Revista Latina de Comunicación Social 28 – abril de 2000

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[Enero de 2000]

Información televisiva en Argentina sobre el conflicto bélico en Yugoslavia

(5.422 palabras – 12 páginas)

Lic. Vanesa Giacci ©

Lic. Nadya Varela ©  

Lic. Gastón Rodríguez ©

Lic. Martín Martinic ©

Lic. Daniel González ©

Lic. Alfredo Alfonso ©

Profesores e investigadores. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata (Argentina).

 

La complejidad informativa se expresa con claridad en este fin de siglo. Los procesos políticos atraviesan diversos grados de conflictividad cuyo patrón común es una comunidad informativa diseñada para imponer parámetros culturales. Las intervenciones comunicacionales se justifican y dinamizan a partir de las necesidades del poder comunicacional y económico. La interface mediática permite reconocer actores políticos, estructuras y protagonistas de la información en cada punto del planeta.

El objeto de este estudio es, por un lado, relevar y comparar la información nacional e internacional prevaleciente durante los 78 días de ataques de la OTAN contra Yugoslavia y, a su vez, reflexionar sobre el debate que han establecido diferentes intelectuales del mundo acerca del conflicto y la actual ocupación de la provincia yugoslava de Kosovo.

INTRODUCCION

En el artículo "Voces libres y propaganda oficial", compendiado en la selección de ensayos "Let the People Think", Bertrand Russell dispensa ciertos consejos universales que nos instan a repensar la historia del mundo sin preferencias de carácter geográfico, económico o étnico. Propone que las escuelas primarias enseñen el arte de leer con incredulidad los periódicos.

Profundizará luego esta pedagogía socrática proponiendo un estado que trate de inmunizar a los hombres frente a las arengas parciales y oficialistas que se desprenden durante los conflictos bélicos. Sugiere, por ejemplo, que los alumnos estudien las últimas derrotas de Napoleón siguiendo el relato de los boletines del Moniteur, ostensiblemente triunfales, propone que, una vez estudiada por textos ingleses la guerra con Francia, se reescriba la historia desde la información francesa.

Ahora bien, Borges estudió estas reflexiones de Russell; de hecho, en su libro "Otras inquisiciones" utiliza transiciones teóricas sobre estas ideas. Siempre cuestionándose sobre el rol de los relatos en la construcción de la historia y los hechos que la componen. Son realmente valiosos los avatares literarios a los que somete los acontecimientos, dejando tras ellos una clara definición ontológica: los hechos de la historia son de quien los cuenta.

Junto a este aporte, hay otro que consideramos valioso en el marco de una investigación sobre el rol de los medios durante los conflictos bélicos. El autor observa que los hechos políticos que se vuelven noticiables proceden de especulaciones muy anteriores y que suele mediar largo tiempo entre la gestación de un conflicto y su estallido. Así, la "actualidad candente", que nos exalta o exaspera (y a veces nos mata), no es otra cosa que la reverberación imperfecta de viejas discusiones: la realidad es siempre anacrónica.

Con esto, Borges denuncia una de las más complejas, fundamentales y perversas formas de manipulación que ejercen los medios a la hora de informar sobre los conflictos: la carencia de un desarrollo histórico que nos sitúe el marco en el que se desenvuelven las propuestas políticas, económicas, religiosas y/o étnicas que disputan la supremacía.

Sin embargo, existe cierta preocupación en Borges que lo mantiene desarrollando diversas hipótesis de aproximación durante largo tiempo, tratando de comprender cierta entidad de relatos bélicos y, fundamentalmente, la naturaleza de las percepciones que imponen los juglares acerca del enemigo (aunque parezca un dislate, vale refrescar la definición de juglar: son aquellos actores sociales que, a cambio de una paga, relatan, en forma atractiva, los acontecimientos que involucran al poder político que los contrata). Volviendo a Borges, jamás encuentra en sus ensayos respuestas satisfactorias, y comenta, en su artículo "Dos libros", incluso con alguna sorpresa, que no ha encontrado, en su vasto transitar por infinitos libros, otra cosa que irracional superioridad racial, política o teológica al momento de justificar un bando su enfrentamiento con otro.

