográfica y bibliográfica menos valiosa, Altabella
asegura que «el primer periódico judío del mundo es una gaceta sefardí impresa
en Amberes», cuyo inicio data en 1674 y del que dice estar «escrito en ladino
(
) en caracteres latinos». La fuente de esos datos parece ser indirecta, en
concreto un texto de 1975 (no queda claro si monografía o artículo de revista)
de Maurice Kraizman, «La presse juive en Belgique et aux Pays-Bas» (Altabella,
1983: 30). A la vista de los ejemplares citados, varios datos de los
mencionados por Altabella son erróneos: en primer lugar, no nos es dado
asegurar con certeza que se trate del primer periódico judío del mundo. Por
otra parte, aun cuando fuese impreso por un impresor de esa religión, su
público parece ser más amplio luego nos detendremos algo más en eso- que la
comunidad sefardí de Amsterdam. En segundo lugar, la gaceta fue impresa en
Amsterdam, y como tal se declara en el pie de imprenta de todos y cada uno de
los ejemplares consultados, no en Amberes. En tercer lugar, el idioma empleado
no es el ladino, sino el español de la época, y por supuesto se emplean los
caracteres latinos, igual exactamente que se hacía en España. También
explicaremos esto con algo más de detalle.
Los
sefardíes de Amsterdam, para empezar, no provenían de los judíos expulsos de
España (=Sefarad) en 1492, sino que se trataba en su mayoría de conversos o
descendientes de conversos españoles y portugueses (comúnmente llamados
«marranos») que, por una u otra razón, habían decidido emigrar a Holanda para
abrazar de nuevo la fe de sus antepasados, el judaísmo. Se trataba, por tanto,
de judíos nuevos, nacidos cristianos y educados como tales, de reciente
implantación en los Países Bajos. Los idiomas en que hablaban eran, por tanto,
el portugués y el español de la época, sin ni siquiera más rasgos dialectales
judíos que los referidos al vocabulario religioso, aprendido, ya que, a
diferencia de los judíos expulsados en 1492, éstos eran en España y Portugal
cristianos que no vivían en grupos cerrados o en juderías que ya no existían.
El idioma que se emplea en la Gazeta de Amsterdam es pura y llanamente español,
no judeoespañol (también denominado «judezmo»), que se forma más tarde a partir
de la evolución de la lengua española hablada por judíos lejos de España y en
contacto con otras culturas y lenguas. Por supuesto, no se trata de ladino, que
no es sinónimo de judeoespañol: el ladino es una lengua que jamás se ha
hablado, una de las técnicamente llamadas «hagiolenguas calco», que emplean las
estructuras sintácticas de una lengua «sagrada», en este caso el hebreo, en la
lengua vernácula (el castellano) para traducir determinados textos religiosos.
Eso es lo que se hizo a partir de la traducción de la Biblia de Ferrara, de
resultas de lo cual se emplea por escrito una variedad lingüística absolutamente
artificial que nunca se habló cotidianamente (Díaz-Mas, 1982, 1993: 101-102;
Boer, 1996: 39).
Volvamos
a la comunidad sefardí de Amsterdam. Como han demostrado recientes
investigaciones de Harm den Boer, se trataba de un grupo de personas por lo
general cultas, pertenecientes a la burguesía comercial, que tomaron parte
activa de la vida social holandesa, hasta el punto de que produjeron una
considerable, e injustamente olvidada, literatura en castellano y portugués. Y
no sólo religiosa, sino también teatro y poesía laicas. En la capital de la
república de las siete provincias encontraron estos nuevos judíos un lugar
donde vivir y poder profesar su nueva fe en un ambiente de cierta tolerancia,
desde luego muchísimo mayor que la que se les negaba en sus países de origen,
España y Portugal. A partir de 1616, el municipio de Amsterdam promulgó un
reglamento que permitía a los judíos practicar libremente su religión y les
concedía la total ciudadanía. Los sefardíes de Amsterdam, en su mayoría judíos
de pasado cristiano, se organizaron muy rápidamente, no sólo para ofrecer
servicios religiosos, sino también y fundamentalmente educación, puesto que los
nuevos judíos necesitaban instrucción religiosa. Entre 1600 y 1619 se fundaron
tres congregaciones que se unieron en 1639 en una sola, la denominada Talmud
Torá, al servicio de la cual trabajó David de Castro Tartás.
Los
judíos convivían con miembros de otras religiones cristianas, la mayor parte de
ellos protestantes. Algunos de ellos habían huido, como ellos, de la represión
española, y venían de los territorios católicos de Flandes. También había
hugonotes franceses, si bien el brazo religioso más importante de Holanda era
el calvinista. Este ambiente de tolerancia (relativa, en todo caso: por
influencia precisamente de los pastores calvinistas, los judíos tenían vetado
cualquier tipo de proselitismo) fue, precisamente, el que provocó que Amsterdam
fuese el principal foco informativo y productor de gacetas en varias lenguas de
toda Europa. En 1620-21, y por tanto antes de que apareciese en 1631 la Gazette
de France de Théophraste Renaudot, un tal Jacob Jacobsz publica el Courant
dItalie & dAlmaigne, &c., conservado en la Kungliga Biblioteket de
Estocolmo, que parece ser una versión de la famosa Courante uyt Italien, Duytslandt,
&c. que se inició en 1618 (Dahl, 1939: 195-197). Algunos años más tarde
(1639-1643), Broer Jansz publica corantos y gacetas en neerlandés, inglés y
francés. El multilingüismo era moneda de uso común en los Países Bajos, y el
español era una de las lenguas que se utilizaban en aquellos pagos que habían
sido parte del Imperio de los Austrias. La publicación de papeles noticiosos
dista mucho de ser inocente o independiente, y en esta «esfera pública
protestante», como la ha denominado Göran Leth, corantos y gacetas prestan un
servicio ideológico muy concreto. La tesis de Let. es que, más que un
movimiento religioso, el protestantismo (del que obviamente no participaban los
judíos) era la expresión de una corriente europea que clamaba por la libertad
nacional, intelectual, social y religiosa (Leth, 1994: 76). Lo que explica
también las continuas alusiones a la casa de Orange y los Estados Generales que
se hacen en la Gazeta de Amsterdam.
