Un poco de historia 

Introducción

 Historia de la Tuna

Costumbres y Tradiciones

La Ronda

Los viajes

Los Certámenes

El Aprendizaje

La indumentaria


 
 Introducción

  La Tuna es una institución universitaria de carácter cultural que mantiene vivas las costumbres heredadas de los estudiantes españoles del siglo XIII. Se puede decir que la Tuna, más que una institución, es una tradición en sí misma, por lo que, para poder comprenderla a fondo, es necesario ahondar un poco en su historia y costumbres. Mantenida por los jóvenes estudiantes que año tras año ingresan en sus filas, es un punto de encuentro para todos aquellos universitarios amantes del romanticismo, la noche, la música y los viajes. En sus orígenes aglutinaba a aquellos estudiantes que por su condición económica no podían costearse su estancia en la universidad, y trovaban por las fondas y mesones para conseguir algo de dinero y un plato de sopa con los que mantenerse. Por esta razón se les conocía como sopistas. Para tales menesteres tañían guitarras y bandurrias, y cantaban coplas populares. También se servían de sus habilidades musicales para enamorar a las doncellas que pretendían. Constancia de ello queda en la primera referencia escrita que hay sobre la Tuna, que se encuentra en el archivo de la Universidad de Lérida, y en la que se prohíbe a los estudiantes hacer rondas nocturnas bajo pena de confiscarles los instrumentos. Hoy en día, y dada la evolución de la sociedad, ha perdido su función como medio de vida de los estudiantes que la integran (aunque todavía hay tunos que se costean los estudios con lo que obtienen de ella) y agrupa a estudiantes universitarios (escasos de dinero por definición) que, aficionados a la música y a las tradiciones, gustan de conocer mundo, mujeres y nuevas sensaciones sin disponer de gran poder adquisitivo. Por lo demás, la Tuna sigue manteniendo vivas todas y cada una de las tradiciones que heredó de siglos anteriores y viste con trajes de época, interpreta canciones populares con los mismos instrumentos (bueno, los mismos, mismos no, unos iguales pero nuevos), ronda a las mujeres (a las que sigue enamorando con sus trovas), viaja (invitada o contratada en gran número de ocasiones por gente de todos los rincones del mundo que quiere disfrutar de su música y simpatía) y reparte su alegría por calles y restaurantes a cambio de algún durillo que ayude a sus integrantes a completar la escasa paga del estudiante.

