Revista Latina de Comunicación Social 14 – febrero de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[Enero de 1999]

El gobierno de Loret y el asesinato del "Charras" ¿Cómo pudo el gobernador controlar la prensa?

(8.670 palabras - 18 páginas)

Lic. Pedro Echeverría V. ©
Antropólogo, profesor de la Universidad Autónoma de Yucatán, UadY (Mérida, Yucatán, México)
viet@linux.mda.com.mx

 

INTRODUCCION

Carlos Loret de Mola gobernó el estado de Yucatán durante el sexenio 1970-1976. Fue seleccionado para ser candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por el presidente Gustavo Díaz Ordaz cuando finalizaba ya su sexenio. Loret de Mola, como gobernador, estuvo más de cinco años bajo la autoridad de quien no lo escogió: el presidente Luis Echeverría Alvarez. Díaz Ordaz y Echeverría Alvarez, durante sus sexenios -a pesar de pertenecer al mismo partido y sistema de dominación- manifestaron políticas y estilos de gobierno radicalmente diferentes. De ahí se originaron las contradicciones y los enfrentamientos que el gobernador tuvo con el presidente Echeverría y su equipo.

El estado de Yucatán -con sus 756.000 habitantes- al iniciarse la década de los setenta, comenzó a vivir la transición entre la caída de una economía que durante un siglo dependió de la producción henequenera, y la búsqueda de otra que garantizara el sustento de ese gran número de pobladores dispersos en los 106 municipios de la entidad. Los casi 70.000 ejidatarios y sus familias radicados en la zona henequenera -dependientes directos del miserable salario semanal (disfrazado de crédito) que les otorgaba el Banco Ejidal- veían cómo semana tras semana se iba reduciendo "la tarea ejidal" que se les asignaba para realizar en los plantíos de henequén.

Al gobernador Loret de Mola -debe reconocerse- le tocó un sexenio difícil. La década de los sesenta, en especial 1968, había sido, en México y el mundo, algo así como un despertar, una campanada para que adolescentes y jóvenes comenzaran a manifestarse contra el autoritarismo gubernamental, social, del hogar, de la iglesia y de la escuela. Después de la brutal represión de 1968 comenzaron a sacudirse muchas estructuras obsoletas en el gobierno, en la fábrica, en la educación, en la familia y en la sociedad en general. El sexenio de Echeverría y de Loret de Mola fue, ineludiblemente, de confrontaciones.

Los medios de comunicación, aunque en un principio se resistieron al cambio -en parte porque el gobierno continuó con el control y en parte porque sus dueños de por sí eran conservadores- tuvieron que abrirse poco a poco. El discurso "tercermundista", "antiimperialista", "nacionalista revolucionario", instrumentado por el presidente Echeverría -aunque un tanto retórico- fue combatido por Televisa, por la radio y la prensa más conservadora. En Yucatán, por el contrario, el gobernador Loret -por su ideología centro-derechista y su oficio de periodista- logró aglutinar a su alrededor a los medios de información.

Con el objetivo de comprender este interesante período gubernamental, entender el estilo personal de gobierno de Loret, recordar la forma vil en que fue asesinado hace 25 años el abogado laboral Efraín Calderón Lara, alias "El Charras", así como dejar claro el comportamiento de los medios de información durante ese lapso de gobierno y extraer algunas conclusiones sobre el período, he elaborado el presente ensayo histórico-crítico. Sobre este asunto han habido muchos comentarios pero se ha escrito muy poco, casi nada; por eso este breve trabajo es un primer esbozo de la problemática.

1. ¿POR QUE LORET FUE EL CANDIDATO DEL PRI?

En 1969, cuando el PRI se propuso seleccionar a su candidato para el gobierno del estado, la situación que se vivía en Yucatán era muy difícil para el partido gobernante pues el gobernador Luis Torres Mesías -que en sus tres primeros años demostró mucha fuerza porque aún contaba con el apoyo de importantes sectores de la población que lo habían visto actuar como presidente municipal de Mérida- se había debilitado enormemente frente al presidente Díaz Ordaz, así como entre algunos grupos priístas que actuaban en la entidad.

Del otro lado el panismo -que durante más de 25 años de vida sólo había logrado en Yucatán una diputación federal- se había fortalecido al conseguir la alcaldía meridana y al propagar que su alcalde, Víctor Correa Rachó, sería el candidato blanquiazul para gobernador. Aunque este partido sólo era fuerte en Mérida, se pensaba que podría ganar la gubernatura en las elecciones de noviembre y para evitarlo el PRI tendría que buscar un candidato priísta adecuado.

Los más cercanos a la candidatura eran los dos senadores (Loret de Mola y Matos Escobedo) y los tres diputados (Manzanilla Scháffer, Bobadilla Peña y Encalada Alonzo); la realidad es que en Loret se conjuntaba todo: era senador, gozaba de la amistad de Díaz Ordaz, era amigo de los empresarios de los periódicos: Diario de Yucatán y Novedades de Yucatán, y tenía mucha coincidencia ideológica con el sector empresarial. Los otros precandidatos eran menos adecuados: Matos Escobedo era un poco viejo y estaba enfermo, Manzanilla muy desarraigado de la entidad, Bobadilla no tenía muchos bonos a su favor, y Cervera, que apenas se iniciaba, de diputado local había llegado a la Liga de Comunidades Agrarias (CNC).

Loret era un periodista muy destacado: había estado, desde 1939, al servicio del Diario de Yucatán; había dirigido un noticiero cinematográfico, así como diarios en Tampico y San Luis Potosí; escribía en la afamada revista "Siempre" y en tres o cuatro periódicos más de provincia. Ese oficio, además de haber sido diputado federal y senador, le proporcionó una gran experiencia y muchos conocimientos. Pero también una vasta confianza en sí mismo, sobreestimación de su persona, así como se había creado cierta fatuidad y autoritarismo.

Su ideología era de centro-derecha, cargándose más hacia esta última posición. Cuando surgió la protesta estudiantil por el asesinato del "Charras", el gobernador, desesperado por las acusaciones en su contra, se expresaba con este lenguaje: Era "un chantaje soez y abyecto...(de) destripados universitarios... barbopelucones drogadictos... y unos cuantos vividores locales (que) convirtieron las escuelas universitarias en centros temporales de vicio y ultraje a muchachas, tabernas con expendio de mariguana y hoteluchos para ratos..." (Loret, 1978, p. 233)

Con esa ideología y expresión el candidato Loret demostraba ser la "cuña del mismo palo" de la derecha yucateca. Fue el elemento necesario para restarle votos al panismo que se había fortalecido entre el empresariado, el clero y demás sectores conservadores. Y dado que el PRI, con su ideología centristas ha podido oscilar y ubicarse donde en cada momento le ha convenido, Loret se convirtió también en la bandera del priísmo más conservador y oportunista. Por eso, valiéndose de ello, pudo derrotar cómodamente al candidato panista Correa Rachó.

