Revista Latina de Comunicación Social 4 – abril de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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Desde la otra orilla o pensar la educación desde el espacio de la comunicación

(4.463 palabras)

Lic. Marcelino Bisbal ©

Caracas (Venezuela)

"Acudir a la figura de las dos orillas puede ser una trampa.

Porque, finalmente, como en la descripción geométrica de las paralelas,

las orillas también se podrían definir como líneas que no se encuentran.

Pero aquí, las orillas son territorios diferenciados,

unidos por el recorrido de un mismo río. Lo que las une no es su topografía,

sino su vecindad, su diversidad y no su monotonía"

(Germán Rey / Javier Darío Restrepo,1996)

I

Para comenzar, nos preguntamos: ¿Cómo está enfrentando el aparato educativo formal, valga decir, la escuela a la comunicación en cuanto "espacio" de producción cultural, a los medios como conformadores y generadores privilegiados de ese espacio de cultura mediática? ¿Cuál es la relación que hoy se establece entre ambos "aparatos", más allá de la crítica y resistencia que cada uno de ellos se ejercen con relación al otro? ¿Cuál es nuestra opinión como educadores ante los medios, dejando a un lado la reacción o de juicio crítico que pasa por un mismo rasero a todas las industrias culturales en general? ¿Es posible emitir algunas "sospechas", digo que tan sólo algunas, frente a esos severos juicios que se le hacen a los medios las más de las veces avalados por estereotipos o prejuicios que parten más de "miedos" y "nostalgias" por el terreno perdido o cedido por la fuerza de la realidad hipermediada?

La educación venezolana atraviesa una serie de problemas, que no voy a enumerar porque ustedes los conocen mejor que quien habla, pero que por habernos centrado demasiado en ellos nos ocultaron algunos planteamientos y necesarias reflexiones que hoy es necesario formular, o reformular según sea el caso, en el sentido de entablar un diálogo con cuestiones tan vitales como es la esfera de la representación social en y a través de los medios de comunicación.

Desde esta orilla, he sentido la ausencia en la educación y sus oficiantes-allegados un ejercicio interpretativo de "juicio comprensivo" -si se quiere y desea- que intente, y remarco la palabra intente, entender seriamente el sentido moderno que introducen en las vidas los aparatos mediáticos hasta el punto de lograr captar "el giro cultural que los ha hecho posibles". Y para entender de una vez por todas, como diría el sociólogo Geertz, de que "no hablamos de una cuestión que se refiera a deportes extravagantes y a curiosidades ocasionales, o del hecho admitido de que lo innovador es, por definición, difícil de categorizar. En realidad, hablamos de un fenómeno que es lo bastante general y específico como para sugerir que lo que estamos observando no es otro simple trazado del mapa cultural -el desplazamiento de unas pocas fronteras en disputa, la señalización de ciertos lagos de montaña pintorescos-, sino una alteración radical de los principios de la propia cartografía. Algo que le está sucediendo al modo en que pensamos sobre el modo en que pensamos" (Geertz, 1994: 32).

II

Aún tengo presentes aquellas palabras que apuntara el investigador colombiano Jesús Martín Barbero cuando apuntaba que "la cultura cotidiana de las mayorías, no sólo en las ciudades sino en el campo, en un país tan urbanizado como Colombia, está cada día más moldeada por las propuestas, los modelos y las ofertas culturales de los medios masivos. Por escandaloso que suene, las mayorías latinoamericanas están accediendo a la modernidad no de la mano del libro, no siguiendo el proyecto ilustrado, sino desde los formatos y los géneros de las industrias culturales del audiovisual" (cursivas nuestras) (Martín Barbero, 1990: citado por Saldarriaga, 1992: 46).

O estas otras de José Joaquín Brunner, al decir "que la modernidad ha nacido en América Latina no de la cabeza de los modernizadores y la irradiación de sus ideas en las cabezas de sus contemporáneos, sino mediante la operación de los aparatos culturales que la producen, incluso a espaldas de nuestros intelectuales" (cursivas nuestras) (Brunner 1992: 71).

