Revista Latina de Comunicación Social 5 – mayo de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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Siempre ha habido infografía (3)

(2.936 palabras)

Dr. José Manuel de Pablos Coello ©

Catedrático de Periodismo

Universidad de La Laguna (Tenerife)

jpablos@ull.es

A la memoria de Pepe Altabella, en el recuerdo de tantas charlas en su despacho - camarote de Abb en Serrano 61; a mi vocal de tesis doctoral.

Un día perdido en la prehistoria, un ejemplar de antiguo humán descubrió el trazo: un material dejaba parte de sí al ser frotado en una superficie más dura y quieta. Junto al trazo se descubrió el soporte. Fueron dos grandes descubrimientos para la humanidad, que acabaron de explotar muchos siglos más tarde cuando en Maguncia Gutenberg empezó a terminar aquella primitiva historia, con la invención del molde para hacer tipos móviles y el propio tipo en sí, lo que dio paso a la tipografía, a la revolucionaria imprenta.

El humán que descubrió el trazo inició una forma de cultura que hoy todavía llamamos artes gráficas. Tras el trazo vino un segundo estadio, cual fue originar sombras y hacerlo con colores naturales extraídos de materiales vegetales o áridos del terreno sabiamente tratados y aplicados con mayor sabiduría aún. Después del trazo, el humán descubrió la figura de su entorno que podía recrear a partir del trazo. Así nacieron tantas pinturas rupestres en cuevas de todo el viejo mundo habitado, en Europa, América, Africa, Asia y Oceanía. Todo aquel viejo mundo habitado emergía a una forma de cultura primitiva y sencilla, de un valor comunicativo enorme: las duras rocas de las paredes de sus cuevas y senderos o lugares mágicos se transformaron en el primer vehículo de comunicación humana.

Con el paso de los tiempos y la extensión de las primeras maneras de cultivo del espíritu, el humán fue creando otras formas de comunicación y sus sonidos guturales se fueron transformando en un formato que acabó siendo un lenguaje humano, pero aún con sus manos sólo podía comunicarse por señas o con trazos y dibujos. Todavía estaba en un principio donde no existía una forma más avanzada de expresión. La sinergia cultural hizo posible otro día que los trazos burdos de convirtieran en signos capaces de facilitar un mensaje a quien conociera su interpretación. Esas posibilidades no las despreció el poder y desde entonces ha habido una alianza tácita entre poder y comunicación y todo lo que en este marco ha sucedido y seguirá sucediendo en el planeta Tierra.

Le sinergia de la comunicación subrayada

Cuando el hombre empezó a emplear los signos aurorales de una primera escritura, en su ciencia y habilidad no despreció apoyar esta incipiente forma de comunicación con otra que ya dominaba, pues era muy antigua. De ese modo, la liturgia de aquella escritura primera se vio complementada y subrayada con dibujos conectados entre sí, para que la información pudiera ser interpretada por los más cultos con acceso a los signos del mensaje y por quienes todavía se encontraban en la etapa cultural e históricamente anterior, cual era la del sólo dibujo.

Por este supuesto proceso cultural, los mensajes antiguos que hoy encontramos del viejo Egipto y de otros pueblos históricos están formados por un binomio de texto e imagen. Las paredes de los templos egipcios y las láminas de tantos papiros dibujados son un matrimonio de una serie de signos con significado literario y una segunda serie de dibujos que están diciendo lo mismo que se puede leer en el texto, pero en un formato diferente y más visual. Tienen los jeroglíficos, pues, dos lecturas paralelas; son una especie de palimpsesto que enseña sus dos superficies. No obstante, hay vestigios anteriores donde el dibujo es un trazo simple sobre una piedra soporte o un fragmento de barro mesopotámico, lo que nos indica que el proceso de cultivo y desarrollo de las primeras formas de información humanas sin sonido ocurrió en numerosos lugares a un tiempo o en diferentes etapas, pero sin necesidad de comunicación entre sí.

Lo que a nosotros nos interesa en este trabajo es llamar la atención sobre el subrayado de aquellos primitivos mensajes, que junto a un texto inscribían o dibujaban un dibujo complementario y alusivo al corpus de la información que se trataba de comunicar. Había nacido la infografía, que no es en modo alguno un producto de la era informática, sino fruto de los deseos de la humanidad por comunicarse mejor, por dejar más acuradas aquellas primeras formas de comunicar. La infografía, pues, es de hoy, pero también lo es de ayer, de un ayer bastante remoto.

