Revista Latina de Comunicación Social 16 – abril de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[Febrero de 1999]

Las huellas del imperio

Los villanos del cine hollywoodense y la geopolítica norteamericana. El caso de la segunda guerra mundial. PARTE I

Lic. William Ortiz ©

Profesor de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica

e1249@sol.racsa.co.cr

En el presente estudio nos proponemos demostrar cómo la industria hollywoodense, además de ser un negocio espectacular para las exportaciones norteamericanas, ha utilizado su poder económico y su influencia en el espacio de los medios de comunicación de masas, para construir los villanos del drama cinematográfico vinculados directamente a los vaivenes de la geopolítica norteamericana. Pareciera una verdad de perogrullo que la producción cinematográfica esté vinculada directamente a los intereses políticos de los gobiernos norteamericanos, particularmente cuando los conflictos bélicos se convierten en un asunto de interés nacional. Sin embargo, lo que ahora nos llama poderosamente la atención, es que los villanos hollywoodenses vistos desde la perspectiva histórica desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días, han ido cambiando de nacionalidad en estos cincuenta años. En esta investigación, sólo vamos a hacer referencia al tema de la segunda guerra mundial, estableciendo como elemento metodológico el realizar una ubicación histórica de los hechos acaecidos en ese contexto bélico y posteriormente ejemplificar con las secuencias de algunas películas nuestra argumentación teórica. Nos parece pertinente aclarar que las cuatro películas que hemos seleccionado para ilustrar esta temática, fueron producidas después de concluida la guerra. Este trabajo consta de dos partes, la primera parte consiste un marco histórico sobre los principales acontecimientos relativos a la segunda guerra mundial. La segunda parte se refiere al análisis de cuatro películas que permiten dar prueba a la argumentación.

palabras claves: segunda guerra mundial, eje-alianza, cine hollywoodense, historia y cine, industria de la guerra, geopolitica y cine

Introducción

Se han escrito miles de páginas sobre la historia del cine hollywoodense y ello ha permitido la construcción de elementos simbólicos en diferentes generaciones en todo el planeta. Sin embargo, Hollywood ha construido una fachada con relación a la industria del entretenimiento que permite esconder los verdaderos intereses económicos y políticos que subyacen en las decisiones y políticas de producción cinematográficas.

Generalmente, nuestras representaciones mentales relacionadas con la industria del cine hollywoodense están impregnadas con el resplandor de las estrellas que han ocupado y ocupan una cantidad impresionante de espacio en los medios de comunicación de masas. Desde sus mismos orígenes, las estrellas de cine han deslumbrado a un público deseoso de ser cautivado por la extravagancia y el escándalo; sus vidas privadas expuestas ante la vitrina de la opinión pública estimulan constantemente el sentimiento vouyerista, escondido en el inconsciente colectivo y muy bien estimulado por toda una prensa amarillista que le brinda grandes espacios hasta a los mínimos acontecimientos anodinos de la vida familiar de estas luminarias. Para ser más precisos, la chismografía sobre la vida de las estrellas se convirtió además en un excelente negocio para los medios de comunicación colectiva quienes, en general, en medio de las secciones denominadas sobre la farándula, nos cuentan si el fulano y la fulana se tomaron de la manita en una playa escondida, y en medio de aquello, un atrevido paparazzi logró captar la imagen desnuda de quien nos ha acompañado en el último sueño.

Esta circunstancia que todavía la vivimos hoy, permite sacar dentro del espacio de la opinión pública los grandes intereses económicos que marcan la pauta en la producción de la industria del cine en Hollywood y cuyo dinero se mueve en las relaciones comerciales propias de la bolsa de Wall Street y los millonarios banqueros mueven su dinero en la Costa Este de los Estados Unidos. La polémica por el dinero y las grandes inversiones requeridas para la producción cinematográfica son deslumbrantes desde los mismos orígenes del cine. Cuando Chaplin terminó su contrato con los Estudios Keystone, recibió una oferta de los Estudios Essanay, donde le ofrecieron mil doscientos cincuenta dólares por semana y eso ocurrió en el año de 1914. Hoy, la chismografía de la farándula nos cuenta los millones de dólares que recibe una estrella por su trabajo en una película.

En el presente estudio nos proponemos demostrar cómo la industria hollywoodense, además de ser un negocio espectacular para las exportaciones norteamericanas, ha utilizado su poder económico y su influencia en el espacio de los medios de comunicación de masas, para construir los villanos del drama cinematográfico vinculados directamente a los vaivenes de la geopolítica norteamericana. Pareciera una verdad de perogrullo que la producción cinematográfica esté vinculada directamente a los intereses políticos de los gobiernos norteamericanos, particularmente cuando los conflictos bélicos se convierten en un asunto de interés nacional. Sin embargo, lo que ahora nos llama poderosamente la atención es que los villanos hollywoodenses vistos desde la perspectiva histórica desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días han ido cambiando de nacionalidad en estos cincuenta años.

