Revista Latina de Comunicación Social 23 – noviembre de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2 º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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ÁMBITOS - Revista Andaluza de Comunicación
Número 2 - Año 1999 - Universidad de Sevilla

Investigación de la comunicación en Argentina. Reflexiones sobre la investigación crítica

(9.560 palabras - 21 páginas)

Dra. Paulina Beatriz Emanuelli ©

Profesora de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

pemanue@eco.uncor.edu

 

Este trabajo, a modo de pantallazo, propone una travesía por algunas de las problemáticas y orientaciones en la que se ha desarrollado la investigación comunicacional en Argentina. Poniendo especial énfasis en la investigación desde una perspectiva crítica, se la relaciona con el marco contextual en la que se construye. Incursiona en algunos de los desafíos y limitaciones a los que está sometida en el presente y propone algunas reflexiones al respecto.

Se trata, más que de brindar una sistematización, proporcionar algunos elementos o aportes que ayuden a reflexionar, debatir y aproximarse a objetivos o proyectos que podamos compartir en el campo de la investigación en comunicación.

¿Qué investigamos?

Hablar de investigación en comunicación implica, en principio, hablar del gastado y complejo tema del objeto de estudio de la comunicación. Sin entrar aquí a discusiones epistemológicas que no son el objetivo del presente artículo, existen estudios que demuestran que los medios masivos de comunicación han constituido el objeto de estudio por excelencia en nuestra disciplina.

Esta centralidad de los medios masivos (fundamentalmente prensa, radio y televisión) en los campos académicos está relacionada con distintos factores.

En principio han sido clave su vertiginoso crecimiento -desde finales de la segunda guerra mundial- y el avance de la tecnología en la última década. La incorporación de los medios a la sociedad y la adopción de nuevas tecnologías han contribuido en la producción de transformaciones socioculturales, económicas y políticas que los ubican en un lugar de preeminencia en las sociedades contemporáneas.

Para afianzar esta 'centralidad massmediática', también ha contribuido la importancia otorgada a la comunicación por el desarrollismo. Desde la década del cincuenta y con mayor énfasis en los sesenta se consideró la comunicación como generadora de desarrollo en tanto difundiera educación e innovaciones tecnológicas. Esta conceptualización llevó a una propuesta de expansión de los medios masivos (1) en todo el mundo y especialmente en los países subdesarrollados.

No obstante, la comunicación social y de masas son una realidad integrada por muchos aspectos que se relacionan, involucran y trascienden los medios masivos.

Pensar la comunicación es considerarla como procesos y productos de interacción social en los cuales se inscriben intercambios de sentido que constituyen un entretejido de interacciones (2).

La comunicación que trasciende las fronteras geográficas es el espacio donde se diseñan y definen viejas y nuevas relaciones, marcos y reglas para la interacción entre los sujetos, sus identidades y socialización, sus sistemas de normas y valores.

Estas nuevas prácticas construidas en los espacios mediáticos, pero también más allá, reformulan la vida cotidiana, la cultura, la economía y la política.

La complejidad del objeto es una limitación importante ya que no puede ser reducida a un esquema simple sin correr el riesgo de no abarcarlo. De hecho, la comunicación puede y debe ser abordada por distintas disciplinas, además debe considerar el contexto donde se produce el proceso comunicacional.

Quede claro entonces que hablar de investigaciones de la comunicación nos remite a un conjunto de prácticas sociales, institucionalizadas o no, que buscan generar un conocimiento sobre o relacionado con la comunicación y que se desarrollan inmersas y condicionadas por distintos factores.

La investigación de la comunicación en Argentina

La historia de la investigación en comunicación en Argentina, como en todo el mundo, ha estado y está influida por las diversas condiciones de producción en las que emerge.

Las transformaciones sociales, culturales y políticas, han definido regulaciones y censuras. Los numerosos quiebres institucionales (3) marcaron el trabajo intelectual. En algunos casos, los investigadores que fueron perseguidos (1976) debieron asilarse en otros países. En otros casos más aberrantes fueron asesinados o desaparecidos y sus libros, al igual que los libros que se consideraban peligrosos, fueron quemados.