Aun cuando el autor aclara no encontrar respuestas a la "Genealogía del racismo", existe un pasaje de sus relatos ficcionales que creemos da cierto margen de comprensión a este fenómeno xenofóbico (en su más amplio sentido) que construyen las hegemonías y sus medios de comunicación.

El musulmán, traductor y filósofo Averroes está elaborando, en la España otomana, la monumental obra que lo justificará ante la gente: la traducción de Aristóteles. Se encuentra, mientras fluye la pluma, con un problema de orden filológico: nadie en el ámbito del Islam sabe o comprende el significado de las palabras tragedia y comedia. Nadie allí supone que sea necesario más que un hablante y el idioma árabe (que es el que utilizan los ángeles) para referir cualquier acontecimiento.

El insomnio y esta nueva forma del miedo que es el extrañamiento lo torturan largamente. Una noche siente frío, sueño y cansancio gastado, entonces, mirándose en un espejo de metal desaparece como fulminado por un fuego. Con él, se esfuman también sus libros, su casa, la Alhambra, España tomada, la Tierra y el cielo.

Luego escribe Borges:

"Reflexioné después sobre el caso de un hombre que se propone un fin que no está vedado a otros hombres, pero sí a él. Sentí que Averroes, queriendo imaginar que es un teatro, no era más absurdo que yo, queriendo imaginar a Averroes. (En el instante que yo dejo de creer en él, Averroes desaparece)".

Quizás con este relato puedan comprenderse en parte dos aspectos centrales que hacen a la naturaleza de la comunicación: la perversa percepción de creer que los conflictos se inician cuando comienzan a ser elaborados como relato y concluyen cuando se decide que terminaron como noticia y la peligrosa dificultad que representa construir un "otro cultural" y tratar comprender sus idiosincrasias sin encorsetarlo en la parcial línea de conductas e ideas que rigen nuestras existencias sociales.

CONTEXTOS

Yugoslavia. Historia vigente de una determinación

El 3 de octubre de 1929, mientras el rey Alejandro ejercía una dictadura temporal de dos años, el país fue bautizado con el nombre de Yugoslavia. Se había hablado de todo antes del nacimiento, menos de lo esencial. ?Qué tipo de comunidad se podía constituir a partir de poblaciones que se reunían tras siglos de separación? Los eslavos, educados por el imperio austrohúngaro, estaban impregnados de federalismo. Para los serbios, marcados por la confrontación con los otomanos, no existía más opción que la del centralismo. Según ellos, para liberarse de la opresión germánica o magiar, los croatas y los eslovenos debían fundirse con Serbia.

Un conflicto permanente

El malentendido inicial provocó un conflicto permanente, y trágico, entre los serbios dominantes y los croatas y, en menor medida, los eslovenos, que se negaban a pasar de Viena, o Budapest, a Belgrado. El 24 de agosto de 1939 se encontró una solución. Los croatas obtenían por fin el derecho a tener un parlamento propio en Zagreb. Algunos días más tarde estallaba la segunda guerra mundial. Al principio, Yugoslavia se mantuvo al margen, pero el regente Pablo, que dirigía el país desde la muerte de Alejandro, firmó un pacto con Alemania el 25 de marzo de 1941. Sin embargo, quedaron algunos monárquicos alzados en armas y resueltos a restaurar la monarquía tras la victoria de los aliados. Encabezados por el general Mihailovic, estos chétniks también querían restablecer la supremacía serbia.

Josip Broz Tito

El enemigo interior de Mihailovic era un resistente que se hacía llamar Tito. Su origen estaba envuelto en tanto misterio que algunos creían que ese curioso nombre en realidad designaba algo así como una sociedad anónima (Tercera Internacional Terrorista Organización). Su padre era croata y su madre eslovena. Durante su juventud había sido cerrajero y sindicalista, y durante la primera guerra mundial había alcanzado el grado de sargento en el ejército austríaco. Se exilió en distintos países, que incluyen a la Argentina, donde trabajó como obrero en el frigorífico Swift de Berisso, participó activamente en la hinchada de Estudiantes de La Plata (equipo al que invitó especialmente a visitar Belgrado en una gira europea cuando ya era el líder de Yugoslavia) y trabajó como operario en la construcción del "tren de las nubes", en Jujuy. Posteriormente, durante su paso por Rusia, se hizo comunista. Fue repatriado, militó y fue encarcelado. Después, en 1937, utilizando el seudónimo de Walter, tomó la dirección del Partido Comunista Yugoslavo (su predecesor había sido liquidado por Stalin). En esa época reclutaba, en nombre de la Internacional, combatientes para la guerra civil española.