En el período de la segunda guerra mundial, comprendido entre 1939 y 1945, los villanos de Hollywood fueron representados por los países que conformaban el denominado eje -Alemania, Italia y Japón- quienes enfrentaron a las fuerzas de los aliados, representados en su cúpula por Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Soviética.

Al finalizar este conflicto bélico, se inició el proceso histórico llamado guerra fría, que en sus diferentes manifestaciones y denominaciones, abarca el período comprendido desde 1945 hasta 1985. En esta época, el fantasma del anticomunismo se convirtió en bandera patriótica de la llamada cultura occidental (léase norteamericana). Los villanos de Hollywood en este contexto van a cambiar de nacionalidad y todos los países comunistas van a representar a estos personajes. Tal es el caso de los chinos, los rusos y los cubanos -en América Latina-. En general, todos los "barbudos" revolucionarios de la época.

En la década del sesenta, el gobierno norteamericano decide intervenir militarmente en Vietnam y lo que parecía un acontecimiento bélico de corto plazo, se convierte en un dolor de cabeza para los diferentes gobernantes norteamericanos del período comprendido entre 1963 y 1975. La producción cinematográfica hollywoodense no es ajena a esta temática, aunque marca la diferencia en el sentido de que las películas sobre la guerra de Vietnam son muy escasas en el transcurso del conflicto bélico. Su producción es más intensa una vez que este conflicto militar ha concluido Como es de suponer, lo villanos están representados por los vietnamitas.

Como todos sabemos, la guerra de Vietnam representó un gran golpe psicológico y político para la sociedad norteamericana. Particularmente, porque a pesar de los millones y millones de dólares invertidos en esta guerra, los norteamericanos tuvieron que retirarse con el sabor de la derrota. Pero como los habilidosos creadores de Hollywood supieron leer en la opinión pública el dolor que causó este conflicto en la autoestima norteamericana, construyeron un personaje que pudiera ganar en la pantalla lo que no ocurrió en la batalla. El personaje de Rambo, creado en la década de los ochenta, es un ex combatiente de la guerra de Vietnam que reúne todas las características de un héroe, que jamás será derrocado. Su éxito en la producción cinematográfica es tan grande, que permite que se hagan varias versiones con el mismo tema.

Desde finales de la década de los sesenta, cuando se da el conflicto entre los árabes y los israelíes en la conocida guerra de los seis días, hasta la actualidad el conflicto del Medio Oriente ha ocupado un espacio en la agenda de la opinión pública internacional.

Como es sabido, esta zona geográfica de Asia es de vital importancia en las decisiones de la geopolítica norteamericana. Un tema complejo y difícil que aún persiste en nuestros días y sin una solución a la vista. Para efectos de nuestro estudio, los villanos en la producción hollywoodense están representados por los árabes, que ante los ojos de la cultura occidental se nos presentan como un solo grupo étnico.

El derrumbamiento de la Unión Soviética en 1985 y el inicio de la política de la Perestroika que alcanza su punto máximo con la caída del muro de Berlín en 1989, ha esfumado transitoriamente el fantasma del anticomunismo. De repente, los agentes de la CIA se quedaron sin enemigos de la magnitud de la extinta Unión Soviética, por consiguiente, volvieron sus ojos a una de las calamidades de este siglo; nos referimos al complejo y difícil tema del narcotráfico. Desde la década de los ochenta, algunos de los personajes de los villanos del cine y la televisión hollywoodense han estado representados por los narcotraficantes, y como lamentablemente algunos países latinoamericanos son grandes productores de cocaína, el tema se ha extendido en nuestro continente. En más de una ocasión estos delincuentes han ido a vacacionar y a invertir en otros países latinoamericanos, donde hasta Costa Rica ha aparecido como referencia en este tipo de películas. Éste es un tema de difícil estudio por los nexos secretos entre la CIA, los agentes de la DEA, los intereses políticos norteamericanos, las guerrillas y su vínculo con los narcotraficantes y en general por el carácter ilícito que caracterizan estas relaciones. Sin embargo, no podemos pasar por alto que en una película como "Caracortada", el personaje del narcotraficante es un cubano que triunfa en los Estados Unidos como narcotraficante y es protegido por algunos sectores de la clase política.