Es la idea evidente de que los medios están suministrándole a la gente un "caudal" mínimo de saber y de saberes que les funcionan para desenvolverse en la vida, en el mundo y en la ciudad. Ellos se convierten, para aquellos que no alcanzan la escolaridad institucionalizada, en constitutivos de "su ilustración" y en sustitutivos de la educación. Y para los que acceden al aparato educativo formal se configuran, por el uso que se hace de esos medios, en complementarios y a veces en sustitutivos de la propia escolaridad.

También recuerdo aquello que expresara el filósofo y ex rector de la Universidad Simón Bolívar, el profesor Ernesto Mayz Vallenilla, en entrevista al diario El Nacional (1996). Decía: "Educar es comunicar. Los medios comunicacionales actuales han transformado radicalmente el fenómeno educativo (...) Se sigue repitiendo las sentencias de don Simón Rodríguez y de Andrés Bello, haciendo las cosas como si viviéramos en el siglo XIX, o a comienzos del XX; nuestros profesores se forman en los cánones y las metodologías más deplorables". Es el planteamiento de que la educación hoy no puede ser pensada al margen de las estructuras comunicacionales y las mediaciones que esas estructuras están introduciendo en la cotidianidad, por ende en la educación. Si anteriormente la familia, la religión, el trabajo, el sistema educativo... eran las claves mediadoras de lo social, hoy la comunicación de las grandes industrias culturales por intermedio de sus tecnologías, de los medios, contenidos y formatos, se han convertido en los nuevos mediadores por excelencia en las sociedades actuales. Se han configurado en una muy especial "dimensión constitutiva de lo social" por encima de aquellas otras dimensiones (antes citadas) que antaño jugaron un papel clave y fundamental como "agentes socializadores", pero que hoy sus mediaciones se "evaporan" ante el influjo y "uso" de los medios de comunicación modernos.

Si algún antropólogo del futuro nos visitara más adelante y quisiera estudiar los signos que han significado a la sociedad en la que estamos, a la sociedad que se abre a partir del año dos mil, llegaría a la conclusión que las huellas que dejaron los medios de comunicación fueron de tan naturaleza que le haría afirmar conclusivamente que esos signos se convirtieron en símbolo de identidad, por tanto, de identificación y reconocimiento. De alguna forma, si antaño la escuela había sido un buen espacio para la transmisión de conocimientos, pues parece que ahora ya no es el único lugar privilegiado, sino que los medios de comunicación -unos con más influencia que otros- reemplazan ese lugar. Qué bien lo expresa Savater, en un delicioso y sencillo libro que acaba de publicar: El valor de educar, al escribir sin tapujos y sin miedos que "la televisión [expresamos nosotros: el medio más atacado, pero también el más visto, incluso por quienes lo atacan] rompe esos tabúes y con generoso embarullamiento lo cuenta todo: deja todos los misterios con el culo al aire y la mayoría de las veces de la forma más literal posible. Los niños ven en la pantalla escenas de sexo y matanzas bélicas, desde luego, pero también asisten a agonías en hospitales, se enteran de que los políticos mienten y estafan o de que otras personas se burlan de cuanto sus padres les dicen que hay que venerar. Además, para ver la televisión no hace falta aprendizaje alguno especializado: se acabó la trabajosa barrera que la alfabetización imponía ante los contenidos de los libros. Con unas cuantas sesiones cotidianas de televisión, incluso viendo sólo los programas menos activos y los anuncios, el niño queda al cabo de la calle de todo lo que antes le ocultaban los adultos, mientras que los propios adultos se van infantilizando también ante la 'tele' al irse haciendo superflua la preparación estudiosa que antes era imprescindible para conseguir información" (Savater, 1997: 70 y ss.).