La inestabilidad en el plano económico, los sucesivos vaivenes y disminuciones en el poder adquisitivo han incidido también en la producción de investigaciones, generando, cada vez más, un desplazamiento y proliferación de investigadores que se integran a la lógica del mercado.

Los aportes o influencias de la evolución y debate en las ciencias sociales (4) y su desarrollo en países más avanzados marcaron el rumbo de numerosos estudios y/o temáticas (5). Especialmente desde Europa y fundamentalmente Estados Unidos se han sentido influencias marcadas en la evolución de la investigación comunicacional argentina y latinoamericana.

Asimismo, el desarrollo local de los medios de comunicación y la adopción de nuevas tecnologías delineó tendencias y marcó los tiempos de esta investigación (5).

Los comienzos en el marco de Latinoamérica

En sus comienzos, desde inicios del siglo y hasta los años cuarenta inclusive, el estudio de la comunicación se manifestaba en forma esporádica y ocasional. Era fruto de un esfuerzo e interés personal y no institucional.

En aquel entonces, las grandes disputas de poder estaban localizadas en Europa y los jóvenes países latinoamericanos, algunos con democracias incipientes, cumplían un papel de proveedores de materia prima y se desenvolvían con relativa independencia.

El medio de comunicación predominante era la prensa. En consecuencia, el gran énfasis se puso en el estudio del periodismo impreso que fue analizado en sus aspectos históricos, ético-jurídicos y literarios. De esta forma se realizaron biografías de periodistas eméritos, reconstrucción de perfil e historia de empresas editoras o se catalogaron periódicos que circulaban en determinada época. A estos estudios de tipo histórico, se agregaron también estudios de crítica literaria y trabajos de interpretación de la legislación que reglamentaba la actuación de la prensa y normaba el comportamiento de los periodistas.

Luego con el impulso y crecimiento de la radio se realizaron algunos estudios de audiencia y propaganda con fines comerciales. Se buscaba la eficacia de la comunicación de manera conductista concibiendo a los individuos como sujetos inactivos fáciles de influir para el consumo.

El panorama comienza a cambiar en la década de los cincuenta y los sesenta con la consolidación de la radio, el cine y una incipiente pero impactante televisión (7). La prensa creció e incorporó las innovaciones tecnológicas que mejoraron su impresión y calidad del papel. La publicidad se consolidó y diversificó cobrando gran relevancia.

Eran los años de postguerra, Estados Unidos victorioso, comenzó su proyecto de expansión hacia Latinoamérica. La gran producción de bienes industriales norteamericanos comenzaban a colocarse en los mercados latinoamericanos. Fue clave en esa época la Alianza para el Progreso (8) que a través de sus propuestas desarrollistas permitió el ingreso de capitales estadounidenses a los países de la región. También influyó la supremacía de Estados Unidos en la UNESCO quien presionó por los programas de difusión de tecnologías de la comunicación hacia los países del sur y hasta propuso-impuso líneas de trabajo en comunicación ligadas a los derechos y deberes de los periodistas.

Así se inicia un sesgo que aún perdura: "... La investigación sobre comunicación en Latinoamérica ha estado, y todavía está, considerablemente dominada por modelos conceptuales foráneos procedentes más que todo de Estados Unidos..." (Merino Utreras: 1985, 30) (9).

De esta actitud expansionista surgen tipos de estudios que tratan de acercar los nuevos productos a la sociedad. Los estudios más significativos de la época fueron los de audiencia y los de opinión pública, los que se sumaron a los anteriormente mencionados.

En este período es importante señalar la acción de CIESPAL (10) que tiene gran proyección en todo el continente. Además de entrenar docentes y periodistas, esta institución puso especial énfasis en la investigación. Se podría decir que CIESPAL atraviesa por dos momentos diferenciados. Uno integrado a las teorías existentes (1959 a 1970) y otro de elaboración propia que significó el mayor período de producción original de la región.

