RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
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Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2017-1191 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 72-2017 | Version in English language | Explicacin audiovisual del autor |

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MP Matud Aznar, C Rodríguez-Wangüemert, I Espinosa Morales  (2017): “Representación de mujeres y hombres en prensa española”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 765 a 782.
http://www.revistalatinacs.org/072paper/1191/41es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2017-1191

Representación de mujeres y hombres
en prensa española

Portrayal of women and men in the Spanish press

María Pilar Matud Aznar [CV] [o] [g] Catedrática de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Universidad de La Laguna (España) - pmatud@ull.edu.es

Carmen Rodríguez-Wangüemert [CV] [o] [g] Profesora Titular de Periodismo. Universidad de La Laguna (España) - crodrigu@ull.edu.es

Inmaculada Espinosa Morales [CV] Universidad de La Laguna.

Abstracts
[ES] Introducción: Analizamos la representación de mujeres y hombres en la prensa diaria generalista española de mayor difusión. Metodología: Utilizando la técnica de muestreo de semana construida se realizó un análisis cuantitativo del contenido no publicitario de 28 ejemplares de dos de los periódicos de españoles de mayor tirada, El País y El Mundo. Resultados y conclusiones: Los resultados muestran gran desigualdad en la representación de mujeres y hombres en ambos periódicos. Las mujeres están infrarrepresentadas, tanto como participantes como protagonistas de los textos e imágenes publicados, y la representación que se hace de mujeres y hombres es según los estereotipos de género que atribuyen el poder y la autoridad a los hombres. Aunque es muy poco frecuente que las mujeres aparezcan como deportistas, aparecen representadas como víctimas con mayor frecuencia que los hombres. También es menos frecuente que las mujeres aparezcan como fuentes y como firmantes de textos y fotografías.
[EN] Introduction: This article examines the portrayal of women and men in Spain’s most-read national general-information daily press. Methods: The study is based on the quantitative content analysis of the non-advertising content of 28 issues of two of the most-read national newspapers in Spain, El País and El Mundo, selected through the constructed week sampling method. Results and conclusions: The results show great inequality in the representation of women and men in both newspapers. Women are under-represented, both as participants and as protagonists of the published texts and images, while the depiction of women and men is informed by gender stereotypes that attribute power and authority to men. Women are rarely represented as athletes, and are represented as victims more frequently than men. In addition, women appear less frequently than men in the press as information sources or authors of texts and photographs.

Keywords
[ES] representaciones de género; periódicos; análisis de contenido; mujeres; hombres; estereotipos.
[EN] gender representation; newspaper; content analysis; women; men; stereotypes.

Contents
[ES] 1. Introducción. 2. Estado de la cuestión e hipótesis. 3. Metodología. 3.1. Muestra. 3.2. Procedimiento de codificación y variables del análisis de contenido. 3.3. Análisis estadístico. 4. Resultados. 4.1. Diferencias en la representación de mujeres y hombres. 4.2. Diferencias de género en quien firma lo publicado. 4.3. Diferencias de género en las fuentes. 5. Discusión y conclusiones. 6. Referencias.
[EN] 1. Introduction. 2. Theoretical framework and hypotheses. 3. Methods. 3.1. Sample. 3.2. Coding procedure and content analysis variables. 3.3. Statistical analysis. 4. Results. 4.1. Differences in the portrayal of women and men. 4.2. Gender differences in authorship. 4.3. Gender differences in cited sources.  5. Discussion and conclusions. 6. References.

 Traducción de CA Martínez-Arcos
(Doctor en Comunicación por la Universidad de Londres)

[ Investigación ] [ financiada ]

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1. Introducción

El propósito de la investigación que se presenta en este artículo es ampliar el conocimiento de la representación que de mujeres y hombres se realiza en la prensa diaria generalista española. Este trabajo se inspira en los publicados en esta misma década por las autoras del presente texto, entre los que destaca Gender in Spanish Daily Newspapers (Matud, Rodríguez y Espinosa, 2011), que se basaron en el análisis de contenido del periódico El Mundo. El presente trabajo supone un avance ya que, además de analizar el contenido de lo publicado en dicho diario cinco años después, se incluye el análisis de contenido del periódico El País, aumentando así la generalización de los resultados, además de poder comparar ambos periódicos, y se mejora la metodología seguida. Se presenta un análisis cuantitativo del contenido no publicitario de 14 números de cada uno de los dos periódicos, los cuales fueron seleccionados siguiendo la técnica de muestreo de la semana construida. El análisis de la representación de mujeres y hombres que se lleva a cabo se basa en tres aspectos: 1) la presencia de personas de cada género en los textos y en las fotografías, como protagonistas o participantes de los sucesos y/o temas que se trata; 2) la presencia como profesional que firma las informaciones; 3) la referencia a mujeres y hombres como fuentes de las informaciones. Además del análisis relativo a la presencia de personas de cada género, se estudia si la representación se realiza siguiendo los estereotipos de género.

Pese a que las características biológicas subyacentes al sexo no son dimórficas sino multidimensionales y multicategoriales (Moradi y Parent, 2013), la división de las personas en mujeres y hombres es fundamental en todas culturas y el haber sido asignado al nacer a una de las categorías, y no a la otra, tiene un impacto profundo en cómo las personas son tratadas, en lo que se espera de ellas y en cómo conducen sus vidas (Eagly, Beall y Sternberg, 2004). Aunque existe evidencia empírica de que, tanto las mujeres como los hombres, presentan gran diversidad intragrupo y que son similares en la mayoría de las variables psicológicas (Hyde, 2016), existe la creencia de que son fundamentalmente diferentes (LaFrance y Vial, 2016): son los estereotipos de género. Dichos estereotipos pueden incluir características físicas, roles, preferencia por actividades y rasgos de personalidad que se agrupan en dos amplias dimensiones que caracterizan a los hombres como activos, competentes ambiciosos o competitivos, y a las mujeres como cálidas, amables o comprensivas (Glick, 2016). Pero no solo se trata de diferencias, sino de desigualdad ya que a las características y atributos asociados con los hombres se les otorga mayor poder y autoridad que a las asociadas con las mujeres.

