Revista Latina de Comunicación Social 9 – septiembre de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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(Febrero de 1998)

Cámara abierta. Estudio de caso sobre el papel del fotoperiodista

(2.323 palabras – páginas)

Lic. Luiz Augusto Teixeira Ribeiro ©

Profesor de la Universidad Estatal Paulista, UNESP; Sao Paulo, Brasil.

Doctorando en Periodismo por la Universidad de La Laguna

lteixeira@ull.es

Esta investigación tiene el objetivo de hacer un diagnóstico de la profesión de fotoperiodista en ciudades donde el fotoperiodismo es practicado aún con algunas carencias ocasionadas por la mala división del trabajo en los periódicos.

Es un estudio sobre la prensa en la ciudad de Bauru, elegida como espacio geográfico del objeto de estudio para la observación del autor.

En este trabajo, las opiniones de los profesionales buscan detectar los problemas y las posibles soluciones que podrán ser engendradas para que los reporteros gráficos puedan cumplir con responsabilidad ética la profesión que eligieron.

Esta investigación tuvo como objetivo el estudio del reportero gráfico tomando como recorte la práctica de este profesional en la prensa. Nació de la necesidad de iniciar una reflexión sobre la actividad del profesional de la imagen en la prensa, incluyendo análisis que pudiesen contemplar desde su formación hasta su postura ética.

Como profesor de la asignatura Fotoperiodismo en la carrera de Comunicación Social - Habilitación en Periodismo en la Universidad Estatal Paulista en Baurú (Brasil), tendríamos la preocupación con la carencia de publicaciones que enfocasen la función social del fotoperiodismo.

En nuestra revisión bibliográfica, verificamos que las publicaciones existentes tienen como foco el análisis del lenguaje fotográfico como culto personal a los profesionales destacados en el escenario de la prensa hecha a través de la divulgación de sus trabajos, valorizados como registros de hechos que se tornaron noticia o como verdaderas obras de arte.

La ausencia de bibliografía específica, aliada con los problemas ya ampliamente discutidos, como la disociación entre la Universidad y el mercado de trabajo, propicia desvíos indefiniciones respecto del papel de la asignatura de Fotoperiodismo en la formación del futuro profesional del fotoperiodista.

Así, intentamos con esta investigación iniciar una reflexión, aunque aún incipiente, sobre el uso de la imagen en la prensa y sus implicaciones, principalmente éticas.

Nuestro objetivo es conseguir, como mínimo, alertar a los editores y redactores de los periódicos sobre la importancia del uso de la fotografía que puede, según nuestra opinión, ser alcanzada cuando se piensa en el fotoperiodista como un transmisor de mensajes y no como simples ilustrador de textos escritos.

El desarrollo de la investigación incluyó un levantamiento histórico que fue desde las primeras imágenes hechas por los hombres hasta llegar al que llamamos fotoperiodismo.

Como soporte teórico, usamos las análisis del lenguaje no verbal realizado por autores como Susan Sontag, Roland Barthes, Arlindo Machado, Pierre Francastel, Philippe Dubois y otros.

En la investigación de campo, recogimos opiniones de los reporteros gráficos más expresivos en la prensa del Estado de San Pablo, así como de editores y redactores.

Enseguida analizamos ejemplares de los periódicos de mayor importancia en circulación en el mismo Estado.

El trabajo ejecutado por el fotoperiodista en enseñar un fragmento del tiempo y del espacio para la información, la mayoría de las veces es distorsionado por el editor, que remite el lector a una lectura ya decodificada por los cortes impuestos por el periodista responsable del texto o por otras necesidades ocasionadas por la necesidad de la diagramación.

La foto es, ante todo, un signo visual y figurativo, que intenta reflejar la realidad o la representación que hace de ella. Su objetivo es transmitir una información de asimilación instantánea, pues en su proceso de lectura hay un amplio y directo desencadenamiento de las reacciones emocionales, ya que este suprime la fase intermediaria de la lectura escrita, que poco a poco va concibiendo mentalmente la imagen. La veracidad de la fotografía es difícil de ser discutida, pues nos induce la imagen de un poder de credibilidad y contabilidad a lo mismo tiempo.

Con todo, la mayor parte de las fotos son utilizadas como mero elemento de ilustración de textos, desfigurando la función primordial de la imagen, que es la de concentrar el mensaje visual del hecho transmitido. Esta práctica es perceptible por la utilización indiscriminada de imágenes de archivo, en las cuales el desfase temporal indica una valorización excesiva de la palabra impresa en contraste con el valor intrínseco del la imanencia de su mensaje.

Cumple resaltar que el empleo de la fotografía en la prensa está subordinado a las imposiciones de la orientación política, filosófica y estética de cada empresa informativa. Siendo así, compete al fotoperiodista ajustarse a la directriz de su empresa, si pretende mantenerse en su empleo.