Entonces, en ese sentido de línea argumental, constatable en la realidad de los hechos, podemos indicar definitivamente y de seguro que sería la otra clave conclusiva de aquel antropólogo del futuro dedicado a estudiar este tiempo-ahora, diciendo que al lado de la dominante y expansiva cultura urbana que transforma y condensa nuestros viejos imaginarios en otros nuevos, que produce formas inéditas de participación en lo público, que remodela lo privado, que nos presenta maneras de percepción e interpretación aún poco conocidas; estarían los medios de comunicación. "Como agentes socializadores no cesan de hacer propuestas aunque probablemente su poder esté en contribuir a la generación de pautas de lectura, de formas y maneras de ver e interpretar. De esta manera se unen a los instrumentos que en nuestros días conforman nuevas hermenéuticas" (cursivas nuestras) (Rey, 1991: citado por Bisbal, 1994: 10).

III

Redondeemos la reflexión sugerida hasta aquí en torno a esa doble dimensión de los medios en cuanto a los saberes que ellos introducen, y junto a la socialización que la propia cultura massmediática implanta, diciendo algo acerca del papel de responsabilidad social que estos instrumentos deben tener en el cumplimiento de sus funciones junto a la responsabilidad que per se se le impone al aparato o espacio educativo institucionalizado. En ese sentido, digamos de entrada que la función social de los medios no es nada diferente a aquella otra que debe cumplir toda institución en su quehacer cotidiano frente a la sociedad. Es decir, que más allá de una "ética normativa" contemplada en un sistema de reglas y normas dentro del conjunto de legislaciones, reglamentos, códigos... debe estar presente una eticidad y moralidad que considere al otro como ser humano en estado de reciprocidad. ¿No es acaso esto el ideario de la comunicación?

Pero ante el hecho del posicionamiento abrumador de los medios de comunicación como actores significativos en la vida actual, y el haberse convertido el espacio mediático en el mediador general del conjunto de interacciones sociales que se establecen entre los países, las instituciones y la gente entre sí: hay que reclamarle a esos mismos medios una conciencia preventiva frente a la realidad del mundo vivido y un compromiso ético, que, como apunta el investigador venezolano Jesús María Aguirre, demarque claramente el uso y el papel de los medios en distintos contextos en donde predominen funciones diferenciadas ya sean estar referenciales, estéticas o conativas. Es decir, que la ética como compromiso y conciencia del agente emisor debe ser deslindada en la orientación que los mensajes se refieran a la información/opinión, al entretenimiento/disfrute estético y a la propaganda/persuasión. A partir de ahí, hay que circunscribir a los medios en sus funciones como "mediadores de la sociedad política", como "gratificadores de la sociedad" y "como mediadores del mercado". Y remarca Aguirre diciendo que para alcanzar una ética comunicativa se requiere de algunas exigencias concretas traducidas en breves imperativos: -diálogo de comunicación social con todos los grupos y -diálogo de comunicación social a todos los niveles (Aguirre, 1997).

¿Y a qué viene ese planteamiento? Por si alguien piensa que somos tan ingenuos frente al poder que representan los medios y para que tengamos presente, a la hora de analizarlos y pensarlos seriamente, que no podemos caer de ninguna manera en falsas mitificaciones. Por supuesto que los medios, un buen número de ellos, no están a la altura de lo que los tiempos exigen y lo que los ciudadanos requieren en orden a la información, el entretenimiento y la cultura, pero tampoco podemos desde esa perspectiva negarlos y mucho menos ignorarlos frente al papel que ellos cumplen y deben cumplir. Nadie en su sano juicio negaría al espacio educativo formal por las fallas y las crisis que atraviesa. ¡De ninguna manera! Igual debe ser con los medios de comunicación, entendiendo, definitivamente, que el sujeto social ya no se constituye solamente en la educación, sino que ahora también se hace a través de los procesos comunicacionales masivos en donde los medios son el lugar o el espacio que la gente privilegia por múltiples razones, que van desde la seguridad que instauran las habitaciones del hogar e inclusive la seguridad que "prometen" los distintos signos mediáticos, hasta el atractivo espectacular que ofrecen las industrias culturales, pasando por supuesto a la participación pública que inauguran estos aparatos (aunque a veces no resulte más que un puro "simulacro") y llegando hasta la eficacia socializadora que ellos aportan a diferencia de otras instituciones. Solamente pregunten a los jóvenes, y quizás a los no tanto, sobre esto y verán lo que les responden...