Las
lenguas que la comunidad sefardí de Amsterdam utilizaba eran, además del
holandés que a la fuerza debían de utilizar para las relaciones sociales y
comerciales con el resto de sus conciudadanos, el portugués y el español de las
patrias de origen de aquellos judíos ibéricos. En ningún momento, insisten los
especialistas (Boer, 1996: 35), se desarrolló un dialecto especial entre ellos.
Parece ser que el portugués era el idioma preferido por la comunidad en sus
usos diarios, y de hecho hasta casi el siglo XIX fue el idioma «oficial» de la
comunidad sefardí de Holanda. Sin embargo, para la educación y los usos cultos
el idioma preferido por los judíos ibéricos, españoles o portugueses, fue el
castellano. Hay que tener en cuenta que desconocían por completo el hebreo,
lengua de los usos religiosos, porque la mayoría de ellos se habían educado
como católicos. Por tanto, conocían el latín y, al menos los más cultos,
también el francés, además de, por supuesto y cada vez más, el neerlandés. La
comunidad sefardí de Holanda era, por lo tanto, capaz de publicar en seis
idiomas: portugués, español, francés, neerlandés, latín y hebreo. De todas
ellas, la preferida durante el siglo XVII fue el español. El hebreo se reservó
para los libros sagrados y los grandes tratados religiosos. El latín se empleó
para comunicarse con la comunidad académica internacional. Algunos textos, los
destinados a un público más laico y local, se tradujeron al neerlandés, aunque,
sobre todo en el siglo XVIII, se prefirió publicar en francés para el público
de los Países Bajos. El portugués se empleó en algunos géneros literarios,
aunque en éstos predominó el español, lengua que, sobre todo, se empleó para
como lengua de adoctrinamiento (los libros de reeducación religiosa se
escribían en español o portugués) y comunicación con la comunidad sefardí en
general, no sólo la holandesa, sino también los núcleos de Hamburgo, Venecia,
Londres (comunidad ésta formada por sefardíes provenientes de Holanda) y la
cuenca mediterránea hasta Salónica. El mayor prestigio y difusión del español
entre judíos y cristianos explica esa preferencia sobre el portugués.
1.
David de Castro Tartás, gacetero e impresor
Amsterdam
era un hervidero de imprentas y librerías, hasta el punto de que la «Venecia
del Norte» era, a comienzos del siglo XVII, uno de los principales focos de la
vida intelectual europea. Sefardíes holandeses como el hijo de españoles Baruch
Spinoza, aunque más tarde renegaría de su religión, fueron parte activa de la
vanguardia del pensamiento europeo. Spinoza, muerto en 1677, pudo muy bien ser
uno de los lectores de la Gazeta de Amsterdam. Los cultos judíos conversos de
origen ibérico necesitaban sus propios impresores. Uno de ellos, tal vez el más
destacado de la época, fue David de Castro Tartás.
Es
poco lo que sabemos de él, fuera de sus libros, muchos y muy buenos. Es segura
su vinculación con la comunidad Talmud Torá, regida muy significativamente no
por rabinos, como era habitual, sino por una junta laica y en la cual «las
decisiones se tomaban más por razones económicas y políticas que por razones
religiosas» (Boer, 1996: 17). La comunidad produjo una amplia literatura,
religiosa o aconfesional, que va desde los sermones y los libros de instrucción
a las comedias, pasando por la poesía, y se fundaron, a imitación de las que
existían en España y Portugal, academias literarias. La hispanidad de la
comunidad sefardí de Amsterdam era, por lo tanto, muy acusada, y su integración
en la vida holandesa, a la vez, muy grande.
David
de Castro Tartás pudo, por su apellido, ser un judío tanto de origen portugués
como español. Es posible que, como hicieron muchos otros judíos conversos,
nuestro hombre adoptara un nuevo nombre más hebreo. Eso sí, al contrario que
otros sefardíes, no empleó, al menos de forma pública, un doble nombre
«cristiano» y «judío» (por ejemplo, un famoso literato de la comunidad sefardí
de Amsterdam firmaba unas veces Miguel de Barrios y otras Daniel Leví de
Barrios), aunque sí lo hizo con sus apellidos. La utilización de más de un
apellido era común entre los sefardíes: mientras uno de ellos revelaba a las
claras su origen judío, otro era de abolengo hispánico-cristiano. «No debe
interpretarse ni el nombre judío ni el español como un alias», advierte Harm
den Boer, «ya que no había nada secreto o misterioso en ninguno de ellos: estos
nombres raramente trataban de esconder la identidad de la persona en cuestión»
(Boer, 1996: 45). Lo que se hacía era emplear uno u otro, o los dos, según
conveniencia. Por ejemplo, cuando el sefardí en cuestión se dirigía a un
público no exclusivamente judío.