En esta investigación, sólo vamos a hacer referencia al tema de la segunda guerra mundial, estableciendo como elemento metodológico el realizar una ubicación histórica de los hechos acaecidos en ese contexto bélico y posteriormente ejemplificar con las secuencias de algunas películas nuestra argumentación teórica. Nos parece pertinente aclarar que las cuatro películas que hemos seleccionado para ilustrar esta temática fueron producidas después de concluida la guerra.

Finalmente, antes de entrar en materia, debemos tener presente desde la perspectiva metodológica, que en la obra audiovisual convergen dos momentos históricos. Por una parte, están los contenidos temáticos y la recreación histórica propia de la película, y, por otro, las condiciones socioculturales que hacen posible la creación de una obra en una determinada época. Este cine de entretenimiento cuya publicidad nos presente una cara inofensiva y gratificante para nuestra angustia existencial nos va a narrar también las angustias, frustraciones, anhelos, necesidades y valores de la sociedad norteamericana en la época en la cual surge la película.

A. Marco histórico

"La plática con el poeta tuvo lugar durante el verano que precedió a la guerra. Un año después se desencadenó ésta y robó al mundo todas sus bellezas. No sólo aniquiló el primor de los paisajes que recorrió y las obras de arte que rozó en su camino, sino que también quebró nuestro orgullo por los progresos logrados en la cultura, nuestro respeto ante tantos pensadores y artistas, las esperanzas que habíamos puesto en una superación definitiva de las diferencias que separan a pueblos y razas entre sí. La guerra enlodó nuestra excelsa ecuanimidad científica, mostró en cruda desnudez nuestra vida instintiva, desencadenó los espíritus malignos que moran en nosotros y que suponíamos domeñados definitivamente por nuestros impulsos más nobles, gracias a una educación multisecular. Cerró de nuevo el ámbito de nuestra patria y volvió a tornar lejano y vasto el mundo restante. Nos quitó tanto de lo que amábamos y nos mostró la caducidad de mucho que creíamos estable." (1).S. Freud, 1915

Como podemos notar en las palabras de Freud, con la primera guerra mundial, un manto enorme oscureció el cielo de una parte del planeta, y los grandes pilares de la cultura, fueron derribados por la obnubilación de la conciencia. Cuando concluyó esta guerra, quedaron profundas heridas en el corazón de la humanidad; y a pesar de su crueldad quedó en el inconsciente colectivo una gran hostilidad que va a explotar varias décadas después.

No le bastó a los gobernantes de la primera mitad de este siglo los toneles de sangre derramada por la hermosa campiña del planeta. La angustia y el horror de la guerra entró nuevamente por la puerta de nuestra "civilización". No soy quién ni este trabajo pretende realizar un análisis exhaustivo de este acontecimiento bélico. Sin embargo, por razones metodológicas y por la escasa perspectiva académica que nuestra educación ofrece a las actuales generaciones, nos vamos a permitir reseñar algunos de los acontecimientos más relevantes, en función de nuestro objetivo central.

Lo haremos también con el propósito de brindar una información que permita enriquecer el nivel de significación sobre las secuencias cinematográficas a las que haremos referencia.

Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, los ciudadanos que hemos tenido la oportunidad de alcanzar algún grado de escolaridad tenemos cierto nivel de opinión acerca de los hechos acaecidos en este conflicto bélico. Nuestras representaciones mentales acerca de los fascistas y los nazis están inclinadas hacia el lado negativo. Tenemos una construcción mental que opera como un resultado.

Recordemos a continuación los hechos más sobresalientes de esta página negra de la historia de la humanidad.

Cuando pensamos en la segunda guerra mundial, por asociación psicológica, inmediatamente nos llega la imagen de Hitler. Héroe, todavía de una minoría, que aún suspira sus delirios de grandeza.

Desde el punto de vista político, Hitler consolida su posición en la estructura de poder alemana, en una coyuntura socio-histórica que le permite involucrar en el proyecto a las grandes masas alemanas. Las características del pensamiento político nazi se expresan, en primer lugar, en su concepción acerca del estado. El mismo es conceptualizado desde una perspectiva totalitaria, teniendo como eje central la unificación de la comunidad nacional, la cual se fundamenta no en el estado, sino en la raza. "Por este hecho, la voluntad de exclusión es mucho mayor, ya que se trata de conseguir al mismo tiempo, en el futuro, una raza pura de todo germen de decadencia y de eliminar los elementos impuros que podían comprometer la integridad de la sangre alemana, primeramente los judíos, raza negativa por excelencia para el nazismo. Como tal, la política racial es el centro del totalitarismo nazi." (2).