* * *

La infografía es voz usada modernamente en dos sentidos, del cual sólo uno de ellos nos interesa aquí. La moderna animática realizada por ordenador recibe de forma controvertida y discutible el nombre de infografía, de donde hemos de entender que su raíz info- le venga de informática y con grafía quieran decir algo así como animación: todo un ejercicio del imaginario.

La infografía que encontramos en los periódicos parece estar asentada en pilares más antiguos y clásicos, como acabamos de ver en la introducción. Info no le viene de informática, sino de información, aunque informática signifique información automática; en nuestro caso, nos referimos a información escrita, información que va a ser impresa periodísticamente o servida en los nuevos y de futuro servicios telemáticos enlínea , escritos, con fotos o dibujos, pero ya no impresos. Y grafía le viene de gráfica, en suma, infografía es un neologismo con aspecto de ser bastante sensato.

En todo caso, como la nueva voz nos llega de Estados Unidos de América, allí llaman a este nuevo o renacido género comunicativo "information graphics", de donde pasa a "infographic". Y de ahí nuestra infografía y sus productos, los infográficos, también llamados infos a secas, o los infogramas, partes de un info.

Pero, insistimos, la raíz info no le llega de informática, sino de su marchamo informativo periodístico por antonomasia. Hablamos de la vieja fórmula del diagrama enriquecido y adaptado a la información de corte periodístico fundamentalmente. De ahí que no sea preciso insistir una vez más en que la infografía periodística no ha de estar imperiosamente ligada a la máquina informática y que, de hecho, haya infografía que se siga haciendo manualmente, a mano alzada, a mano libre, incluso por grafistas profesionales que disponen y dominan la tecnología Apple, la de más demostrada vocación para infografía informática.

Esto es así, hasta el punto de que cualquier infografista que además tenga habilidad para dibujar no deja de aprovechar la primera ocasión de que disponga para asegurar que algunos infos los hace por entero en el ordenador -siempre, un Apple-, pero que en ocasiones los crea por entero o los inicia con un dibujo libre sobre papel, según los casos.

Y, decíamos al principio, que infografía ha habido siempre. En efecto. Pero, entonces, ¿qué es infografía, qué un infograma? Entenderemos por un infograma respecto a infografía lo mismo que aceptamos por fotograma respecto a la fotografía de una producción cinematográfica: un cuadro, cuya suma es la obra total y comercializable o lista para exponer al público. Así, encontramos a veces infografías que son un conjunto de varios infos conjuntados en una unidad de apariencia singular. A cada uno de esos cuadros a modo de fotogramas podremos llamar infogramas, cuadros diferenciados que en momentos de apuro pueden ser realizados por diferentes grafistas, para, al final, ser reunidos y presentar la infografía conjuntada y única.

Mas, insistimos, infografía ha habido siempre, desde la primera unión comunicativa de un dibujo o pintura subrayada por un texto alusivo. La infografía impresa tiene dos poderosos elementos informativos: uno tiene formato gráfico, un dibujo, mientras que el otro se presenta como un texto que ilustra con pocas palabras la imagen creada o copiada por el grafista e incorporada a mano o por medio del explorador que siempre completa el equipo de trabajo del moderno infografista de publicaciones.

El concepto bI+T

La infografía, entonces, es la presentación impresa (o en un soporte digital puesto en pantalla en los modernos sistemas enlínea) de un binomio Imagen + texto: bI+T. Cualquiera que sea el soporte donde se presente ese matrimonio informativo: papel, plástico, una pantalla... barro, pergamino, papiro, piedra.

De ese modo, la historia de la infografía es tan antigua como la de la conjunción de un texto a una imagen, fenómeno visual que encontramos en Babilonia y en Egipto, por no citar los antiguos restos de culturas primitivas en paredes de cavernas o de piedras alzadas en lugares mágicos. La infografía, pues, surge como una necesidad de subrayar el mensaje icónico, para darle su perfecto significado, para que no quepa duda alguna a quien pudiera mal interpretar el contenido de una comunicación visual no animada.