Se ha reconocido que los medios de comunicación son una fuente importante de información relacionada con el género (Kite, Deaux y Haines, 2008), habiendo sido considerada como la más omnipresente y poderosa (Wood, 1994). Las representaciones de los medios de comunicación contienen guiones implícitos y explícitos respecto al género, instruyendo a las audiencias en los roles sociales y las características personales que son aceptadas y valoradas en hombres y en mujeres y las que son indeseables (Kosut, 2012). Y ello es importante ya que el seguimiento estricto de las normas de género implica una limitación al desarrollo del potencial de los seres humanos y perpetúa la desigualdad de género. Gallagher (2015) afirma que la representación de mujeres y hombres en los medios es un indicador clave del progreso hacia la igualdad de género y el logro de los derechos humanos de las mujeres. Por tanto, se ha planteado que es necesario llevar a cabo estudios periódicos que analicen tal representación.

2. Estado de la cuestión e hipótesis

Actualmente los medios de comunicación forman parte de la vida de las personas y, además de funcionar a nivel privado como entretenimiento, compañía y fuente de conocimiento e interpretación de lo que sucede, son importantes a nivel cultural en tres amplios sentidos: 1) dirigiendo la atención de las personas hacia los códigos de conducta aceptables en la sociedad y cómo hablar de ello; 2) diciendo a la gente qué y quien cuenta en su mundo y por qué; 3) ayudando a la gente a conocerse a sí mismos/as y su conexión o desconexión con las demás personas (Turow, 2009). Se reconoce que los medios tienen influencia importante en los individuos y en la cultura, mediando la experiencia individual y funcionando como poderosos agentes de socialización (Ward y Harrison, 2005). La socialización es la forma mediante la cual las personas aprenden de su cultura y adquieren sus valores, creencias, perspectivas y normas sociales, tratándose de un proceso social continuo ya que a través de todo el ciclo vital las personas somos socializadas y resocializadas (Signorielli, 2001).

Aunque la mujer supone, al menos, la mitad de la población su presencia en los medios de comunicación es muy inferior a la de los hombres (Collins, 2011; WACC, 2015). Además, aunque, al menos en el mundo occidental, las mujeres han accedido a la educación y al empleo ampliando sus roles desde los tradicionales de ama de casa y madre a ocupar puestos de trabajo muy diversos, en los medios de comunicación se sigue representando a mujeres y hombres de forma muy distinta y estereotipada (Collins, 2011; Lindsey, 2016; Matthes, Prieler, y Adam, 2016). Ello hace que, desde muy temprana edad, se formen creencias rígidas sobre las conductas que son apropiadas para chicos y chicas, para mujeres y hombres (Lindsey, 2016), lo que se ha vinculado con la transmisión y el mantenimiento de la desigualdad de género ya que, con frecuencia, los medios legitiman tal desigualdad creando imágenes y diciendo a la ciudadanía cuáles son válidas o no (Aulette, Wittner y Blakely, 2009).

Wood (1994) afirma que la infrarrepresentación de las mujeres implica la falacia de que los hombres son el estándar cultural y las mujeres poco importantes o invisibles. Esta autora plantea que la representación que de mujeres y hombres se realiza en los medios es muy estereotipada, caracterizándose por: 1) Presentar a los hombres de forma consonante con la imagen tradicional de masculinidad de ser fuertes, independientes, activos y con éxito. 2)  Representar a los hombres como figuras de autoridad y a las mujeres como incompetentes. 3) Presentar a las mujeres como las cuidadoras principales en la familia y los hombres quienes ganan el sustento. La asociación de las mujeres con los roles familiares se da incluso cuando las mujeres salen en los medios por sus logros y actividades profesionales pues, incluso en estas circunstancias, se menciona su matrimonio, su vida familiar y otros aspectos de sus roles tradicionales. 4) Presentar a las mujeres como víctimas y objetos sexuales y a los hombres como agresores. Así, la imagen del hombre deseable es la del agresivo y dominante mientras que la de la mujer deseable es la de joven, guapa, sexy y vulnerable (Wood, 2009). Y, cuando las mujeres están implicadas en actividades no congruentes con los roles de género tradicionales tal como sucede, por ejemplo, cuando se trata de terroristas el tratamiento informativo seguido es desde el discurso de la excepcionalidad, representándoles como “pioneras” o como “intrusas” (Plaza, Rivas-Nieto y Rey-García, 2017).

El tratamiento desigual de mujeres y hombres se ha detectado en todos los medios y en todos los tipos de información, incluidas las noticias. Según el Proyecto de Monitoreo Global de Medios, desde el que se analiza a partir de 1995 y cada cinco años la representación de las mujeres en las noticias del mundo y se documenta las tendencias de cambio en dicha representación, el avance hacia la paridad de género en los medios prácticamente se ha detenido en el último lustro (Wacc, 2015). Los resultados del estudio que realizaron en 2015, que se basan en los datos obtenidos en 114 países que monitorearon 22.136 relatos, evidenciaron que las mujeres fueron únicamente el 24% de las personas que aparecieron en las noticias de televisión, en la radio, o en la prensa, cifra que fue exactamente la misma que en 2010. Pero las diferencias en los porcentajes en que se representa a mujeres y hombres varía, además del área geográfica de estudio, en función del tema que se aborda, minimizándose cuando se trata de noticias sobre género y salud y aumenta de forma importante cuando se trata de política y gobierno, donde solo el 16% de las personas que aparecen en noticias sobre esta área son mujeres.

También en la prensa se ha detectado desde hace mucho tiempo la infrarrepresentación de las mujeres, y su representación según los estereotipos de género, y aún persiste en todo el mundo, independientemente de cómo los contenidos de los medios se han adaptado a sus valores y normas culturales (Lindsey, 2016). Ejemplo de lo que sucede en los periódicos es un estudio realizado por Jolliffe (1998) en que comparó el lenguaje y los roles de género en The New York Times de 1885 y un siglo después, en 1995. Encontró que, aunque había mejorado la representación de las mujeres, en 1985 no se les daba el mismo espacio que a los hombres y ambos géneros se seguían representando según los roles tradicionales, siendo raro que se recogiesen las actividades laborales de las mujeres y que mostrasen a los hombres en sus roles familiares.