2. LORET DE MOLA EN CAMPAÑA Y LAS ELECCIONES

Después de haber sido seleccionado Loret de Mola por el presidente Díaz Ordaz en la ciudad de México, se preparó, como siempre, todo el teatro en Yucatán para que los tres sectores del PRI -el obrero, campesino y popular- prepararan sus convenciones y lo proclamaran "su" candidato." Después de esas reuniones que se realizaron a fines de agosto de 1969, Loret inició un largo recorrido por la mayoría de los municipios de Yucatán prometiendo que "ahora sí todo será distinto".

Entre los puntos de su campaña señaló: 1. Fortalecer las leyes contra el engaño, el abuso, la crueldad, la explotación y la infamia; 2. Integridad del hogar, de la familia y contra las costumbres licenciosas; 3. Enlazar al desarrollo todos los planes regionales del país; 4. Organizar el trabajo en la zona henequenera de una forma enérgica; 5. Interconexión de los sectores productivos que permitan que haya suficiente agua y energía eléctrica; 6. Valorizar al ser humano.

La realidad es que Víctor Correa Rachó, el candidato panista, contaba con el apoyo incondicional del Diario de Yucatán, así como con el de la opinión pública meridana. Para contrarrestar esa presencia del PAN Loret tuvo que valerse de fuertes apoyos de priístas nacionales, del impulso de empresarios de la región y de todo el poder que disponía el gobierno local. No faltaron críticas en el sentido de estar repartiendo dinero y regalos que salían del erario estatal.

Las elecciones se realizaron dándole el triunfo a Loret. En la ciudad de Mérida se desarrollaron protestas por lo que se llamó "un gran fraude electoral", pero en el campo Loret, valiéndose de todos los medios, logró contabilizar a su favor la amplia mayoría de los votos. Por los resultados de los procesos electorales posteriores se puede reafirmar que el PAN sólo ha asegurado los distritos de Mérida y sus alrededores y que el PRI sigue controlando ampliamente el sector rural. Incluso a nivel nacional esa realidad se reconfirma. Empero, en Mérida, el descontento contra "el fraude electoral" de 1969 se hizo patente.

3. LORET AL TOMAR POSESION DEL GOBIERNO

Cinco días antes de tomar posesión, Loret de Mola hizo que el gobernador Torres Mesías enviara al Congreso un "Proyecto de reforma de 16 artículos de la constitución política del estado" para que entrara en vigor el 1 de febrero de 1970, día de la toma de posesión. De inmediato fue aprobado convirtiéndose en el proyecto de la Nueva Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado de Yucatán. En aquella reforma lo más importante fue el cambio de nombre de las secretarías de gobierno que pasaron a ser "direcciones generales" y que los jóvenes serían ciudadanos desde los 18 años de edad y por lo tanto ya podrían votar.

En su discurso de toma de posesión el gobernador Loret de Mola abordó mil un asuntos: su equipo de gobierno, turismo, vegetales, henequén, artesanías, caminos, electrificación, Mérida, pesca, política fiscal y administrativa, higiene y salud, burocracia, industria pecuaria, educación, cultura, justicia, etc, etc. La realidad es que fueron simples esbozos, buenas intenciones y propaganda política. El Diario de Yucatán, aunque un día antes analizó con cifras al gobierno que concluía, en esta ocasión obvió su acostumbrada columna de bienvenida, quizá con la esperanza de que las cosas mejoraran a su favor.

Los principales cargos de su gobierno tuvieron el nombre de "Direcciones generales" y fueron ocupados por los siguientes personajes: Renán Solís Avilés, en la Dirección General de Gobernación; Carlos Capetillo Campos, en la Dirección General de Administración; Raúl Heredia Carrillo, en la Dirección General de Asuntos Jurídicos; Efraín Ceballos Gutiérrez, en la Dirección General de Hacienda; Guido Espadas Cantón, en la Dirección General de Auditoría Fiscal; Leopoldo Castro Gamboa, en Dirección General de Seguridad Pública y Tránsito; Carlos Carrillo Vega, en la Dirección General de Educación.

4. LORET DE MOLA: OBRA MATERIAL Y POLITICA

A los pocos días de haber tomado posesión de la gubernatura, Loret de Mola, para congraciarse con la alta sociedad yucateca, de un golpe acabó con la zona de tolerancia ubicada entonces en la calle 66 sur y, al mismo tiempo inició una campaña de "moralización persiguiendo el vicio". El aplauso de las "buenas familias" meridanas por el golpe asestado contra los "centros de vicio" no se hizo esperar. Sin embargo estos centros no desaparecieron de la ciudad, sólo cambiaron de lugar y se incrementaron al mismo ritmo en que se expandió la miseria económica entre la mayoría de la población.

Una de las medidas que Loret tomó para demostrar su honradez y conquistar a la opinión pública, así como la buena voluntad de los medios de información, fue la publicación de sus informes mensuales. Constitucionalmente él, como todos los gobernadores, sólo tenía la obligación de informar cada año de su gestión, empero Loret lo hacía mensualmente para demostrar "limpieza administrativa" y recuperar la confianza de los sectores políticos que lo acusaban de haber cometido un gran fraude electoral para "arrebatarle" la victoria al panista Correa Rachó.

Otro paso fundamental del loretismo fue la fundación de la Ciudad Industrial Felipe Carrillo Puerto ubicada a la salida de la ciudad de Mérida por la carretera hacia Umán. Fue inaugurada por el presidente Echeverría el 12 de noviembre de 1972 estableciéndose una zona completa de maquiladoras y una docena de industrias, dos de las cuales: una de ropa con 220 trabajadores y la de Albamex, construían ya sus instalaciones. La construcción de este espacio le permitió al gobernador unir y estrechar lazos con un importante sector de la burguesía yucateca.

En su sexto Informe el gobernador Loret señaló que en 1969 había recibido 1.498 kilómetros de carreteras y que en su período se construyeron 2.721 kilómetros que comunicaron a nueve cabeceras municipales con una inversión de 395 millones de pesos. Por cierto Loret de Mola dice en su libro que "se pavimentó 16 kilómetros de la carretera Tahmek a Hocabá" cuando ese tramo apenas tiene siete kilómetros; ¿aumentar las cifras será un "error" común en los informes de los gobernantes?.

En ese mismo documento Loret de Mola asienta que una inversión federal de 103 millones de pesos en Ferrocarriles Unidos del Sureste permitió casi duplicar la carga transportada de 830 mil a un millón seiscientos mil toneladas y aumentar en un 60% el número de pasajeros: de 2.287,000 a 3.356,000. Fue una política de "modernización" ferrocarrilera puesta en práctica por el presidente Echeverría después de imponer en la gerencia general de FFCC al ex líder charro y caciquil Luis Gómez Z. con el fin de destruir el movimiento vallejista ferrocarrilero que comenzaba a recuperarse al salir Demetrio Vallejo de la cárcel después de estar preso más de 11 años.

