El término de “Biodiversidad” es relativamente reciente y aunque se ha puesto de moda no es otra cosa que la “Diversidad Biológica”, entendiendo ésta como la variedad estructural y funcional de todas las formas de vida a nivel genético, de poblaciones, comunidades y ecosistemas. Desde un punto de vista estrictamente biológico su mantenimiento es incuestionable.
Desde la perspectiva utilitaria, la biodiversidad es sumamente valiosa por los bienes que produce (alimento, medicinas, combustibles, etc.), por los servicios que realiza (polinización, protección de suelos, ciclos de nutrientes, etc.), por la información que aporta (conocimientos científicos) e incluso como portadora de valores psico-espirituales (belleza, religión, sentidos, etc.). Pero la Conservación de la biodiversidad en el momento actual es mucho más, pasa a ser incluso una cuestión de supervivencia especialmente en un territorio tan reducido como el de las Islas Canarias, donde una mala gestión de los recursos, puede resultar cuando menos, más grave que en territorios amplios donde la presión demográfica es menor.
Los ambientes insulares, y en particular las islas oceánicas, presentan peculiaridades (aislamiento, comunidades ecológicas sencillas, elevado número de endemismos, escasez o ausencia de depredadores, mansedumbre de las especies, etc.) que los hacen más susceptibles a los diversos factores de amenaza. Por poner un ejemplo de esta vulnerabilidad, es conocido que alrededor del 90% de las extinciones de aves producidas en los últimos 400 años se refieren precisamente a especies insulares.
Por otra parte, la biodiversidad terrestre de Canarias es de extraordinario interés tanto a nivel nacional como internacional. Los archipiélagos Macaronésicos y muy especialmente los más afines (Canarias y Madeira), constituyen un punto caliente de interés para investigadores de todo el mundo, y especialmente europeos. En los últimos 10 años, el volumen de trabajos de investigación y conservación referidos a Macaronesia y en concreto a Canarias se ha triplicado por parte de especialistas de todo el mundo, lo que hace que el Máster de Biodiversidad Terrestre y Conservación en Islas tenga una repercusión no sólo a escala insular, sino nacional y europea.
La implantación del Máster Universitario Biodiversidad Terrestre y Conservación en Islas en la Universidad de La Laguna se justifica así por cuatro razones importantes:
1. Cubrir la demanda actual que hay en técnicos de conservación insular terrestre en Canarias, lo que dará mayores oportunidades de empleo a nuestros estudiantes, y mejores rendimientos en la conservación de recursos.
2. Necesidad de conservación de la extraordinaria riqueza biológica del archipiélago y gestión de los recursos, lo que repercutirá positivamente en diversos sectores de la sociedad actual y futura. Razón extrapolable a otros sistemas insulares.
3. Necesidad de formación de especialistas en biodiversidad terrestre, que cubran tanto aspectos científicos básicos como aplicados a diferentes campos, tanto en Canarias como en otros sistemas insulares de nuestro entorno u otros.
4. Proyectar a escala internacional, especialmente europea la investigación canaria, en concreto los conocimientos sobre biodiversidad y biología de la conservación en este archipiélago, lo que permitirá no sólo el intercambio de estudiantes y docentes, sino una mejor proyección de los conocimientos actuales sobre la gestión de recursos en Canarias.