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La ULL cuenta desde hace tres cursos con FabLab, un laboratorio de diseño y fabricación digital con servicio a empresas

Viernes 03 de Marzo de 2017 - 12:19 UTC

FabLab

El Laboratorio de Diseño y Fabricación Digital de la Universidad de La Laguna, conocido por el acrónimo FabLab , es un espacio de creación transversal en el que se reúnen investigadores de diferentes disciplinas. Su coordinador, el profesor de Departamento de Bellas Artes Drago Díaz Alemán, explica que, entre otros proyectos, esta iniciativa realiza materiales audiovisuales científico-divulgativos empleando animación 3D, destinados a varios niveles educativos, cuyos resultados han sido muy positivos: “Profesores que llevan años dando la misma asignatura nos cuentan que, desde que emplean estos materiales, su alumnado hace en clase preguntas que antes no hacía”.

Un ejemplo es un video de 10 minutos de duración dirigido a estudiantes de la ESO, que explica la morfología y fisiología básica de una célula y fue financiado en 2015 por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en 2015. Díaz explica que fue realizado con “mucho feedback del profesorado” y probado en varios centros públicos, privados y concertados.

“Explicarles la célula de esta manera está a la altura de su cultura visual: piensa que los estudiantes que entran ahora en segundo de Bachillerato tienen una cultura visual que viene del videojuego y algunos hasta hacen los suyos propios con Unity. Si les explicas esto con pizarra y tizas de colores, se puede producir un distanciamiento entre el interés del alumnado y el del profesorado”, reflexiona el coordinador del FabLab de la ULL.

Esta herramienta ha hecho que alumnado reaccione de manera diferente al contenido que cuando era explicado con medios más tradicionales, y ello ha provocado que formule preguntas hasta ahora inesperadas por el profesorado. Por tanto, para Díaz está claro que estos materiales audiovisuales no sólo permiten ilustrar con mayor exactitud, sino que “están empezando a re-problematizar el propio contenido científico. La herramienta no es inocua, sino que de alguna manera afecta al conocimiento, es una nueva forma de aprender”.

Este tipo de proyectos, disponible en la sección “3D Virtual Lab” de la web del laboratorio, es un ejemplo de la colaboración transversal que propicia el espacio y que pertenece a la red de Servicios Generales de Apoyo a la Investigación (SEGAI) de la institución académica. “Un grupo de investigación se centra en un ámbito muy concreto. A nosotros, en cambio, nos interesa el contacto transversal y, si fuéramos un grupo, no estaría trabajando yo, que soy de Bellas Artes, con Agustín Valenzuela, que es de Inmunología. Es otra manera de hacer universidad. Cuando se habla de transversalidad ¿cómo se genera? Creando espacios comunitarios donde hay que buscar un lenguaje e intereses comunes”.

En el apartado audiovisual, FabLab también ha hecho contenidos para nivel de máster sobre la infección VIH y Dengue, está en estos momentos trabajado en un contenido sobre magnetismo para el profesor del Departamento de Física Fernando Lahoz; el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha contactado para un posible proyecto sobre Física Solar y también ha desarrollado para la multinacional farmacéutica THEA varias ilustraciones estáticas sobre problema macular y la función de la vitamina D.

Pero no es este de la divulgación la única área que ocupa la actividad del laboratorio. La otra, igualmente importante, es la fabricación digital propiamente dicha, y a principios de marzo ocupa buena parte del tiempo de sus colaboradores porque se hallan inmersos en un proyecto especial: la creación de una maqueta del Telescopio Solar Europeo cuya construcción en Canarias está promoviendo el IAC.

Drago Díaz explica que el IAC, aún en fase de captar socios para el proyecto, les encargó una maqueta para ayudar a promocionarlo mejor. “Le ofrecimos no sólo un modelo a escala 1: 50 del telescopio, sino una aplicación de realidad aumentada que permite visualizar en tiempo real una capa de información cuando se enfoque la miniatura con un smartphone o una tablet”.

Otros proyectos del laboratorio pasan por la digitalización de patrimonio artístico, tanto para documentar piezas como para reproducirlas exactamente con tecnologías de fabricación aditivas en caso de que fuera necesario reponer una obra perdida o exhibir en espacio público una réplica mientras la original está bien conservada en un museo”. También es importante la vertiente formativa del laboratorio, con varios cursos al año de “alfabetización digital”.

La idea de FabLab surgió a principios del año 2000 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y pronto se extendió por todo el mundo; en el caso de la ULL, lleva vigente tres cursos y se ubica en el nuevo edificio de la Sección de Bellas Artes. Desde hace seis meses forma parte de la Fab Foundation (http://fabfoundation.org), entidad internacional que aglutina a todas las iniciativas internacionales de esta clase.

Actualmente, el FabLab de la Universidad de La Laguna es, como se ha señalado, una de las prestaciones incluidas en el catálogo del SEGAI, pero su coordinador matiza que “es algo más que un SEGAI”. Su objetivo a medio plazo es consolidarlo para no depender del “voluntarismo” gracias la cual sale adelante ahora. “Esto es algo que ha surgido de abajo hacia arriba y la universidad ya se ha dado cuenta de que es importante. Falta dar el siguiente paso: una financiación mínima que permita estabilizarlo. Necesitamos un paso cualitativo, quizá como empresa spin off ”.

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