En cuanto a teléfonos, el gobernador informó que se activaron los trabajos para dar carácter definitivo a las instalaciones telefónicas subterráneas en Mérida. Señaló que entre 1969 y 1975 el número de aparatos de teléfono pasó de 19,960 a 34,705 y el número de líneas aumentó de 7,869 a 21,141.

El gobernador informó que el 92% de los 880,000 habitantes del estado -812,000 personas que viven en 350 localidades- disfrutaban ya de los beneficios de la energía eléctrica, en virtud de una inversión de 500 millones de pesos que permitió tender 1,266 kilómetros de líneas que llevaron la luz en el sexenio a 143,345 vecinos, la mayoría en el área rural pauperizada.

La inversión del gobierno del estado en obras públicas ascendió a 200 millones de pesos. Las participaciones del gobierno del estado a los 106 municipios totalizaron más de 139 millones. Una ampliación de 153 kilómetros a las redes de agua potable elevaron a 60,000 las tomas domiciliarias. Mayor inversión para los servicios en educación.

En febrero de 1972 el presidente Echeverría decretó la extensión de la seguridad social a 57 municipios de la zona henequenera. Los asegurados y derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social en Yucatán sumaron 410,923. En noviembre de ese mismo año se inauguraron 30 clínicas de campo, 10 clínicas-hospitales de campo y 1 hospital de concentración de especialidades "Benito Juárez" en la ciudad de Mérida.

La realidad es que durante el gobierno de Loret de Mola se realizó mucha obra pública en Yucatán y en otras entidades porque el sexenio echeverrista fue de un activismo desenfrenado que buscaba recuperar la imagen pública gubernamental que se había deteriorado durante el sexenio diazordacista. Además Loret de Mola, aprovechando sus relaciones y contactos, logró realizar muy buenas gestiones.

5. LORET Y EL ASESINATO DEL CHARRAS

a) antecedentes

Se ha afirmado y reafirmado que fue el gobernador Loret de Mola quien mandó asesinar al "Charras" (Efraín Calderón Lara). La realidad es que es difícil probar tal aseveración, más hoy que el ex gobernador Loret ha fallecido. Otros hablan de que sólo se trataba de "asustar" al Charras o amenazarlo para que se alejara de los movimientos sindicales, pero que "se les pasó la mano" a los asesinos. Otra versión es que los empresarios de la construcción pagaron mucho dinero para "desaparecerlo". Es obvio que hay que investigar a fondo el hecho: desde indagar si Loret tenía perfil de asesino, si los momentos que vivía lo pudieron llevar a actuar como tal y si los empresarios intervinieron abiertamente.

Que han habido centenares de gobernadores y demás altos funcionarios implicados en asesinatos de miles de trabajadores, es indiscutible; empero este asunto del "Charras" aún no ha sido probado. Lo más que puede decirse es que el gobernador y nadie más fue responsable de todo lo sucedido en su sexenio, de que su ideología reaccionaria lo hacía enemigo de las luchas de los trabajadores y de que sus enemigos: Cervera Pacheco, Sansores Pérez, Gómez Villanueva, Gutiérrez Ruiz, Echeverría Alvarez, etc, le provocaban la ira y le turbaban la razón.

Al asesinato del Charras le antecede un fuerte enfrentamiento entre el gobernador y el cerverismo. Víctor Cervera Pacheco había subido a la presidencia municipal de Mérida en enero de 1971 y, desde entonces, había tenido serios enfrentamientos con el gobernador Loret. Los sucesos se inician a principios de 1973 cuando Cervera, para ser candidato a una diputación federal, dejó como interino en la alcaldía de Mérida a su amigo incondicional Wilbert Chi Góngora quien llevó, o permitió, el agudizamiento de los enfrentamientos con el gobernador hasta llegar a la violencia y a que el mismo Chi fuera desconocido por el congreso del estado.

Los priístas cerveristas -aprovechando algunas luchas sindicales que comenzaban a desarrollarse en Yucatán, coordinadas por el abogado Calderón Lara y el Frente Sindical Jacinto Canek, buscaban fortalecerse contra el gobierno de Loret; sin embargo el deslinde era claro: los cerveristas luchaban para derrocar a Loret (así como el PAN lucha hoy contra Cervera); el Frente, por el contrario, batallaba por la formación de sindicatos democráticos e independientes y por los derechos de los trabajadores.

La realidad es que las luchas obreras en México abarcaron casi toda la década de los setenta, y en cuanto al sexenio de Luis Echeverría se ha dicho que las relaciones entre la burocracia sindical y el estado mostraron dos etapas perfectamente diferenciadas: la primera que va de 1971 hasta 1973, que se caracteriza por una pugna más o menos intensa entre el presidente y los charros, y la segunda que abarcó de 1973 a 1976 que quedó marcada por la adopción pública de un acuerdo político entre los hasta entonces contendientes. (Ver revista Punto Crítico)

Una de las principales luchas que dieron inicio a la década fue la de los electricistas agrupados en el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM) encabezada por Rafael Galván. Se inició a raíz del conflicto por la titularidad de su contrato colectivo. En aquella época se presentaron también movimientos por la independencia sindical en otros sectores, respondiendo probablemente en forma tardía al sacudimiento provocado por el movimiento estudiantil de 1968, y motivados por el proceso inflacionario que significó el deterioro de los salarios reales.

La coincidencia de esas dos circunstancias permitió al STERM jugar un papel importante como líder nacional de este movimiento sindical independiente. Sin embargo su objetivo fundamental no era el de conservar esta "independencia"; al contrario, desde la nacionalización de la industria, su tesis había sido la de luchar por la creación de un solo sindicato nacional que agrupara a todos los trabajadores, lo cual fortalecería al movimiento obrero. Este movimiento concluyó en un acuerdo de "alto nivel" al crearse en 1973 el SUTERM con Pérez Ríos a la cabeza y con Rodríguez Alcaine años después.

En los seis años las demandas dominantes en los conflictos laborales fueron de tipo salarial (aumentos, prestaciones, reparto de utilidades), pero también fueron constantes las demandas por problemas de empleo (planta para los eventuales, reinstalación de despedidos) y por el empeoramiento de las condiciones de trabajo (firma de contrato colectivo, violaciones al mismo y aumentos en las cargas de trabajo); en esa misma dirección, hubo conflictos de gran envergadura solicitando el registro de la organización sindical, peleando la titularidad del contrato y en defensa del manejo democrático de la vida sindical.

Hubo numerosas huelgas en textiles: Hilos Cadena, Medalla de Oro, Celanese Mexicana, etc.; en la industria del calzado: Sandak, Zero, Panam, Duramil; en aparatos eléctricos: General Electric, Kelvinator; en la industria vidriera: Vidrio Plano, Vidriera de Monterrey; en la industria de la construcción: Tula, Up-john, Liga de Soldadores; en la minero-metalúrgica y metales básicos: Cinsa-Cifunsa, Spicer, Fundidora de Monterrey; en la industria automotriz: Volswagen, Nissan, Trailmobile, General Motors y Ford.