Josip Broz era el jefe clandestino del pequeño Partido Comunista perseguido por las autoridades yugoslavas, pero a la vez amenazado por el terror estalinista. Tuvo la suerte, o el olfato histórico, de estar al pie del cañón cuando el ejército nazi arrolló su país. A diferencia del serbio Mihailovic, Tito supo reclutar en toda Yugoslavia a grupos de partisanos y continuó resistiendo. Los británicos, a pesar de que desconfiaban, no sin razón, de sus orientaciones ideológicas, decidieron apoyarle porque, sobre el terreno, era el resistente más eficaz. Sin esperar el fin de las hostilidades, Tito constituyó un embrión de estado.

Tito, que no había esperado al ejército soviético para tomar el poder, era además la oveja negra de los dirigentes de los países en la órbita de la URSS. Apoyaba la insurrección armada de sus camaradas griegos. Tomaba iniciativas sin consultar a Moscú. Tras haber equipado y encuadrado a algunos guerrilleros albaneses, tomó bajo su protección al pequeño país vecino, apoyándose en el líder de la fracción obrera del PC local, Xoxe. Tito, el dirigente más prestigioso para todos los comunistas extranjeros, era al mismo tiempo, para Stalin, el menos controlable de los potentados de Europa oriental.

La doctrina titista

Su "doctrina" puede resumirse en tres términos: autogestión, no alineamiento y descentralización.

Autogestión. Es el sistema inventado para mostrar que los comunistas yugoslavos habían redescubierto el verdadero, el auténtico socialismo, en oposición al socialismo burocrático y administrativo impuesto por Moscú. El concepto de autogestión permitió al régimen rechazar lo más rápidamente posible el modelo estalinista.

No alineamiento. Las potencias occidentales eran las únicas que disponían de los medios capaces de parar a la Unión Soviética. La muerte de Stalin rebajó la presión soviética y el ejército europeo no llegó a crearse. En Bandung se reunieron los jefes de las naciones recientemente emancipadas que se consideraban o decían estar al margen de los bloques. Fue aquí donde Tito encontró su lugar en la escena mundial sin necesidad de vincularse demasiado a las potencias imperialistas. Y el lugar que le correspondía a Tito, un hombre con una ya larga historia, fue muy relevante.

Descentralización. Como marxista-leninista, Tito fue un defensor natural, y hasta el final, del centralismo democrático. Pero, como buen croata-esloveno, también era sensible, sobre todo en el terreno de la organización del estado, a las ventajas del federalismo.

La segunda Yugoslavia

La segunda Yugoslavia -la Yugoslavia titista- fue una federación, con seis repúblicas y dos regiones autónomas en el interior de la más importante de esas repúblicas, Serbia, y con un estado en vías de extinción. Después de su muerte, se le reprochó repetidamente haber procedido a un recorte territorial con el propósito de debilitar Serbia y el pretexto de fortalecer Yugoslavia. A las identidades serbia, croata y eslovena de la primera Yugoslavia, se sumaron Macedonia, al sur, y Bosnia-Herzegovina, al norte. Tito consideró a Bosnia la que reunía la mayor cantidad de musulmanes y los montenegrinos, también tuvieron su república, pero en gran parte se consideraron una sucursal de Serbia.

Cada una de las seis repúblicas adoptó el nombre de la población eslava mayoritaria en su territorio. Las regiones autónomas de Serbia con una mayoría, o una gran proporción, no eslava (albaneses en Kosovo, magiares de Voivodina) tenían, según la constitución de 1974, los derechos de una república federada, excepto el derecho a la secesión, con una presidencia rotatoria. A la cabeza del estado (y de la liga federal de los comunistas), había una presidencia colectiva presidida a su vez por turnos por cada uno de los representantes de las ocho repúblicas y regiones, cuyo mandato duraba un año.

