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El periodismo de fuente, una ampliación del
campo conceptual del ejercicio periodístico VVAA, 2003 Servicio de Publicaciones
de la Universidad Pontificia de
Salamanca ISBN: 84-7299-559-3 DL: S:791-2003-07-21 Editores: Losada Vázquez, Ángel y Esteve Ramírez, Francisco Reseña de Concha Mateos
Martín |
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La
edición de textos en español sobre comunicación y periodismo ha registrado un
incremento notable en la última década. Sin embargo, este aumento de títulos en
circulación no ha ido acompañado equilibradamente de un esperable incremento de
las perspectivas teóricas. No siempre que se publica se contribuye a la
ampliación del marco conceptual.
Sin
embargo, las áreas del conocimiento se desarrollan gracias al ensanche que los
analistas y científicos provocan en los esquemas y estructuras inteligentes con
los que se aborda, se observa, se trata o se afronta la realidad cognoscible.
Si no creamos nuevas herramientas intelectuales, resulta difícil poner en
marcha estrategias nuevas, ni profesionales, ni académicas, ni científicas.
El
trabajo que acaban de presentar el 8 de julio de 2003 en Salamanca los editores
Ángel Losada y Francisco Esteve propone sin dilaciones una ampliación
ontológica del concepto de aplicación de la disciplina periodística: el periodismo
de fuente. Se trata de una propuesta teórica que trata de reconocer en parte
una realidad ya ampliamente vigente en el terreno sociolaboral: los periodistas
que trabajan -con criterio periodístico- para una organización emisora de
contenidos informativos. Y, al mismo tiempo, una propuesta teórica que inicia
también un corpus académico que va a superar, rebasar, una polaridad
tradicional en la teoría de la información: la dialéctica entre medio
informativo y fuente informativa; el medio que fiscaliza, la fuente que se
resiste; el periodista de un medio que pregunta tratando de desvelar y el
responsable de una organización que trata de ocultar datos; el deseo de la
audiencia por saber y el interés de la institución por controlar los que se
dice de ella, su imagen pública. El periodismo de fuente propone un enfoque que
rebasa esa dualidad y remueve las fronteras conceptuales del ejercicio
periodístico.
Así
lo explica uno de los editores en la introducción: Asistimos, de este modo, a
una redefinición del concepto ya tradicional de periodismo, que amplía su
ámbito de aplicación más allá de la función de los medios de comunicación de
masas, desde lo que -por cierto- en muchos casos se ha contemplado la actividad
comunicativa de la fuente con recelos que frecuentemente se han apoyado en
argumentos que denuncian su carácter intencional. (Ángel Losada, Pág. 14.)
La
propuesta de los promotores de este trabajo colectivo sostiene que el
periodista no sólo es periodista cuando realiza su tarea informativa para un
medio de comunicación, sino que también puede seguir siendo periodista cuando
lo hace para una fuente, para dar forma, contenido, estructura, expresión y
continuidad a una fuente informativa institucional. Se puede afirmar que sigue
ejerciendo el periodismo, sigue trabajando para la comunicación informativa,
siempre que siga anteponiendo los criterios de veracidad e interés de la
audiencia, por encima de los imperativos de persuasión de la entidad, pues si
no fuera así su tarea informativa dejaría de ser periodística para pasar a
ser corporativa.
Por
tanto, frente la idea tradicional de que el periodista cuando pasaba a
trabajar para una entidad, institución u organización dejaba de ser periodista
y se convertía en un relaciones públicas, el periodismo de fuente defiende que
el periodista puede también trabajar como periodista, seguir ejerciendo el
periodismo, cuando lo hace desde esa fuente, pues aquello que le hace
periodista -la búsqueda de la veracidad, el rigor, y la información contrastada
de interés para los lectores y la audiencia- puede seguir siendo su móvil de
trabajo. En definitiva: que se puede hacer periodismo desde la fuente. Y
añadiremos: sin que necesariamente se convierta en publicidad, propaganda o
relaciones públicas. Y más aún: este periodismo se configura generalmente como
un periodismo especializado, que es, junto a la fuente, el otro eje que
articula los veinte ensayos recogidos por Losada y Esteve en este trabajo.
Se
trata de una propuesta innovadora y anunciadamente polémica. Su origen se
localiza, como explicó durante la presentación del libro Francisco Esteve,
secretario general del IECE (Instituto de Estudios de Comunicación
Especializada), en una jornada realizada por el mismo instituto en Salamanca,
el 22 de enero de 2000, en colaboración con la citada Universidad Pontificia.
Los participantes en esa reunión, mayoritariamente académicos del área de periodismo especializado, en su dinámica de reflexión sobre las fuentes especializadas en periodismo toparon con el clásico enfrentamiento entre fuente y periodista, o fuente y emisor, y tuvieron que incorporar la consideración de algunas novedades que se estaban dando en le proceso productivo de información social: las fuentes institucionales -tanto políticas como sociales, administrativas o empresariales- han incorporado en muchos casos el criterio profesional periodístico en al gestión de su conocimiento y de su comunicación externa; estas fuentes empiezan a aceptar la necesidad de respeto a la veracidad y a los intereses de la audiencia como requisitos imprescindibles para la prosperidad de su imagen pública, su rentabilidad social; el trabajo especializado desde el interior de la fuente permite ordenar y ampliar el campo de lo informativo, produce noticias.
Estos
y otros rasgos animaron la polémica en el año 2000 en Salamanca entre los
asistentes a la jornada del IECE. Por eso, el instituto y la universidad de
acogida del encuentro, la Pontificia de Salamanca, decidieron abrir
editorialmente el debate, recoger los argumentos expuestos y ampliar el
análisis con aportaciones de distintos asistentes a la jornada. Así se gestó el
libro Periodismo de fuente.