Las organizaciones independientes más destacadas eran: el Movimiento Sindical Revolucionario (MSR) encabezado por Rafael Galván; la Unidad Obrera Independiente (UOI) dirigida por Juan Ortega Arenas; el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) identificado con una corriente social-cristiana. Las organizaciones sindicales eran: el Sindicato de Trabajadores Electricistas República Mexicana (encabezado por Galván); el Movimiento Sindical Ferrocarrilero (dirigido por Demetrio Vallejo); el Frente Sindical Independiente (brazo del PCM); el Frente Popular Independiente (de corte maoísta).

b) organizaciones sindicales en Yucatán

Ante una inflación que tendía a crecer -señala el escritor José Agustín- agravada por los aires "izquierdistas" del presidente Echeverría, los obreros en 1971 iniciaron movilizaciones y huelgas que se incrementaron notablemente en 1973 y 1974. Por lo general, se luchaba por mejores condiciones económicas, pero también, cada vez más, por democratizar el aparato corrupto, vertical y muchas veces gansteril del sindicalismo oficial, que, encabezado por el viejo Fidel Velázquez, cada vez más poderoso y lleno de mañas, sólo tendía a empeorar.

En 1971 la Junta de Conciliación y Arbitraje decidió en favor del sindicato de electricistas que dirigía Francisco Pérez Ríos y en contra del STERM de Rafael Galván. A partir de ese momento Galván se alió con el Movimiento Sindical Ferrocarrilero creado por Demetrio Vallejo, y con el nombre de Insurgencia Obrera los dos grupos llevaron a cabo impresionantes marchas en la ciudad de México durante 1972. Estas batallas tuvieron importantes repercusiones en telefonistas, en el SNTE, en petroleros.

De un acuerdo entre estas dos organizaciones de electricistas surgió el Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) encabezado por Pérez Ríos y, al poco tiempo, al morir, quedó en manos de Leonardo Rodríguez Alcaine, hoy máximo jerarca de la CTM. En teléfonos, Francisco Hernández Juárez derrocó de la dirección sindical a Salustio Salgado; en el sindicato de maestros Jongitud Barrios y gente armada expulsó a Carlos Olmos de la dirigencia sindical y entre los petroleros la Quina Hernández Galicia consolidó su enorme poder haciendo negocios sindicales con la empresa Pemex.

En 1968 se fundó en el estado la Federación de Trabajadores de Yucatán (FTY), filial de la Confederación de Trabajadores de México bajo el mando de Fidel Velázquez. A principios de los setenta la FTY y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos(CROC) (filial Yucatán), eran los organismos obreros más fuertes por el apoyo gubernamental que recibían y por la cantidad de sindicatos que corporativamente controlaban.

El Sindicato de Cordeleros de Yucatán, a principios de los setenta, por sus orígenes anarcosindicalistas, seguía siendo el único sindicato independiente. A pesar del duro golpe que recibió del gobierno, de los órganos del trabajo y de la gerencia de Cordemex encabezada por Olea Enríquez, por la gran huelga que realizó en 1968, seguía en pie de lucha y apoyando a los grupos de huelguistas que acudían a él en busca de solidaridad.

Por ello la creación de sindicatos independientes y combativos entre choferes de autobús, gasolineros, zapateros, panaderos, empleados de Conasupo y de la UADY, así como en la rama de la construcción en 1972, 1973, 1974 y 1975, con la asesoría de Calderón Lara y bajo todo el ambiente de lucha que perduró después de su asesinato, fue indudablemente un buen jalón para el desarrollo de la conciencia de los trabajadores yucatecos.

Después de 25 años del asesinato del Charras, mucho se ha perdido porque las políticas gubernamentales y de los empresarios se han fortalecido por la crisis económica permanente. Las autoridades del trabajo, los organismos laborales, las leyes y demás comisiones "obrero-patronales", han amenazado y golpeado a los trabajadores y sus luchas. Las comisiones que fijan salarios mínimos y "topes salariales" han impuesto reglas que nadie ha podido romper. En este campo no ha habido fascismo declarado, pero sí se ha vivido un régimen de control y represión parecido.

c) Las confesiones del gobernador Loret de Mola

Dos años después de dejar la gubernatura, Loret de Mola publicó su libro "Confesiones de un gobernador". En 12 capítulos reporta los momentos principales del sexenio que gobernó, y en uno de ellos, el número IX, que lo titula "1974: el drama", el gobernador da su versión sobre el asesinato del Charras.

El libro es una denuncia del ex gobernador y periodista contra el presidente Echeverría y varios de sus colaboradores políticos que, según él, interferían para perjudicar la obra de gobierno que realizaba en Yucatán. En ese ensayo de 306 páginas uno puede ver cómo Loret de Mola siempre creyó, posiblemente hasta lo cegó la ira, pensar que Cervera Pacheco, aprovechándose de Sansores Pérez, de Gómez Villanueva y del mismo Echeverría, estaba siempre atento para destruir su gobierno.

Por eso Loret siempre creyó ver detrás del movimiento sindical independiente de 1973-1974 la mano de Cervera Pacheco y de los altos políticos que lo apoyaban. Por ejemplo, en septiembre de 1973, en los días que los choferes de autobuses urbanos exigían el cumplimiento de sus demandas, se registraron en Mérida fuertes disturbios estudiantiles promovidos por los cerveristas en defensa del ayuntamiento de Mérida desconocido por el congreso del estado, llevando a la renuncia del jefe de la policía Leopoldo Castro Gamboa, amigo íntimo del gobernador quien se vio obligado a sustituirlo con un recomendado: el teniente coronel retirado Felipe Gamboa Gamboa.

Según señaló Loret, "la Unión de Camioneros no constituye una empresa emplazable: es una asociación, una cooperativa: Lo peor es que los agitadores hacen cundir entre los choferes la idea de que deben "ordeñar" la caja recaudadora para perjudicar al patrón y "emparejarse". (Pero) los choferes realizan paros el 15 de junio y el 5 de septiembre con resultados desastrosos para el tránsito público. La prensa censura al gobierno... tras el paro de junio logro que los permisionarios se comprometan a firmar contratos con los choferes. Los patrones no cumplen y llega el paro de septiembre y obligo a los patrones a cumplir".

Los socios de la Unión, escribe Loret, siéntense agredidos. El asesor dinámico de los choferes es un joven campechano inscrito en la escuela de jurisprudencia de la Universidad de Yucatán, Efraín Calderón Lara, quien además dirige, incansable, a otras organizaciones, forma grupos independientes y disputa a viejos líderes cetemistas los controles de sindicatos diversos. Es un líder inquieto, inteligente, inmaduro, inexperto y deseoso de aprender y de servir. Fácilmente puede ser aprovechado por mis enemigos políticos para crearme problemas... Su origen campechano y sus relaciones con Cervera Pacheco me preocupan.