Este fenómeno lo vamos a encontrar en tablillas mesopotámicas y en pequeñas esculturas de aquella misma civilización histórica. Un ejemplo es el Código de Hammurabi. ¿Qué otra cosa es sino una infografía sobre un soporte duro, presentado en forma de figuras esculpidas, con relieves que muestran imágenes del rey babilonio que escucha al dios Shamash y un texto que acaba de explicar el significado de tal figura y habla de justicia y libertad? Para que no se quede con dudas quien se acerca a la figura para conocer su significado. Para espantar la incertidumbre.

Lo mismo podemos decir de los miles de legados egipcios, en paramentos y columnas de sus templos y en sus viejos papiros ilustrados, donde el dibujo central va a ir acompañado de un recuadro, nube o bocadillo -así se dice en la actualidad- donde el artista insertó una serie de trazos informativos integrados por unidades jeroglíficas, pero que a la postre no es otra cosa que el actual bI+T, binomio Imagen más Texto.

Siempre, la misma fórmula, la del texto acompañado de una talla o dibujo, para que el mensaje permanezca con mayor frescura, para que el recado comunicativo adquiera mayor vigor y permanencia. Y así siguió presentándose este tipo de misivas cuyos autores deseaban mayor perdurabilidad del mensaje que estaban dejando para sus congéneres.

Volvemos a encontrar el mismo formato infográfico bI+T a lo largo de la oscura Edad media. Los volúmenes anteriores al tipo movible de Gutenberg (que no móvil), realizados en la primera imprenta, que fue la xilografía (que no la prensa tipográfica de Gutenberg), anterior al magnífico tiempo auroral de Maguncia, dejaban la prevalencia de la obra gráfica frente al texto. Era la era de la prevalencia de la grafía sobre la materia textual, un bI+T, por una razón lógica y sencilla, la dificultad para grabar unidades del alfabeto, frente a la relativa comodidad de verter el mensaje al modo gráfico, pero complementado con las palabras adecuadas.

Siempre presente en la historia

La infografía, de la manera que estamos viendo, ha estado siempre presente en la historia de los avances de la comunicación impresa, que primero fue solamente dibujo solitario en las cavernas, aún sin la categoría de infografía.

Cuando apareció la prensa, la infografía tenía que asomar por algún lado, porque el binomio I+T o bI+T es fácilmente entendible por cualquier lector normal y siempre el periodista, de hoy y de ayer, si ha tenido una cosa muy clara es que su impreso ha de llegar al mayor número posible de lectores. No obstante, recientes investigaciones prácticas nos han demostrado que en ocasiones una infografía aparentemente bien hecha puede nos ser entendida por el 100 por 100 de los lectores, incapaz una minoría en ocasiones de enriquecer el mensaje que está captando desde la infografía, sobre todo si ésta es muy compleja. Este apartado abre algunos interrogantes sobre el universo infográfico, que tendrá que ser estudiado con más tranquilidad y cuyo momento de exposición y comentario no es éste. Por lo anteriormente dicho, el periódico se ha ido haciendo más visual, hasta prevalecer la actual tendencia universal de su arrevistamiento, de parecerse lo más posible a una revista de salida diaria, con todas las armas visuales empleadas en publicaciones típicas de aparición semanal, desde la gran profusión de fotos al color y un diseño más ligero con menos proporciones muy extensas de texto.

Antes de la fotografía, cuando no había mejor posibilidad de insertar imágenes fijas en las planas de los viejos periódicos, en tiempos de crisis siempre surgía un artista que explicitaba con imagen lo que era difícil de explicar con texto corrido sólo, y ya eso era infografía, si a la figura le añadía un texto complementario. Hasta surgir un bI+T. De ese modo, encontramos auténticos infos que nos enseñan episodios de la guerra de secesión norteamericana, grabados sobre planchas de madera al estilo xilográfico, grabados a mano, y volvemos a encontrar este tipo de labores -el binomio Texto + Imagen- con motivo del hundimiento del Maine en aguas de La Habana en febrero de 1898. Así ha ido sucediendo, más modernamente, incluso, con la presencia de la imagen fotográfica en las páginas del impreso informativo por antonomasia, porque a veces el info se va a transformar en el mejor aliado de la fotografía, en dos casos. A saber: cuando la foto no llega a la redacción, con lo cual no hay foto posible, o cuando la foto, por muy elemento analógico que sea, nada nos dice o añade, porque seamos incapaces de interpretar lo que en ella vemos. Es el caso de imágenes microscópicas o espaciales, sobre todo.