Esto
explica por qué David de Castro Tartás firma así alguno de los libros que salen
de su imprenta y, en cambio, emplea tan sólo el segundo apellido (David de
Tartás) en su gaceta. Eso mismo hizo en varios de los libros que publicó. Harm
den Boer asegura que «puede explicarse este fenómeno teniendo en cuenta que la
obra está dirigida a lectores protestantes y muy probablemente no a lectores de
la península ibérica (
). Un nombre como David Tartás no es nada ibérico y es
quizá por este motivo que el impresor David de Castro Tartás usara únicamente
el segundo apellido en algunas ediciones, las destinadas a un público
cristiano» (Boer, 1996: 45, 73). Según esto, la Gazeta de Amsterdam se
dirigiría a un público no exclusivamente judío (todo aquel que en Holanda y en
la Europa del momento pudiese leer en castellano, y no eran pocos quienes
podían), pero no ibérico (donde, de cualquier modo, la gaceta no iba a llegar,
al menos de forma legal). Está claro que esto ni siquiera se intentó: en contra
de lo que era bastante común entonces, el pie de imprenta refleja exactamente
la realidad. En efecto, era común que o bien no hubiese pie de imprenta o bien
éste fuese falso. El propio David de Castro Tartás emplea este subterfugio en
varios de sus libros, según cuál fuese su destinatario. Poner «Amsterdam» en la
portada o el pie de imprenta suponía que la edición no circularía en los
territorios católicos. Así que si lo que se pretendía era esto, lo habitual era
hacer constar en el pie de imprenta otra ciudad menos sospechosa, por ejemplo Bruselas,
capital del Flandes español, o Amberes, aunque por supuesto todos esos libros
partiesen de la imprenta de De Castro en la capital holandesa.
Aunque
la actividad de David de Castro Tartás está documentada desde 1663 (de ese año
es la reimpresión del popular tratado Visión deleitable y sumario de todas las
ciencias de Francisco de Cáceres), su actividad se intensifica precisamente por
aquellos años en que comienza a editar su gaceta. Entonces es cuando la
comunidad sefardí de Amsterdam se organiza mejor. Quizá la obra cumbre salida
de los talleres de David de Castro Tartás son los Sermões que pregárão os
doctos ingénios do kabal kadós de Talmud Torá que se imprimen en 1675, a raíz
de la inauguración de la gran sinagoga de la comunidad Talmud Torá. Se trataba
de una edición muy cuidada, con grabados del holandés Romein de Hooghe y
prólogo del propio De Castro Tartás (Boer, 1996: 24).
No
es aventurado suponer que, a partir de entonces, David de Castro Tartás se
convirtiese en el impresor por excelencia de la comunidad sefardí de Amsterdam.
Del establecimiento de David de Castro Tartás saldrán varios de los libros
sefardíes más importantes de la época, religiosos y profanos, para judíos y
para cristianos. De 1676 data la primera de las academias literarias sefardíes
de la ciudad (la Academia del Temor Divino), y en 1685 se crea la Academia de
los Floridos. Desde 1624 se representan comedias en español y portugués, aunque
es a partir de 1667-68 cuando se organizan compañías más o menos estables, que
representan sobre todo en el carnaval judío (fiesta de Purim). Varias obras del
más famoso literato sefardí de la época, Miguel de Barrios, fueron dadas a la
luz por nuestro impresor: Libre albedrío y armonía del cuerpo (1680), Bello
Monte de Helicona (1686), como lo fueron las de otros literatos como José de la
Vega y Manuel de Leão. En 1689 imprimió el Compendio de dinim de un sefardí
holandés emigrado a Londres, David Pardo. Y de 1692 es su última obra conocida,
las Ideas posibles de José de la Vega. A partir de entonces, se documenta la
existencia de otro impresor, tal vez familiar directo o político suyo, un tal
Manuel Texera Tartás.
En
cuanto a la Gazeta de Amsterdam, se trata de un producto de segundo orden,
comparado con los libros que salieron de sus prensas, pero perfectamente
homologable con otras gacetas holandesas, en neerlandés, alemán, inglés,
francés o italiano, salidas de las prensas de los grandes impresores de gacetas
de entonces, Caspar y Jan van Hilten, Broer Jansz, Mathijs van Meininga, Joost
Broersz, Francoys Lieshout o Jan Jacobsz Bouman (Dahl, 1946), y desde luego
mucho mejor que cualquiera de las gacetas de otros países de la época(2). La gaceta se encabeza con
la mancheta Gazeta de Amsterdam, en grandes letras centradas, con un escudo en
medio. A manera de subtítulo, a dos columnas, la fecha de edición. Formalmente,
es desde luego un producto más cuidado que el resto de las gacetas en
castellano de España o Flandes, que siempre se tiran a una sola columna. La
Gazeta de Amsterdam, en cambio, se diseña a dos columnas, con titulares en
mayúsculas por países (Italia, Francia, Alemania, Flandes y Holanda) y
subtítulos en cursiva indicando la ciudad y la fecha (Venecia, 23 Deziembre,
por ejemplo). Este diseño a doble columna era típico de las gacetas
neerlandesas, y fue inaugurado en 1618 por el famoso Courante uyt Italien,
Duytslandt, &c., diseño que a su vez se tomó de las ediciones populares
(protestantes) de la Biblia(3). Las páginas no van numeradas en los ejemplares de 1675, pero sí, de
forma correlativa con los números anteriores, a partir de 1690. En cambio, se
numeran los ejemplares de cada año, cosa del todo inhabitual en las gacetas
españolas, al final de la primera columna de la primera página. Eso nos permite
afirmar que el primer ejemplar es el del lunes 7 de enero de 1675. Cada
ejemplar semanal consta invariablemente de cuatro páginas, al término de las
cuales figura el pie de imprenta: «Impresso en Casa de David Tartás» (en algún
número, seguramente por error, figura la lectura «David Tartaz»). Este sencillo
pero funcional diseño se mantiene hasta 1690, en que incorpora, además de la
paginación ya mencionada, un encabezado de página que reza «Gazeta española de
Amsterdam».