Como podrá verse, al gobernador sólo le interesaba el bienestar de la empresa y que los trabajadores no se organizaran en sindicato ni pidieran salarios o condiciones adecuadas de trabajo. Después -continúa Loret- "intervengo para solucionar las huelgas contra las gasolineras en diciembre de 1973". En Mitza, empresa de la industria de construcción, el sindicato independiente pierde el recuento que gana la CTM; en Cusesa, compañía que pavimenta la calles del fraccionamiento "Campestre", la CTM reclama para sí el contrato; sin embargo, asesorados por Calderón, cuarenta y ocho trabajadores realizan un paro "ilegal".

d) El asesinato según escribe Loret

Que su nuevo jefe policíaco le dijo: "Señor gobernador: yo quiero servir a usted y a Yucatán. Esto de "Charras" está insoportable. Creo que ha llegado la hora de ser enérgicos con él". Le contesto: "¡Cuidado con tocar físicamente a "Charras"! (Pero) "al día siguiente... el procurador general de Justicia me informa confidencialmente que hay una denuncia en el sentido de que Calderón Lara fue secuestrado la noche anterior cerca del fraccionamiento "Campestre".

Escribe Loret que ordena que lo comuniquen con el coronel Gamboa para preguntarle dónde está el desaparecido y que no logra dar con él. "Me tiene doce horas en suspenso, mientras los estudiantes bloquean la calle 60 en su esquina con la 57, es decir, frente a las oficinas centrales de la Universidad, en señal de protesta por la desaparición de Calderón Lara.

"A medianoche del 14 me telefonea a mi domicilio, desde Valladolid, el coronel Gamboa:

-La situación es nebulosa -me dice con voz enronquecida-, pero no se preocupe usted. Mañana a primera hora le informaré.

-No me informe; devuelva a "Charras" inmediatamente. Creo que usted lo tiene, ¿no?

-Le ruego me perdone, señor gobernador, unas horas. Estaré con usted en la mañana. Buenas noches, señor.

No acude a primera hora. Llega a palacio a la una de la tarde, muy pálido, y me pide un aparte. Al concluir la audiencia que sostenía penetro al saloncito donde me aguardaba Gamboa y me quedo mirándolo:

-Señor gobernador -dice-: Dios quiere que usted gobierne en paz.

-Pues, por favor, que lo demuestre, porque están bloqueando las calles. ¿Dónde está el "Charras", coronel? ¿Por qué no lo devuelve inmediatamente? ¿Por qué me deja usted sin comunicación tantas horas? ¿Qué pasa?

-El pobre muchacho se les ahogó en la cajuela del carro en que lo llevaban.

-¿Quiénes, coronel? ¿Dónde están?

-Estoy desolado, señor. Es una gran desgracia; pero Dios quiere que usted gobierne en paz.

Según relata Loret, deja Mérida en ascuas bajo la protesta estudiantil en ascenso. Viaja a México pero no encuentra a Moya Palencia, secretario de Gobernación y se dirige al subsecretario Gutiérrez Barrios a quien le relata los hechos. Estima Loret que debe renunciar, pero el subsecretario le dice que no y que espere hablar con Moya quien también, al otro día, le manifestaría su oposición a la renuncia.

El sábado 16 regresó Loret de México y le preguntó al coronel Gamboa: ¿dónde dejaron el cuerpo de Calderón?, ¡Ah! nadie lo encontrará jamás, respondió Gamboa; está en el monte más intrincado de Quintana Roo. Pero el martes 19 el Diario de Yucatán dio la noticia del hallazgo de un cadáver no lejos de la población de Carrillo Puerto. El perito Ernesto Abreu le dijo a Loret que había un 90% de probabilidades de que el cadáver sea del Charras. LLega el féretro en la madrugada del 20. La autopsia incompleta de los legistas no detecta la herida de bala de calibre 22 que penetró en el rostro y causó la muerte... los médicos de Mérida la descubren. El "Charras" fue muerto de un balazo. No se ahogó en ninguna cajuela.

Mi hipótesis, escribe Loret, consiste en que: Felipe (Gamboa) quiso asustar a "Charras"; espantarlo para que se fuera de Yucatán, y él se atribuye un gran triunfo que lo fortaleciera delante de los patrones amenazados y los líderes obreros irritados contra el joven asesor; e incluso me comprometiera a mí para agradecerle "el gran servicio".

Según Loret, en las confesiones del presunto homicida Francisco Pérez Valdés hechas al criminalista Quirós Cuarón, "el homicida dijo que de la policía lo llamaron y le ofrecieron trabajo comenzando con la detención arbitraria de "Charras", para llevarlo fuera de Yucatán y "asustarlo"; pero el que "asustó" a Pérez Valdés fue "Charras", por lo que aquél, al abandonarlo en el monte, y por temor a ser denunciado, en un arranque de desesperación, le disparó un tiro en la cara, tapándosela para no ver el rostro de la víctima, con una toalla".

Para concluir el capítulo el gobernador Loret de Mola apunta en su libro que "De pronto, se me invitó a una junta a la que asistieron las personas más significativas de Yucatán y me ofrecieron su absoluto apoyo...: las de los máximos dirigentes de la prensa, como mi viejo director, amigo y maestro don Abel Menéndez Romero y su hijo Carlos; y los jefes de la televisión y de "Novedades de Yucatán", caballeros amigos Andrés García Lavín y Jorge Medina Alonzo".

"Las personas de la iniciativa privada de Yucatán que apoyaron al régimen con sus firmas, espontáneamente, y quienes condenaron la campaña anarcolibelista contra el ejecutivo, fueron: Arturo López Alonzo, Alberto Casares Ponce, Jorge Mendoza Blanco, Agustín Canto Peniche, Alberto Gutiérrez Alcalá, Felipe León, Wilberth Carrillo, Omar Díaz y Díaz, Víctor Arjona Barbosa, Fernando Zapata Ambrosio, Joaquín Cámara Monsrreal, Abel Menéndez Romero, Alejandro Domínguez Moreno, Luis López Gamboa, Jorge Medina Alonzo, Hernán Cámara Barbachano, Francisco Rosado de la Espada, Fausto Heredia González, Mario Carrillo Lugo, José León Trejo, Nicolás Toraya, Jorge Seijo Gutiérrez, Armando Casares Ponce, William Rosado Nuñez, Ernesto Novelo Serrano, Alfredo Esquivel Medina y Carlos Casares Baqueiro).

6. ENTREVISTA CON EL DIRIGENTE PEDRO QUIJANO UC, ACOMPAÑANTE DEL "CHARRAS" CUANDO ÉSTE FUE SECUESTRADO

El profesor Pedro Quijano Uc era dirigente del Frente Sindical Independiente. La noche del 13 de febrero de 1974 acompañaba a Efraín Calderón Lara al salir de una reunión, cuando este fue encañonado y sacado brutamente del coche en que viajaban para luego llevarlo por rumbo desconocido. Quijano inmediatamente denunció el secuestro entre sus compañeros y en la policía.

PEV: Pedro ¿cuándo conociste a Efraín y a qué se dedicaba en aquel tiempo?