En la primera etapa, la perspectiva de abordaje de la comunicación social fue esencialmente la periodística. Coincidiendo con José Marques de Melo y Javier Esteinou Madrid, podemos caracterizar la investigación de CIESPAL en esta primera etapa como:

"... dos modelos diseminados por CIESPAL ganan amplitud: los estudios de morfología y contenido de la prensa (metodológicamente orientados por el francés Jacques Kayser) y los estudios sobre el comportamiento del público consumidor de los medios de comunicación (metodológicamente inspirados en las técnicas norteamericanas de lectura y de análisis de audiencia)..." (Marques de Melo: 1985, 5).

"... Con apoyo de CIESPAL las teorías organicistas y los métodos cuantitativos con todas sus variantes penetran transparentemente en muchos de los planes de estudio de las escuelas de comunicación. Los esquemas de Laswell, Lazarsfeld y Schramm fueron modelos dominantes que durante más de 10 años se emplearon para comprender la comunicación..." (Esteinou Madrid: 1985, 23).

Ya en mitad de la década de los sesenta se podían vislumbrar tres grandes líneas de estudios algunos de las cuales habían empezado a gestarse en épocas pasadas. Los estudios histórico-jurídicos (académicos tradicionales), los sondeos de opinión y audiencia (comerciales) y los estudios de contenido (morfológicos).

En Argentina, la investigación seguía siendo escasa, y más bien en ámbitos privados. En el ámbito público, había una Escuela de Periodismo y Ciencia de la Información en La Plata y la producción más importante se concentraba en Buenos Aires donde no había escuelas de comunicación, sino carreras como sociología, filosofía y letras. En ese momento, la investigación se concentraba en el Instituto Di Tella, más exactamente en el Centro de Investigaciones Sociales, donde los estudios dominantes sobre teorías de la comunicación y modelos lingüísticos se enrolaban en corrientes estructurales y semióticas (11). Más adelante, comenzaron a crearse numerosas escuelas de Ciencias de la Información y de Periodismo en donde cobraron gran relevancia los modelos teórico metodológicos antes mencionados.

La investigación crítica

Los años setenta encuentran la investigación en comunicación atravesada por dos grandes corrientes: los que aceptan la sociedad como es y que destinan sus trabajos y esfuerzos a sondeos comerciales; dedicándose al perfil de audiencias urbanas, la morfología de los periódicos o a estudios jurídicos e históricos no comprometidos. Eran estudios muy influenciados por la teoría y metodología de la 'mass communication research'. Por otro lado, comienza a emerger una vanguardia crítica, de inspiración frankfurtiana, que marcará la investigación latinoamericana y argentina.

Sin dudas esta vanguardia se encontraba imbuida del espíritu de la época. Recordemos al acontecimiento político más significativo de los aires revolucionarios en Latinoamérica: la revolución cubana de 1959. De allí en más, numerosos movimientos revolucionarios se extendieron en la región.

En la década de los sesenta y en medio de un creciente proceso de industrialización, en Argentina las fuerzas populares se vigorizaron y las movilizaciones adquirieron un carácter multitudinario. La rebelión obrero estudiantil de 1969 llamada "Cordobazo" (12) puso en apuro al régimen militar de J. Carlos Onganía (1966 70) quien debió renunciar. Eran tiempos donde el fortalecimiento del proletariado, los indicios de lucha de clase, acercaban el sueño de la toma del poder por el pueblo.

En tanto en el campo de la comunicación, se producen varios acontecimientos importantes. La llegada al poder de la izquierda o nacionalistas en condiciones de legislar o intervenir en los medios masivos hizo necesario estudiar distintas aspectos para poder generar propuestas de intervención. Del mismo modo, en el campo teórico se produjeron transformaciones importantes.

La llegada de Salvador Allende al gobierno de Chile (13) hizo necesaria una revisión sobre las responsabilidades de los medios de comunicación y la producción de mensajes. En Perú, el gobierno militar de Velazco Alvarado, como parte del Plan Inca (14) puso en evidencia la relación de poder comunicacional con el poder político y económico.