La desaparición de Tito y del bloque soviético

Tito murió y el bloque soviético se hundió en el momento en que la crisis impedía a los occidentales exportar una prosperidad en vías de extinción. Durante unos años todavía, se preservó la herencia del fundador, pero ?hacia dónde iba Yugoslavia? Con el cambio anual a la cabeza de la dirección colegiada -cambio agravado por la perpetua rotación de los cuadros-, Yugoslavia empezaba a parecer un barco fantasma. Entonces apareció Slobodan Milosevic. Aquellos que temían el vacío postitista se tranquilizaron al ver, y sobre todo al oír, a este personaje capaz de empuñar las riendas del poder. No es inútil recordar lo que hizo Slobodan Milosevic para imponerse, ya que, si no se anda con mucho cuidado, este método propio de Belgrado puede tener los mismos efectos perversos en cualquier otra parte. Construyó su nacional-bolchevismo incitando los sentimientos de inseguridad y de orgullo de sus compatriotas serbios de Kosovo. Por lo que se refiere a la inseguridad, los temores de la minoría serbia de esta provincia no deben ser subestimados. Los actos delictivos eran numerosos y abominables, y una parte de la población vivía por debajo del umbral de pobreza. En 1989, Milosevic consigue reunir a un millón de personas para celebrar el 600 aniversario de la derrota del "Campo de los Mirlos". Pocos franceses tendrían ganas de celebrar Sedán o Waterloo. Los occidentales no se tomaron en serio las declaraciones de Milosevic cuando aseguraba que, en Kosovo, la minoría serbia ocuparía por la fuerza, si hacía falta, el espacio que le correspondía, todo el espacio.

Lo que sigue es de todos conocido. En la dirección todavía colegiada, algunos serbios representaron a Kosovo y a Voivodina. Más tarde, se suprimió la autonomía de estas provincias, y toda la Yugoslavia construida por Tito se vino abajo como un castillo de naipes. Al ser desestabilizada por las iniciativas de Milosevic, la federación quedaba vacía de contenido. Las dos repúblicas federadas proclamaron su independencia y la obtuvieron después de dos guerras, una rápida en Eslovenia y otra prolongada en Croacia. Los bosnios, que se sentían más bien a gusto en la gran Yugoslavia, se encontraron cara a cara con los serbios, sin los contrapuntos eslovenos y croatas. Sin haberla deseado realmente, admitieron que para ellos también la independencia era la única solución. A partir de entonces se desencadenó la más mortífera de las guerras en cadena en la ex Yugoslavia, hasta el drama de Kosovo.

La OTAN decidió perder la virginidad

La guerra de la OTAN contra Yugoslavia ha abierto una nueva etapa en las relaciones internacionales. Anuncia el alba de un nuevo orden global.

La mundialización económica, que constituye la dinámica dominante de nuestro tiempo, necesitaba ser completada con un proyecto estratégico mundial en el ámbito de la seguridad. El conflicto de Kosovo da la oportunidad de diseñarlo a grandes rasgos. Para la comunidad internacional significa adentrarse en un terreno desconocido que sin duda reserva sorpresas buenas, pero también numerosos peligros.

Las causas, la manera en que se ha llevado a cabo y los objetivos de esta guerra no tienen nada que ver con los que eran habituales en los conflictos de la misma naturaleza.

Causas. Partiendo de las atrocidades cometidas por Belgrado en Kosovo, la OTAN ha avanzado, como causa del conflicto, argumentos de orden humanitario, moral e incluso de civilización. La historia, la cultura y la política, causas de todos los conflictos, adquieren de golpe dimensiones obsoletas. Ello constituye una revolución.

En nombre de la injerencia humanitaria, considerada ahora como moralmente superior a todo, la OTAN no ha dudado en transgredir dos importantes prohibiciones: la soberanía de los estados y los estatutos de la Organización de las Naciones Unidas.

Este elemento es clave. La OTAN es contemporánea a la ONU. Ambas organizaciones fueron consecuencia de las políticas establecidas en la etapa posterior a la finalización de la segunda guerra mundial. El objetivo de entonces era preservar al mundo de cualquier injerencia arbitraria de un país sobre otro. A 50 años de aquel momento, por primera vez la OTAN decidió su intervención y no consideró a la ONU para tal determinación.