El
corpus teórico originario del concepto periodismo de fuente se recoge en el
capítulo uno del libro, dedicado al papel que tiene la fuente en el periodismo
especializado. Pero no todos los trabajos, ni de este capítulo ni del resto del
libro, coinciden en reconocer la actividad informativa de la fuente como
actividad periodística.
En
este primer capítulo, Javier Fernández del Moral, de la Universidad Complutense
y presidente del IECE, traza la descripción conceptual básica del nuevo campo
teórico del periodismo del fuente y seguidamente Luis Álvarez Pousa, de la
Universidad de Santiago de Compostela, en su ensayo sobre la incidencia de los
expertos en el proceso de producción periodística especializada, pone en duda
que una fuente, prescindiendo del emisor periodístico tradicional así como de
sus funciones y objetivos específicos, sin ningún tipo de control y al margen, por
lo tanto, de lo que apuntábamos con anterioridad y de toda responsabilidad
social, pueda acabar produciendo periodismo. Aún cuando demuestre quien lo hace
que es un experto en el manejo de las técnicas y del instrumental periodístico
y comunicativo. Pág. 55.
En
el libro, por tanto, no todos los autores suscriben el nuevo planteamiento y se
refleja la pluralidad propia de los territorios conceptuales por los que la
ciencia avanza, dialécticamente, ampliando, corrigiendo, revisando,
reformulando, inaugurando perspectivas, dudas y certezas. La pregunta de fondo
en términos coloquiales se podría formular como sigue: ¿es periodismo lo que
hacen los especialistas cuando trabajan para una institución que surte de
datos, interpretaciones y análisis a los emisores de la comunicación social, es
decir, a los medios de masas?
Cualquier
respuesta académica a esta interrogación requiere manejar una serie de ideas,
teorías y conceptos sobre el proceso mediante el cual se construye la
información. ¿Quién levanta la liebre en ese proceso, quién descubre el asunto,
da la voz de alarma sobre un tema, enfoca el objetivo o lo dirige hacia un
personaje?, ¿qué papel hacen las fuentes?, ¿cómo son?, ¿qué intereses tienen o
qué intereses puede el periodismo admitir que tengan?, ¿cómo se informa al
público general de asuntos especializados que resultan complejos?, ¿cómo pueden
los periodistas acceder y facilitar información especializada, compleja y
difícil de manejar?, ¿cómo pueden los periodistas distinguir a la fuente que
les ofrece datos veraces y a la que no le ofrece datos no veraces?, ¿quién
decide, elige, lo que se publica como noticia, la fuente o el
periodista-medio-emisor?, ¿cómo se puede formar a los periodistas para que
realicen esa tarea especializada?
Periodismo
de fuente traza un panorama de herramientas conceptuales que permiten al
lector articular su particular punto de vista sobre el asunto. Ése es el gran
acierto y la gran utilidad del trabajo: dotar de esquemas de análisis a
aquellos que estén interesados, no solo en el nuevo concepto de periodismo de
fuente, sino en la necesidad de disponer de un periodismo que verdaderamente
pueda producir información con sentido para que la audiencia, los ciudadanos y
ciudadanas, dispongan de una información veraz con la que operar, vivir
socialmente, actuar, participar, ejercer los derechos que el estado social y
democrático les promete, especialmente los derechos de control del poder.
En
el camino, muy variado, que abre Periodismo de fuente, distintos autores van
proponiendo otros conceptos novedosos que contribuyen a analizar, desde la
perspectiva académica, lo que está ocurriendo en el presente del periodismo.
Así junto a los trabajos tan lúcidos y clarividentes de Fernández del Moral o
de Álvarez Pousa, encontramos por ejemplo aportaciones como la de Francisco
Esteve, que, enfocado sobre el periodismo enlínea, además de compendiar un
catálogo muy útil de fuentes en la red, describe conceptos nuevos como los
vortales, portales verticales especializados, o los pertales, portales
personalizados de información que están transformando la dinámica de la
audiencia y las estrategias informativas.
En
otra línea, y sin entrar tampoco directamente a la polémica sobre el periodismo
de fuente pero desmenuzando la responsabilidad informativa de las fuentes, José
Manuel de Pablos Coello y José Manuel Pestano Rodríguez, de la Universidad de
La Laguna, plantean la paradoja de la fuente a la inversa o contrafuente: la
práctica informativa en la que el medio ejerce de fuente para un teórico
portavoz o fuente clásica que bebe del producto de los medios de masas.
Cada
uno de los ensayos es diferente y contiene sentido completo propio y
referencias bibliográficas propias. Pos eso, el libro admite lecturas
selectivas de todo tipo: lecturas parciales por ensayos, por capítulos o
integral. Y también la reseña que ya hemos hecho de algunos de los textos y
autores no indica ninguna especial relevancia. Tan interesantes como los
citados resultan también los ensayos de los otros autores, como Héctor Borrat,
que trata las relaciones fuentes-actores; Txema Ramírez de la Piscina, que en
el capítulo sobre formación dedica un ensayo a la formación de portavoces, o
Carlos Elías que trata la relación con las fuentes en el periodismo científico,
en el último capítulo del libro.
Otros
autores son E. García de Torres, O. Bezunartea, S. Chimeno, P. Moreno, M. del
Pozo, J. Galán, L. Seijas, L. Sánchez Calero, E. Blanco, M. Quesada, C.
Herrero, M. García Gordilla y M. Antón.