PQU: Conocí a Efraín quizá en octubre de 1972, cuando organizamos un Frente Cultural Estudiantil para recordar el movimiento de 68, el jueves de Corpus o el asesinato de Jenaro Vázquez que se dio ese año. En aquel Frente participaron activistas de la Normal de Maestros, entre los que figuraban Justo González y yo; el grupo estudiantil del Tecnológico, en el que participaba Fredy Espadas y el grupo de la escuela de Derecho en el que participaba Efraín. Marchamos del edificio central de la UDY hasta el Monumento a la Patria. Efraín casi había concluído sus estudios; sólo tenía pendiente hacer su tesis, no sé si debía alguna asignatura.

PEV: Pedro ¿qué era el Frente Sindical Independiente y cómo surgió?

PQU: Surgió en octubre de 1973 de una gran asamblea en la escuela de Economía, entonces ubicada en la calle 61 entre 66 y 68, en la que participaron trabajadores gasolineros, de la Autamuady, camioneros, zapateros, empleados de Conasupo y trabajadores de Cusesa. Antes, en 1971, habíamos formado el "Frente Cultural Estudiantil Jacinto Canek" con el fin de realizar actos conmemorativos (Vietnam, movimiento del 68), así como editar revistas, volantes. Participaban Justo González, Daniel Caballero, Rolando Pech, yo y algunos más.

PEV: Pedro ¿cómo se inicia la formación de grupos y qué locales se utilizan?

PQU: A partir de aquella manifestación al monumento, de octubre de 1972, comenzamos a realizar reuniones en el local del STERM situado en la calle 61 por 48; nos prestaban local y mimeógrafo, pero nosotros en correspondencia participábamos en las marchas que el STERM convocaba en apoyo a su lucha por la titularidad de su contrato colectivo.

Comenzó a participar Antropología, representada por Castellanos; Química, por Fredy Poot; Medicina, por Fidel Chin y Fernando Gasque, así como la Prepa 1. Sólo más adelante se integró Economía con Róger Pool y Andrés Rubio. Además del local del STERM, comenzamos a utilizar el Museo Cantón y el despacho jurídico del Efraín que se ubicaba en la calle 59 entre 68 y 70.

PEV: Pedro ¿se hizo antes algún trabajo político en Progreso?

PQU: Mira, el Frente Estudiantil Jacinto Canek desarrolló en Progreso una actividad política que llevó a la formación de un Comité Popular en la colonia Francisco I. Madero con la destacada participación de nuestro amigo Pedro Velázquez. Se realizaron marchas, plantones y, con la participación de los pobladores vecinos a la ciénega, se consiguió la introducción del agua potable, así como es establecimiento de un consultorio médico en el que participaron los pasantes: Fernando Gasque, Escalante, Milo Contreras, Fidel Chin, Lorenzo Peraza y otros.

PEV: Pedro ¿qué puedes contar de la formación del sindicato de camioneros?

PQU: Al darse cuenta Efraín de la febril actividad política y sindical del Canek, ofreció su despacho para que se convirtiera en lugar de reuniones y asesorías.

Franklin Alonzo y Beto Sosa contactaron con camioneros encabezados por Justo Pastor Molina y Julio Olalde, que querían organizar su sindicato para poder defenderse del despotismo de la empresa; les ofrecieron la asesoría jurídica de Efraín y las partes se comprometieron a no traicionar.

La Unión de Camioneros de Yucatán, empresa que siempre estuvo al servicio del gobierno, comenzó despidiendo a 7 choferes; los trabajadores respondieron con un paro de 10 minutos, con brigadas, boteos, apoyo estudiantil; después paro de 30 minutos y la empresa no cedía. Se pasó entonces al secuestro de autobuses que en número de cien fueron encerrados en los terrenos de la escuela de Química, de Medicina y en el Tecnológico. Ante la amenaza de represión del gobierno, los camioneros y el pueblo que apoyaba amenazó con quemar las unidades prendiendo antorchas. A fines de mayo se constituyó el Sindicato de camioneros Jacinto Canek en el Teatro STIC (calle 56).

PEV: Pedro, ¿Después de aquel sindicato, cómo vinieron los otros?

PQU: En agosto de 1973 se constituyó el de la Conasupo. Era de cargadores con el importante apoyo de sus mujeres.

En septiembre se organizó el de los zapateros en el que se distinguieron: Gaspar Martín, Julio Castillo, Manuel Basto. La cantante Amparo Ochoa animó las marchas.

En octubre se organizó el Autamuady. Destacaron Luis Carrillo, Angel Loría, José Ordoñez, Lupita de Medicina, Juan Nadal, Luis Várguez. Cantó José de Molina en escuelas y parques.

En noviembre los gasolineros realizaron una huelga y recibieron mucho apoyo de vecinos y clientes. Destacaron las gasolinerías: Lago (ubicada hasta hace unos 10 años en el "remate" del Paseo de Montejo), Miguel Alemán, San Juan, San Fernando y Santa Ana. Su dirigente fue Víctor Novelo.

En noviembre y diciembre las costureras de la fábrica de ropas Romarco, ubicada en la ciudad industrial, recibieron mucho apoyo en su movimiento por la sindicalización que al fin lograron. Destacaron Fausto Tamayo y Juan Santoyo.

En diciembre se desató la lucha de los fileteadores de la congelador Yucalpetén de Progreso.

En enero de 1974 se creó con 80 obreros el sindicato de Mitza que recibió mucha solidaridad, aunque también los empresarios recibieron el apoyo de golpeadores de la CTM.

PEV: Pedro ¿Qué pasó la noche del secuestro y cómo fue éste?

PQU: El 13 de febrero de 1974 terminamos una reunión a las 11 de la noche en el despacho del Charras. En aquella reunión el Charras nos dijo que había recibido muchas amenazas de muerte; que le habían avisado que le querían hacer una "batida", es decir, que lo querían cazar como a los venados; que no había tenido tiempo para elaborar su tesis; incluso planteó su retiro por algunos meses para ver a su novia y llevar una vida normal. Dijo que ya hay sindicatos y que sólo había que atenderlos.

Rafael González Sulub, Celso Chim y yo nos metimos al coche de Efraín y nos fuimos al banco de piedra de la colonia Bojórquez y de allí Rafael y yo continuamos con Efraín al Campestre para hacer una reunión. Se agregaría Alvaro Aguilar, secretario general de la Conasupo. En el trayecto se nos emparejó y cerró un vehículo, encañonó con una pistola al Charras, lo obligó a bajar y lo metió a empujones al coche de los secuestradores.

Yo y Rafael, sin llaves del coche y sin saber manejar, nos separamos para correr a avisar a la gente. Yo recibí un aventón de moto hasta Itzimná y de allí un autobús del sindicato me llevó hasta el despacho desde donde le hablé a la policía, no sin antes avisar a varios compañeros.

PEV: Pedro ¿qué sucedió después de la denuncia?

PQU: Vinieron las movilizaciones que ya muchos conocen y que sin duda contribuyeron a desarrollar la conciencia ciudadana.

PEV: Pedro, última pregunta: ¿qué quedó de aquellos sindicatos?