Para alcanzar este objetivo, es necesaria la combinación de dos factores que se nutren mutuamente. Por un lado la presencia de un líder carismático, capaz de seducir a las masas y al mismo tiempo representar sus más profundas aspiraciones. Hitler, mediante su capacidad de oratoria, logró alcanzar su objetivo, respaldado por una concepción ideológica que fomentaba el culto de su líder. Además, todo régimen totalitario se caracteriza por ejercer un control sobre las ideas. Tarea que se da en primera instancia en el ámbito de la cultura y la escuela; consolidado por un sistema de propaganda, dirigida por el Dr. Goebbels, quien utiliza la radio, la prensa y el cine. El control de las ideas facilita la cohesión en cuanto a las representaciones mentales de la población, y al mismo tiempo el carisma del líder ejerce una fascinación, que une voluntades para alcanzar las metas propuestas por el líder. "La obsesión de Hitler es la promoción de una raza pura a la que se promete el dominio del mundo, en virtud de su superioridad natural ... el hombre nuevo, para los nazis, es, en efecto, el hombre ... puro, que conviene desarrollar" (3).

El otro elemento necesario para la configuración de un régimen totalitario, es la existencia de un partido único.

He aprendido con tristeza que el icono de la justicia no le hace precisamente justicia al derecho. En ocasiones existe un abismo entre el orden legal y las más puras aspiraciones de justicia. Este hecho histórico así lo confirma. En efecto, entre enero y marzo de 1933, Hitler como canciller del Reich, logra imponer una dictadura legal. El poder legislativo queda en sus manos mediante una alianza entre los nazis y los nacional-alemanes, "...hacen adoptar el acto de habilitación que confiere al gobierno el poder de legislar. También queda precisado que las leyes deban ser redactadas únicamente por Hitler y pueden diferir de la constitución."(4)

Este proceso que se da a partir de marzo de 1933, va derrumbando toda la organización social, política y cultural de Alemania. Se inicia el control sobre la vida institucional, en lo político el partido comunista queda proscrito y los demás partidos disueltos. En el ámbito de la cultura, Goebbels la inaugura con "... una gigantesca quema de libros de autores socialistas, liberales, pacifistas, judíos..."(5).

La educación se ve afectada por este control al anunciar Bernhard Rush, ministro de Ciencia de la Enseñanza y de las Artes, "... su intención de liquidar la escuela como institución de ejercicio intelectual y de convertirla en el canal de difusión de las concepciones nazis"(6).

Para consolidar su poder en la estructura política, Hitler asume, con el beneplácito de los militares, como comandante supremo del ejército, a partir de agosto de 1934. La confluencia del líder carismático, con el partido único, le facilita a los nazis el absoluto control del estado y de la población. La coerción y la persuasión mediante la identificación incrementa los lazos afectivos de la unión nacional. Con este grado de cohesión nacional, Hitler tiene toda la fuerza para impulsar su proyecto político: 1- la superioridad de la raza "legitima" la necesidad de la expansión de sus territorios; 2- los judíos son considerados como el factor degenerativo de la raza, y, como tales, hay que eliminarlos. Esta eliminación se va dando en un proceso gradual. En primer lugar se apela a una marginación social, al prohibirle su participación profesional en la función pública.

Esta primera etapa alcanza su punto culminante en 1935, al promulgarse un ordenamiento jurídico que establecía la "prohibición de bodas y relaciones extraconyugales entre judíos y "arios"(7). A partir de 1937, la hostilidad aumenta, la marginación social es insuficiente y se inicia la dinámica para afectar económicamente a los judíos, mediante la expropiación de sus bienes materiales. Este lamentable proceso va a culminar en el marco del conflicto bélico, al tomar los nazis la decisión, en 1942, de eliminar físicamente a los judíos de Europa. La irracionalidad corre como caballo desbocado por Europa, el genocidio se convierte en prioridad militar para los nazis y convierten su ideología racista, en el espectáculo más macabro que registra la historia de la humanidad, al matar a los judíos en las cámaras de gas. Este asesinato en masa culminará con la muerte de más de cinco millones de judíos europeos.

La posición ideológica imperialista de Alemania, Italia y Japón, fue el motor que impulsó el conflicto bélico de la segunda guerra mundial. Italia gobernada por Mussolini impone la concepción fascista en la sociedad italiana, proceso político que se consolida varios años antes de la guerra. Al igual que en la Alemania nazi, los fascistas le rinden culto a su líder, convirtiéndolo en un personaje casi sobre humano, fenómeno que se inicia a partir de 1926-1927. En el transcurso de la próxima década, los fascistas afianzan su posición de control en la sociedad y logran su papel hegemónico al imponer su concepto de estado todopoderoso. Desde su punto de vista los intereses del estado están por encima de los intereses particulares. En la dinámica socio-histórica que tuvo el régimen fascista encontramos su hito cuando, "A partir de 1936, el Duce emprende, a su vez, una "revolución cultural" destinada a promover un "hombre nuevo", viril, eficaz, disciplinado, imagen moderna de las virtudes romanas antiguas y que convertirá la Italia del siglo XX en una nueva Roma conquistadora y dominante" (8).