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Historia de la Tuna

 En el año 1.212, bajo el reinado de Alfonso VIII, se fundó en Palencia el primer "Studium generale", precedente de lo que más tarde serían las Universidades. A estos Estudios Generales y a los que sucesivamente se crearon, acudían jóvenes de toda condición entre los que surgieron los SOPISTAS, predecesores de los actuales tunos. Los sopistas eran estudiantes pobres que con sus músicas, simpatía y picardías recorrían figones, conventos, calles y plazas a cambio de un plato de sopa (cosa que les otorgó el nombre) y de unas monedas que les ayudaban a costear sus estudios. Cuando anochecía y una vez sonaba la campana de queda o recogida, salían a rondar los balcones para enamorar a las féminas que pretendían. Recibían el nombre de sopistas porque de ellos se decía que vivían de la sopa boba; siempre iban provistos de cuchara y tenedor de madera, lo que les permitía comer en cualquier lugar donde se les presentaba la ocasión. Estos cubiertos de madera eran distintivo de los sopistas, siendo en la actualidad símbolo de todas las Tunas Universitarias. Era esta la versión española de un fenómeno generalizado en toda Europa durante la Edad Media y que se conoció con el nombre de Goliardos, los cuales representaban la bohemia universitaria viviendo como juglares y trovadores. La primera referencia escrita a los sopistas data del año 1.300 y apareció en el "Liber constitutionem" de la Universidad de Lérida, donde se prohibía las rondas nocturnas de los escolares y se condenaba a los rondadores a la pérdida de los instrumentos, pues rompían el silencio y descanso de la ciudad. En 1.348, Alfonso X "El Sabio", se refiere a los sopistas en "Las Partidas", diciendo: "Esos escholares que troban y tañen instrumentos para haber mantenencia". De la misma época es la obra "Razón de amor y denuestos del agua y el vino", cuyo autor se retrata en la introducción: "Un escolar la rimó, que siempre dueñas amó". Y en ella se alude a las cintas de amor que prenden sobre la capa del escolar, por una de las cuales una dama reconoce al protagonista en la oscuridad de la noche. El Arcipreste de Hita compuso más de diez pliegos de cantares para "escolares que andan nocherniegos e para muchos otros por puertas andariegos", y en su "Libro del buen amor" hace referencia al carácter mendicante de estos estudiantes: "Señor dat a escolar que vos viene a demandar. Dat limosna o ración faré por vos oración". Fue en el siglo XVI cuando se formaron las tunas tal y como hoy las conocemos. Los sopistas se acogieron a la "Instrucción para bachilleres de pupilos" dictada en 1.538, norma que ofrecía vivienda a los estudiantes que no podían costearla. En ellas no podían mezclarse estudios diferentes y eran dirigidas por los estudiantes más antiguos, a los que se llamaba "bachilleres de pupilos", pues además debían apoyar en sus estudios a los bobos o estudiantes nuevos. Estas casas eran, por sus características, habitadas mayoritariamente por sopistas, y nunca fueron ejemplo para el estudio serio, y así en el libro "La vida del Pícaro Guzmán de Alfarache" encontramos: " . . . no querían ver libro, ni atender a lo que habían venido a la Universidad; jamás se les caían las guitarras de las manos, daban mucho entretenimiento, cantaban muy bueno sonetillos y siempre tenían de nuevos, y los sabían hacer muy bien y pasar el instrumento". Así, los pupilos que querían formar parte de las camadas sopistas, se convertían en escuderos de estos a cambio de que les instruyeran en su arte, lo cual permitía a los sopistas llevar una vida similar a la de los estudiantes ricos. Los nuevos que esto decidían, debido a su inexperiencia, eran el centro de la broma en las correrías de sus maestros, pero una vez terminado el pupilaje, el nuevo era admitido como uno más, y así en el libro "Historia de la vida del Buscón" de Quevedo, se hace referencia a estas costumbres que todavía hoy perduran: "Viva el compañero, y sea admitido en nuestra amistad; goce de las preeminencias de antiguo; pueda tener sarna, andar manchado y padecer el hambre que todos!". Como muy bien expresa D. Emilio de la Cruz y Aguilar en sus "Chrónicas de la Tuna", "A pesar del paso y cambio de los tiempos, los tunos siguen siendo viva credencial de la juventud de siempre, los mismos antiguos juglares y trovadores escolares que siguen en el mester, los entrañables y nocherniegos universitarios que, desde hace muchos siglos, sucediéndose a sí mismos, recorren rondando el mundo, cultivan los instrumentos populares y practican un género de música entroncada directamente con las albadas medievales o los cantos escolares pobres, testificando así este fenómeno cultural único . . . " Por último, recordar a Jiménez Catalán y Sinués y Urbiola, historiadores de la Universidad de Zaragoza, cuando decían que: " . . . de estas comparsas de tunos y sopistas salieron hombres que gobernaron a España y ocuparon puestos preeminentes en las letras, la política y el foro".

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Costumbres y Tradiciones

A lo largo de la Historia, pocas son las instituciones que han mantenido tan fielmente sus costumbres y tradiciones como lo han hecho las Tunas de todo el mundo. El Espíritu Estudiantil se ha ido pasando de generación en generación, desde los primeros sopistas que habían de sobrevivir gracias a su astucia y habilidad, hasta la época actual, donde -pese a lo que pudiera imaginarse-, el sentimiento iniciático y enriquecedor de la Tuna en la Vida Universitaria está más vivo que nunca. Como es obvio, muchas de las tradiciones han mudado de forma, han desaparecido o se han creado al devenir del tiempo, pero todas ellas son fieles a unos ideales comunes. Podemos distinguir entre otros, los siguientes Usos y Faciendas:

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La Ronda

Mujer y Luna. Gentiles doncellas.
La Ronda se podía definir como el espontáneo canto de ensueño ante unos ojos arrebatadores; es la prueba de amor ante el cariño de una madre y es también la prueba de fervor ante nuestra Patrona. Y en todas ellas la Mujer es la inspiración, el motivo y el objeto de nuestras canciones y requiebros.
La Tuna se debe a la Mujer, Mujer con mayúsculas. Es su esencia y su fin último, con ella nace, y sin ella no tiene sentido.