Además
de las consabidas noticias internacionales, de Italia (Venecia, Nápoles,
Génova, Roma, Milán), Alemania, Francia (París y Estrasburgo) e Inglaterra
(Londres), lugares donde existían comunidades sefardíes, la gaceta informa
puntualmente de lo ocurrido en Bruselas (lo que nos hace pensar que en esa
ciudad pudo leerse con alguna asiduidad) y en Holanda. Informar del propio país
no era en absoluto habitual en las naciones que, como España o Francia, estaban
controladas férreamente por la censura regia. David de Castro Tartás da
noticias de Amsterdam y de La Haya, las ciudades más pobladas e importantes y
también las que contaban con núcleos sefardíes. La mayoría son noticias
oficiales -los sefardíes estaban agradecidos por la tolerancia de la casa de
Orange y los Estados Generales, y les convenía lógicamente llevarse bien con
ellos- y no faltan incluso los avisos.
En
cuanto a la periodicidad, depende naturalmente de la lejanía de las ciudades
donde se producen las informaciones. De Italia tardan entre dos y tres semanas
en llegar, entre una y dos semanas de Francia, Alemania y Londres. Sólo unos
días separan la datación de las noticias de La Haya y Bruselas, cercanas a
Amsterdam, y la fecha de publicación de la gaceta. Muchas de las noticias de
Amsterdam son del todo frescas, y se datan el mismo día en que aparece el periódico.
Éste, por lo tanto, se componía, imprimía y distribuía en un solo día, siempre
los lunes.

2.
Noticias Principales y Verdaderas
2.1.
Picas en Flandes: los gaceteros de Bruselas también hablan español
La
existencia de gacetas en español publicadas en las Provincias del Norte no
debió pasar desapercibida ni para los impresores de los Países Bajos españoles
ni para las autoridades de Su Majestad Católica. Algunos destacados sefardíes
de Amsterdam, como el escritor Miguel de Barrios, provenían de Bruselas, donde
sin duda mantenían algún contacto. Así que, aunque como hemos dicho parece
claro que la Gazeta de Amsterdam jamás ocultó su origen y autores ni pretendió
difundirse, al menos ostensiblemente, en Flandes, la cercanía geográfica y el
idioma sin duda hicieron que el periódico fuese conocido fuera de Holanda y
desde luego en los dominios españoles cercanos.
No
podemos afirmar con rotundidad que fuese ésta una de las razones por las que se
editó, desde al menos 1685, al menos una gaceta en español en Bruselas. Por
esos años comienza a editar Pedro de Cleyn su quincenal Noticias Principales y
Verdaderas(4). Desconocemos cuál es la
fecha exacta de publicación de esta importante gaceta, ya que el primer número
conservado, perteneciente a la colección de la Biblioteca Nacional de Francia,
es de 1685, pero en el mismo queda claro que la gaceta lleva tiempo
imprimiéndose y distribuyéndose en Flandes y España(5). Muy significativamente,
aquella gaceta flamenca en castellano comienza con noticias de España, traídas
de la Península y reintroducidas en la misma mediante el subterfugio legal de
hacerlo mediante esta gaceta en castellano que no era española y podía así
escapar a la estricta censura de la monarquía. Éste era el modo, por cierto, en
el que otros muchos países de Europa se permitían disponer, para desesperación
de los respectivos monarcas que poco podían hacer frente a la importación legal
o clandestina de noticias en la lengua de sus reinos y fabricadas en los más
permisivos Países Bajos, de noticias sobre sus propios países. Aunque, sin
duda, las autoridades flamencas de Su Católica Majestad Carlos II no sólo
permitían, sino que probablemente también alentaban, la publicación de esta y
tal vez otras gacetas españolas en Bruselas, pudiendo así, mediante la excusa
de hacer frente a las informaciones que sobre Flandes se publicaban en, por
ejemplo, la Gazeta de Amsterdam, ofrecer de forma oficiosa sus propias
informaciones a través de la gaceta de Cleyn. Que luego ésta se distribuyese
también necesariamente entre círculos selectos que pudiesen pagar la
importación de la gaceta- en España, mediante una actitud permisiva de «hacer
la vista gorda», es algo por demostrar, aunque sólo así se explica la profusión
de noticias oficiales de España y Bruselas que aparecen en estas Noticias
Principales y Verdaderas.