PQU: Conasupo, zapateros, Romarco, fileteadores, Mitza, Cusesa, plásticos, desfibradores NADA; sólo existen Autamuady, gasolineros y panaderos. El estado les partió su moder. ¿Qué más se podría esperar de estos gobiernos?.

El movimiento llega a su fin

El 18 de febrero se hizo pública la noticia del asesinato y el movimiento estudiantil se convirtió en popular. Todos los sectores colaboraban; unos con dinero, otros regalando comida, papel, etc. Jugó un papel destacado el presidente de la FEU: Fidel Rodríguez; también el de la FEY: Carlos Briseño.

El 20 se realizó el sepelio popular con la participación de 15 mil personas. Suena la banda de guerra de la UAdY y participan decenas de autobuses. Se declara un boicot al carnaval y es en ese día cuando comienzan a actuar los grupos paramilitares llamados "los Xkáues" que no fueron más que bandas de golpeadores dotados de armas de fuego, garrotes, aparatos de radio.

El 14 de marzo, después de un mes de huelga, coincidiendo con una manifestación silenciosa de más de mil personas, el gobernador informó que los responsables del asesinato y quienes "traicionaron su confianza" fueron el director de seguridad pública José Felipe Gamboa Gamboa, el subdirector Carlos Manuel Chan y 5 de sus subalternos.

Las demandas del movimiento giraban en torno al esclarecimiento del crimen y el castigo a los culpables, pero surgieron otras como reivindicación popular: contra la carestía de vida, mejores condiciones de trabajo, mayores salarios, sindicalización, mayores créditos, mejoramiento de los servicios públicos, agua potable, etc. En torno a estas demandas surgieron los comités de lucha.

Durante estos meses se forman numerosos grupos de obreros que se vincularon al Frente Sindical. Se hizo contacto con trabajadores de las desfibradoras, panaderos, voceadores, obreros del plástico, trabajadores de la Junta del Agua Potable de Yucatán, enfermeras del Hospital Horán, venteras del mercado. Se organizaron 22 comités de barrio en suburbios y colonias de Mérida en los que predominan mujeres, así como comités de defensa popular, comités ejidales, incluso cooperativas.

El grupo cerverista, descontento con Loret, había apoyado siempre la consigna de forzar la renuncia del gobernador. Se definen tres posiciones: 1. mantener la huelga sin otro objetivo que la caída del gobernador; 2. desenmascarar a los intelectuales de asesinato; y 3. un regreso organizado a clases para consolidar los avances. Ganó esta última posición. El 15 de abril, 60 días después de iniciada la huelga, se realizó un acto de masas en el campo deportivo de la universidad donde se dio por terminado el paro, posteriormente se trasladó la gente a la plaza donde se realizó un mitin.

7. LORET Y LA PRENSA YUCATECA

a) Carta ilustrativa del director del Diario del Sureste

Según Antonio Betancourt, director del Diario del Sureste durante el gobierno de Loret, el gobernador propuso el cierre definitivo de ese periódico oficial en el último año de su sexenio. Para evitarlo, Betancourt elaboró una carta dirigida a Loret de Mola en marzo de 1975 en la que manifestó su posición frente a los tres periódicos entonces existentes. Por la importancia de esta misiva he decidido publicarla íntegramente con el fin de que el lector elabore sus juicios acerca del gobernador y de las tres publicaciones diarias.

Dice: El "Diario del Sureste" es la única trinchera periodística revolucionaria que existe en Yucatán. Es el único periódico que en nuestro estado populariza con amplitud, defiende y comenta positivamente, la política progresista del Sr. presidente de la república y del régimen en general. Una simple hojeada de los periódicos "Novedades de Yucatán" y "Diario de Yucatán", correspondiente al último mes, convencerá a cualquiera de que ambas publicaciones hacen una campaña en contra de las más positivas realizaciones del gobierno nacional. Esta actitud no es nueva ni circunstancial.

Recordemos cómo los Menéndez (del Diario de Yucatán) combatieron a Madero y a Pino Suárez y defendieron a Victoriano Huerta; atacaron a Carranza y al ejército constitucionalista; injuriaron a Alvarado y propiciaron el clima social que hizo posible el asesinato de Carrillo Puerto; trataron de desprestigiar a Obregón y a Calles y de opusieron a la reforma agraria que al fin realizó Cárdenas. Recordamos también que, en el orden internacional, esos mismos periodistas se pronunciaron a favor de los regímenes nazifascistas de Hitler y Mussolini y de Franco y ahora de Pinochet.

Entonces, ¿puede parecer extraño que el "Diario de Yucatán" y el "Novedades de Yucatán" hagan coro en la campaña nacional que se ha desatado para combatir el nuevo impulso dado a la revolución bajo la presidencia de Luis Echeverría?. Claro está que no. El "Diario de Yucatán" representa los intereses del sector más conservador de la iglesia en esta entidad federativa; está al servicio de la ideología de los restos de los terratenientes desposeídos por Cárdenas y de la parte de los capitalistas locales vinculados con el capitalismo yanqui. A mayor abundamiento, es el órgano oficioso del Partido Acción Nacional en Yucatán (PAN).

El "Novedades de Yucatán", por su parte, además de ser una empresa lucrativa, pertenece a un grupo de financieros y especuladores yucatecos, asociados al "Novedades de México". Posee además, prácticamente, la única estación televisora local técnicamente buena, que es usada frecuentemente, para tergiversar la historia de Yucatán y, además, una estación de radio. Estos elementos le han permitido a los propietarios de "Novedades" constituirse en una enorme fuerza de presión sobre todos los sectores sociales locales, incluyendo los políticos...

Frente a la situación pálidamente descrita en Yucatán, solamente el "Diario del Sureste" gallardamente combate, sin caer en la provocación, a pesar de que sus elementos materiales son pobrísimos, en comparación con los que disponen sus enemigos... Desde que el "Diario del Sureste" surgió a la palestra periodística hace más de 43 años, hasta hoy, los Menéndez han hecho la indecible porque desaparezca: prueba de que saben cómo los contrarrestamos. Realizaron gestiones en tal sentido, prometiéndoles a cambio apoyo irrestricto ante todos los gobernantes que se han sucedido después de García Correa. Aún viven para testimoniarlo González Beytia y Mena Palomo. Ni un gobernador, ni Novelo Torres, pero ni siquiera Tomás Marentes, que en buena parte le debió el gobierno a Menéndez, se atrevieron a darle muerte a nuestro periódico...

b) Manifestaciones del Diario de Yucatán

Mi viejo director y amigo de tantos años, el licenciado Abel Menéndez Romero, dijo: "Loret será buen gobernador. Lástima que haya entrado por la puerta chica... sabrá salir por la grande".... "abrieron lealmente y sin interés crematístico sus columnas a mis informaciones, y me ayudaron cada vez más, a medida que les fue convenciendo mi trabajo. Son honorables; y las personas honorables tienen derecho aun a equivocarse, porque si lo hacen es de buena fe. (Ver libro de Loret)

"La "columna" -editorial del Diario de Yucatán del 14 de marzo de 1986- cree que el señor Loret no mandó matar a Efraín Calderón y piensa, por tanto, que la muerte del asesor sindical no debe ser un factor determinante a la hora de hacer el avalúo de la gubernatura. La falta de popularidad del ejecutivo, originada por el fraude electoral y acrecida por su arbitraria destitución del ayuntamiento de Mérida, y la injerencia de pescadores de ríos revueltos dieron a aquel repudiable crimen una dimensión desorbitada.