El Folgar antiguo
-Y te espantas de pocas cosas: que sin este enamorado murciélago, hay otros ochenta, para quién tiene repartidas las horas del día y de la noche.
-¡Por vida del mundo que la tenía por una santa!". (El Diablo Cojuelo)
El rondar formaba parte de las habilidades que todo caballero - o figurante a tal- debía dominar para conquistar los favores de la dama pretendida, la cual no osaría prestar atención de quién no manejara diestramente las artes del cantar, la trova, y el tañir, así como otras que se nos indican:
" Aprendí a bailar, a jugar la espada y la pelota, torear, hacer versos...". (Vida de Torres Villarroel)
El pícaro estudiante debía, una vez conocidas las artes de la conquista, buscar los medios propicios para tal, lo cual conllevaba el abandono de la vida lectiva, en pos del aprendizaje de una vida mucho más nocturna y azarosa. Esto suponía, la mayoría de las veces, el abandono no siempre fácil del colegio o residencia:
" ... y paré todo mi ingenio en discurrir diabluras y enredos para librarme de la reclusión y las tareas que se deben emplear los buenos colegiales de aquella casa. Abría puertas, falseaba llaves, hendía candados, y no se escapaba de mis manos pared, puerta ni ventana en donde no pusiese las disposiciones de falsearla, romperla o escalarla.". (Vida de Torres Villarroel)
En pos de la amada, el estudiante se cubría de capa y montera tal como indica Torres, y puntualiza el Diccionario de Autoridades:
" Era grave delito en mi tiempo romper de noche la clausura, y tomar de día la capa y gorra, y todas las noches y los días quebrantaba a rienda suelta estos preceptos.". (Vida...)
" De capa y gorra: se dice del que va de rebozo sin el traje propio de su estado y condición; lo que es más común en las Universidades donde salen los estudiantes y colegiales con capote y montera para no ser conocidos a divertirse y pasearse acompañados al campo.". (Dicc. de Autoridades)
La noche era, pues, su elemento, pues el estudiante antiguo, pícaro de necesidad, encontraba en ella cobijo a sus argucias amatorias, así como disimulo de sus chanzas y carestías:
" Verás cómo se va desnudando aquel hidalgo que ha rondado toda la noche, tan caballero del milagro en las tripas cómo en las demás facciones, pues quitándose una cabellera, queda calvo; y las narices de carátula, chato; y unos bigotes postizos, lampiño; y un brazo de palo, estropeado; que pudiera irse más camino de la sepoltura que de la cama.". (El Diablo Cojuelo)
El día era momento de reposo y apaño de las necesidades materiales, que dadas las circunstancias, no eran pocas: conseguir sustento y reparar los semblantes para agrado de la dama:
" Y como en otras partes hay hora señalada para oración, la tenemos nosotros para remendarnos. Son de ver, a las mañanas, las diversidades de cosas que sanamos; que, como tenemos por enemigo declarado al sol, por cuanto nos descubre los remiendos, puntadas y trapos...". (El Buscón)
Muchas veces, la conquista de la mujer amada suponía no pocos peligros, afán aventurero y curtida experiencia para llevarla adelante, cosa que, pese al empeño, no siempre sucedía a causa de otros rivales:
" -Si yo fuera el marido -dijo don Cleofás-, más los tuviera por gatos que por músicos.
- Ahora te parecerán galgos, porque otro competidor, con una cuadrilla de seis o siete, vienen sacando las espadas, y los Orfeos de la maesa, reparando la primera invasión con las guitarras, hacen una fuga de cuatro o cinco calles...". (El Diablo Cojuelo)
...o a causa de la Justicia:
" Don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, hidalgo a cuatro vientos, caballero huracán y encrucijada de apellidos, galán de noviciado y estudiante de profesión, con un broquel y una espada aprendía a gato por el caballete de un tejado, huyendo de la justicia, que le venía a los alcances por un estupro que no lo había bebido ni comido.". (El Diablo Cojuelo)
No es, por ello, de extrañar, que en folgar de antaño, aparte del ideal romántico, no hubiera quien se dejase llevar por motivos menos idealistas, aunque no menos importantes:
" Y lo que más has de notar: que nunca nos enamoramos si no es de "pane lucrando", que veda la orden damas melindrosas, por lindas que sean; y así, siempre andamos en recuesta con una bodegonera por la comida, con la güéspeda por la posada...". (El Buscón)