En Brasil, Paulo Freire (15) con sus trabajos en educación popular, deja al descubierto junto a la teoría de la dependencia, la dureza del proceso de dominación social: la verticalidad comunicacional y la ausencia de diálogo que lleva a la exclusión de grandes sectores sociales en todo el continente. Una exclusión que está relacionada a la dominación que sufre el pueblo y permite la expansión de los países capitalistas a instancias del subdesarrollo de países más pobres. Es decir, se concluye que el subdesarrollo en la región, no es más que una consecuencia del desarrollo de los países capitalistas, especialmente Estados Unidos.

El dinamismo político e ideológico imperante en el mundo entero y por ende en América Latina constituyeron el marco y fermento de una vanguardia intelectual de izquierda. La CIESPAL (16) misma realiza una autocrítica sobre su propia evolución y las perspectivas de la investigación en la región produciendo un giro de ciento ochenta grados en sus propuestas. El primer paso fue el reconocimiento de la dependencia teórico-metodológica y la necesidad de realizar búsquedas propias en ese sentido.

Argentina no quedó al margen de todo este movimiento "... En aquella época, fines de los sesenta y principios de los setenta, aparece fuertemente el fenómeno de las comunicaciones y sus problemáticas, la necesidad de analizarlas, de investigarlas pero en el marco de un tiempo tramado en lo político ideológico..." (Nicolás Casullo en Mapa Nocturno: 1996, pág. 22).

El rechazo de los legados funcionalistas norteamericanos predominantes llevó a búsquedas que se orientaron en distintos sentidos. Se contextualizó el problema de la comunicación situándolo en las esferas política y económica.

El enfoque crítico de la comunicación se centró en la relación ideología, poder y comunicación. Cambia el concepto de comunicación y se revisa el papel de los medios masivos en la sociedad. Los medios, dicho en palabras de la época, no son sólo transmisores de cultura o información sino 'aparatos ideológicos del estado' (17) que reproducen la ideología dominante para mantener la dominación y opresión de la clase obrera. En consecuencia, medios y procesos de comunicación comenzaron a ser abordados pensando en permitir la participación -inclusión- de los sectores populares mayoritarios.

Esta necesidad de participación se manifestó en varios espacios. Se organizaron distintas agrupaciones profesionales de periodistas y otros tipos de comunicadores y comunicadores sociales. Éstas estaban orientadas a la promoción y defensa de la participación como elemento esencial del derecho a informar y a estar informados. En el ámbito latinoamericano surgen la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Asociación Internacional de Investigadores en Comunicación (AIERI) y la Federación de Asociaciones de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), entre otras.

Algunos de los estudios más importantes que se realizaron desde esta perspectiva crítica podrían agruparse en las siguientes líneas.

  • Estudios sobre las formaciones discursivas y los mensajes de la cultura de masas considerando sus estructuras de significación. En Argentina, tuvo una fuerte influencia el estructuralismo francés en la figura del investigador belga Armand Mattelart quien residía en Chile (18). Sus trabajos de corte denuncista, apuntaban a analizar semiológicamente los rasgos estructurales del discurso de masas (distintos géneros y sus soportes) en su articulación con la ideología dominante. Cabría mencionar la diferencia de encuadre y enfoque metodológico entre la propuesta de análisis de Armand Mattelart y la de Eliseo Verón. (19) (también semiólogo).

Estos estudios permitieron además del reconocimiento de las huellas del dominador preparar el campo para la creación de una conciencia crítica en la lectura de los mensajes de la 'cultura de masas' (20).

  • Estudios sobre la estructura de poder -nacional y trasnacional- de los medios de comunicación y las estrategias de dominación instrumentadas por los países centrales (fundamentalmente Estados Unidos) con los países periféricos o semiperiféricos. Este tipo de estudios se referían al flujo comunicacional e informacional y la indagación de las innovaciones tecnológicas relacionadas a la comunicación e información como nuevas formas y sistemas de control sobre las sociedades latinoamericanas.