También se han detectado diferencias importantes en el tratamiento que los medios dan a mujeres y hombres en el deporte, un área particularmente relevante ya que se ha asociado la masculinidad con el deporte y se ha excluido a las mujeres (Aulette et al., 2009). Se ha planteado que las diferencias en la forma de informar cuando se trata de mujeres y hombres deportistas representan las relaciones de poder que conlleva el género y el hecho de que el deporte en los medios sigue siendo una institución patriarcal dominada por los hombres y hecha por y para ellos (Crolley y Teso, 2007; Calvo y Gutiérrez, 2016).

Pero la desigualdad de género en los medios no se limita a las diferencias en la frecuencia y en la forma en que se representa a mujeres y hombres, sino que también se da en la profesión periodística y en las personas que son citadas como fuentes en las informaciones.

El análisis de las diferencias de género en la profesión periodística se ha considerado importante porque existe evidencia de que las características personales pueden influir en cómo se cubren las noticias, y una de tales características es el género (Craft y Wanta, 2004). Se ha planteado que, dado que se trata de una profesión que ha estado ampliamente dominada por hombres ya que, pese a la incorporación de las mujeres a la profesión, los hombres siguen teniendo los puestos de poder (Kitch, 2015; Morinière, 2015), ello podría haber influido en el acercamiento a las noticias y la perspectiva podría ser diferente en la medida en que las mujeres se incorporen a la profesión (Peiser, 2000). Pero la evidencia empírica sobre la existencia de diferencias en las noticias en función del género de quien la redacta no es concluyente.

En algunos estudios se han detectado diferencias en el tipo de noticias cubiertas, existiendo evidencia de que es más común que las mujeres periodistas, respecto a los hombres, se ocupen de historias de interés humano y relacionadas con la salud, siendo más común que los hombres informen de política (Desmond y Danilewicz, 2010). Además, tradicionalmente, la sección deportiva ha estado dominada por los hombres y, aunque en los últimos años se ha detectado una mayor tolerancia hacia la presencia de mujeres periodistas, los hombres siguen predominando en los puestos de decisión y como profesionales de la información (Calvo y Gutiérrez, 2016).

Se ha reconocido que la existencia de diferencias sistemáticas en función del género en el tipo de noticias de las que se informa es otra forma importante de mantener los estereotipos de género. Tal y como plantean Desmond y Danilewicz (2011), si se dan tales diferencias, las audiencias pueden esperar que solo determinadas áreas de información son apropiadas para un determinado género. Y si las mujeres profesionales son consideradas como válidas solo para determinados tópicos estereotipados, las audiencias aceptarán que esa limitación es la norma. También reconocen que no es bueno para la profesión periodística que haya sesgos de género en la asignación de los temas ya que si son asignados de forma estereotipada en función del género, en lugar de por el grado de experiencia o por cualificación, la calidad de las noticias se deteriorará.

Otra de las áreas relevantes en el análisis de las diferencias de género en la información ha sido el género de las fuentes utilizadas, aspecto que se considera muy importante, no solo en la construcción de la noticia, sino también en su orientación y en la perspectiva desde la que se realiza (Ross, 2007). Existe evidencia de que es más probable que los hombres sean citados como fuentes que las mujeres (Freedman y Fico, 2005; Matud et al., 2011; Ross, 2007), sobre todo si se trata de fuentes expertas si bien dicha tendencia parece disminuir cuando quienes redactan las noticias son mujeres. Aunque la evidencia no es completa (Ross, 2007), se ha encontrado en algunos estudios que las mujeres redactoras recurren a mujeres como fuentes en mayor medida que sus colegas masculinos (Freedman y Fico, 2005; Wacc, 2015).

A partir de la revisión bibliográfica realizada, se plantearon las siguientes hipótesis: H1. Será menos común la presencia de mujeres que de hombres en los textos y las fotografías publicadas en los periódicos. H2. Las mujeres y los hombres protagonistas o figuras centrales de las informaciones estarán representados/as según los estereotipos de género. H3. Será más frecuente que los hombres aparezcan como firmantes de los textos y las fotografías que las mujeres. H4. Habrá diferencias en la sección del periódico en función del género de quien firma la información. H5.  Será más común que aparezcan representadas mujeres como protagonistas cuando quien firme lo publicado sea una mujer que cuando sea un hombre. H6 Será menos frecuente la presencia de mujeres que de hombres como fuentes de las informaciones. H7. Será menos común que aparezcan representadas mujeres como fuentes cuando firme el texto una mujer que cuando sea un hombre.

3. Metodología

Para la puesta a prueba de las hipótesis se utilizó una metodología descriptiva, realizando análisis de contenido cuantitativo de todos los mensajes no publicitarios de dos periódicos, exceptuando las esquelas, la información meteorológica y la programación de televisión. Se consideró como unidad de estudio cada una de las informaciones y artículos de opinión publicados en el periódico. Además, se analizaron de forma independiente las fotografías, infografías e ilustraciones no publicitarias.

3.1. Muestra

Se analizó lo publicado en 28 números de dos de los tres diarios nacionales españoles de información general de mayor difusión: El País y El Mundo. Para obtener una muestra representativa del contenido en los distintos meses del año y días de la semana se siguió la técnica de la “semana construida”. Para ello se eligió un día de la semana y un mes del año de forma aleatoria y se seleccionó el primer periódico para el análisis. La elección del resto fue a través de la selección de un periódico cada mes eligiendo el día de la semana consecutivo al del mes anterior de forma que se completasen los siete días de la semana. De este modo se analizaron 14 ejemplares de EL País y otros 14 de El Mundo, que corresponden a catorce meses diferentes y en los que se cuenta con dos números de cada día de la semana. El primero se publicó el  lunes 1 de marzo de 2010 y el último el domingo 10 de abril de 2011.