Existió
al parecer una considerable producción de gacetas en lengua española en
Flandes(6). No hay que olvidar, por
otra parte, que nuestro primer gacetero oficial, Francisco Fabro Bremundán,
secretario personal de don Juan José de Austria, era igualmente flamenco. En
Bruselas, capital católica de los antiguos dominios españoles en los Países
Bajos, el castellano seguía siendo de uso cotidiano. El flamenco Arnaldo
(Arnaud) de la Porte publicó en 1659 una gramática y un diccionario para la
educación de sus compatriotas en la lengua española, en la que aseguraba que
«nos está de verdad la lengua española necessaria por los infinitos negocios
que se han cada día de tratar en las cortes de Madrid y de Bruselas, y por
otras pláticas y estudios privados que consisten en explicar la mente de los
autores españoles» (apud Alatorre, 1998: 78). Es por ello lógico que los
numerosos impresores bruselenses conociesen varias lenguas.
Es
relativamente poco lo que conocemos acerca del editor y primer impresor de las
Noticias Principales y Verdaderas, Pierre o Pedro de Cleyn (pues ambos nombres
empleó). La mayoría de los datos provienen del Dictionnaire des Journaux
(1600-1789) de Jean Sgard (Sgard, 1991: 1079). Durante un tiempo aparece como
impresor probable y vendedor seguro de las Relations Véritables, una longeva
gaceta (se publicó entre 1652 y 1741) en lengua francesa impresa en Bruselas.
Aparece en ella como Pierre de Cleyn7. Era, en principio, semanal, aunque más tarde se convierte
en bisemanal. Cleyn no fue el primer impresor de este periódico. Comenzó su
publicación el impresor Guillaume Scheybels, y se vendía en casa de Guillaume
Hacquebaud, cerca de la escuela de los jesuitas de Bruselas. En 1666 Scheybels
se asocia a Cleyn, y poco después, entre enero y mayo de 1667, deja de aparecer
el periódico. Tras esta crisis Pierre de Cleyn figura como único impresor,
hasta que en 1685 (se publica ya la gaceta Noticias Principales y Verdaderas),
en agosto concretamente, pasa a figurar como impresor Gilles Stryckwant, aunque
el establecimiento de Cleyn figura como lugar de venta, probablemente porque
Cleyn (¿tal vez por indicación de los ministros de Carlos II en Flandes?) se
dedica sólo a editar e imprimir la gaceta española(7). Las Relations Véritables
defienden a lo largo de toda su existencia la causa católica frente al
protestantismo, por lo que tanto esta publicación en francés como la gaceta en
castellano de Cleyn, además de disfrutar de privilegio como consta en el colofón,
disponían de fuentes de información oficiales. Bastantes números de las
Relations comienzan con noticias de Madrid, por ejemplo, noticias que por
supuesto tienen carácter oficial y hablan del rey y de la Corte.
Se
sabe que Pierre de Cleyn falleció en agosto de 1690, ya que las Relations y las
Noticias Principales y Verdaderas continúan vendiéndose en su establecimiento
frente a las escuelas de los jesuitas de Bruselas, ahora denominado «chez la
Veuve de Pierre de Cleyn». Ambas gacetas continúan publicándose tras su muerte:
todavía en 1696 y 1704 Pedro de Huarte reimprime los números más recientes de
las Noticias Principales y Verdaderas en San Sebastián, y en Bruselas toma el
cargo de imprimir el periódico, a partir de noviembre de 1691 Pedro Dobbeleer, junto
al mercado de la Leña.
Como
ya hemos dicho, esta gaceta de Cleyn es una de las pocas de la época escritas
en castellano que ofrece información sobre España. Las noticias sobre el reino
sufrían un curioso proceso de ida y vuelta que permitía así eludir la
legislación restrictiva de Felipe IV, todavía vigente. En el primer número
citado se dice: «Haviendose quexado de España de ser las noticias esteriles,
por no publicarse sino cada 15 dias, y suceder continuas novedades, se ofrecen
todos los ocho, con permission, haviendo empeçado à 18 del corriente, para que
se satisfaga à la curiosidad Española». Las reimpresiones donostiarras de las
que a continuación hablaremos eliminarán cualquier referencia a la información
española, por otra parte poco peligrosa para la monarquía borbónica, ya que
está claro que las fuentes de información manejadas por la oficina bruselense
de Cleyn son oficiales: en todo momento se recalca en las gacetas originales
que se cuenta «con permission».
Algo
sabemos del modo en que las gacetas en que participó P. de Cheyn funcionaban.
Entonces como hoy, la base del prestigio de un periódico era una buena
información internacional, de primera mano, por tanto muy cara. La otra gaceta
en que participó, Relations Véritables, se componía de boletines enviados por
los corresponsales destacados en las capitales de Europa: Roma, Venecia, Génova
y Milán en Italia, Hamburgo como principal suministrador de las noticias del
Norte, Londres, París y Viena. También, lo que, como ya hemos dicho, resulta significativo,
de Madrid. La mayoría de las noticias la componen las informaciones
diplomáticas y militares, en especial las referidas a batallas. Esas mismas
informaciones engrosaron, traducidas y adaptadas al castellano y destinadas al
mercado español, las Noticias Principales y Verdaderas. Una comparación entre
números cercanos de las Relations Véritables y las Noticias Principales y
Verdaderas nos permite corroborar este aserto. La gaceta en castellano se
imprimía un día antes, y era más breve (cuatro páginas) que la gaceta en
francés, que generalmente constaba de ocho. No se repetían necesariamente en
una y otra las noticias, aunque sí ocurre en buena medida con las de España, lo
que por supuesto nos hablaría de un origen común. En el último número conocido
de las Noticias Principales y Verdaderas de Cleyn se lee: «El limitado despacho
de estas Noticias, y las pocas assistencias de quien las recoge, sufocan los
grandes desseos que tiene de satisfazer à la curiosidad publica, como tambien
le impossibilitan à sacar a luz muchas obras, en que incessantemente se fatiga,
no obstante sus achaques, y edad, entre ellas la Recopilacion historica de los
sucessos y guerras de Ungria, desde su principio, hasta el año presente». Para
fortalecer el negocio, tanto Cleyn como Stryckwant intentaron ofrecer numerosas
noticias de Bruselas que añadir a los boletines internacionales que adquirían
en el mercado flamenco.