Las estructuras de poder en Italia son absorbidas por la era fascista que se inicia en 1922 y, al igual que en Alemania, llega a impregnar todas las actividades de la vida cultural, educativa, artística, profesional, universitaria y por supuesto política. Con el control del ejército, Mussolini entra en la guerra a partir de 1940.

Como toda actividad bélica, la guerra contribuye a endurecer las posiciones, tanto en el orden ideológico como en el militar, circunstancia que contribuye a resquebrajar el poder de Mussolini, particularmente en lo que se refiere al apoyo incondicional de la población.

El desgaste de la guerra, la falta de credibilidad de aquel súper hombre, cuasi dios, promocionado por la propaganda fascista y el desembarco de los norteamericanos en Sicilia, en julio de 1943, son variables que contribuyeron a la caída de Mussolini el 24 de julio de 1943.

La tercera fuerza de este triángulo lo constituyen los japoneses, quienes en esa época –la década anterior a la guerra- presentan la característica de tener una sociedad dual. Por un lado, en las grandes ciudades, la juventud urbana se aleja de las costumbres tradicionales y se acerca a los patrones de conducta de occidente. Por otro lado, la cosmovisión de la gente del campo representa el Japón tradicional de intenso carácter nacionalista y apegado a las estructuras de autoridad tradicionales.

Las condiciones socio-culturales abren el espacio político para que los militares tomen el poder e instalen una férrea dictadura política. Para conservar el estilo, al igual que los nazis y los fascistas, los japoneses ejercen un riguroso control sobre la población y la libre expresión de las ideas. "La escuela y la prensa son objeto de estrecha supervisión, los manuales se refunden conforme a la ideología oficial del régimen. Ésta queda expresada en una guía moral y política (...) esta ideología tradicionalista se acompaña de una voluntad de unanimidad, que tiene como lema: "un corazón, una virtud". Queda condenada toda disidencia y, en 1940, los partidos son suprimidos en beneficio de una formación única."(9).

Nuevamente constatamos cómo la estructura de poder autoritario expresada por intermedio del partido único ejerce un control sobre las diferentes facetas de las relaciones sociales e impone su particular cosmovisión del mundo, generando patrones de conducta uniformes en la cotidianidad de la sociedad.

Japón es el primer país que firma una alianza con la Alemania nazi, en 1936. Este vínculo ideológico tiene como principal objetivo, lanzar una lucha contra el comunismo. En esta cruzada se incorpora Italia a partir de 1937.

Alemania, Italia y Japón constituyen el triángulo ideológico imperialista que desencadenó la segunda guerra mundial y comparten entre sí características similares en su organización política, que permite tipificarlos como estados totalitarios. Profesan además la ideología del anticomunismo, asentados sobre la base de un gran autoritarismo.

En los japoneses, el anticomunismo es menos relevante, porque en esa época, para ellos, la amenaza la constituye occidente. De ahí que no es casualidad, que son los japoneses los responsables de la intervención de Estados Unidos en la guerra, al realizar el famoso ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.

Con este ataque, los japoneses encontraron a los norteamericanos totalmente desprevenidos, logrando para ellos un gran triunfo militar. Sin embargo, pagaron un precio muy alto, por este ridículo que hicieron pasar al ejército norteamericano,"... el fin de la guerra llegó bruscamente, como consecuencia de una revolucionaria innovación técnica: la bomba atómica. La primera de estas armas mortíferas estalló sobre Hiroshima el 6 de agosto, produciendo 100.000 muertes. La segunda arrojada tres días después sobre Nagasaki, provocó la rendición inmediata del Japón. El 2 de setiembre de 1945, la guerra había terminado." (10).

Como es de sobra conocido, las fuerzas aliadas estaban constituidas por Francia e Inglaterra al inicio de la guerra –1939- por la Unión Soviética –a partir de junio de 1941- y los Estados Unidos que ingresan al conflicto a finales de 1941.

Los tres grandes líderes que dirigen esta alianza militar están representados por Winston Churchill –Gran Bretaña- Franklin D. Roosevelt –Estados Unidos- y J. Stalin -URSS-. Por razones ideológicas, Gran Bretaña y los Estados Unidos temían un vínculo más estrecho. Sin embargo, ésta era una alianza cuyo único propósito era derrotar a los alemanes.