Se ha planteado que es importante que en el muestreo del contenido tengan las mismas posibilidades de análisis todos los días de la semana ya que, generalmente, los periódicos tienen patrones que varían en función del día de la semana, existiendo evidencia de que la estimación realizada mediante las semanas construidas es mejor que cuando se realiza mediante muestreo aleatorio (Ryffe, Aust y Lacy, 2009).

3.2. Procedimiento de codificación y variables del Análisis de contenido

Las codificaciones se realizaron basándose en el sistema desarrollado por Matud et al. (2011) para el análisis de contenido del periódico, ya que había mostrado alta fiabilidad interjueces. Dichos códigos han sido revisados y se han ampliado algunas de sus categorías para poder recoger toda la información. De cada unidad analizada se codificaron las siguientes variables:

  1. El género de las personas representadas fueron codificadas como: a) mujer; b) hombre; c) ambos géneros.

  2. La sección del periódico, codificada en: Portada, Contraportada, Opinión, Nacional, Internacional, Sociedad, Economía, Deportes, Cultura y Obituarios.

  3. La ocupación de la persona (o personas) representadas con un rol central o protagonista. Tras realizar un vaciado de las profesiones con que se les representaba se encontró que podían agruparse en las siguientes categorías: a) presidente o alto cargo; b) artistas o personas famosas (no incluidas en el resto de categorías); c) acusados/as de terrorismo o de otros delitos; d) escritores/as, filósofos/as; e) deportistas; f) políticos/as; g) empleados/as; h) militar, guardia civil o policía; i) torero/a; j) religioso/a; k) realeza, entendido como toda persona perteneciente a una Casa Real; l) periodista, presentador/a o fotógrafo/a; m) jubilado/a; n) activista.

  4. Si la figura central aparecía o no como víctima de algún suceso o de la acción violenta de otras personas. Se codificó como: a) víctima hombre; b) víctima mujer; c) víctimas de ambos géneros; d) no se le representa como víctima.

  5. El género de la persona que firmaba el artículo. Se codificó como: a) hombre; b) mujer; c) hombre y mujer; d) sin género identificado; e) sin firma.

  6. El género de la fuente citada. Se codificó como: a) hombre experto;  b) mujer experta;  c) ambos géneros expertos/as; d) hombre testigo; e) mujer testigo; ambos géneros testigos; d) institucional, categoría que se aplicaba cuando se citaba como fuente de la información a la institución u organismo, pero no aparecía una persona concreta.

Una periodista con formación en género y en metodología de análisis de contenido, y con experiencia previa en codificación de informaciones y textos de los medios de comunicación, analizó todo el material de los dos periódicos aplicando el protocolo de codificación descrito.

3.3. Análisis estadísticos

Se realizaron análisis descriptivos y tablas de contingencia. Para conocer si había independencia o no entre las variables cualitativas se utilizó el contraste de Chi cuadrado de Pearson. Todos los análisis se realizaron usando la versión 23.0 del paquete estadísticos SPSS para Windows.

4. Resultados

Se encontró un total de 5260 unidades, de las cuales el 47,9% (n = 2521) fueron publicadas en el periódico El Mundo y el 52,1% (n = 2739) se publicaron en El País. La mayoría (el 59,2%) eran textos, el 34% fotografías, el 3,9% infografías y el 2,9% ilustraciones.

4.1. Diferencias en la representación de mujeres y hombres

01

Al analizar la presencia de personas de cada género representadas en lo publicado se encontró que en 3200 de las unidades (el 60% del total) no había ninguna mujer mientras que solo en 831 (el 15,8%) no había ningún hombre. En la Figura 1 se representa el porcentaje de mujeres y hombres que aparecen cuando hay representadas una o más personas y hasta cuando aparecen 13. Como puede observarse, la presencia de hombres es muy superior a la de mujeres en todos los casos, diferencias que son más acusadas cuando el número de personas es mayor siendo prácticamente todos hombres cuando el número de personas representadas es superior a nueve. Y, mientras que en el 6,4% del total de lo publicado aparecían grupos de hombres solo en el 1,7% aparecían grupos de mujeres. Dicha tendencia se daba en ambos periódicos aunque había algunas diferencias en los porcentajes en que no aparecían representadas personas de cada género, siendo del 57,6% en El Mundo y de 64% en El País cuando se trataba de mujeres y de 11,7% en El Mundo y de 19,4% en El País cuando se trataba de hombres.

Cuando se analizaron las diferencias en función del género en las fotografías en las que no había ningún hombre ello sucedió en el 13,4% mientras que en el 61,8% no había ninguna mujer. En el análisis exclusivo de los textos se encontró que los porcentajes eran, respectivamente, del 15,6% y del 60,5%.

Al analizar las diferencias en función del género en las personas que aparecían representadas como protagonistas o figuras centrales de lo publicado se encontró que en el 49,1% (n = 2583) se trataba de uno o más hombres, en el 7,8% (n =  409) una o más mujeres mientras que en el 10,2% (n =  536) se trataba de mujeres y hombres; las diferencias en los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(2, N = 3528) = 2531,92, p < .001. Cuando los análisis se limitaron al porcentaje de personas de uno u otro género que aparecían como figuras centrales de lo publicado, los porcentajes fueron del 86,3% de hombres y del 13,7% de mujeres, siendo las diferencias de porcentajes estadísticamente significativas, χ2(1, N = 2992) = 1579,64, p < .001. En la Tabla 1 se muestra, para cada periódico, los datos de la representación de las personas de cada género como protagonista de las informaciones. Como puede observarse, las tendencias son bastante similares en ambos, si bien es algo más común en El País, respecto a El Mundo, la representación de personas de ambos géneros como protagonistas.
Tabla 1. Género y representación como protagonista de las informaciones en cada periódico

 

Solo hombres

 

Solo mujeres

 

Mujeres y hombres

 

 

 

 

N

%

 

