{"id":2712,"date":"2019-09-27T09:30:24","date_gmt":"2019-09-27T09:30:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/?p=2712"},"modified":"2020-09-16T10:07:57","modified_gmt":"2020-09-16T10:07:57","slug":"por-que-existe-el-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/por-que-existe-el-sexo\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 existe el sexo?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"577\" height=\"410\" src=\"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img24-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2988\" srcset=\"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img24-4.jpg 577w, https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img24-4-300x213.jpg 300w, https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img24-4-375x266.jpg 375w\" sizes=\"(max-width: 577px) 100vw, 577px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>FECHA:<\/strong> 27\/09\/2019<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">AUTOR <b>PAU CARAZO<\/b><b><br><\/b>ILUSTRACIONES <b>VER\u00d3NICA MORALES<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b><\/b><em><span style=\"font-weight: 400\">Investigador Ram\u00f3n y Cajal<\/span><span style=\"font-weight: 400\"><br><\/span><span style=\"font-weight: 400\">Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biolog\u00eda Evolutiva<\/span><span style=\"font-weight: 400\"><br><\/span><span style=\"font-weight: 400\">Universidad de Valencia<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S<span style=\"font-weight: 400\">e podr\u00eda decir que este planeta que llamamos Tierra esta obsesionado con el sexo. Desde el afanoso zumbido de una abeja libando de flor en flor hasta el delicioso canto de un ruise\u00f1or, por no mencionar el inescrutable cerebro de cualquier adolescente humano, el sexo est\u00e1 en todas partes. De hecho, casi todo lo que hace un organismo a lo largo de su vida est\u00e1 dedicado, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente, a reproducirse. Las leyes de la evoluci\u00f3n Darwiniana, g\u00e9nesis principal de la biodiversidad terrestre, son inexorables en este sentido.<span style=\"text-decoration: underline\"> A pesar del \u00e9nfasis que la tan manida frase \u201cla supervivencia del m\u00e1s apto\u201d otorga a la supervivencia, la lucha permanente por reproducirse m\u00e1s (y mejor) que los dem\u00e1s, es el verdadero motor de la evoluci\u00f3n.<\/span> Si a esto unimos que una mayor\u00eda abrumadora de los animales, plantas y hongos (aproximadamente el 99% de los conocidos) se reproducen sexualmente, acaso podemos comenzar a entender esta obsesi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Pero, \u00bfpor qu\u00e9 existe el sexo? Esta pregunta ha obsesionado a bi\u00f3logos evolutivos durante d\u00e9cadas y sigue constituyendo uno de los grandes enigmas de la biolog\u00eda. Conocido como \u201cla paradoja del sexo\u201d, este rompecabezas evolutivo surge de una serie de observaciones. En primer lugar, que existen muchas otras formas de reproducci\u00f3n asexual: la fisi\u00f3n en bacterias, la gemaci\u00f3n en levaduras, la fragmentaci\u00f3n de las estrellas de mar o la reproducci\u00f3n vegetativa de la que son capaces muchas plantas. Frente a la reproducci\u00f3n asexual, la reproducci\u00f3n sexual se caracteriza porque combina, en la generaci\u00f3n de un nuevo organismo, el material gen\u00e9tico de dos organismos distintos. En otras palabras, la reproducci\u00f3n asexual da lugar a clones id\u00e9nticos entre s\u00ed, mientras que la reproducci\u00f3n sexual produce descendientes que en los que se comparte el material gen\u00e9tico de cada progenitor, produciendo una mezcla \u00fanica, y a veces caprichosa, en cada descendiente. En segundo lugar, la observaci\u00f3n de que los organismos de reproducci\u00f3n asexual se reproducen exactamente el doble de r\u00e1pido que uno con dos sexos en donde se requiere la participaci\u00f3n de dos individuos. Esto, por no hablar de la gran cantidad de energ\u00eda y recursos que muchos organismos de reproducci\u00f3n sexual invierten en encontrar una pareja. En tercer lugar, que los organismos de reproducci\u00f3n sexual solo pasan la mitad de sus genes a la descendencia. Por \u00faltimo, la existencia de reproducci\u00f3n sexual abre la puerta a la aparici\u00f3n de roles sexuales distintos, donde uno de los dos sexos (t\u00edpicamente los machos) invierte menos en la descendencia que el otro, desde la formaci\u00f3n de los gametos hasta el cuidado de la prole, pasando por los costes de gestaci\u00f3n. Esta estrategia masculina es, en cierta medida, una estrategia par\u00e1sita de la hembra y