La Ronda Ideal. Damas, doncellas y sílfides.
Elemento imprescindible y razón de toda tunería son las damas a rondar, objeto de nuestros cantos y favores. Sin ellas, no existe ronda posible, y son el único elemento que no puede faltar.
Pero aunque teniendo todas ellas a la Mujer como única protagonista, no todas las rondas son iguales:
La Ronda Estándar se da cuando el objeto de la ronda es una damisela o un grupo de ellas que llevadas por los encantos de la Tuna, deciden montar una noche de alegría y canciones en nuestra compañía. Generalmente, la ronda se prepara con antelación -las doncellas se reúnen en alguna casa o propiedad en espera de la ronda, se proveen caldos y viandas para no recabar gozos y energías...-, de modo que todo sea lo más grato y lúdico posible, y no se eche nada de menos en mitad de la noche.
La Ronda a las Madres es otro tipo de ronda, en la que el objeto de nuestro cariño y agradecimiento son nuestras madres, a las que tanto queremos y debemos, y que se suele hacer el Día de las Madre, y es una de las tradiciones más bonitas de la Tuna.
Y como no, siempre queda ese sentimiento de Ronda Natural, la ronda entre las rondas, la ronda que no necesita de nada, salvo de una mujer a la que rondar, ya esté despierta o dormida, ya esté sola o en compañía, ya en mitad de la calle o en su buhardilla. En cualquier momento, la Tuna se puede presentar bajo una ventana, y por conseguir la sonrisa de una dama, nadie sabe lo que no hará.

Ante una Ronda, las doncellas y mancebas suelen esperar reunidas y expectantes a su llegada, de manera que establecen entre ellas lazos de amistad y complicidad mientras que empiezan a dar cuenta, a veces en demasía, de las viandas y bebidas que han reunido para obsequiar a los rondadores y cubrir las flaquezas del apetito y la sed a lo largo de la noche. Al escuchar las melodías y voces de la Tuna, acuden prestas a balconadas y ventanales para ser obsequiadas con nuestras canciones.
Es tradicional y de buena fe en estos momentos mantener unas formas siempre agradecidas por el esforzado rondador, que ve recompensado sus esfuerzos y desgañites con la mirada y atención de las doncellas rondadas. Por ello, se intentará; evitar mientras se encuentren asomadas el hacer abuso del beber y el yantar destinado a otros lances posteriores, así como el exceso de comentarios y parlanchinerías que desvíen la atención de los juglares.
Nunca la Tuna estuvo reñida con la cantidad de damas a rondar, pues de la calidad y deseos de fiesta hay que hablar, y bien vale mil veces más una dama ilusionada que una caterva de aburridas. No obstante, es aconsejable en una ronda que el número de comensales sea parejo, en favor de una mayor armonía y contento, si bien es mejor pecar por exceso que por defecto.
Hay que destacar la belleza de ropas y trajes, el encanto de peinados y maquillajes, perfumes y demás aderezos que suelen lucir para agrado de los caballeros rondantes, cosa que suele redundar en una mayor alegría y disfrute de la Fiesta.
Por último, subrayar que la Tuna no es Tuna sin la mujer, y que a todas ellas se debe, desde la más tierna y joven doncella, hasta la más pícara de las damas.

Ricos caldos y frutos de la tierra
"Es nuestra abogada la industria; pagamos las más veces los estómagos de vacío, que es gran trabajo traer la comida en manos ajenas. Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones y convidados por fuerza. Sustentámonos así del aire, y andamos contentos"´ (El Buscón)
Tal como se puede ver en la Historia de la Tuna, el Tuno siempre ha mantenido una especial relación con el mundo de la Gastronomía.
Ya los primeros "sopones"...
" Sopón: estudiantes que van a la providencia y a pie de las Universidades (Dicc. Autoridades)"
...fueron creando toda una cultura del Buen Llantar consistente en agradecer los manjares que la Providencia devengara, ayudándose de su ingenio para ayudarla cuándo las viandas escasaran.
De aquí, que hoy en día en toda actividad tunera sean agradecidos los esfuerzos para que no falte el substento voraz y etílico.
En una Ronda, suelen proveerse alimentos que sirvan para evitar desfallecimientos y carestías (del cuerpo y del alma) a lo largo de la madrugada. Son placeres que alegran a todos los presentes, y que nunca pueden faltar.
Así podemos encontrar estos suculentos manjares:
Y si hemos derrochado elogios del buen Llantar, qué no diremos sobre el buen Beber. La Tuna es heredera de la tradición elogiosa de caldos y licores, y por ello en toda ronda que se precie, o pueden faltar. Ellos servirán para romper el hielo (si procediera), acompañarán la conversación, serán excusas de brindis interminables y facilitarán el contacto y el intercambio amistoso entre los comensales.
Por último, nada más recordar, que:

Por el monte va la liebre,
y la sardina por el mar,
que no hay mayor placer en esta vida,
que beber y no pagar.
(¡Pero se agradece!)
 