N

%

 

N

%

 

χ2

p

El Mundo

1276

50,6

 

203

8,1

 

211

8,4

 

1352,44

< .001

El País

1307

47,7

 

206

7,5

 

325

11,9

 

1191,89

< .001

En la Tabla 2 se muestran los datos realizados de forma independiente en textos y en fotografías. Como puede observarse, aunque en ambos casos son estadísticamente significativas y las diferencias en los porcentajes son elevadas, las diferencias en función del género en la representación como figura central son mayores cuando se trata de textos que de fotografías

Tabla 2. Género y representación como protagonista de las informaciones en textos y fotografías

 

Solo hombres

 

Solo mujeres

 

Mujeres y hombres

 

 

 

 

N

%

 

N

%

 

N

%

 

χ2

p

Textos

1396

75,6

 

172

5,5

 

279

15,1

 

1492,86

< .001

Fotografías

1133

63,4

 

235

13,1

 

240

13,4

 

997,44

< .001

En conjunto, los resultados muestran que la representación de hombres en lo publicado en la prensa es muy superior a la de mujeres, si bien tales diferencias parecen ser ligeramente menores en las fotografías que en los textos. Ello permite confirmar la primera hipótesis, que planteaba que será más común la presencia de mujeres que de hombres en los textos y en las fotografías publicadas en los periódicos.

La segunda hipótesis planteaba que las mujeres y los hombres protagonistas o figuras centrales de las informaciones estarán representados/as según los estereotipos de género. Para ponerla a prueba se analizaron las ocupaciones con que se representa a las personas protagonistas de lo publicado, si aparecen o no como víctimas, y la sección del periódico donde aparecen representadas como protagonistas.

Tabla 3. Género y ocupación de las personas representadas como protagonistas en los periódicos

 

Hombres

 

Mujeres

 

Mujeres y hombres

 

Ocupación

n

%

 

n

%

 

n

%

N

Presidencia, alto cargo

631

81,2

 

51

6,6

 

95

12,2

777

Deportistas

735

96,6

 

9

1,2

 

17

2,2

761

Artistas, celebrities

312

58,4

 

122

22,8

 

100

18,7

534

Políticos/as

219

60,8

 

42

11,7

 

99

27,5

360

Empleados/as

110

65,9

 

33

19,8

 

24

14,4

167

Periodistas, fotógrafos/as presentadores/as

 

84

 

57,9

 

 

38

 

26,2

 

 

23

 

15,9

 

145

Acusados/as de terrorismo u otros delitos

 

111

 

77,1

 

 

11

 

7,6

 

 

22

 

15,3

 

144

Escritores/as, filósofos/as

91

82,0

 

11

9,9

 

9

8,1

111

Militar, guardia civil, policía

64

80,0

 

2

2,5

 

14

17,5

80

Toreros

56

100,0

 

0

0

 

0

0

56

Realeza

11

32,4

 

9

26,5

 

14

41,2

34

Jubilados/as

14

63,6

 

4

18,2

 

4

18,2

22

Activistas

20

80,0

 

0

0

 

5

20

25

Religiosos/as

13

81,3

 

1

6,3

 

2

12,5

16

Total

2471

76,5

 

333

10,3

 

428

13,2

3232

En la Tabla 3 se muestran, de mayor a menor frecuencia, las ocupaciones con que aparecen representadas las personas protagonistas. Las diferencias en los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(26, N = 3232) = 499,21, p < .001.

En el 2,6% del total de hombres representados como protagonistas, el 1,6% de las mujeres y en el 2,4% de ambos géneros no se podía determinar su ocupación o rol por el que aparecía, por lo que tales datos no se incluyen en la Tabla 3. Como puede observarse en dicha tabla, lo más frecuente es que se tratase de altos cargos, lo cual era mucho más frecuente cuando uno o más hombres estaban representados como protagonistas (en el 81,2%) que cuando se trataba de solo mujeres (el 6,6%). También era muy frecuente que se tratase de deportistas, situación donde la desigualdad de género era muy elevada ya que en el 96,6% se trataba de solo hombres y en el 1,2% de solo mujeres. Y, aunque era poco frecuente que lo publicado en los periódicos estuviese protagonizado por toreros, siempre se trataba de hombres. También había gran desigualdad de género cuando quien protagonizaba lo publicado eran escritores/as o filósofos/as, religiosos/as, activistas, o miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, donde al menos el 80% de lo publicado estaba protagonizado exclusivamente por uno o más hombres. Así mismo destaca que era muy poco frecuente que solo mujeres estuviesen representadas como terroristas o personas acusadas de otros delitos o como políticas.

El análisis intragénero evidenció que, cuando quien protagonizaba lo publicado eran exclusivamente hombres, lo más común es que se tratase de deportistas, lo que se daba en el 29,7% del total protagonizado por solo hombres, o por presidentes o altos cargos (el 25,5%). Era mucho menos frecuente que se tratase de artistas (el 12,6%) o políticos (el 8,9%). Y lo menos frecuente es que se tratase de miembros de la realeza (el 0,4%), religiosos (el 0,5%) o jubilados (el 0,6%). Cuando se trataba de solo mujeres, lo más frecuente es que se tratase de artistas o celebrities, lo que sucedía en más de la tercera parte (el 36,6%) de lo protagonizado por solo mujeres. Era menos frecuente que se tratase de mujeres presidentas o con altos cargos (el 15,3%), políticas (el 12,6%), o profesionales de los medios (el 11,4%). Y lo menos frecuente era que solo mujeres apareciesen representadas como activistas o toreras, lo que no se dio en ningún caso, religiosas (el 0,3%) o miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad (el 0,6%). Dichas tendencias se observaron en los dos periódicos, si bien en El País era más frecuente que en las noticias protagonizadas por solo hombres se tratase de artistas (el 15,3%) que de políticos (el 7,4%) y en las protagonizadas por solo mujeres que fuesen políticas (el 14,6%) que presidentas o altos cargos (el 12,8%).