puede suponer unos costes a\u00f1adidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">En conjunto, pues, la reproducci\u00f3n sexual tiene unos mayores costes en comparaci\u00f3n con la reproducci\u00f3n asexual. \u00bfC\u00f3mo es posible, pues, que no solo no haya desaparecido sino que sea claramente favorecida por la evoluci\u00f3n? Aqu\u00ed radica la paradoja del sexo. Las respuestas a este enigma, a\u00fan incompletas, se han ido conformando gradualmente. En general, sabemos que <span style=\"text-decoration: underline\">las ventajas del sexo sobrevienen porque los organismos suelen vivir en un ambiente cambiante donde la incertidumbre es, muchas veces, la norma<\/span>. En un medio estable, donde los organismos estuvieran perfectamente adaptados a su entorno, la reproducci\u00f3n asexual ser\u00eda ideal porque producir copias perfectamente adaptadas a la mayor velocidad posible, supone una estrategia imbatible. No obstante, en entornos donde el ambiente cambia es vital producir descendencia de caracter\u00edsticas variables porque esto incrementa exponencialmente las posibilidades de que, al menos parte de la descendencia, sobreviva a un cambio ambiental. Para hacer frente a una nueva cepa de un virus, un nuevo par\u00e1sito, un depredador m\u00e1s r\u00e1pido o un ambiente m\u00e1s c\u00e1lido de aquel en el que se han adaptado sus ancestros, el sexo es crucial para la supervivencia porque, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, baraja los genes de los progenitores m\u00e1s exitosos y produce nuevas variantes para hacer frente a los nuevos desaf\u00edos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Sabemos tambi\u00e9n que la presencia de machos \u201cpar\u00e1sito\u201d puede tener grandes ventajas para una poblaci\u00f3n. Precisamente porque invierten relativamente poco (o nada) en cuidados parentales, los machos tienden, en general, a invertir la mayor parte de sus recursos en reproducirse. Esto quiere decir que pueden reproducirse a una tasa muy superior a la de las hembras. En la especie humana, el record registrado en n\u00famero de hijos de una misma mujer es de 69 (fruto de 27 partos, la mayor\u00eda m\u00faltiples) pero de 888 en los hombres (Ismail, El Sanguinario, un emperador Marroqu\u00ed). Esto, a su vez, implica que las hembras son un recurso limitante para los machos, y por tanto que la competencia por aparearse suele ser mucho mayor entre machos que entre hembras. En otras palabras, la mayor parte de las hembras dejar\u00e1n descendencia mientras que solo los mejores machos conseguir\u00e1n reproducirse. De esta forma, la evoluci\u00f3n act\u00faa de forma despiadada en los machos, filtrando solo los mejores genes, a un coste muy bajo para las hembras. Gracias al sexo, las hembras transferir\u00e1n esos genes exitosos de los mejores machos a su descendencia sin haber pagado los costes de dicha selecci\u00f3n. En t\u00e9rminos poblacionales, esto significa que la mayor parte de los costes de la selecci\u00f3n recaen en el sexo del que no depende la productividad de la poblaci\u00f3n, y por tanto que las poblaciones con reproducci\u00f3n sexual evolucionan m\u00e1s r\u00e1pido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Queda mucho por resolver, como entender por qu\u00e9 el sexo no desaparece como estrategia reproductiva en ambientes m\u00e1s estables, o por qu\u00e9 es tan frecuente la aparici\u00f3n de dos sexos distintos. Una cosa parece clara, mientras resolvemos estos dilemas, las chicharras seguir\u00e1n cantando machaconamente, los ciervos seguir\u00e1n trabando sus cornamentas con vigor y las delicadas aves del para\u00edso seguir\u00e1n danzando sus c\u00f3micas danzas, una y otra vez. Todo por y para el sexo.<\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"972\" src=\"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img25-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2989\" srcset=\"https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img25-3.jpg 768w, https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img25-3-237x300.jpg 237w, https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img25-3-375x475.jpg 375w, https:\/\/www.ull.es\/portal\/cienciaull\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/04\/img25-3-750x949.jpg 750w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FECHA: 27\/09\/2019 AUTOR PAU CARAZOILUSTRACIONES VER\u00d3NICA MORALES Investigador Ram\u00f3n y CajalInstituto Cavanilles de Biodiversidad y Biolog\u00eda EvolutivaUniversidad de Valencia Se podr\u00eda decir que este planeta que llamamos Tierra esta obsesionado con el sexo. 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