Se trata, ni más ni menos y sin tapujos de ninguna especie y asumiendo los riesgos que esto implica, una invitación a entender cuál es la relación que se está estableciendo entre los públicos y los medios en cuanto aparatos-formas tecnológicas y entre la cultura de unos y la cultura de los otros. La invitación parte solamente desde la constatación- ¡fuera los lamentos!, ¡abajo la melancolía! -de aquello que dijera Rorty al afirmar "que la novela, el cine y la televisión poco a poco, pero ininterrumpidamente, han ido reemplazando al sermón y al tratado como principales vehículos del cambio y del progreso moral (...) -y concluye-. En mi utopía libera, esa sustitución sería objeto de un reconocimiento del que aún carece. Ese reconocimiento sería parte de un giro global (...)" (Rorty, 1991:18).

IV

Todo lo que hemos descrito es una tendencia irreversible. Yo no sé a dónde nos va a conducir y tampoco sé, es más, no creo que exista otra alternativa por mucho tiempo. "Hay que aceptar la realidad de una cultura desocializada, globalizada e individualizada. Hay que aceptar el mundo de una cultura de masas, que también es una cultura de la intimidad; de una cultura llena de problemas mundiales y llena de sexualidad, de erotismo -todo eso es muy positivo-, pero con la condición de que se hace a partir de la aceptación de una experiencia común, común en el sentido de básica" (Touraine ,1996: 29).

Es la asistencia a una sociedad de medios y de la irradiación, por todas partes, de un paisaje cultural distinto. Un paisaje que se construye y reconstruye todos los días a partir de situaciones fluidas, plurales, dispersas e inevitablemente caóticas (Geertz ,1994: 33 y ss.).

La presencia de los medios de comunicación en esta sociedad, presencia tan dominante, abre experiencias novedosas en todas las esferas de la vida pública y privada que nos debe hacer revisar seriamente el papel de la educación y del educador, quizás hasta llegar a pensar en refundar sus funciones al menos tal como se las "impuso" la modernidad ilustrada. Porque la educación sufre un reacomodo ante la aparición del orden cultural que trae consigo los medios. Se trata de los mismos cambios que tuvieron que sufrir las distintas etapas culturales por las que hemos atravesado. Son cambios traumáticos.

Reproduzcamos, aunque extensa, la descripción que hace Oscar Landi de las transformaciones que se suscitaron en el soporte para transmitir de unos a otros, de generación en generación, eso que han llamado el "aprendizaje humano" como sinónimo de educación: "En su momento, la invención de la escritura conmovió al mundo antiguo: Platón da prueba de ello en escritos como el Fedro. Su incomodidad ante la escritura se expresa en el siguiente diálogo en boca de Sócrates, quien le cuenta a Fedro una antigua leyenda egipcia sobre el dios Theuth, que había inventado el número, el cálculo, la geometría, la astronomía, el juego de damas, los dados y también las letras. Theuth fue a ver al rey Thamus para informarle de sus descubrimientos y éste, luego de escucharlo, le preguntó sobre las ventajas que tendría cada uno de ellos. Al llegar a la escritura, Theuth le manifestó que ella haría más sabios a los egipcios y aumentaría su memoria, pero Thamus lo contradijo manifestando: '...este invento dará origen en las almas de quienes lo aprendan el olvido, por descuido al cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro por su propio esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino para suscitar el recuerdo lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría y no sabiduría procuras a tus discípulos'.