Que nadie crea que la infografía en prensa es hija de la informática y mucho menos que es producto del ordenador Macintosh, de Apple, lanzado al mercado en diciembre de 1984 - enero de 1985. Antes de esa fecha encontramos infográficos en diarios y revistas, españoles y de otros países. Sólo es cuestión de iniciar la pesquisa. Sin ir más lejos, a finales de los años 50 aparecía en las páginas del semanario Blanco y Negro, de Prensa Española, editora de ABC, magníficas infografías de tipo científico y técnico en los artículos de la sección de ciencia y técnica firmados por Emilio Novoa, ya fallecido. Este profesor ilustraba y enriquecía comunicativa y visualmente sus trabajos de periodismo científico con auténticas infografías y mapas infográficos -según los casos-, siempre producto de la cultura visual de su autor en maridaje con la necesidad de explicar con mayor sencillez algún aspecto informativo tratado en sus textos. La personal cultura visual es baza fundamental para el establecimiento y desarrollo de las labores infográficas.

Más adelante, en 1984, por citar otro valioso ejemplo, encontramos la más variada infografía, muchas veces en colores planos, suaves y pastel, en las páginas del semanario Cambio 16, de Madrid. Con la firma de Arturo Juez, entre otros grafistas, hayamos labores infográficas que nada tienen que envidiar a otras más actuales hechas en ordenador, elaboradas con el apoyo de Adobe Illustrator o Aldus FreeHand y dispuestas por medio de una filmadora o impresora láser de la resolución más adecuada.

La clave de todo ello está, como adelantamos, en la necesaria cultura visual del periodista, reportero o redactor jefe, para acabar de apoyar este nuevo género informativo periodístico. También es cierto que la dinámica informativa podrá animar más o menos para presentar la noticia adobada con el formato infográfico. Fue el caso del diario The Times, cuando el 7 de abril de 1806 informó en su primera página del asesinato del señor Blight en su domicilio junto al río Támesis y presentó un plano de la casa con el recorrido que el asesino había realizado en su interior, donde se escondía hasta el momento de perpetrar el crimen.

Hace 20 años, cuando preparamos un reportaje sobre el siempre en peligro parque nacional de Doñana para la revista Novatecnia (Barcelona, número 2, marzo - abril de 1976), no encontramos mejor formato que el infográfico (aunque todavía no recibía este nombre) para explicar el fenómeno de las dunas móviles y un mapa infográfico para señalar los diferentes lugares del Coto Doñana. El detalle de las dunas móviles era, sin duda, un extremo que los lectores de una gran capital o no habituados y conocedores de la zona de marismas y de la acción del viento sobre el litoral arenoso no podrían acabar entendiendo si se les ofreciera desde un texto largo y difícil de estructurar.

La infografía periodística o impresa (porque ya en Estados Unidos se empieza a aplicar a publicidad en periódicos, con toda la confusión que ello supone), en cualquier caso, está todavía a falta de muchas cosas, como de que la cultura visual media de los profesionales de la información escrita se incremente y se acerque a la media de la cultura o dominio sobre el texto. En todo caso, sus intérpretes -los grafistas y los redactores adiestrados para servir bocetos capaces de ser pasados a infográficos- podrán vanagloriarse o solazarse en el hecho cierto de estar utilizando una muy vieja fórmula humana para comunicar información, cuyo nacimiento se pierde en la noche del tiempo, cuando el humán inició el largo camino de la comunicación al margen de la voz.

 (*) Publicado en 1997 en el libro colectivo

editado por la Universidad Complutense de

Madrid, en homenaje al profesor José Altabella.

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No existe en castellano libro alguno sobre esta materia, lo que da idea de su novedad.

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

De Pablos Coello, José Manuel De Pablos Coello, José Manuel (1998): Siempre ha habido infografía (3). Revista Latina de Comunicación Social, 5. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/
88depablos.htm