El tema del Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) fue en su momento un intento internacional democratizador que generó importantes investigaciones. Enmarcado dentro de las peticiones de los Estados de Países No Alineados, en Argel (1973), los problemas del desequilibrio informativo ligado a las desigualdades entre los pueblos fueron cobrando importancia en la UNESCO. En la Conferencia General de la UNESCO de 1976 se constituyó la Comisión McBride encargada de indagar sobre estos problemas y orientar soluciones. La Comisión concluye su trabajo con el informe "Un solo mundo, voces múltiples" (21) en 1980, en el que confirma el desequilibrio informacional existente entre norte y sur. Propone entonces como solución de estos desequilibrios la transferencia y capacitación tecnológica con bajo costo, a cargo de los países desarrollados y en beneficio de los subdesarrollados. Al iniciar la implementación del 'Programa Internacional de las Comunicaciones' (PIDC) -creado en la Conferencia de Belgrado- ocurre el violento retiro de Estados Unidos y otros países centrales de la UNESCO (1984). Con este acontecimiento, los fondos de la UNESCO se vieron sensiblemente disminuidos. El 'PIDC' no pudo llevarse adelante sin recursos y el tema se fue diluyendo hasta quedar sólo en el lugar del recuerdo. No obstante, los 'estudios transaccionales', inspirados en esta temática, fueron la base de la que surgió el Instituto Latinoamericano de Estudios Transaccionales (ILET) en 1975 en México. El ILET se dedicaba al estudio de la economía y comunicación y sus trabajos se diseminaron en la región.

Estos estudios aportaron una importante línea de trabajos relacionados con las políticas de comunicación. De esta forma, como reacción y para poner freno a la trasnacionalización, creció la necesidad de formular y evaluar políticas nacionales de comunicación y cultura que promovieran programas de desarrollo acordes con las expectativas de los sectores mayoritarios del pueblo.

  • Estudios inscriptos en la comunicación popular o alternativa. La comunicación alternativa, muy emparentada con la educación popular (acción, reflexión acción), surge como expresión de un proyecto histórico de cambio y plantea un quiebre con el concepto de comunicación lineal y vertical que se venía manejando desde el funcionalismo. Es la comunicación opuesta, alternativa a los autoritarismos políticos, económicos y culturales propios de la racionalidad del modelo capitalista transnacional. El concepto clave de esta comunicación es que los sujetos se intercomunican. Ya no hay emisor y receptor, sino hay sujetos constituidos históricamente que se relacionan en un intercambio que constituye un proceso dialogal donde ambos interactúan, debaten, se forman en conjunto. Es una comunicación horizontal, democrática no autoritaria.

La comunicación alternativa, en tanto proceso componente de un proyecto histórico de cambio, adquiere un carácter educativo que provee a los sujetos intervinientes de herramientas teóricas y prácticas que apoyan la confrontación que lleva al cambio.

La investigación de esta comunicación no es ajena a los supuestos y al proyecto que le da sentido. De esta manera surge la investigación - acción (22) (que algunos autores llaman participante (23) como una práctica de indagación de lo real que apunta a la transformación de la sociedad. Es entendida como un proceso de producción de conocimientos que se desarrolla para satisfacer una necesidad surgida de una práctica social; un proceso colectivo de análisis y explicación de lo real, en el cual se entablan unas relaciones horizontales que posibilitan una síntesis entre las experiencias distintas de los sujetos. De esta forma, la investigación - acción unifica los conceptos "conocer" y "hacer", de tal manera que vincula: investigación, planificación, acción y evaluación en un mismo proceso. Ya no se trata de una actividad de indagación ejercida desde 'afuera' del objeto sino ejercida dentro del objeto mismo. En ella, los sujetos intervinientes se convierten en objeto y a su carácter cognoscitivo, propio de la investigación, se suma una dimensión pedagógica donde todos se forman en conjunto teórica y prácticamente. "... el énfasis está en la producción y apropiación socializada de conocimientos de una realidad concreta y en el propio proceso de aprendizaje de los modos de aprenderla..." (24).

Esta investigación ofrece un verdadero desafío para los investigadores ya que debe utilizar métodos y procedimientos que posean rigor científico y a la vez faciliten la participación de sujetos no adiestrados (la comunidad donde se realiza) en esa tarea. Cabe señalar, que el profundo contacto con los grupos implicados en el problema real marca su limitación: no puede aplicarse a un universo mucho más amplio.