Sócrates es menos tajante en su apreciación sobre la escritura, pero se apoya en la leyenda egipcia para cuestionarla también en otros sentidos. En efecto, el filósofo dice que lo terrible de la escritura y también de la pintura es que se yerguen como si estuvieran vivas pero no contestarán nada si se les pregunta algo. Sócrates temía que el nuevo medio de comunicación anulara su método fundamental de acceso a la verdad: el diálogo. Pero, además, agregaba desde su concepción elitista de la república que '... basta con que algo se haya escrito una sola vez, para que el escrito circule por todas partes lo mismo entre los entendidos que entre aquellos a los que no les concierne en absoluto, sin que sepa decir a quiénes les debe interesar y a quiénes no'.

Sin embargo -nos sigue diciendo Oscar Landi-, no sólo se perdió la memoria, sino que tuvieron que pasar varios siglos hasta que la invención de la imprenta y el libro en serie hicieran perder al maestro escolástico su lugar monopólico en la transmisión de la herencia cultural escrita manualmente y guardada en las bibliotecas. Surgía entonces una nueva cultura, cada vez más de masas, y un nuevo régimen de mirada basado en la lectura de los caracteres gráficos uniformes, continuos y repetidos de los textos contenidos en las hojas de los libros. Entonces se cumplió en cierto sentido la profecía platónica: leemos libros pero no podemos reaccionar contra ellos, no nos contestan nada y tampoco vienen acompañados del maestro conocedor de sus claves profundas.

(...) El amplio y creciente predominio de los lenguajes audiovisuales en el mundo actual vienen desplazando el alcance directo de los soportes tradicionales de la cultura letrada: el libro, la revista, el diario. El nuevo perfil de las industrias culturales y la distribución de los públicos indican nítidamente el predominio al que nos referimos" (cursivas nuestras) (Landi, 1996: 135 y ss.).

¿Algo que añadir? ¿No son semejantes las reacciones frente a este 'ciclo cultural' que empezó a abrirse hace ya un buen tiempo?

V

¿Alguna propuesta... ?

...más que eso. Un intento de establecer ciertas exigencias concretas para invitar, nuevamente, a que se transformen en ideas de trabajo, o que al menos se piensen "desde esa otra orilla" que es el espacio educativo formal. Estas propuestas son referenciadas desde diferentes orillas a la nuestra, con la idea de hacer ver que hay otras personas que están pensando lo mismo, lo cual nos indica que esta discusión de la relación entre medios de comunicación social y educación debe ser asumida en nuestros planteamientos para así establecer una "sana convivencia", o con el horizonte de pensar a los medios de manera distinta a como lo hemos venido haciendo...

1 - Óscar Landi, en Argentina, y sobre el mismo tema nos apunta que "mientras la industria editorial y gráfica muestran disposición para competir mejor con la primacía de la imagen, hay una institución cultural que se mantiene, en términos generales, en una posición rígida frente a los medios: la escuela. Ella supo llevar la crítica del libro al aula, fue y es aliada de la imprenta pero retrocede frente a los medios, que producen significativos efectos en su audiencia, que se constituyen como una "escuela paralela" en la vida de los alumnos. A tal punto que los chicos ingresan a la escuela primaria con competencias audiovisuales ya aprendidas en su relación con la TV, el videojuego o el cine. Por cierto que la escuela tiene sus fines y métodos propios, distintos de aquellos de los medios, pero debe intervenir en la cultura de la imagen en la que está sumergida. En un mundo hipermediado como el que vivimos, en el que una imagen borra a la otra y una noticia desaparece rápidamente de la escena por la superposición de otra nueva, la escuela podría jugar un gran rol en la formación de competencias para clasificar, ordenar, interpretar, jerarquizar y criticar el tan fluido y caótico mundo de imágenes y palabras en el que vivimos" (cursivas nuestras) (Landi, 1996,141).