¿Cuáles
son los temas de estas Noticias Principales y Verdaderas? Fundamentalmente son
de tipo político y militar -»Los progresos de la Liga Sagrada de este año de
1687", «La Coronación del Augustissimo Archiduque Joseph de Rey de
Ungria», expediciones ordenadas por la Corona inglesa «contra los piratas del
mar del sur», etc.- y no faltan tampoco las relativas a los aconteceres, a
veces anecdóticos, de la Corte Vaticana («Baxando del Monte Quirinal con su
carroça el Cardenal de Estrées se vido en grandissimo peligro de la vida, por
haverse rompido el freno de uno de los cavallos»), de la nobleza toscana («A los
principios de este año llegò à Milàn, aunque incognito, el Gran Principe de
Toscana Ferdinando de Medicis»), todas ellas correspondientes al ejemplar del
16 de febrero de 1688. No obstante, las principales noticias, como decimos,
eran bélicas y políticas, referidas a los países de la Liga Sagrada (de hecho,
«Progresos de los de la Liga Sagrada» es el encabezamiento de la mayoría de los
números de esta gaceta). Sólo más tarde, ya en 1696, se incorporarán noticias
de los países nórdicos, noticias fechadas en «Stockholm» y «Coppenhaguen»,
donde se producían serias diferencias entre la Corona (Cristián V) y el Duque
de Hostein. Las noticias foráneas eran, como es lógico debido al estricto
control gubernamental en cada uno de los países, mejor conocidas en el extranjero
que en el ámbito propio.
En
cuanto al diseño, es bastante más menguado que el de sus vecinas gacetas
holandesas. La mancheta encabeza la primera de las cuatro páginas en cuarto de
que consta el periódico. A modo de subtítulo, como es costumbre en la época, la
fecha de las noticias: «Desde 18 hasta 24 de Julio de 1685», por ejemplo. El
texto se dispone a una única columna, la primera letra es capital. Primero,
como es de suponer, las noticias de España (seguramente condición sine qua non
impuesta por la monarquía española para permitir la publicación de la gaceta),
siempre de carácter oficial. A continuación, noticias de Italia, Alemania, «del
Norte» (Hamburgo, Polonia, Moscú, etc.), Inglaterra, Holanda y Francia, muy
breves siempre. Cada una de ellas, sin fecha, está encabezada por un «De [país
de que se trata]» en versalitas. Buena parte de la última página se destina a
las noticias de Bruselas (que seguramente eran las que realmente atraían a los
compradores flamencos, y permitían hacer algo de dinero a Cleyn), generalmente
en un cuerpo de letra más pequeño que el resto, y finalmente el pie de página:
«En Brusselas [fecha]». A partir de 1689 se indica «con licencia» y que
«hallanse en casa de Pedro de Cleyn, frente de las Escuelas de la Compañía de Jesus»
(y, ocasionalmente, «en casa de Francisco Foppens»).

2.2.
La recepción de las gacetas flamencas en España: las gacetas donostiarras de
los Huarte
Las
gacetas flamencas en español se conocían en España. Ocurrió con las Noticias
Principales y Verdaderas, que se reimprimieron durante aproximadamente veinte
años en San Sebastián. La gaceta que fundó Pedro de Cleyn tuvo, a pesar de sus
dificultades, una vida longeva, ya que en 1704 se reimprimió en San Sebastián
el último de sus números conocidos.
Desde
1687, puntualmente cada quince días, la gaceta sale de la imprenta, situada en
los aledaños de la iglesia de San Vicente en San Sebastián, de la familia
Huarte (los hermanos Pedro y Bernardo, junto con su madre María de Aculodi,
aunque ésta probablemente figure en los pies de imprenta más como manera de
conservar una fuente de ingresos como viuda del primer impresor de la
Provincia), impresores oficiales de Guipúzcoa y sucesores de Martín de Huarte,
el primer impresor estable que puso sus talleres en dicho territorio. Como la
periodicidad (y al parecer la demanda del público, sediento de noticias en todo
el Continente) más habitual era la semanal, Huarte decidió editar, en las
semanas en que no aparecía la reimpresión de las Noticias Principales y Verdaderas,
otra gaceta, de origen desconocido, aunque tal vez fuese igualmente flamenco:
Noticias Extraordinarias del Norte. Otras alternativas, aunque más improbables,
son igualmente posibles: en primer lugar, la más remota es que fuese una gaceta
de gacetas compuesta por el propio Huarte. Nos inclinamos a pensar, sin
embargo, que reimprimía una gaceta y actuaba así como impresor y editor, no
como periodista. Otra posibilidad es que la gaceta que Huarte reimprime sea a
su vez la adaptación al castellano de una o varias gacetas y corantos en lengua
francesa. Sin embargo, hay que descartar que la gaceta fuese la traducción de
otra gaceta francesa. Aunque es prácticamente seguro que Pedro de Huarte
conocía el idioma -había perfeccionado los conocimientos del oficio de impresor
aprendidos de su padre en Burdeos- no parece posible que se tradujese con tan
sólo unos días cada semana tantas noticias, y tampoco aparece en la redacción
rastro alguno de galicismo. Lo más probable, repetimos, es que existiese otra
gaceta en español proveniente de los Países Bajos, donde el tráfico informativo
era constante y las noticias se compraban y vendían como cualquier otra
mercancía.