No vamos a entrar en los detalles de la narración cronológica de la guerra, no es el objetivo de nuestro estudio. Sin embargo, para concluir este apartado, nos parece pertinente acotar dos aspectos más.

El primero corresponde a un asunto moral y el segundo tiene una significación económica. En primer lugar, nos parece conveniente recordar alguna información estratégica que nos permita aproximarnos a la magnitud de este conflicto bélico.

En la segunda guerra mundial se vieron envueltos un total de 27 países. Entre todas estas naciones aportaron 83.299.367 soldados. Las diferentes batallas que se realizaron durante el período que duró la guerra, arrojaron un total de muertos en combate de 24.381.649 y quedaron heridas 26.570.408 personas. (11).

A estas escalofriantes cifras hay que agregarle los millones de muertos de la población civil En Alemania fueron cinco millones, en Polonia seis millones de muertos y "en la Unión Soviética, finalmente, pese a la falta de estimaciones oficiales, se puede calcular –entre los militares caídos en combate o en los campos de concentración y la población civil– que los muertos no fueron menos de veinte millones." (12). El historiador Pascuali cita en el cuadro N° 3 correspondiente a las víctimas de la segunda guerra mundial, que los soldados soviéticos muertos en combate son 6.115.000 hombres. Después de revisar la información desglosada, se puede inferir fácilmente que el país que aportó el mayor sacrificio humano fue la Unión Soviética.

Generalmente los datos que suministran las estadísticas son muy fríos; además, nos cuesta magnificar y dimensionar en nuestra mente cuando hablamos de millones de seres humanos. Por ejemplo, nosotros como centroamericanos estamos acostumbrados a enfrentarnos a la variable poblacional, desde nuestra óptica de países pequeños. Por esta razón, recurrimos a la comparación, para tener un referente mental que nos permita aproximarnos a la magnitud del horror de la guerra.

La población de Centroamérica en estos momentos (1999) -basada en las estadísticas oficiales- es de aproximadamente treinta millones de habitantes. Sólo los muertos de Alemania, Polonia y la Unión Soviética superan la población actual de Centroamérica. O sea, imaginemos por un momento que un acontecimiento bélico pueda borrar del mapa literalmente a toda la población, desde la frontera norte de Guatemala con México, hasta la frontera sur de Panamá con Colombia.

Los hechos sociales que registra nuestra historia como especie en este planeta, están, en no pocas ocasiones, cargados de una profunda ironía. Mientas en las líneas anteriores constatamos cómo el fantasma de la muerte cobijó dramáticamente a los continentes de Europa, Asia e inclusive a Africa, en el otro lado del Atlántico, en los Estados Unidos, este acontecimiento bélico se convirtió en un gran negocio. Desde el punto de vista estrictamente económico, la guerra le permitió a los norteamericanos reactivar su economía, severamente golpeada por la crisis de 1929. Señalamos esta fecha porque marca un hito y representa la mayor catástrofe económica en la historia del capitalismo. Somos conscientes que los acontecimientos históricos, como hechos sociales que son, constituyen un tejido, un continuar en el devenir del tiempo, entrelazados unos a otros, con la cercanía y la intimidad que caracteriza las relaciones humanas.

La guerra le facilitó a la industria norteamericana su recuperación, en un período muy corto. A manera de ejemplo podemos acotar que "entre 1940 y 1945, Estados Unidos produjo dos millones y medio de camiones, cincuenta y cuatro millones de toneladas de buques de transporte, ocho millones de toneladas de naves de guerra, noventa mil blindados y trescientos mil aviones."(13).

La guerra le da a las relaciones de producción dominantes en la sociedad norteamericana -o sea, a la clase dominante- la coyuntura histórica propicia para amalgamar una relación entre todos los sectores involucrados. Se establece una cadena de producción eficiente, por la urgencia de las circunstancias. La plataforma sobre la que se asienta este sistema de producción se establece de la relación entre las empresas privadas y el Pentágono. Este estrecho vínculo entre lo privado y lo público facilita que la producción industrial establezca un vínculo muy estrecho con la investigación militar. O sea, en aras de la seguridad nacional, la investigación universitaria aportará su cuota al proceso. Las demandas bélicas son el motor del desarrollo continuo de la investigación y de la ciencia aplicada.

Todo este sistema de producción necesitaba de fuertes inversiones, condición necesaria para montar la industria de la guerra, legitimando la estrecha relación entre el sector gubernamental y los empresarios, a los cuales se les entregan grandes fábricas, construidas con el aporte estatal.