2 - Guillermo Orozco, desde México, viene trabajando en esta temática y especialmente en la relación TV y espacio educativo. En algún lado nos plantea la necesidad de establecer "una educación para la recepción" y expresa textualmente: "Lo que se persigue es el fortalecimiento de la audiencia para tomar distancia crítica de cierta programación, cuando sea necesario, pero a la vez aprender a disfrutar más y aprovechar mejor la TV y los demás medios de información. Lo que está en juego, finalmente, con este esfuerzo educativo múltiple es el fortalecimiento individual y colectivo de la audiencia para asumir su derecho a participar en la producción cultural (...) las estrategias no pueden ser sólo legales (...) las estrategias necesitan ser a la vez educativas y culturales" (cursivas nuestras) (Orozco, 1994: 155 y 156).

3 - Massimo Desiato, desde Venezuela, y trabajando los "problemas éticos en la comunicación de masas", nos indica tajantemente que debemos "educarnos para convivir con los medios" y "crear una ética de la recepción". Así, nos expresa que "se impone un rescate inmediato de la escuela, pero de una escuela donde se enseñe qué son los medios, cómo operan, qué persiguen, cómo se deben usar, para qué, en función de qué, que satisfacen y cuándo lo hacen. En fin, la propuesta de instituir una cátedra de Teoría Crítica de la Comunicación o de Teoría de la Imagen, desde los niveles más básicos del sistema educativo, no luce una hipótesis muy aventurada, si pensamos que en esa misma escuela se enseña historia del arte, esto es, se educa la mirada para contemplar las obras más significativas producidas a lo largo de la historia (...) El problema radica en formar la capacidad de jerarquizar las imágenes de acuerdo con las propias necesidades surgidas en contextos culturales disímiles" (cursivas nuestras) (Desiato, 1995: 34 y ss.)

4 - Nosotros mismos hemos expresado en otras ocasiones que la relación educación y medios de comunicación no debe ser planteada en el sentido del "uso instrumental" del medio, para ahora reemplazar a la tiza, la pizarra y el borrador por sofisticadas tecnologías mediáticas. Allí no radica el problema. Como tampoco está presente en la "lectura ideologizada" del mensaje massmediático y luego seguir "como antes", como si nada hubiese pasado. El hecho radica en cómo incorporar los contenidos de la cultura massmediática, como signos culturales, en las destrezas y saberes que el "neófito" debe aprender para luego aplicar y seguir adquiriendo más conocimiento. Y cómo interpretar las "formas nuevas" de adquisición y lectura de conocimientos que los medios introducen. ¡Ése es el reto! ¿Una agenda investigativa y de reflexión para los educadores?

5 - Finalmente, con relación a tecnologías como la informática y la evidente informatización de la sociedad se le presentan un otro reto a la escuela y su espacio educativo. ¿Se debe hablar de un cambio de paradigma educativo ante esa presencia? Hay quienes dicen que sí. En ese sentido, Jesús María Aguirre, desde el contexto nuestro, indica que "junto al proceso de informatización se está desarrollando un cambio de paradigma educativo para transformar el modelo anterior caracterizado por lecturas en el aula de clase, absorción pasiva, trabajo individual, profesor omnisciente, contenido estable y homogeneidad. El nuevo modelo se basaría en la exploración individual, el aprendizaje práctico, el trabajo en equipo, el profesor como guía, el contenido cambiante y la diversidad.

Cambio de los paradigmas de educación asistida por PCs

Modelo anterior

Modelo nuevo

Tecnología aplicada

Lectura en el aula de clase

Exploración individual

Redes de PCs con acceso a información

Absorción pasiva

Aprendizaje práctico

Requiere de simulaciones y de

desarrollo de conocimientos

Trabajo individual

Aprendizaje en equipo

Se beneficia de las herramientas cooperativas y del correo electrónico

Profesor omnisciente

El profesor como guía

Depende del acceso a expertos a través de la red

Contenido estable

Rápido cambio de contenido

Requiere de redes y de herramientas de aplicación

Homogeneidad

Diversidad

Requiere de una variedad de métodos y herramientas de acceso

Con este objetivo se están aplicando las tecnologías de redes de PC con acceso a la información, simulaciones y desarrollo de conocimientos, herramientas cooperativas como el correo electrónico, acceso a expertos y docentes a través de la red, herramientas de transmisión y publicación, variedad de métodos e instrumentos de acceso.