Sea
como fuere, ambas gacetas se imprimían y vendían en semanas alternas, de manera
que durante varias décadas San Sebastián contó con información semanal, aunque
fuese a través de dos títulos diferentes. Como resulta obvio, los Huarte
pretendían así servir a los intereses de su comunidad, de manera que
reimprimían dos periódicos cuya información era complementaria, de resultas de
lo cual San Sebastián fue una de las capitales mejor informadas de los reinos
de España: ninguna ciudad contó con la presencia ininterrumpida durante tanto
tiempo de dos gacetas que, según sabemos, no faltaron a su cita semanal. A nosotros
no han llegado todos los ejemplares salidos de las prensas de los Huarte. Una
colección está más nutrida que otra: la de las Noticias Principales y
Verdaderas que se ha conservado llega hasta 1696, aunque sabemos que en manos
privadas hay un ejemplar de 1704, lo que nos permite saber también de la
longevidad de aquella gaceta flamenca original; la de Noticias Extraordinarias
del Norte sólo hasta 1689, sin que sepamos si se prolongó más allá(8).
¿Por
qué decidió Pedro de Huarte editar durante tanto tiempo varias gacetas, siendo
además pionero en hacerlo en prácticamente todo el Norte de la Península, en
una ciudad que entonces, a pesar de su importancia como puerto de mar, centro
comercial y su cercanía a la frontera con Francia, no dejaba de ser un núcleo
de población pequeño? Las razones son dos: una, la inquietud de la burguesía
comercial, que necesitaba conocer las noticias de lo que acontecía en Europa, y
que en 1727 fundará la Compañía Guipuzcoana de Caracas (aquel año, Huarte edita
un semanario, ahora original, titulado Extracto de Noticias Universales). Y
segunda, los Huarte, como antes Jaume Romeu y como su coetáneo Rafael Figueró
en Barcelona, necesitaban «garantizar la marcha de su negocio en una época en
la que, siendo los libros un objeto de lujo cuyas ventas se reducían
drásticamente en las épocas de crisis, era más razonable buscar la manera de
asegurarse unos ingresos modestos, pero seguros e inmediatos, a través de la
producción de unos impresos breves (de cuatro hojas en 4º) que, a diferencia de
los libros, eran susceptibles de una difusión amplia y rápida» (Reula Biescas,
1993).

3.
Conclusiones
Las
gacetas estudiadas, como todas las de la época, no son productos espontáneos,
sino que responden a las necesidades de determinados grupos sociales (los
sefardíes en el caso de Amsterdam, las elites funcionariales en el caso de las
de Bruselas, la burguesía comercial donostiarra en el caso de las reimpresiones
de los Huarte), que a su vez se proyectan a otros grupos sociales e incluso se
internacionalizan. Es obvio que estas publicaciones cumplen una función de
reproducción de las ideologías dominantes, que las alientan o toleran. La mano
de la monarquía española del último de los Austrias, preocupada por imponer sus
puntos de vista en sus dominios de los Países Bajos, es notoria en el caso de
las Noticias Principales y Verdaderas, y la publicación de avisos oficiales de
los Estados Generales de Holanda en la Gazeta de Amsterdam nos habla bien a las
claras de hasta qué punto la casa de Orange veía con buenos ojos la gaceta de
los sefardíes holandeses.
Puesto
que era impensable un periodismo local o nacional a la usanza actual, se
desarrolló un periodismo de contenido internacional, basado en la crónica
noticiosa de hechos, «un tiempo en que relato histórico y relato periodístico
apenas tienen diferencia», como señala acertadamente Aguilera Castillo (1989:
45), que permitía una mayor libertad de información siempre dentro de un
estricto carácter oficialista más que oficial.
Algunas
afirmaciones que se han vertido acerca del periodismo antiguo español debieran
ser en nuestra opinión revisadas. En primer lugar, la especie de que la Gaceta
de Madrid (y sus reimpresiones de provincias) fue hasta bien entrado el siglo
XVIII prácticamente el único periódico español, y por tanto la única fuente de
información oficial u oficiosa, se tambalea. Existían otras gacetas no sólo en
Holanda (ésta, si se quiere, un caso aparte, por ser el portavoz, en principio,
de una comunidad que ya no estaba compuesta por súbditos de la monarquía
hispánica) o en Flandes, sino que provincias periféricas como Guipúzcoa
conocían y reeditaban puntualmente gacetas españolas foráneas, lo que hace que
los habitantes que podían costearse esas gacetas estuviesen tan bien o mejor
informados que los que residían en la Corte, sin depender de la Gaceta de
Madrid.
Otra
afirmación muy extendida entre la comunidad científica debe ser igualmente
revisada: aquella que asegura que los Países Bajos, en concreto Holanda, eran
productores de información para toda Europa, y que ésta se producía, además de
en neerlandés, en francés o inglés (y también en español, como se ha visto),
por lo que era por tanto no el único, pero sí principal foco informativo de
todo el Continente. La alternativa a ese foco informativo protestante que
escapaba a la censura tenía lugar en el Flandes español, en el propio idioma
del maltrecho imperio formado por Carlos V y en cuyos dominios se ponía ya el
sol.