Desarrollo de una Ronda. El pasacalles.
El Pasacalles es una de las parte más vistosas de la Ronda, en la que la Tuna desfila con ritmo airado y vistoso por debajo del balcón de la mujer a rondar, mientras entona canciones llenas de ritmo español.
Generalmente está formado por dos o tres filas, en función del número de componentes de la ronda, y mientras desfilan, ejecutan vistosas coreografías, que hacen del pasacalles un espectáculo en sí mismo.
Existen diversas figuras, que reciben nombres tan curiosos como "botijo simple", "botijo doble", "Barcelona 92", "serpentina", etc, y suelen consistir en movimientos sincronizados de las filas que componen el pasacalles.
Es el preludio perfecto de la Ronda, pues avisa a las rondadas de la llegada de la Tuna, y les ofrece un espectáculo maravilloso, (lo mismo que al resto del vecindario).
Algunas canciones típicas de pasacalles son:
El Manolo
La Compostelana
San Cayetano
Pasacalles de Garita

Debajo de tu ventana.
Una vez concluido el pasacalles, la Tuna se sitúa debajo de la ventana o balconada de las mujeres a rondar, generalmente en un par de filas, y empieza a cautivar sus corazones con sus más bellas canciones.
Si por casualidad la mujer rondada no había despertado o acudido a la cita por paternas o extrañas razones, es el momento de canciones de ronda, románticas y sentidas, que hagan que no pueda evitar acudir a la cita con su Tuna.
Debajo del balcón, las baladas y estudiantinas se mezclarán con algún que otro son más alegre, de manera que no se duerma la parroquia, y también, cómo no , para que se luzca el pandereta, y para ir caldeando poco a poco el ambiente,  (imprescindible en enero).
Esta fase suele durar unas cuantas canciones, variable en función de variables como la temperatura (imprescindible), la altura del piso a rondar, la atención prestada, etc. Tras ello, y si las mujeres rondadas están a bien, quizás logremos traspasar sus corazones y ser invitados a la fiesta.

Si en tu balcón me dejaras colar.
Una vez invitados a subir, se procederá a la presentación rigurosa y ineludible de las damas rondadas, tras lo cual, proseguirán las canciones y cantos a lo largo de toda la noche.
Será el momento de refrescar nuestras voces con los caldos preparados al efecto, así cómo de amortiguar las penurias alimenticias que devengaran los esfuerzos anteriores.
Las canciones suelen ser más movidas que debajo del balcón, y incluyen todo tipo de bailes (pasodobles, rumbas, valses, etc.) que incitan al conocimiento y perfecto desarrollo de la fiesta. También se pueden escuchar boleros y todo tipo de romances.
Si no hay problemas posteriores (ver Anecdotario), la ronda durará hasta el amanecer, o hasta que se decida ir de fiesta a otro lugar, siempre con música y con canciones.

Después de la Ronda.
Por último, cuando los cuerpos ya están sufridos de tanto tunar, al clarear, y si no has triunfado en tus amoríos, siempre es momento de un café o de una paella en compañía de todos los que hasta esas horas aguantaron contigo.
Anecdotario.
Alguaciles y demás esbirros
El principal y mayor enemigo de toda la vida en cuanto al devenir de una ronda no es el Orden Público, que suele alardear de una gran simpatía hacia la Tuna, si no del vecindario.
No obstante, siempre hay algún que otro miembro de la Justicia Municipal que no atiende a comprender las arraigadas tradiciones de baños, asaltos a colegios y moradas, y en particular, los ritos iniciáticos de la novatería, y la emprenden con la Estudiantina. Sin embargo, no suelen llegar a mayores.
El alegre vecindario.
Por motivos insospechados, siempre hay vecinos a los cuáles los cánticos y costumbres rondadores no llegan a cautivar, y protestan, avasallan, vejan y denuncian a los estudiantes.
Desde el inocente cubo de agua, caja de huevos, caramelos o algún que otro líquido que mancille nuestro honor, hasta la denuncia a la policía, pasando por protestas airadas y demás pataleos, todo es poco para ellos. Suele ser el prólogo del fin de la ronda.
Maromos.
No hay anécdota más evocadora que la presencia de infantes masculinos en la ronda, llamados en tunería como "maromos". Tal presencia provoca problemas y dudas existenciales sobre las tendencias sexuales de alguno de los miembros de la Tuna, por lo que se les "convida" a abandonar la Ronda, utilizando para ello todos los métodos que la imaginación y la experiencia tunera proporcionan.