Estos estudios contribuyeron al conocimiento de diversos tipos de innovación y experimentación de nuevas prácticas comunicativas, especialmente con soportes ligeros para los que no es necesaria una gran inversión económica. La investigación - acción se aplicó en el contexto de la comunicación social como forma de captar la información y sus efectos en redes formales que componen determinadas actividades sociales como consumo, trabajo y educación.

En resumen, entre los sesenta y setenta la tríada ideología, poder y comunicación abordados desde una perspectiva semiótica, sociológica pero fundamentalmente política y económica, constituyeron los ámbitos en los que se desarrolló la investigación crítica de la comunicación en Argentina.

Estos estudios quedarían postergados o serían continuados en otros países a causa del golpe de estado conocido como "Proceso de reconstrucción nacional".

Como consecuencia de la devastación producida por el golpe militar de 1976, (25) la investigación crítica en Argentina sufre un deterioro significativo. En la década de los sesenta, el imperio de las ideas modernas pudo enfrentar la dictaduras militares de Juan Carlos Onganía (1966/70), Roberto Levinstong (1970/71) y Alejandro Lanusse (1971/1973) y hasta enriquecer el peronismo de 1973.

Pero aquella euforia general provocada por la movilización de los sectores obreros, sindicales y estudiantiles fue rápidamente aniquilada con la represión más dura (26).

El terror gobernó sobre las instituciones, las personas, las ideas y los sueños. El campo intelectual fue especialmente acosado.

El grueso de intelectuales críticos se exilió en otros países y los que se quedaron se diseminaron lejos de las grandes urbes. Muchos fueron a México, otros países de América Latina, y a Europa, principalmente a España.

En los países latinoamericanos ya había antecedentes de exilios, un gran número de chilenos luego del golpe militar de Augusto Pinochet en 1972 habían iniciado la dolorosa senda.

En los primeros años (1976 - 1980) la supervivencia en el país fue espantosa.

En un ocultamiento total, se vivían las persecuciones y los secuestros. Pero no se hablaba de ellos. Las políticas institucionales (cualquiera de ellas) se orientaban en primera instancia a la 'limpieza ideológica' y desde luego no había segunda instancia alguna. Todo era sospechoso. La persecución y la sospecha se instalaron como herramientas de control coercitivo. Millares de desaparecidos, desolación...

Libros quemados, bibliotecas devastadas se pretendió un imposible: borrar a Karl Marx y su pensamiento de la historia. Aunque ni siquiera fuera su pensamiento, bastaba con que sonara sospechoso. Heriberto Muraro cuenta:

"... El ejército quemó la edición completa del primero de mis libros (27) pero tuvo la gentileza de no quemar a su autor. Alguna vez vi, en una foto publicada por una revista de la Editorial Atlántida, para mi deleite, que en el museo de la subversión de Campo de Mayo se exhibía un fascículo mío sobre los efectos de la comunicación de masas, que había escrito para Centro Editor. En realidad era un refrito de escritos norteamericanos que hablaba de los líderes afectivos y de los líderes instrumentales. Estaba dentro de la más estricta ortodoxia de la communication research, si se quiere..." (Heriberto Muraro, en Mapa Nocturno: 1996, pág. 81).

Las universidades fueron intervenidas, las ciencias sociales y la filosofía fueron especialmente acorraladas. Sus planes de estudios y contenidos fueron manoseados y bastardeados.

El resultado de toda esta represión social, la prohibición de reunirse y tratar determinados temas, provocó un debilitamiento del tejido social, un condicionamiento y control de la interacción social que llevó a un encapsulamiento, repliegue en lo personal, de los individuos. La gente no se reunía, apenas se saludaba y a veces ni siquiera eso.

¿Cómo trabajar o pensar en ese contexto?

Los primeros años de la dictadura fueron para la investigación de total inmovilidad. Se produjo un distanciamiento de la temática, un repliegue en lo personal y familiar. Se buscó generar un espacio que permitiera reconstruir los esquemas de pensamiento y comprensión pues eran estos a los que apuntaban destruir los métodos represivos.

