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Campus América analiza el reto de la internacionalización del currículo

martes 17 de octubre de 2017 - 17:09 GMT+0000

Un momento de la mesa redonda

El Campus América de la Universidad de La Laguna está dedicando buena parte de su programación al reto de la internacionalización, tanto de la investigación generada por la universidad, como de la propia institución para conseguir ser más global y competitiva y, cómo no, de los individuos que la conforman. Así, se ha celebrado esta semana una mesa redonda dedicada precisamente a eso, a la internacionalización del currículo, que se ha centrado especialmente en la movilidad en Estados Unidos para estudiantes y profesores.

Moderada por al vicerrectora de Internacionalización de la ULL, Carmen Rubio Armendáriz, en ella participaron Alberto López San Miguel, director ejecutivo de la  Comisión Fulbright; Victoria Ruiz Lafuente, jefa del programa estadounidense Comisión Fullbright; Ana Martín Rodríguez, profesora de Psicología de la ULL y beneficiaria del programa y Manuel Colás Gil, de la Johns Hopkins University y miembro de APUNE.

Se indicó al comienzo de la sesión que la Comisión de Intercambio Cultural, Educativo y Científico, que así se llamaba originalmente, se estableció en España en 1958 por acuerdo ejecutivo entre EEUU y nuestro país. Desde entonces se conoce como Comisión Fulbright en honor a su fundador.  El acuerdo entre los dos países se renovó en 1994 ampliando los objetivos y beneficios.

De hecho, Alberto López señaló que las prestigiosas becas llevan el nombre del Senador de Arkansas J. William Fulbright (1905-1995), responsable de la legislación, vigente aún hoy, que obliga al Congreso de Estados Unidos a asignar una cantidad anual para el desarrollo del programa.  Con el tiempo (71 años desde su fundación en 1946) el Programa Fulbright es el nombre con el que se conoce al acuerdo para la cooperación cultural y educativa entre Estados Unidos y los países que lo suscriben. España comenzó su relación con la Comisión Fulbright en 1958 y el programa de intercambio ha ido creciendo hasta hoy, y no en vano le fue concedido el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2014.

Por su parte, Victoria Ruiz, tras explicar las diferentes modalidades de becas que ofrece el programa, especialmente dirigidas a alumnos de posgrado y personal investigador y profesorado, insistió en que el valor real de cada una de las becas es mucho mayor que el anunciado en las convocatorias, por los servicios no tasados que incluye y, sobre todo, por la colaboración desinteresada y extraordinaria de miles de voluntarios (muchos de ellos ex becarios), universidades y otras instituciones que hacen posible el conjunto del programa Fulbright.

Ana Martín, de la ULL, hizo una emotiva y apasionada defensa de la experiencia Fulbright. Señaló, entre otras cosas, que la experiencia va mucho más allá de lo académico para centrarse en la actitud hacia la investigación y en el reconocimiento de unos referentes que marcarán la vida académica del becado, convirtiéndose todo ello en una seña de identidad indeleble de la personalidad docente e investigadora.

Manuel Colás Gil centró su intervención en la importancia que tiene para el alumnado la internacionalización de su currículo, sea cual sea la rama de conocimiento a la que pertenezca. Los programas de las universidades estadounidenses aún no están saturados de alumnado extranjero y ofrecen una flexibilidad curricular que se adapta a cualquier tipo de perfil y línea de investigación. Salir de la zona de confort es sencillo, señaló el profesor Colás Gil. Para él es tan solo una cuestión de ganas, actitud, curiosidad por descubrir nuevos mundos, tener un proyecto, ilusión por tu carrera y tu futuro, y tener la firme voluntad de devolver todo lo aprendido a la comunidad de origen.


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