(Si eres Mujer, y tu ilusión es una ronda. ¿A qué esperar para enviar un email?)

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Los viajes

El espíritu aventurero. El pícaro antiguo.
Una de las costumbres que la inquietud, el hambre o la necesidad (ya en forma de huida o de supervivencia) más prodigó entre los antiguos pícaros, fueron los viajes y deambuleos a la buena de Dios.

Muchas veces, existían razones insoslayables, pues los substentos del lugar escaseaban, y había que moverse para encontrarlos en nuevas tierras. Otras, la necesidad venía dada por las iracundas exigencias de lugareños, alguaciles y demás esbirros (ver "Anecdotario" en "La Ronda") , fruto de alguna tropelía o malentendido.
En sus viajes y andanzas, acostumbraban a juntarse, formando cuadrillas que literalmente arrasaban por dónde pasaban, y raro era el que, viajero o visitado, no salía trasquilado del encuentro, ya en su bolsa, ya en su granero.
En los viajes, muchos pícaros de postín, y sobre todo los universitarios, buscaban dar un sentido distinto a su vida, llenándola de aventura, y en busca de lo desconocido. Durante los viajes, aprendían los trucos y secretos de la supervivencia (el hambre agudiza el ingenio), y aunque no sin sinsabores, una filosofía especial impregnaba sus devaneos, tal cómo nos cuenta Diego de Villarroel:
" Pasaba en el desorden de los viajes muchos días y, por la noche, era el primer convidado a los bailes, los saraos y las bodas de todas castas. Entretenía a los circunstantes con la variedad de muchas bufonadas y tonterías, que se dicen vulgarmente habilidades, y aventajaba en ellas a cuantos concurrían en aquellos tiempos a reclamo de tales holgorios y funciones".
 Con el tiempo, este espíritu de iniciación a la vida, a la aventura y a lo desconocido impregnó a los estudiantes de la Tuna, y desde entonces, los viajes son parte fundamental de sus actividades. Y algunos imprescindibles, como el Viaje de Novatos.

La Tuna en el Mundo.
Fruto de los viajes de los pícaros por toda Europa en los siglos pasados, y de esta tradición mantenida por la Tuna, ha sido que el número de Tunas crezca cada día más, extendiéndose su espíritu por toda Europa y Latinoamérica.
Siendo originarias de España, y poco después Portugal, las Tunas, como grupos eminentemente universitarios, se dieron a conocer mediante sus viajes por todo el mundo, y con ellas surgieron nuevas Tunas, que adoptaron y adaptaron esta tradición a sus formas y costumbres.
En Latinoamérica surgieron Tunas ya desde el primer momento, fruto de la gran cantidad de estudiantes y viajeros que llevaron consigo a las Estudiantinas. Posteriormente, y ya en este siglo, se han desarrollado Tunas en Europa central, como en Holanda y Bélgica. Y eso no es todo, ahora mismo se ha creado una nueva Tuna en ... ¡Irlanda!. En fin, la Tuna es imparable.

El Viaje Ideal.
No hay porqué tener un objetivo antes de iniciar un viaje de Tuna. Tan sólo ganas de pasarlo bien, y de intentar volver llenos de historias que contar.
El viaje puede empezar sin itinerario ni tiempo fijado, y dejar que los acontecimientos y el destino decidan sobre ello. Es la mejor propuesta inicial, pues SIEMPRE, pienses lo que pienses, va a depender de los imponderables.
Otros, los de mayor duración, suelen tener objetivos diversos, todos tan válidos cómo los siguientes:
Turismo: conocer nuevas tierras, gentes, sabores, costumbres...
Rondas: ¿Dónde no irá la Tuna por una mujer?
Participar en un certamen: fenomenal excusa.
Resumiendo, el viaje tiene cómo objetivo único el poder contar lo que has vivido, y si has encontrado millones de amigos, si has aprendido nuevas canciones, si has encontrado la mujer de tu vida, si has descubierto las virtudes del Oporto, el Ribeiro, la Sidra, la Paella o el queso Holandés, e incluso si has decido quedarte en Puerto Rico otra temporadilla, mejor que mejor.

