Las Universidades Canarias tienen, entre otras funciones, una creciente labor investigadora. Como fruto de esa labor se está en disposición de generar un personal de gran cualificación que se inserte en nuestro entorno y actúe, junto a otros, como motores económicos en las islas. En la última década se ha puesto de manifiesto un crecimiento en la actividad de las universidades, que ya a día de hoy albergan un enorme potencial.
Se ha evidenciado que hay que reforzar el papel de las Universidades en la sociedad y en el marco Europeo de acción. Las Universidades Canarias deben desarrollar y explotar sus capacidades, potenciando aquellas áreas que tengan la posibilidad a corto y medio plazo de alcanzar altos niveles de excelencia, y así contribuir desde su ámbito, y en interacción con agentes sociales, económicos e industriales, al objetivo establecido en las directrices básicas de la Unión Europea de alcanzar una sociedad basada en el conocimiento.
La investigación en las universidades ha dejado de ser una actividad aislada y realizada por unos pocos. Hoy ocupa un lugar central en la vida académica. En gran medida la investigación ha pasado a ser una actividad colectiva, apoyada en grupos de investigación con potencial suficiente que garantice un alto nivel de la actividad investigadora. Actualmente muchos de estos grupos están en condiciones de integrarse en redes globales de investigación.
Siendo esto un hecho, la mayoría de las Universidades Europeas, y en particular las Canarias, no están aprovechando su enorme potencial y no están, a menos que se emprendan las iniciativas oportunas, en condiciones de hacerlo a día de hoy. Varios factores, algunos muy complejos, son el origen de este problema. Por ejemplo, el gasto medio por alumno en las Universidades Europeas es en media unos 10000 euros/alumno por debajo del gasto de sus homólogas norteamericanas (Documento interno de la Comisión europea en la comunicación “Mobilizing the brainpower of Europe”).
Otro factor de extrema importancia a destacar es que muchas de las estructuras académicas y administrativas universitarias no logran adaptarse a las nuevas demandas. Una primera medida es modificar y adaptar la estructura curricular y planes de estudios a las circunstancias que nos rodean en todos los ámbitos, desde el regional hasta el europeo. La posición actual de las Universidades Canarias es tal que se está perdiendo capacidad para captar estudiantes e investigadores brillantes y con talento, y lo que es aun más preocupante, se están perdiendo oportunidades de poder recuperar el tiempo y espacio perdidos. Todo ello repercutirá de forma muy negativa a medio plazo en nuestra capacidad de generar equipos de investigación con el sello de excelencia, no ya en disciplinas concretas, sino en áreas temáticas de enorme potencial.
Es por lo tanto un objetivo estratégico encauzar parte de nuestras acciones en desarrollar y el potencial de nuestras Universidades y sus equipos de investigación. Es necesario potenciar nuestras propias fortalezas, solventar nuestras debilidades y, en definitiva, comenzar a adoptar una actitud más activa en la definición de nuestra posición en el espacio europeo de educación e investigación. El área que nos ocupa y de la que es objeto esta propuesta de máster, está en disposición de mostrarse creativa a este respecto.
Se necesita establecer las condiciones apropiadas que conviertan los objetivos básicos de la calidad, la excelencia, la investigación de frontera y el desarrollo de una sociedad del conocimiento, en objetivos estratégicos propios de nuestras Universidades, todo ello en el marco general de Canarias, España y la Unión Europea. Desde este punto de vista esta propuesta de máster afronta dichos objetivos con decisión y afán de superación.
En un nivel más básico está la focalización en dominios de investigación que nos permitan ser competitivos y participar en las redes de excelencia, así como liderar a medio plazo programas de formación e investigación de frontera.
En un máster esto se refleja en la formación de jóvenes en la investigación de frontera, donde adquieran las destrezas necesarias en la gestión de proyectos, en la comunicación y en el trabajo en red. Además se estimulará su capacidad de emprender y de trabajar en equipo. Todo ello junto a la formación necesaria para desarrollar investigación de vanguardia. Es decir, debe darse una educación que genere la actitud de aprender a aprender a lo largo de toda la carrera profesional.
Para ello se deben generar programas asociados a centros que tengan la posibilidad de convertirse en polos de atracción para investigadores y jóvenes en fase de formación. Siendo esto, a día de hoy, un objetivo estratégico evidente, se ha de adoptar la actitud constructiva de estar en un proceso y continuar dando los pasos que conduzcan a alcanzarlo.