Más que otro medio, la foto consigue viabilizar los deseos y las necesidades de las diversas clases sociales que podrían interpretar, a su modo, todos los acontecimientos de la vida social. La objetiva fotográfica, instrumento aparentemente imparcial, tiene la capacidad de reflejar y retratar, permitiendo, así, todas las deformaciones posibles de la realidad, ya que el carácter de la imagen es determinado por quien la opera y debe tener una sintonía mínima con la ideología de la empresa que las publica.

Entre los criterios tenemos el de Zarcilo Barbosa, ex editor, que afirma:

"La fotografía, como la pintura, debe transmitir la propia mente del fotoperiodista. La imagen visible es un reflejo de algo invisible, y ese algo es la mente del fotoperiodista".

Habitualmente han sido incorporadas a lo cotidiano las imágenes del dolor, de la muerte, de la violación a la integridad humana, que aportan material propio al establecimiento de una comunicación inmediata e intensa con el público. Se trata de un campo delicado donde cabe la reflexión sobre la corrección ética de la transmisión de estas imágenes, así como el cuestionamiento de la postura del espectador delante de ellas. La gran cantidad de sensacionalismo frecuentemente presente en la transmisión de imágenes violentas llega a sugerir la duda: si la realidad de la violencia precede a las imágenes, o si son los medios los que acaba por hacer germinar la violencia real.

Actualmente, las publicaciones tienden a buscar imágenes de grandes conflictos y tragedias que son "dramáticamente sensacionales", pero sin intentar investigar casos específicos o descifrar causas, no contribuyendo a la comprensión de la imagen en su contexto social.

Por ejemplo, las imágenes de fotoperiodismo que causaron tanto impacto durante la guerra del Vietnam. Son fuertes por su realismo, pero muchas veces fueron publicadas como una especie de homenaje a un voyeurismo que no tiene preocupación por explicar los hechos. Con la misma saña con que se asisten a las películas de terror, se compran periódicos con fotos de personas pisoteadas en estadios de fútbol, masacrados en un presidio o en el momento en que antecede su muerte o mismo en el momento de su muerte. Así como en una película, ello ha contribuido a que el lector se acostumbre a la imagen de la violencia.

Por esto, aunque aún venda bien actualmente, el fotoperiodismo viene siendo amenazado en cuanto a su credibilidad y pasa por un período de decadencia.

Para cumplir con seriedad su función social, existe la necesidad de una reforma estructural que preserve lo que es efectivo y autentico y expanda su influencia de forma que haga pleno uso de su capacidad y de la integridad, exactitud, ambigüedad y inteligencia, además de solo transmitir información. En caso contrario, puede tornarse irrelevante y ser superado por formas más interesantes o atrayentes de imágenes que se enriquecen cada vez más con las nuevas tecnologías.

La fotografía tiene valor histórico para nuestra sociedad y cabe al fotoperiodista decidir como se va a posesionar para hacer la foto. Como ha dicho el fotoperiodista brasileño José Medeiros: "El reportaje fotográfico es una operación conjunta de ojos, curación y inteligencia. Fotografiamos lo que vemos y lo que vemos depende de quien somos".

Un fotógrafo habilidoso es capaz de fotografiar bien cualquier cosa. El fotoperiodista fotografía cualquier cosa, pero con más objetividad, buscando a través de la imagen detener el máximo posible de belleza plástica, con preocupaciones sociales, creyendo que su obra es capaz de transmitir, de alguna forma, la seguridad de quien está revelando la verdad.

Con esto el fotoperiodista se encuentra en la posición privilegiada al hacer fotografías porque puede alcanzar mayor calidad por lo desarrollo de técnicas y conocimientos especiales.

La fotografía es fuerte y poderosa, arte e idea, hecho y prueba, mucho más que sueño prosaico de Niepce y Daguerre."

Divisiones del fotoperiodismo

De un modo general, el fotoperiodismo se divide en distintas áreas: política, social, artística, policial, deportiva y general, y que se destaca de cada sector depende de la dirección del periódico. Esas divisiones implican una especialización también del fotoperiodista, que permaneciendo mucho tiempo en un sector, acaba por determinarlo.

Jehovah y Medeiros poseen el mismo punto de vista sobre el fotoperiodista, de esa forma, algunas exigencias son impuestas por Jehovah, para quien desea ingresar en esta profesión: coraje, paciencia, presencia de espíritu, habilidad y técnica. Para Pedro Romualdo, fotoperiodista del ‘Jornal de la Ciudad de Bauru’, el fotoperiodista "es un profesional de la fotografía que registra hechos no visto por otros ojos, capta momentos de la fotografía diferente de los ojos comunes que fotografían. Pero en esencia el fotoperiodista es el profesional de la fotografía que se ha dedicado a fotografiar y publicar sus fotos para otras personas como información y reforzando la credibilidad de la noticia."