Al analizar si había diferencias en función del género en la representación de las personas protagonistas de las noticias como víctimas, se encontró que ello se daba en menos de la décima parte de lo publicado. En 170 de los casos se trataba de hombres, que representan el 6,6% del total de informaciones en que se representan solo hombres como protagonistas, mujeres en el 10,8% (n = 44) de las informaciones protagonizadas solo por mujeres, y personas de ambos géneros en el 12,5% (n = 67). Las diferencias de porcentajes fueron estadísticamente significativas, χ2(2, N = 3528) = 26,13, p < .001. El análisis de cada periódico mostró la misma tendencia si bien fue algo más común que en El Mundo estuviesen representadas como víctimas solo mujeres (el 12,3%) que en El País (el 9,2%), siendo más frecuente que en este último periódico se tratase de personas de ambos géneros (el 13,2%) respecto a El Mundo (el 11,4%) y en ambos diarios solo el 6,6% de hombres protagonistas estaban representados como víctimas.

En la Tabla 4 se muestran los datos relativos a la sección del periódico y el género de las personas representadas como protagonistas. Las diferencias entre los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(18, N = 3528) = 351,63, p < .001. Como puede observarse, más de la mitad de lo publicado en todas las secciones estaba protagonizado por solo hombres, mientras que el mayor porcentaje de solo mujeres protagonistas se observó en contraportada y únicamente era del 27%. La mayor desigualdad de género se dio en la sección deportiva donde más del 95% de las informaciones estaban protagonizadas exclusivamente por hombres y la menor en Sociedad, donde el 51% de lo publicado estaba protagonizado por solo hombres y el 21,9% por solo mujeres. Dichas tendencias se observaron en ambos diarios, si bien en El Mundo se daba menor desigualdad en Sociedad, donde el 47,2% de lo publicado estaba protagonizado solo por hombres y el 38,9% solo por mujeres, y en Contraportada, donde el 59% de lo publicado estaba protagonizado solo por hombres y el 35,9% solo por mujeres. Los porcentajes en dichas secciones en El País eran, respectivamente, de 51,5% y 19,6% en Sociedad, y 68,6% y 17,1% en Contraportada.

Tabla 4. Sección y género de las personas representadas como protagonistas de lo publicado

 

Hombres

 

Mujeres

 

Mujeres y hombres

 

Sección

n

%

 

n

%

 

n

%

N

Cultura

521

67,2

 

115

14,8

 

139

17,9

775

Deportes

708

95,8

 

13

1,8

 

18

2,4

739

Nacional

399

67,7

 

59

10,0

 

131

22,2

589

Internacional

290

69,2

 

54

12,9

 

75

17,9

419

Sociedad

156

51,0

 

67

21,9

 

83

27,1

306

Portada

153

76,9

 

27

13,6

 

19

9,5

199

Opinión

118

69,4

 

17

10,0

 

35

20,6

170

Economía

108

70,1

 

20

13,0

 

26

16,9

154

Obituarios

83

80,6

 

17

16,5

 

3

2,9

103

Contraportada

47

63,5

 

20

27,0

 

7

9,5

74

Total

2583

73,2

 

409

11,6

 

536

15,2

3528

En conjunto, los resultados obtenidos permiten confirmar la segunda hipótesis, ya que se ha encontrado que es mucho más frecuente que los hombres, frente a las mujeres, aparezcan representados como figuras de poder, autoridad y fuerza, asociándoles con las actividades deportivas, con lo militar o con la comisión de delitos, mientras que las mujeres, cuando aparecen como protagonistas, lo más frecuente es que se trate de artistas o celebrities, o bien de víctimas

4.2. Diferencias de género en quien firma lo publicado

Del total de unidades publicadas, el 43,3% (n = 2275) aparecían sin firma, en el 36,8% (n = 1936) se trataba de hombres, en el 10,3% (n = 543) eran mujeres, en el 0,7% (n = 35) personas de ambos géneros, y en el 9,0% (n = 471) aparecían solo iniciales por lo que no podía conocerse el género de la persona firmante. Dado que había muy pocas informaciones firmadas por personas de ambos géneros se decidió realizar los análisis con las unidades firmadas exclusivamente por hombres o por mujeres. Del total de 2479 unidades que cumplían tal requisito el 78,1% estaban formadas por hombres y el 21,9% por mujeres, diferencias de porcentajes que eran estadísticamente significativas, χ2(1, N = 2479) = 782,75, p < .001. El análisis de cada periódico evidenció tendencias muy similares en ambos, siendo los porcentajes de lo firmado por hombres de 77,5% en El Mundo y de 78,8% en El País y por mujeres del 22,5% y del 21,2%, respectivamente.

Al hacer el análisis de forma independiente de los textos y de las fotografías es encontró que 1398 textos aparecían firmados por hombres y 486 por mujeres, siendo los porcentajes, respectivamente, del 74,2% y del 25,8% de los textos firmados por personas de uno u otro género. Las diferencias entre los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(1, N = 1884) = 441,48, p < .001. El análisis de las fotografías evidenció que 454 (el 91,7%) estaban firmadas por hombres y 41 (el 8,3%) por mujeres, diferencias de porcentaje que eran estadísticamente significativas, χ2(1, N = 495) = 344,58, p < .001. Por tanto, se confirma la tercera hipótesis, que plantaba que será más frecuente que los hombres aparezcan como firmantes de los textos y las fotografías que las mujeres.