Esta gran producción industrial demandó un incremento cualitativo en la mano de obra –por la cantidad de millones de hombres (más de 16 millones fueron al campo de batalla); la fuerza de trabajo fue aportada por mujeres, jóvenes y adolescentes- con la gran ventaja para el industrial de obtener un mayor margen en la plusvalía. También la necesidad de fuertes inversiones, para poder realizar esta acelerada producción propició las condiciones para montar la industria de la guerra, estableciéndose un vínculo muy estrecho entre el sector público y el privado, al cual se le confieran grandes fábricas construidas con el aporte estatal.

En síntesis, el estado participó activamente en las inversiones, puesto que "financió hasta el 75 por ciento de la industria bélica, promovió ingentes programas de investigación; reguló la economía de guerra a través de oficinas especiales y medió en los conflictos sindicales." (14).

Mientras que para Europa y la Unión Soviética la guerra significó, desde el punto de vista económico, un total descalabro, puesto que sus economías quedaron en ruinas; a los Estados Unidos la guerra les permitió salir de su crisis económica. El negocio de la guerra fue tan bueno para los norteamericanos que "En julio de 1944 se reunió en Bretton Woods una de las mayores conferencias monetarias celebradas por los países de Occidente. En ella, además de crearse el Fondo Monetario Internacional y un banco para la reconstrucción, se definió el Gold Exchange Standard (es decir, la convertibilidad del dólar en oro), que fue muy importante para la estabilidad de la economía internacional hasta su abolición en junio de 1971."(15).

El hecho de que la guerra no tocara las puertas del territorio de los Estados Unidos, le permitió a la industria desarrollarse sin contratiempos, coadyuvando a consolidar el desarrollo del capitalismo.

Si bien desde la perspectiva económica la guerra solidificó las bases del desarrollo industrial, y fue exitoso para su bienestar material, la misma actividad –generada por la guerra- introdujo el germen de una profunda contradicción en las relaciones de producción norteamericanas. Este aspecto nos vamos a limitar a señalarlo, puesto que amerita una investigación con mayor profundidad.

La contradicción a la que nos referimos es a la derivada de la consolidación de la industria bélica. No vamos a justificar la guerra bajo ningún punto de vista -pero pongamos esta circunstancia entre paréntesis. Enfoquemos el asunto de esta manera. Para alcanzar la paz, fue necesario desarrollar la industria de la guerra. La situación extraordinaria de la guerra legitima la producción bélica. Pero los industriales que participaron en esta actividad, generaron una riqueza material que surge de un baño de sangre.

Al terminar la guerra, ¿desmantelaron los norteamericanos la industria de la guerra? La guerra sembró la codicia en el corazón del hombre y corrompió a una sociedad al generar unas relaciones de producción fundamentadas en el negocio de la muerte. Esta contradicción será llevada a su máxima expresión, a la industria de la cultura.

En agosto de 1939, Hitler firma un pacto de no agresión con Stalin. La historia consigna que este pacto, Hitler lo firmó por razones tácticas y porque también beneficiaba a la Unión Soviética en ese momento. Sin embargo, no podemos perder de vista que la Alemania nazi también se caracterizaba por una posición claramente anticomunista; tan es así que desde 1936 Hitler promovió el pacto anti-Komintern, en el cual se empiezan a agrupar todas las naciones que consideran a los comunistas como una amenaza. El primer país que suscribe este pacto con Alemania es Japón, en 1936.

Debemos suponer que los ojos de los historiadores, al interpretar el pasado, también tienen los anteojos de su propia cultura y las consideraciones ideológicas del presente. Por esta razón, me parece necesario acotar otro punto de vista que enriquece la dimensión de este hecho histórico. Exactamente el 1 de setiembre de 1939 un corresponsal del Diario Nueva China entrevista a Mao Tsé-Tung y le pregunta: "¿Qué significación tiene el tratado de no agresión soviético-alemán?

Mao responde: El tratado de no agresión soviético-alemán es resultado del crecimiento del poderío socialista de la Unión Soviética y de la perseverancia del gobierno soviético en la política de paz..." (16). En relación al impacto que tiene este pacto para la situación particular de China en ese momento, Mao afirma: "En el Oriente, constituye un golpe para el Japón y una ayuda para China, en la que se ha fortalecido la posición de los partidarios de la resistencia y asestado un golpe a los capituladores."(17).

Nos interesa resaltar la opinión de Mao, no sólo porque expresa el punto de vista de alguien, quien como fuente primaria está viviendo el momento histórico en el cual se realiza el hecho, sino también por el significado y la casualidad histórica del día en que Mao es entrevistado por este corresponsal. Visto desde la perspectiva de Hitler una vez que él en el mes de agosto ha resuelto el problema militar con la Unión Soviética, el mismo día que el corresponsal entrevista a Mao, Hitler decide invadir Polonia. O sea, fueron escasos días entre la firma del pacto de no agresión soviético-alemán y la decisión de Hitler de invadir Polonia. Tal como lo registran los hechos, en este momento se establece el inicio oficial de la guerra, dos días más tarde, con la declaración de Gran Bretaña y Francia.