El fotoperiodista no trabaja con planeamiento o "layout". Tiene que captar lo que está ocurriendo y pensar rápidamente. No existe el mejor momento para fotografiar. Todo momento es para ser fotografiado. Lo que hay es oportunidad de fotografiar, con efecto, sintiendo el hecho relevante para que la foto pueda tornarse documento, historia y confirmar la noticia.

Para Zarcillo, que es también profesor de Edición en el curso de periodismo de la Universidad Estatal Paulista, "el fotoperiodista es un luchador. Cada acontecimiento importante es una lucha para la conquista de un espacio en el palco de los acontecimientos. Si el fotoperiodista no tuviera valentía, va a tener vida corta en el periódico. Ese tipo de riesgo, es evidente, tiene sus limites. Nadie puede exigir que el profesional ponga en juego su vida o su integridad física. El fotoperiodista no puede pasar de testigo a personaje del hecho. La foto proporcionará al publico una lectura inmediata, sin esfuerzo, del acontecimiento. La foto de una persona debe enseñar más que solo su apariencia. El fotoperiodismo necesita descubrir formas de llenar la imagen con informaciones al respecto de su manera de vivir, o captar expresiones que caracterizan el estilo y de vida de la persona fotografiada o los aspectos dramáticos del hecho. Debe establecer una relación personal entre el fotoperiodista y la imagen que hace.

Zarcillo siempre defiende el uso del talento, más que la sofisticación de los equipamientos: "Cuando era responsable por la administración de un periódico rehusé, muchas veces, a comprar filtros y objetivos sofisticadas encargadas por el sector de fotoperiodismo. Reconozco la importancia de la técnica en el fotoperiodismo, pero para conseguir expresar el "invisible" de la mente del fotógrafo no es necesario toda una parafernalia. Tenemos que perseguir la realidad objetiva, sin "filtros".

Las personas, en general, creen que la fotografía es 50% técnica y 50% creatividad. En el fotoperiodismo esta norma no es válida. El futuro nos reserva equipamientos cada vez más automatizados, hasta el día en que la habilidad técnica exigida del fotoperiodista será mínima y todo se resumirá en su capacidad técnica y no en su sensibilidad".

Discutir al respecto de ética en fotoperiodismo es una tarea difícil porque no están bien definidas de quién es la responsabilidad de la foto, que se queda siempre entre el fotoperiodista que ha hecho la captación de la imagen y el editor que la ha publicado.

El profesor responsable de la asignatura Ética en Periodismo de la Universidad Estatal Paulista, Paulo Sérgio Simonetti, comenta "Ya fue exhaustivamente estudiado y discutido el comportamiento ético en el fotoperiodismo. Sabemos que la invasión de la privacidad, la publicación de fotos sin autorización, fotos sensacionalistas, etc., son procedimientos condenables por los códigos de ética profesional. Todo esto lo entendemos como materia más que conocida y de discusión permanente. Como contribución para el tema me gustaría levantar otro problema. Entendemos por producción periodística la reproducción de hechos del cotidiano que atienden a características especiales, entre ellas, la objetividad. En el caso del fotoperiodismo, ¿cuál sería entonces su compromiso ético? Puedo garantizar que es sin duda también la objetividad, que es la actitud de reproducir en lo simbólico el hecho. En este momento, la cuestión ética se mezcla con la estética.

¿Hasta dónde los recursos tecnológicos de producción pueden distorsionar la imagen publicada? ¿Dónde y cómo se quedan los principios éticos del fotoperiodismo?

Recientemente, Julia Nogueira de Sá, ombudsman del periódico brasileño ‘Folha de São Paulo’, ha traído a la discusión un problema ético de la mayor actualidad y gravedad: la distorsión deliberada de imágenes fotográficas por las nuevas tecnologías.

Su ejemplo fue la publicación de las portadas de las revistas americanas ‘Newsweek’ y ‘Time’. En ambas están las fotos de O.J. Simpson, famoso deportista y actor norteamericano, un ídolo acusado de matar a su ex novia y al entonces novio de ella.

En ‘Newsweek’, la foto era normal; en ‘Time’, la foto estaba alterada por poderosos ordenadores y enseña a un Simpson con cara de malvado y criminal, una figura asustadora.

De esta forma, esta foto ha perdido su objetividad periodística, por la distorsión que ha hecho de la realidad, tornándose anti-ética.

Con el avance de las técnicas que posibilitan la manipulación de imágenes es necesario empezar a discutir seriamente los limites de esta práctica.

La creación de un Código de Ética del Fotoperiodismo por supuesto sería un mecanismo importante de auto-reglamentación, o que infelizmente es vista por la mayoría de los profesionales como algo incómodo por el poder de coerción que podría tener con relación a gran parte de los fotoperiodistas que se aprovechan de su profesión para ganar dinero de forma deshonesta.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Teixeira Ribeiro, Luiz Augusto (1998): Cámara abierta. Estudio de caso sobre el papel del fotoperiodista. Revista Latina de Comunicación Social, 9. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/
39tei.htm