Hacia el final de la dictadura militar (28), desde algunos organismos privados comienzan a reorganizarse espacios de discusión sobre la temática. En Buenos Aires instituciones como CLASCO dirigida en ese momento por Francisco Delich o CEDES dirigida por Oscar Landi, constituyeron espacios de encuentro para varios investigadores del área que estaban en el país.

Con la vuelta a la democracia, y poco a poco, los investigadores que estaban en el exterior comenzaron a volver. Los que estaban en el interior se acercaron a las grandes ciudades.

El encuentro fue muy duro. Se habían vivido experiencias absolutamente distintas. Los que venían de afuera, si bien habían sufrido el desarraigo del exilio y el choque de la adecuación a culturas diferentes, habían seguido con sus trabajos, reflexiones y estudios. No transitaron encarcelamiento, ni persecución, ni siquiera el encapsulamiento o el terror. Los que se habían quedado querían salir de su ostracismo pero no era fácil.

Fantasmas que se reencontraban más allá del dolor. Mundos distintos que comenzaban a consolarse, escucharse, comprenderse... Con evoluciones intelectuales diferentes pero con ganas de volver y seguir creciendo.

La vuelta a la democracia, con la recuperación de la libertad y de las instituciones constitucionales, fue terreno propicio que permitió la reconstrucción y arranque en el campo intelectual. En 1985 se abrió la carrera de comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Nuevos ímpetus y aires renovados comenzaron a soplar en el campo. Los equipos de investigación empezaron a constituirse y a funcionar. Viejos temas postergados ocuparon la centralidad: comunicación educativa (29) y popular, trasnacionalización, y políticas culturales comenzaron a recobrar su auge.

A mediados de los ochenta, con la apertura democrática, la investigación crítica argentina iniciaba su participación en los debates y trabajos con el resto de los países latinoamericanos gracias a los esfuerzos personales de los investigadores y algunas instituciones privadas que los apoyaban.

Sin embargo, nada fue igual que antes. El mundo intelectual argentino había cambiado. Argentina y el mundo se estaban transformando, porque fundamentalmente las ideas estaban cambiando.

El neoliberalismo con fuertes bases neoconservadoras empezaba a instalarse.

El modelo económico que cobraba fuerzas proponía un estado reducido, que con el pretexto de disminuir el déficit fiscal, dejaba el camino de las comunicaciones libre a las empresas multinacionales. De esta manera perdieron sentido las discusiones sobre políticas comunicativas y planificación de la comunicación estatal, pues los medios no pertenecerían más al estado. Se había derrumbado la idea de un estado protector de los intereses públicos por no decir algo que ya sonaba obsoleto 'los intereses de las mayorías desposeídas'. La transnacionalización pasa a ser vista como un estadio anterior, pues comienza a concretarse el proceso de globalización.

Al mismo tiempo se produjo un gran avance de las nuevas tecnologías, que curiosamente están en poder de estas mismos empresas, y que afectó directamente a los capitales nacionales.

En el campo de la televisión argentina es donde puede apreciarse con más claridad estas consideraciones.

En 1989 se inició la privatización de las posesiones del estado en medios de comunicación entre las que se encontraban dos canales de televisión, los que fueron adjudicados a empresas periodísticas nacionales. (30)

Las pequeñas o medianas empresas de televisión por cable, frente a los altos costos de reconversión tecnológica y la difícil competencia con los grandes grupos de Buenos Aires, encuentran más rentable la venta de sus compañías a seguir trabajando en el mercado. De esta manera se siguen consolidando los grupos como MultiCanal, Clarín, VCC, Cablevisión y Telefé y detrás de estos las empresas telefónicas y los capitales extranjeros.

Poco a poco los capitales nacionales comienzan a perder terreno frente a los extranjeros. Dadas la alta rentabilidad de las empresas telefónicas y su capacidad para afrontar la reconversión tecnológica (el 50% de la red telefónica está digitalizada) pueden competir sin problemas con los grupos de multimedia o unirse a ellos (31).