En la tabla 5 se muestran los datos relativos al género de quien firma lo publicado y la sección donde aparecen. Las diferencias entre los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(9, N = 2479) = 91,94, p < .001.
Tabla 5. Sección y género de las personas firmantes de lo publicado

 

Hombres

 

Mujeres

 

Sección

n

%

 

n

%

N

Cultura

362

84,2

 

68

15,8

430

Deportes

305

91,9

 

27

8,1

739

Nacional

364

76,0

 

115

24,0

479

Internacional

223

67,8

 

106

32,2

329

Sociedad

110

68,3

 

51

31,7

161

Portada

90

71,4

 

36

28,6

126

Opinión

237

81,4

 

54

18,6

291

Economía

146

74,1

 

51

25,9

197

Obituarios

49

84,5

 

9

15,5

58

Contraportada

50

65,8

 

26

34,2

76

Total

1936

78,1

 

543

21,9

2479

Como puede observarse en la Tabla 5, la mayor desigualdad se da en Deportes, donde más del 90% de firmantes son hombres, seguido de Obituarios, Cultura y Opinión y donde menos desigualdad hay es en Contraportada, Internacional y Sociedad, si bien prácticamente solo la tercera parte de las personas firmantes de estas secciones son mujeres. El análisis de cada periódico reveló la existencia de algunas diferencias entre las que destaca que en El País el porcentaje de lo firmado por mujeres en Contraportada era del 54,3% mientras que por los hombres el 45,7% pero en este periódico había más desigualdad en lo firmado en Portada (81,7% por hombres y 18,3% por mujeres) que en El Mundo donde los porcentajes eran, respectivamente, 62,1% y 37,9%. Y, mientras que en este último periódico el porcentaje de mujeres firmante en economía era del 36,3% en El País era del 11,9%, mientras que en Sociedad los porcentajes eran, respectivamente, del 34,9% y del 18,8%. Por tanto, la H4, que planteaba la existencia de diferencias en la sección del periódico en función del género de quien firma la información, no se confirma totalmente ya que, en algunas secciones, las diferencias en la presencia de mujeres u hombres como firmantes de las informaciones varía según el periódico analizado.

Tabla 6. Género de las personas firmantes y género de las personas representadas como protagonistas

 

Género de las personas firmantes

 

 

 

 

Género de
protagonistas

Hombres

 

Mujeres

 

 

n

%

 

n

%

N

%

Hombres

1018

77,1

 

201

63,0

1219

74,4

Mujeres

119

9,0

 

56

17,6

175

10,7

Mujeres y
hombres

 

183

 

13,9

 

 

62

 

19,4

 

245

 

14,9

Total

1320

100

 

319

100

1639

100

En la Tabla 6 se muestra en análisis de contingencias entre el género de la persona representada como protagonista de lo publicado y el género de quien firma la información. Como puede observarse, aunque la mayoría de informaciones firmadas por mujeres y por hombres tienen solo hombres como protagonistas, menos de la décima parte de las firmadas por hombres (el 9,0%) están protagonizadas por una o más mujeres, pero asciende al 17,6% cuando está firmada por una mujer. Las diferencias entre los porcentajes eran estadísticamente significativas, χ2(2, N = 1639) = 29,76, p < .001

El análisis individualizado de cada periódico mostró que las diferencias eran más acusadas en El País, donde solo el 6,9% de lo publicado por hombres tenía como protagonista a una o más mujeres mientras que, cuando eran mujeres las firmantes, el porcentaje de mujeres protagonistas era del 18,3%, porcentajes que en el periódico El Mundo eran, respectivamente, del 10,8% y del 16,3%. Por tanto se confirma la H5, que planteaba que sería más común que aparezcan representadas mujeres como protagonistas cuando quien firmase lo publicado fuera una mujer que cuando se tratase de un hombre.

4.3. Diferencias de género en las fuentes

En la Tabla 7 se muestran los datos relativos al uso de fuentes y el tipo de fuentes nombradas en cada uno de los periódicos. Como puede observarse, en ambos más de la mitad de las fuentes son hombres expertos mientras que la presencia de mujeres expertas o de personas de ambos géneros expertas no llega al 10%. También es más común que en ambos periódicos se citen a hombres que a mujeres como testigos, si bien la diferencia es mayor en El Mundo, periódico donde es menos frecuente que se recurran a fuentes institucionales, si bien en ambos diarios se recurre a este tipo de fuentes en mayor medida que a mujeres expertas. Por tanto, se confirma la H6, que planteaba que sería menos frecuente la presencia de mujeres que de hombres como fuentes de las informaciones.

Tabla 7. Fuentes citadas en cada uno de los periódicos

 

El Mundo

 

El País

 

 

 

Fuentes

n

%

 

n

%

N

%

 

Hombre experto

327

53,2

 

396

53,9

723

53,6

 

Mujer experta

56

9,1

 

56

7,6

112

8,3

 

Ambos géneros
expertos

 

43

 

7,0

 

 

72

 

9,8

 

115

 

8,5

 

Hombre testigo

70

11,4

 

43

5,9

113

8,4

 

Mujer testigo

21

3,4

 

17

2,3

38

2,8

 

Ambos géneros
testigos

 

11

 

1,8

 

 

18

 

2,4

 

29

 

2,1

 

Institucional

87

14,1

 

133

18,1

220

16,3

 

Total

615

100

 

735

100

1350

100

 

Finalmente, en la Tabla 8 se muestra el análisis de contingencias entre el tipo de fuente citada y el género de la persona firmante de la información. Las diferencias entre los porcentajes fueron estadísticamente significativas, χ2(6, N = 970) = 43,51, p < .001. Como puede observarse, aunque los hombres firmantes de las informaciones citan a hombres expertos en más de la mitad de los casos, ello no sucede cuando las firmantes son mujeres, si bien es el tipo de fuente que citan con mayor frecuencia. Y es más común que las mujeres, frente a los hombres firmantes, citen a mujeres como fuentes, aunque las diferencias en los porcentajes son bajas cuando se trata de fuentes expertas, especialmente cuando se trata de mujeres expertas ya que son citadas en el 10,5% de los textos firmados por mujeres y en el 7,5% de los firmados por hombres. El análisis individual de cada periódico mostró que estas últimas diferencias eran muy pequeñas en El Mundo, siendo del 9,9% y el 8,9% respectivamente y mayores en El País, con el 11,0% y el 6,3%. Por tanto, se confirma la H7, que planteaba que será más común que aparezcan representadas mujeres como fuentes cuando firme el texto una mujer que cuando sea un hombre, si bien el tipo de fuente más común son los hombres expertos.