A lomos de lo que sea.
Interesante cuestión son los medios de transporte utilizados para estos viajes. Los hay individuales y colectivos, caros y baratos, divertidos y no tan divertidos. He aquí una lista de los más utilizados:
El coche de San Fernado: efectivamente, los pinreles son el último recurso de un tuno, y sólo se utilizará cuando la premura de la situación o su gravedad (ver Alguaciles y otros Esbirros) impidan utilizar otro método.
Bicicleta: de gran uso en Holanda, conlleva problemas de índole físico (cansancio, stress, etc.), que unidos al habitual bagaje tunero (instrumentos, capa, etc.), lo hacen poco aconsejable, limitándonos a los consejos del apartado anterior.
Motos: idóneas para llevarlas con el traje de verano (bañador, gafas de sol, zapatillas e instrumento). Nada más.
Utilitarios y furgonetas: a semejanza de los carruajes de la antigüedad, los utilitarios son el medio idóneo para viajes de grupos pequeños, de modo que ofrecen gran movilidad, poco consumo, e incluso un lugar para descansar si no hubiera posada disponible.
Autobús o "Guagua", Avión, Barco, etc.:  para grupos grandes, y si la economía lo permite. Especialmente indicadas para acudir a certámenes, etc.

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Los Certámenes

 Origen.
Un certamen es un encuentro (periódico o puntual) en el que las Tunas se reúnen para compartir unos días sus experiencias y diversiones. Los certámenes surgen a partir de la necesidad de las Tunas de compartir sus experiencias, y como excusa para viajar y reunirse con el resto de Tunas. Surgidos originalmente como fechas de encuentro y esparcimiento, el sentido musical ha ido tomando protagonismo, aunque sin perder el horizonte lúdico festivo del evento.

Tipos y Desarrollo.
Se pueden destacar los siguientes:
Los Certámenes Nacionales de unos estudios: son certámenes en los que participan todas las Tunas de unos estudios determinados, por ejemplo: Certamen Nacional de Tunas de Filosofía y Letras, Certamen Nacional de Tunas de Aparejadores, etc. Suelen celebrarse anualmente, cada vez en una localidad diferente.
Los Certámenes Locales: suelen ser organizados por las Universidades o por los Ayuntamientos de la localidad organizadora, participando en ellos las Tunas de la Ciudad y tunas invitadas, tanto nacionales como del extranjero.

El desarrollo estándar de un certamen es:
Preparación: Durante los meses anteriores a las fechas del certamen se buscan los patrocinadores, se cursan las invitaciones y se buscan los medios materiales de sonido, alojamiento, comidas, etc.

Primer día:
Acogida: recepción y alojamiento.
Comida y cambio de impresiones
Actos culturales y de relaciones públicas
Cena y fiesta

Segundo día:
Pasacalles
Concurso musical y entrega de premios
Fiesta Nocturna

Tercer día:
Despedida

Premios
Los premios que se otorgan son:
Mejor Tuna: Primer premio. Puede tener segundo y tercero.
Tuna más Tuna.
Mejor Pasacalles.
Mejor Ronda.
Tuna más Simpática.
Mejor Solista.
Mejor Pandereta.
Mejor Bandera.
Mejores Novatos.

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El aprendizaje

" Pablo, abre el ojo que asan carne ". (El Buscón, Quevedo)

El periodo de Iniciación.
Una de las tradiciones más arraigadas en el mundo de la Tuna es el periodo de aprendizaje, que permite a todo el que desea pertenecer a dicha institución adquirir la experiencia y el grado de madurez necesarios para sobrevivir a los múltiples avatares que el destino puede depararle.
Esta costumbre viene heredada de los orígenes de la Tuna, jóvenes estudiantes que acudían a la Universidad, y que se ponían en tutela de los ya veteranos para conocer los secretos de la vida universitaria, y adquirir destreza en sus empresas, a cambio de prestarles ayuda en sus menesteres. De esta soledad se hacía eco el Lazarillo de Tormes:
"Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer " (Lazarillo)

En la Antigüedad.
Ciertamente, los tratos dados a los recién llegados en los Colegios y Universidades Españoles por parte de sus compañeros eran un tanto "especiales":
" Entré en el patio, y no hube metido bien el pie, cuando me encararon y empezaron a decir: -"¡Nuevo!". Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso; más no bastó, porque llegándose a mi ocho o nueve, comenzaron a reírse... (El Buscón)
El recién llegado, se encontraba ante un mundo que no conocía, y un tanto hostil, frente a la "alegría" del resto de sus compañeros:
" ¡Oh dulce vida la de los estudiantes! Aquel hacer de obispillos, aquel de dar trato a los novatos, meterlos en rueda, sacarlos nevados, darles garrote al arca, sacarles la patente, o no dejarles libro seguro ni manteo sobre los hombros! " (Guzmán de Alfarache)
Incluso se podía leer:
"Las burlas que padecen los novatos, no sólo son exquisitas, sino de mucho pesar, en cuyo sufrimiento suele quebrarse la correa del más fino redomado." (El Pasajero)
Ante tamañas perspectivas, el recién incorporado se solía acoger a la tutela de algún veterano, que le protegiera de excesos y escarnios, y que le sirviera de guía durante su aprendizaje, tras lo cual, pasaba a formar parte de ese grupo de estudiantes:
"¡Viva el compañero, y que sea admitido en nuestra amistad. Goce de las preeminencias de antiguo. Pueda tener sarna, andar manchado y padecer la hambre que todos! "(El Buscón)