Políticamente, en la década de los ochenta es cuando comienza el principio del fin de la utopía marxista. La desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la creación de la Comunidad de Estados Independientes (32) marca el cierre de un ciclo en la historia humana. Esta crisis del marxismo en general, tuvo en Latinoamérica y en Cuba en especial gran repercusión. Los movimientos de izquierdas, sensiblemente debilitados, se replegaron dejando el terreno libre o con poca resistencia a la política neoliberal (a veces camuflada) que comenzaba a consolidarse.

Esta transformación del marxismo y la consecuente revisión de algunas de sus bases se siente también en el mundo de las ideas. Algunas de sus categorías de análisis consideradas insuficientes a la luz de experiencias concretas, son examinadas. Se adoptan los conceptos de ideología y hegemonía planteado por Antonio Gramsci acercando la dimensión cultural al campo de la comunicación.

De esta forma se comienza a pensar la compleja trama de factores que intervienen en la construcción del consenso especialmente en el campo cultural en donde la comunicación tiene un papel central. En este terreno es donde se construye el consenso en una constante negociación e intercambio de producciones simbólicas.

Es importante señalar aquí la gran influencia de los estudios culturales, que básicamente a finales de los ochenta pero fuertemente en la década del noventa marca los estudios de la región.

Uno de los conceptos claves de esta corriente ha sido el de "cultura" desarrollado por Raymond Williams (1977) como un "sistema total de vida" que se constituye a través de "prácticas" o "actividades significativas". La construcción de un orden social o macro se construye en las prácticas y relaciones microsociales, es decir en la vida cotidiana a través de las actividades e interacción de la vida diaria de los agentes sociales. Se incorpora entonces una concepción materialista de la cultura, que influida por la categoría de "hegemonía" gramsciana (33), se visualiza como el resultado de un conjunto de prácticas y relaciones determinadas por las condiciones materiales de existencia de los agentes sociales. Esta construcción del orden social dominante incluye resistencia y luchas tanto como la subordinación de alternativas. Se determina en función de los distintos modos de distribución social y la hegemonía otorga interconexión a prácticas, valores y sentidos en tanto resoluciones concretas de realidades económicas específicas.

Estamos hablando de un concepto de hegemonía, no como superestructura, sino un proceso dinámico que tiene límites y presiones específicas cambiantes y que se materializa en la misma vida cotidiana.

Volviendo al concepto de "práctica" y "cultura", se puede decir entonces que en las prácticas de significación culturales la comunicación se plantea como "negociación" en una interacción entre el receptor y los productos culturales propuestos. En esa interacción, el receptor acepta, rechaza o transforma los significados disponibles y cobran especial importancia las mediaciones en un sistema social que se materializa en la vida cotidiana.

De este modo, los procesos de comunicación no constituyen un producto para y a partir de los medios masivos sino el conjunto de intercambio e interacción que producen una "cultura viva". Los procesos de comunicación se conciben como una articulación de prácticas de significación en un campo de fuerzas sociales.

La producción cultural de los medios industriales de comunicación se encuentra con un público que también es sujeto productor de cultura en tanto es agente activo en la vida social y en sus condiciones históricas. Para comprender el funcionamiento de los medios de comunicación tiene importancia esencial estudiar las estructuras de la sociedad y la situación histórica concreta. Variando las condiciones históricas de existencia de las fuerzas sociales varían las "negociaciones" en la interacción.

De esta forma se establece la importancia de la vida cotidiana en la construcción de ideología y consenso y se define un rol activo del receptor en el sostenimiento y construcción de la hegemonía.

Otro desplazamiento importante se produce en el campo del estructuralismo. Se pone en tela de juicio el carácter inmanentista de los análisis y en consecuencia conceptos con que se venían manejando los análisis del mensaje y se plantea la necesidad de unir mensaje a contexto. De esta forma las investigaciones se orientan a la búsqueda de aspectos extra e intertextuales de los procesos de significación que acercan el estudio del discurso al contexto y su historia.

Queda claro entonces que desde una perspectiva u otra se establece un renovado interés por la relación de la comunicación y la cultura en la que se produce.

Continuación

 


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Emanuelli, Paulina Beatriz (1999): Investigación de la comunicación en Argentina. Reflexiones sobre la investigación crítica. Revista Latina de Comunicación Social, 23. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999bno/
16paulina.html