Al finalizar el gobierno de Loret de Mola el Diario de Yucatán apuntó el 31 de enero de 1976 los siguientes juicios:

- Asumió la gubernatura contra la voluntad manifiesta del pueblo

- Sus errores son atribuibles al viciado sistema político

- Cayó en el halago corruptor a líderes estudiantiles

- Curso extraviado que imprimió a su polémica con el ayuntamiento.

Su laboriosidad, cultura e intachable vida familiar, su interés regional, puso en orden las finanzas públicas estatales que eran un desastre, cuidadosa obra pública, por su habilidad política atrajo cuantiosas inversiones federales, defendió la integridad territorial, tuvo respeto irrestricto a la libertad de prensa, extraordinaria información al pueblo. En resumen, un gobernante como hace muchas décadas no se veía en Yucatán.

Al fallecer el ex gobernador Loret de Mola en un accidente automovilístico el Diario de Yucatán, el 12 de febrero de 1986, apuntó: "Nada ha sabido después que obligue al Diario a una rectificación de las opiniones expresadas en ese editorial de enero de 1976. Por el contrario, se ha afirmado la impresión que entonces preferimos retener: los tres mejores gobernantes de Yucatán en este siglo han sido Olegario Molina Solís, Alvaro Torre Díaz y Carlos Loret de Mola.

c) El diario Novedades de Yucatán

Apunta Loret de Mola en su libro: "De "Novedades de Yucatán" recibí siempre hidalga cooperación, lo mismo que de la TV, uno y otro dirigidos por mi amigo Andrés García Lavín".

La posición de este periódico sobre el secuestro de Efraín Calderón Lara y la movilización estudiantil de esos días, la dio a conocer a los tres días de los acontecimientos en un editorial que tituló: "Camino equivocado". Dice: "Nuevamente estamos pasando por un capítulo de zozobras, de tensión, de preocupación y graves perjuicios a la comunidad por determinaciones un tanto precipitadas que sin darse cuenta, se van deslizando por incalificables caminos.

"El estudiantado decidió por medio de sus dirigentes, expresar su simpatía y adherirse a la preocupación de un núcleo sindical; se manifestó por urgir a las autoridades a la localización de Carderón Lara (alias) Charras que en forma por demás misteriosa y complicada desapareció ante los ojos de dos de sus amigos hace tres días y culpó a una gran organización obrera de los hechos. Aunque el desaparecido es componente de un gremio estudiantil, los antecedentes que se enlazan están totalmente al margen del estudiantado, ya que de acuerdo con señalamientos y pancartas, la desaparición de Calderón se originaba por sus actividades de asesor sindical en medio de intereses, y eso por ser estudiante ni dentro de las aulas.

"Desde luego que sumarse a su búsqueda, organizarse para investigar, es una forma realista y convincente de ayudar a un componente del gremio estudiantil o a cualquiera, pero lanzarse contra la ciudadanía entorpeciendo el tránsito, llenando de humo axfisiante a decenas de domicilios por espacio de más de 24 horas, ni desalojando los hoteles donde se establecieron impunemente barricadas como si en esa forma se fuera a esclarecer la desaparición de Calderón...

"Jamás hablaremos en términos generales mencionando al estudiantado en situación como la que vivimos. Simplemente porque no se trata del estudiantado, sino de grupos de ese gremio que además permitan la infiltración de conocidos extremistas que sirven intereses muy ajenos a nuestra forma de vida".

8. A MANERA DE CONCLUSION

1. El gobierno de Carlos Loret de Mola, como todos los demás, debe enjuiciarse de acuerdo a los intereses ideológicos y económicos que representó. Dicen que cada quien opina de acuerdo a "como le va en la feria" y, si así fuera seguramente sólo una minoría -la que fue beneficiada- podría decir que fue buen gobierno; a la inmensa mayoría de la población le fue mal.

2. Loret de Mola no fue ni el peor ni el mejor gobernante. Generalmente los gobernadores de los estados de la república tienen un escaso margen para actuar de acuerdo a lo que piensan o a lo que quieren hacer. Dado que el presupuesto es nacional y su reparto se determina en el centro, a los estados les queda poco espacio para determinar.

3. Es mínima la diferencia que puede distinguir a un gobierno de otro. Algunos son muy activos, otros son respetuosos, unos se mueven bien entre algunos sectores, unos confrontan y otros son más dóciles. Son diferencias importantes pero no esenciales en un estado pobre como Yucatán donde el gobierno federal determina las partidas en inversiones y gasto social.

4. El Diario de Yucatán mantuvo en los primeros años del gobierno de Loret de Mola una actitud contemplativa. A partir de 1972, con la irrupción nacional del movimiento obrero, y de 1973 con el surgimiento de algunos sindicatos independientes en Yucatán y la movilización registrada a raíz del asesinato del Charras, buscó respaldar abiertamente al gobernador.

5. El diario Novedades de Yucatán, aunque suele aparentar poco interés por las cosas políticas, la realidad es que siempre apoyó la política loretista, tal como puede verse en su posición a raíz del secuestro del asesor obrero Efraín Calderón. El Diario del Sureste ha sido siempre el órgano oficial del gobierno y ha defendido a éste sin importarle la ideología del gobernante.

BIBLIOGRAFIA Y HEMEROGRAFIA

José Agustín. Tragicomedia Mexicana 2. Planeta. México 1992

Loret de Mola Carlos. Confesiones de un gobernador. Grijalvo. México 1978

Diario de Yucatán (fundado en 1925)

Diario del Sureste (creado en 1931)

Diario Novedades de Yucatán (surgió en 1965)

Revista Punto Crítico (1975, segunda época)

OTROS TRABAJOS DEL AUTOR

Los cordeleros 1933-1983. Ed. SCY-UDY. Yucatán 1984 (segunda edición)

La política en Yucatán en el siglo XX. Maldonado Editores. Yucatán 1985

Educación Pública: México y Yucatán. UADY. Yucatán 1993

La Universidad de Yucatán. Ed. Autogestión. Yucatán 1994

Reseña histórica de las haciendas henequeneras. UADY-ESCALA Colombia 1996

Los ferrocarrileros: un siglo de historia. FAUADY (por editarse)

Varios folletos.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Echeverría V., Pedro (1999): El gobierno de Loret y el asesinato del "Charras" ¿Cómo pudo el gobernador controlar la prensa? - Revista Latina de Comunicación Social, 14. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999c/
132echeve.htm