Si bien actualmente no se está en la mejor de las condiciones para actuar como polo de captación, si que se está en disposición de llegar a serlo si se realizan las reformas apropiadas. Estas incluyen (a) una reestructuración de la actividad investigadora, que priorice los grupos y el liderazgo en la investigación; (b) una planificación de los programas formativos de Posgrado, sujetos a mejoras constantes de acuerdo con el carácter dinámico de la investigación científica de vanguardia; y (c) una creciente calidad de la actividad investigadora. Y todo ello, tal y como manifiesta la Comisión Europea, con la aportación necesaria de las administraciones públicas para que dicho esfuerzo sea viable y no quede esterilizado por falta de recursos económicos.
La Física y los campos afines son un área de gran crecimiento en las Universidades Canarias, tal y como refleja la trayectoria ascendente de su producción investigadora en los últimos 15 años, no sólo en la cantidad sino también en la calidad. No obstante la falta de visibilidad y proyección pública, lo que redunda en el desconocimiento por parte de las administraciones del verdadero potencial de esta área en Canarias, puede frustrar su salto definitivo a la excelencia. La excelencia, como objetivo estratégico, debe ser considerada crucial en el marco que se viene discutiendo. Se poseen los grupos de investigación, la profesionalidad y la capacidad de captación de recursos, faltando únicamente un empuje definitivo a cotas superiores. Éste debe ser sin lugar a dudas un objetivo primordial en Canarias.
Por tanto es prioritario aumentar la visibilidad de nuestras instituciones Universitarias y sus posibilidades a investigadores y estudiantes de marcado talento, tanto de nuestro entorno como de otros, para que Canarias les resulte una opción atractiva para desarrollar su carrera.
Tal y como afirma la Comisión Europea, las Universidades son actores principales y clave para el futuro de Europa, y nuestras Universidades lo deben ser para Canarias, si ésta quiere adaptarse a una futura sociedad del conocimiento integrada en Europa. Es por lo tanto una elección estratégica el potenciar las iniciativas en esta dirección, y el Máster Universitario en Física: Estructura de la materia refuerza esta visión de las Universidades Canarias manifestadas en sus planes estratégicos, en consonancia con las directrices de la Unión Europea, España y Canarias.
Otro objetivo es involucrar cada vez más a los agentes sociales en el mundo de la investigación, punto crucial en la sociedad del conocimiento.
La aportación de esta propuesta se inscribe en el marco de la ciencia básica, generando un espacio educativo de excelencia que aporte doctores brillantes, con iniciativa, que contribuyan a salvar el déficit de doctores contratados por la Industria en Europa respecto a Estados Unidos de América (USA) y Japón.
En lo que concierne a los objetivos del máster, tales como competencias, capacidades y destrezas que los estudiantes deben haber adquirido al finalizar sus estudios.
Nuestra propuesta satisface las condiciones básicas exigidas a las titulaciones equivalentes en el contexto nacional e internacional. El graduado de estudios de máster ha de tener un dominio de los conocimientos recibidos durante la titulación que le faculten para el desarrollo y aplicación de ideas, en ocasiones en el contexto de la investigación. Se espera que un titulado de máster sea capaz de aplicar sus conocimientos y su capacidad de comprensión en la resolución de problemas, tanto en entornos académicos como profesionales, ya sean éstos conocidos o totalmente nuevos, especializados o multidisciplinares, siempre relativos a su campo de estudio. Además, ha de tener la habilidad de manejar e integrar conocimientos complejos. Otra capacidad importante es la de comunicación. Los graduados del máster han de adquirir cualidades para exponer y transmitir sus resultados y conclusiones tanto especialistas como a no especialistas.
También se espera que los titulados desarrollen una gran capacidad de aprendizaje autónomo no tutelado.
Los egresados han de desarrollar cualidades para comunicarse tanto con aquellos con los que comparten disciplina científica como con otras personas de su entorno académico y social. De este modo será más eficaz la transmisión de conocimiento, permitiendo catalizar procesos de investigación de frontera y de avance tecnológico, social y cultural que contribuyan a la sociedad del conocimiento.
Todos estos objetivos están en el contexto del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y se recogen en los descriptores de Dublín.