REVISTA ZER – UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

La infografía, ¿un nuevo género periodístico?

Por José Ignacio Armentia

El libro recientemente publicado por el catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna José Manuel de Pablos probablemente constituye el más completo estudio dedicado a la Infografía que hasta la fecha haya sido publicado en castellano. La obra viene a ser el colofón a una década de investigación sobre el citado ámbito informativo. Ya en 1991 el autor mostraba su interés por lo que él denominaba "nuevo género informativo" en un interesante artículo publicado en "Estudios sobre tecnologías de la información 1".

Lo cierto es que los monográficos publicados en español sobre la infografía pueden calificarse de escasos. Como antecedentes más cercanos, se podría citar el volumen de Gonzalo Peltzer titulado "Periodismo iconográfico" (Rialp, Madrid, 1991), el libro de Miguel de Aguilar e Hipólito Vivar sobre "La infografía" y la aportación de Antonio Piñuela -quien por cierto está a punto de defender una tesis doctoral sobre este tema- al libro "Tecnologías de la información impresa. Desarrollo tecnológico y perspectivas. Información gráfica. Autoedición" (Fragua, Madrid, 1993). También habría que aludir a la tesis doctoral presentada en 1996 por María de las Mercedes Zamarra López en la Universidad Complutense de Madrid, bajo el título de "La guerra del Golfo en la integración de la infografía en la prensa diaria".

Existe por parte de un buen número de lectores e incluso de profesionales de la información la idea de que la infografía es un género de reciente aparición ligado al desarrollo de la autoedición e impulsado por la llegada de productos periodísticos como 'USA Today'. Desde esta visión, la eclosión de la infografía en España se habría producido a raíz de la guerra del golfo Pérsico (1991). Es con esta percepción de la infografía como una recién llegada a la prensa con la que pretende terminar José Manuel de Pablos desde el primer capítulo de su libro. E autor canario recuerda -y sustenta su afirmación con numerosos ejemplos- que los gráficos informativos han estado presentes siempre no sólo en la historia de la prensa, sino en la propia historia de la humanidad. De ahí, que el profesor de La Laguna se apresure a explicar que la voz infografía no procedería de la unión de los términos informática y grafía, como en ocasiones se ha llegado a señalar, sino de la asociación de información y grafía. Esto es, existirán infografías siempre que se intente explicar una información a y través de un dibujo, con independencia de que el mismo esté generado en un soporte informático o no.

De Pablos considera que la Infografía puede ser considerada como un género informativo propio, concepción en la que coincide con otros autores como Concha Edo o Josep María Casasús. Asimismo, el catedrático tinerfeño dedica el primer capítulo de su libro a aclarar una serie de conceptos y denominaciones -¿infografía? , ¿infogramas?, ¿infográficos?, ¿infos?...-, da la variedad de voces con las que se alude a los gráficos informativos. De Pablos sostiene que el término infografía, ", mejor, infografía periodística o infoperiodismo" es el más adecuado para referirse a la información gráfica no analógica inserta en medios periodísticos. Info será la abreviación de infografía; igual que foto lo es de fotografía. Un paralelismo similar se establece para infograma, entendido como cada uno de la serie de dibujos que en su conjunto pueden constituir una infografía. Para denominar al profesional que realiza las infografías, De Pablos se inclina por el término infógrafo, al que considera más adecuado que infografista. Por último, infográfico debería ser empleado como un adjetivo para referirse a la infografía y no -como sucede frecuentemente- como un sinónimo fe esta última.

Cuestiones históricas y conceptuales aparte, otra de las aportaciones más interesantes de este libro es el establecimiento de una tipología de infografías, especialmente detallada en el caso de los mapas infográficos. Para mejor ilustrar las distintas categorías de gráficos, el libro de De Pablos está plagado de ejemplos (más de 200). Además, el autor no se conforma con realizar una descripción de las características y variedades de infos, sino que incluye en su obra distintas investigaciones relacionadas con la percepción de los gráficos por parte de los lectores.

Así, en el tema 5 se recoge un estudio sobre el interés que despierta en los lectores la inclusión de mapas en prensa. Por otra parte, el tema 10 se hace eco de una interesante investigación, a fin de determinar el Índice General de Recuerdo de la Información Periodística, en relación a un texto sin acompañamiento gráfico, al mismo texto ilustrado por una fotografía y a un tercer texto (el mismo) en el que se ha incluido una infografía explicativa de dicho texto. El estudio llega a la conclusión de que el mayor nivel de recuerdo de la información se produce entre aquellos lectores a quienes se les ofreció el texto junto a una infografía.

Por otra parte, José Manuel de Pablos dedica un capítulo a analizar el papel de la infografía respecto a la fotografía. En muchas ocasiones, una fotografía apenas ofrece información útil al lector, información que sí podría transmitirse a través de una info. "La infografía no es una herramienta comunicativa rival de la fotografía -explica el autor-. Cuando hay buenas fotografías, no es necesario pensar en la infografía. Según esto, la infografía podría ser una alternativa cuando no existe fotografía de las distintas razones que pueden impedir que se tome una imagen analógica". El profesor de La Laguna muestra numerosos ejemplos de fotografías publicadas en prensa cuyo valor informativo es inferior al de los gráficos realizados sobre el mismo tema.

De Pablos entiende que cada vez en mayor medida el redactor que acude al lugar de los hechos debe de convertirse en un colaborador mas para la realización de la posterior infografía. Para ello, los reporteros deberían de tener la suficiente cultura visual para realizar bocetos gráficos que sirvan como posterior punto de partida para el trabajo de los infográficos.

Los distintos aspectos abordados en esta obra son resumidos en un último capítulo, a modo de recomendaciones y conclusiones. Algunas de estas recomendaciones son especialmente esclarecedoras del unto de vista del autor: Infoperiodismo: Cuando las bases infográficas se asienten entre los integrantes de una redacción y la cultura visual sea un hecho cotidiano, la infografía se habrá desarrollado mucho más y tales periodistas, literarios o gráficos, se encontrarán en el deseado estadio del infoperiodismo (los redactores o reporteros preparan los bocetos y el medio inserta mayor cantidad de infografías); esto supone la aceptación y el dominio de las técnicas infográficas como un acontecer normalizado". Asimismo, y en forma de anexo, se ofrece una propuesta de normalización lingüística en lo que hace referencia a la terminología infográfica.

En resumen, "Infoperiodismo. El periodista como creador de infografía" puede ser considerado como un excelente tratado. Las 238 páginas de que cuenta la obra serán de utilidad tanto en las Facultades de Periodismo como en las propias redacciones de los medios impresos.