La discontinuidad del pasado entre los juegos y la experiencia del aula comenzará a ser soldada por la ilación entre los vídeo-juegos y las computadoras personales con servicios multimedia. La magia del libro ilustrado comenzará a ser suplantada por la frenética interactividad a la que invitan los CD-ROM y la lectura reflexiva dejará lugar a la manipulación dinámica de los hipertextos" (Aguirre, 1997: 17 y 18).

Estas breves referencias sirven sólo para hacernos pensar un poco y para introducir en nuestras reflexiones e investigaciones la problemática que instaura la comunicación social de los grandes medios y la informatización creciente de la sociedad. Ojalá que el intercambio de ideas vaya más allá de las negativas y críticas ante los medios... Es mi deseo desde esta orilla.

Bibliografía citada

(ésta se enumera en la medida que los autores y sus aportes fueron apareciendo en el ensayo)

- Rey, Germán / Restrepo, Javier Darío (1996).- Desde las dos orillas. Editado por el Ministerio de Comunicaciones de la República de Colombia. Colombia.

- Geertz, Clifford (1994).- Conocimiento local. Ensayos sobre la interpretación de las culturas. Ediciones Paidós. España.

- Saldarriaga, Alberto (1992).- "La cultura urbana y la modernización" en la Revista Gaceta, Nº 12, diciembre 1991- enero/febrero 1992 - Colombia.

- Brunner, José Joaquín (1992).- América Latina: cultura y modernidad. Editorial Grijalbo y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México. México.

- Vallenilla, Ernesto Mayz (1996).- "Domingo con... Ernesto Mayz Vallenilla: Dinosaurios en educación y cultura". Entrevista al diario El Nacional, domingo 7 de enero de 1996. Cuerpo D, página 1. Venezuela.

- Savater, Fernando(1997).- El valor de educar. Editorial Ariel. España.

- Bisbal, Marcelino(1994).- La mirada comunicacional. Colección Trópicos. Alfadil Ediciones. Venezuela.

- Aguirre, Jesús María (1997).- "Etica normativa en una sociedad de la información y de la comunicación". Conferencia dictada en el CELARG en el congreso sobre Etica e institucionalidad: el papel de los medios de comunicación. CELARG/SIVENSA. Caracas. Papel mimeografiado.

- Rorty, Richard (1991).- Contingencia, ironía y solidaridad. Editorial Paidós. España.

-Touraine, Alain (1996).- Los massmedia: ¿Nuevo foro político o destrucción de la opinión pública?. Editado por la Generalitat de Catalunya, Barcelona. España.

- Landi, Oscar (1996).- Devórame otra vez. ¿Qué hizo la televisión con la gente? ¿Qué hace la gente con la televisión? Planeta Espejo Argentino. Argentina.

- Orozco, Guillermo(1994).- Al rescate de los medios. Universidad Iberoamericana y Fundación Manuel Buendía. México.

- Desiato, Massimo (1995).- "Comunicación y disolución: problemas éticos en la comunicación de masas (Comentario)" en el libro colectivo 'Medios de comunicación y responsabilidad ciudadana'. Editado por la UCAB y la Conferencia Episcopal Venezolana. Venezuela.

- Bisbal, Marcelino (1997).-"Tema 10: Educación, medios de comunicación e informatización de la sociedad" en el libro colectivo 'Ideas para el debate educativo'. Editado por la Asamblea Nacional de Educación y el Consejo Nacional de Educación. Venezuela.

- Aguirre, Jesús María (1997).-"Implicaciones de las nuevas tecnologías de los medios en la educación y en el hogar" en la revista Miradas de JMC/Y&R, Nº 1, septiembre 1997. Venezuela.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Bisbal, Marcelino (1998): Desde la otra orilla o pensar la educación desde el espacio de la comunicación. Revista Latina de Comunicación Social, 4. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/
r4abbisbal.htm