Tabla 8. Fuentes citadas y género de las personas firmantes

 

Hombre

 

Mujer

 

 

 

Fuentes

n

%

 

n

%

N

%

 

Hombre experto

408

61,3

 

149

49,0

557

57,4

 

Mujer experta

50

7,5

 

32

10,5

82

8,5

 

Ambos géneros
Expertos/as

 

51

 

7,7

 

 

39

 

12,8

 

90

 

9,3

 

Hombre testigo

70

10,5

 

22

7,2

92

9,5

 

Mujer testigo

10

1,5

 

23

7,6

33

3,4

 

Ambos géneros
testigos

 

11

 

1,7

 

 

12

 

3,9

 

23

 

2,4

 

Institucional

66

9,9

 

27

8,9

93

9,6

 

Total

666

100

 

304

100

970

100

 

 

5. Discusión y conclusiones

Los resultados del presente trabajo evidencian una gran desigualdad en la representación que de mujeres y hombres se realiza en la prensa española. El análisis llevado a cabo de todo el contenido no publicitario de dos de los periódicos nacionales de mayor tirada en España ha evidenciado que las mujeres están infrarrepresentadas a todos los niveles: en su presencia en los textos y en las fotografías publicadas, como protagonistas o personajes centrales de lo publicado, como firmantes de las noticias, y como fuentes, sobre todos si se trata de fuentes expertas. La infrarrepresentación de las mujeres en los medios de comunicación se ha encontrado en estudios realizados en España y también en otros países (cfrs. Calvo y Gutiérrez, 2016; Collins, 2011; Mateos de Cabo, Gimeno, Martínez y López, 2014; Matud et al., 2011; Stanley, 2012; WACC, 2015). También se ha constatado que, al igual que lo encontrado en dichos estudios, la representación de mujeres y hombres es según los estereotipos de género que atribuyen el poder y la autoridad a los hombres.

Aunque las teorías clásicas sobre las diferencias entre mujeres y hombres en roles de género consideraban que eran normales y saludables porque reflejaban los estándar sociales sobre la conducta apropiada para cada género, tales asunciones no han sido probadas empíricamente, habiéndose planteado que el seguimiento rígido de tales roles puede limitar las elecciones y el rango potencial de conductas de mujeres y hombres (Parent y Moradi, 2010). Y en estudios realizados en España se ha encontrado evidencia que dicho seguimiento se asocia con menor satisfacción con la vida y mayor malestar psicológico (Matud, Bethencourt e Ibáñez, 2014, 2015). Por tanto, en la medida en que los medios presentan imágenes estereotipadas de mujeres y hombres e infrarrepresentan a la mujer, y existe evidencia de que tales representaciones son relevantes en el mantenimiento de tales estereotipos (Coyne, Linder, Rasmussen, Nelson y Collier, 2014) y que el uso de los medios se asocia con creencias más tradicionales sobre los roles de género (Giaccardi, Ward, Seabrook, Manago y Lippman, 2016), están generando y manteniendo la desigualdad de género, así como perpetuando una serie de creencias y prácticas que suponen una amenaza para la salud y el bienestar de la ciudadanía (véase, por ejemplo, Matud 2017, para una revisión de las diferencias de género en salud). Al respecto destaca la infrarrepresentación de las mujeres en el deporte, lo que puede influir en que no se considere como una característica “femenina” e influya en su menor implicación en tales actividades por parte de las mujeres, efecto que es importante dado que la actividad física se asocia con mejor salud física y mental (Brown, Pearson, Braithwaite y Biddle, 2013; Reigal, Videra, Parra y Juárez, 2012; Richard et al., 2015). Tal efecto puede ser especialmente pernicioso en la infancia y adolescencia, etapa donde se ha encontrado que es menos frecuente en las chicas que en los chicos la práctica de actividad física (cfrs., Khanm, Burtin y Trost, 2017; Matud, Díaz, Bethencourt e Ibáñez, 2016) y en la que se ha reconocido que es importante que se asuma como un hábito permanente (Reigal et al., 2012).

La relevancia que tienen los medios de comunicación en la socialización de género y en la igualdad entre mujeres y hombres ha sido reconocida, no solo desde el punto de vista científico y académico, sino desde el político y legislativo. Ya en la Cuarta conferencia mundial sobre la mujer (ONU, 1995) se reconoció la relevancia que tienen los medios en el mantenimiento de los estereotipos y la desigualdad de género y se instó a los gobiernos y a los medios a tomar medidas para evitarlo. Y ello también se recoge en la legislación española, donde destaca la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que dedica el Capítulo II a la publicidad y los medios de comunicación y donde consta que “fomentarán la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombre y mujer” (p. 4217); y  la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, cuyo Título III se titula “Igualdad y medios de comunicación” y donde se afirma que “todos los medios de comunicación respetarán la igualdad entre mujeres y hombres” (p. 12619). Pero ello no parece haber sido insuficiente para que la representación de las mujeres en la prensa española sea en consonancia con su realidad de que supone la mitad de la población, que su nivel educativo es igual o incluso superior al de los hombres en lo relativo a la educación terciaria y su nivel profesional y técnico es prácticamente igual al de los hombres (World Economic Forum, 2015).

*Investigacin financiada. Este artculo es producto del proyecto de Investigacin titulado “Gnero y bienestar: relevancia de los factores personales y sociales en el bienestar de mujeres y hombres”, referencia FEM2012-34632, financiado por la Direccin General de Investigacin Cientfica y Tcnica. Subdireccin General de Proyectos de Investigacin, del Plan Nacional de I+D+i, del Ministerio de Economa y Competitividad.

 

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http://www.revistalatinacs.org/071/paper/1143/63es.html 
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MP Matud Aznar, C Rodríguez-Wangüemert, I Espinosa Morales  (2017): “Representación de mujeres y hombres en prensa española”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 765 a 782.
http://www.revistalatinacs.org/072paper/1191/41es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2017-1191

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Artículo recibido el 20 de abril. Aceptado el 2 de julio.
Publicado el 15 de julio de 2017

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