El periodo de Aprendizaje.
En la actualidad, las cosas ya no son ni mucho menos tan graves (que consuelo), y lo que la Tuna ofrece, es una perspectiva ante la vida universitaria más fresca, desenfadada, divertida y sobre todo, diferente.
Este periodo, en el cual el recién llegado y aspirante a Tuno suele ser denominado novato, aprendiz, nuevo, caloiro, etc., suele durar alrededor de un año (dependiendo de las habilidades de dicho novato) y, con él, se pretende que adquiera la suficiente soltura musical y vital para llevar adelante las empresas que como tuno pudiera emprender.
Durante este periodo, tendrá que pasar por:
Una Prueba de Ingreso: Requisito imprescindible para que cualquier estudiante sea admitido como aprendiz y aceptado como miembro provisional de la Tuna
Un Viaje de Novatos: En el que tendrá que demostrar prácticamente los conocimientos adquiridos durante su etapa de aprendizaje.
Un Examen Final: Uno de los momentos más importantes de la vida de un tuno, en él su Tuna le concede la beca que la distingue y le reconoce como como miembros de pleno derecho, con lo que pasa a gozar de las mismas prebendas que el resto como un Veterano más.

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La indumentaria

  La vestimenta del tuno es, probablemente, uno de los elementos más representativos y tradicionales de la institución tunesca. Con su característico color negro, y su llamativo aspecto, ha permanecido prácticamente invariante a través de los siglos, siendo similar al vestuario utilizado por los antiguos estudiantes de las primeras universidades españolas.

El pájaro, grillo o cuervo, que con todos estos nombres se le conoce en la actualidad, se compone de jubón, beca, camisa, calzas, bombachos o gregüescos sobre éstas, y zapatos o botas.

El jubón es una chaqueta ceñida al busto que se viste sobre una camisa blanca cuyos puños y cuello son de gran tamaño, frecuentemente acabados en puntillas. El jubón se cita documentalmente por vez primera en la Península Ibérica en 1377, y en el siglo XVI se generalizó su uso como prenda ligera.

Como pantalones se utilizan bombachos o gregüescos. Los pantalones bombachos son cortos y anchos, y ceñidos por la parte inferior. Los gregüescos o cervantinos son calzones muy anchos usados sobre todo en los siglos XVI y XVII.

Las calzas son prendas que cubren el pié y la pierna hasta la cintura, usándose solas o bajo los gregüescos. Con los pantalones bombachos se utilizan medias calzas, o simplemente medias, que cubren sólo hasta media pierna.

La beca es la banda de color que se coloca sobre el pecho y los hombros, por encima del jubón. Antiguamente indicaba que su portador estaba becado por su universidad, y como becario disponía de una ayuda que le hacía menos costosa su estancia en la misma. Los colores de la beca y el escudo que en ella figura bordado identifican la Universidad y la Escuela o Facultad a la que pertenece el tuno. La beca es entregada al tuno por sus compañeros cuando éstos consideran que ha alcanzado el grado suficiente de veteranía, y puede así representar correctamente a su Tuna y, por lo tanto, a su Universidad.

Otra prenda importante en la indumentaria del tuno es la capa, prenda de vestir larga y suelta, sin mangas, abierta por delante, que se lleva sobre los vestidos. La capa, además de fiel protectora del tuno en sus noches de frío, representa dos de las condiciones fundamentales del tuno: la de viajero infatigable y la de galán por muchas mujeres amado. Sobre la capa el tuno exhibe los escudos de las ciudades y países que ha recorrido en sus correrías. Muestra así mismo cintas multicolores bordadas con dedicatorias cariñosas por mujeres que demuestran así al tuno su afecto o su amor. Provengan de una novia, de una madre, o de una amiga, como reza la canción, "cada cinta que adorna su capa guarda un trocito de corazón".


Esta información ha sido recogida del Web de la Ilma. Tuna de Ingenieros de Telecomunicaciones de Valencia

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