El éxito militar que tiene Hitler entre 1939 y 1941 y la implantación del nuevo orden nazi que empieza a dominar en Europa, lo lleva a tomar la decisión, que cambió el desarrollo de la guerra y la geopolítica europea, posteriormente. En efecto, "...en 1941, Hitler lanzó una poderosa ofensiva contra la Unión Soviética convencido de que no sería difícil dar cuenta de ella."(18).

El 22 de junio, las tropas alemanas atravesaron la frontera soviética y en los meses posteriores obtuvieron un gran éxito militar. De manera especial, porque tomaron a Stalin totalmente desprevenido y sin la preparación necesaria para enfrentar a los alemanes en su propio territorio. El impacto para Stalin fue tan grande, que, según consigna la historia, hasta una semana después de haber iniciado la invasión los alemanes, Stalin hizo un llamado al pueblo soviético.

Los alemanes alcanzaron tal éxito en esta primera etapa que "a finales de 1941, Moscú y Leningrado estaban sitiadas y los alemanes habían llegado a Crimea."(19).

La fuerza de los pueblos es realmente impredecible, esta primera derrota puso a prueba la capacidad de resistencia del ejército rojo y de manera muy especial al coraje de un pueblo que no se doblegó. Como lo mencionamos anteriormente, la mayor cantidad de muertos en este conflicto bélico fueron de ciudadanos soviéticos.

El ingreso de la Unión Soviética cambió el giro de la guerra; la mística del pueblo, su capacidad militar y el clima –el duro invierno- contribuyeron a la derrota de los alemanes. Después de la victoria de Stalingrado en 1942, el ejército rojo continuó a la ofensiva, hasta llegar a Berlín, desde el Este, conquistando todos los territorios a su paso.

El triángulo representado por Alemania, Italia y Japón se enfrentó a las fuerzas de los aliados dirigidas por las tres grandes potencias: Gran Bretaña, la Unión Soviética y Estados Unidos. "Churchill, Roosevelt y Stalin se encontraron por primera vez en Teherán entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943. La conferencia fue muy importante porque marcó el ingreso de la Unión Soviética al grupo de los grandes en una posición de particular poder. Stalin representaba al país que había detenido a los alemanes en Stalingrado; (...) la URSS alineaba en el frente un ejército de más de cinco millones de hombres que había iniciado una contraofensiva incontenible."(20).

Cuando se vislumbraba el final de la guerra, los tres grandes vuelven a reunirse en la llamada Conferencia de Yalta en Crimea, entre el 4 y el 11 de febrero de 1945. "Aunque no figurase oficialmente en los acuerdos de Yalta, la división de Europa era un hecho. El ejército soviético ocupaba Polonia, Rumanía, Hungría, Bulgaria y Checoslovaquia; tenía fuertes posiciones en Yugoslavia (...) además, ocupaba junto con sus aliados occidentales, parte de Alemania y de Austria." (21).

Notas

  • 1 Freud, Sigmund. Obras Completas. Tomo II. 3° edic. Editorial Biblioteca Nueva, Barcelona, 1973.

  • 2 Berstein, S. Los regímenes políticos del siglo XX. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1996, pág. 118-119.

  • 3 Ibídem, pág. 123.

  • 4 Ibídem, pág. 116.

  • 5 Ibídem.

  • 6 Ibídem, pág. 117.

  • 7 Ibídem, pág. 124.

  • 8 Ibídem.

  • 9 Ibídem, pág. 128.

  • 10 Garraty J. y Gay P. La edad contemporánea. Editorial Bruguera, S.A., Barcelona, 1981, pág. 216.

  • 11 Villani, P. La edad contemporánea, 1914-1945. Editorial Ariel, Barcelona,1997, pág. 192.

  • 12 Ibídem, pág. 205.

  • 13 Ibídem, pág. 189.

  • 14 Ibídem.

  • 15 Villani. Op. Cit. Pág. 119.

  • 16 Mao Tsé-Tung. Obras escogidas de Mao Tsé-Tung. Tomo II. Ediciones Lenguas Extranjeras, Pekín, 1972, pág. 269.

  • 17 Ibídem.

  • 18 Villani. Op. Cit.. Pág. 146.

  • 19 Ibídem, pág. 213.

  • 20 Ibídem, pág. 199.

  • 21 Ibídem, pág. 20

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

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