En
definitiva, el estudio general y profundo de los primeros periódicos en
español, dentro o fuera de lo que entonces eran los territorios de la monarquía
hispánica, y de toda la dimensión que encierran sus múltiples aspectos, es aún
un empeño sin realizar. Ni siquiera disponemos de un catálogo de todos los
títulos, de sus características morfológicas y de su localización. Si va a
acometerse o no, es algo que no nos toca a nosotros decir. Sólo hemos querido
que estas líneas reflejen y sirvan de muestra, aunque sólo sea en parte, de esa
desconocida riqueza del periodismo antiguo español. La mano diestra y paciente
de los historiadores debe, como si se tratara de un cuadro de la época,
cubierto por la pátina del tiempo, el polvo, el olvido y la desidia de siglos,
restaurar el vasto lienzo y descubrir ahora todos sus colores y matices.
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NOTAS
(1) En concreto, en la
colección de la Biblioteca Nacional de Amsterdam se conservan los números 1 a
53 de 1675 (faltan los números 2 y 51), que cubren desde el 7 de enero al 30 de
diciembre de ese año, y el 14 de 1690, correspondiente a la semana del 3 de
julio de 1690.
(2)
Los aspectos formales, tipográficos y de diseño, del periodismo histórico (y
mucho menos el de esta época tan temprana a que nos referimos aquí) se han
abordado muy poco. Sin duda, la tradición inglesa inaugurada por el tipógrafo y
académico Stanley Morison (el mismo que diseñó el famoso tipo Times New Roman
para el diario londinense The Times) es la más representativa. El propio
Morison, sobre todo en su estudio de 1932 The English Newspaper, sentó las bases
al analizar la evolución formal de los periódicos ingleses desde el siglo XVII
al XX. El ya citado Joad Raymond (vid. Bibliografía) abordó estos aspectos en
un capítulo de su tesis doctoral. En nuestro país, en cambio, todavía hay quien
se niega incluso a otorgar a las gacetas, fuera de la de Madrid, el estatus
mismo de periódico.
(3) P. M. Handover, en su A history
of the London Gazette 1665-1965 (London: Her Majestys Stationary Office, 1965)
pone de manifiesto esta relación «between bible and newspaper printing». Según
él, «both pack much matter as economically as possible by using types of small
size; both have long runs» (pág. 10).
(4) Pero es más que probable
que existan otras gacetas flamencas en español que esperan a ser
redescubiertas. Es posible que otra gaceta, de la que luego hablaremos,
titulada Noticias Extraordinarias del Norte, fuese igualmente flamenca. Es
obvia la necesidad que existe de un estudio de esas gacetas, algunas de las
cuales sin duda se conservarán en las bibliotecas holandesas y belgas actuales.
(5)
Hemos localizado cuatro ejemplares de las Noticias Principales y Verdaderas, de
1689, en la Biblioteca Nacional de Madrid, y una colección compuesta por varios
ejemplares correlativos de los años 1685 y 1686 en la Biblioteca Nacional de
Francia. Abarca desde la gaceta impresa el 24 de julio de 1685 (noticias de 18
a 24 de julio de ese año) hasta la impresa el 2 de abril de 1686 (15 números).
La colección más nutrida, 64 ejemplares de los años 1688 a 1691, se conserva en
la Hemeroteca Municipal de Madrid (13 de 1688, 19 de 1689, 7 de 1690 y 25 de
1691). Intentó ser semanal, la periodicidad más ajustada en aquellos tiempos,
pero acabó siendo quincenal. Se abre siempre con noticias breves de España,
referidas por lo general a la familia real y su corte, y da cuenta con
regularidad de noticias de Alemania, Italia, el Norte (provenientes de
Hamburgo), Inglaterra, Holanda y Francia. Finalmente, en letra más pequeña,
información de Bruselas, ligada a las fuentes oficiales españolas. A diferencia
de las posteriores reimpresiones donostiarras, las Noticias Principales y
Verdaderas de Pedro de Cleyn carecen de numeración correlativa.
(6)
Que sepamos, no existe demasiada bibliografía al respecto. José Altabella, sin
embargo, cita en su tesis doctoral dos referencias, que no queda claro si son
monografías o artículos de revista: Luykx, Theo (1964): De eerste gazettiers en
hun kranten in de Spaanse Nederlanden. En Hendelingen XVIII. Ondenaarde:
Sanderus y Luykx, Theo (1965). Brugse krante en gazettiers in de Spaanse
Nederlanden. Brugge. Ninguna de las dos figura en los catálogos de las
principales bibliotecas holandesas y belgas.
(7)
Los pies de imprenta de los números de esta gaceta flamenca en francés
consultados en la Hemeroteca Municipal de Madrid, correspondientes a 10 números
de 1688 y 19 de 1691, indican que «se vendent chez Pierre de Cleyn», o, ya
muerto éste, «chez la Veuve de Pierre de Cleyn». Según el propio pie de
imprenta, cabe más bien colegir que el impresor, o el editor, era Gilles Stryckwant.
(8)
Ambas colecciones, en realidad una sola y como tal encuadernada en un solo
tomo, se guardan en la Hemeroteca Municipal de Madrid.
(Recibido
el 10-12-2001, aceptado el 15-2-2002)