En la cumbre desarrollada en Washington el 25 de abril de este año con motivo del 50 aniversario, la OTAN ha definido un nuevo concepto estratégico que amplía su carácter defensivo para incluir el derecho de injerencia humanitaria. Además de defenderse de cualquier ataque sobre el territorio de los aliados, la OTAN velará por problemas de seguridad más amplios, "como actos de terrorismo, sabotaje y crimen organizado, y los problemas en el abastecimiento de recursos vitales"

METODOLOGIA

Este trabajo releva el tratamiento periodístico televisivo que se desarrolló sobre los 78 días de ataques sistemáticos de la OTAN a Yugoslavia, a partir de la cobertura de los informativos de la CNN en español, la primera cadena de la Televisión Española y los segmentos informativos del mediodía y medianoche de Canal 13. La metodología consistió en grabar las emisiones y relevarlas a partir de valorar el enfoque sobre el conflicto que cada medio otorgó y el concepto de poder que evidenciaron.

Informe de guerra

"Un poco de leche para mi niña...", reclamaba Drita, una mujer de 27 años, mientras aferraba a su bebé de seis meses. Un hombre le ofreció una botella de agua.

Entre sollozos, Drita relató su huida. "Salimos de Pec (en el oeste de Kosovo) el domingo por la tarde. Era un infierno. Los serbios mataron a mi esposo Arben y a otros seis hombres, frente a mí", dijo.

Otras mujeres de Djakovica y Prizren, dos regiones en el sur de Kosovo, contaron historias similares.

Desde las colinas vecinas, largas filas de refugiados seguían llegando a Albania, algunos a pie, otros en autos y otros apiñados en carros arrastrados por tractores. La mayor parte casi no llevaba equipaje.

Así comienza el "anecdotario" informe de guerra de un nuevo día del noticiario de la cadena informativa más importante e influyente del mundo: CNN. El informe en el mismo momento y en distintos idiomas se verá en todo el mundo, hablará de Kosovo, de la guerra y sus confines, de sus mujeres y sus hombres, de sus necesidades, de sus funcionarios y sus actitudes, en definitiva, de su identidad y de su cultura. Esto está en juego. Desde que el Pentágono y los principales funcionarios de la OTAN decidieron lanzar la primera bomba sobre Kosovo el 24 de marzo de 1999, el poder atacante necesitó de un organismo de coerción solvente y a su alcance, y un importante número de entidades capaces de generar sobre el conjunto de la sociedad civil un amplio consenso que legitime tanto la visión que se tiene sobre el otro (los atacados), como también de la necesidad impostergable del ataque.

En este contexto, el poder político echó mano sobre una de las principales herramientas de construcción identitaria y construcción de consenso: los medios masivos de comunicación, sobre todo la televisión. Esta práctica no es novedosa ni sorpresiva. Desde el conflicto último que comprometió a los Estados Unidos en el golfo Pérsico, el estado puso especial atención a la estrategia televisiva, gestionando un acuerdo con un solo medio televisivo que garantice escala planetaria (tanto a través de la disposición satelital como por la red de repetidoras en cada región de todos los continentes).

Aquella política pudo ser organizada a partir del acuerdo que el propio comando de las fuerzas aliadas (con la hegemonía del Pentágono norteamericano) firmó con la cadena -hasta ese momento con una real presencia tecnológica pero incipiente inserción masiva- CNN. La aparente "globalidad" del acuerdo que se presentaba con voces desde los cinco continentes, la espectacularización de las defensas contra los nunca desarrollados ataques con armas químicas por parte de Irak, la preparación mediática de las apariciones del corresponsal exclusivo en Bagdad -Peter Arnett-, fueron los aciertos mediáticos que permitieron "mostrar" aquella guerra como un paseo, con la ausencia absoluta de muertos, de ciudades arrasadas, de víctimas civiles, etc.

Esta intervención del estado como padre educador no solo actuó, como lo llamarían los teóricos de Frankfurt, como herramienta ideológica del estado, sino también como inadvertida estrategia de construcción de la "realidad" vigente.

Un camino es ver cómo el estado educador y en relación con los medios masivos de comunicación y de la industria cultural dominan los canales de transmisión. Esta versión del estado, difundido a través de tan poderosos canales, transmite una versión mucho más elaborada y convincente de la sociedad, su funcionamiento y sus fines, las diferentes posiciones que existen en ella y los papeles que cada uno debe desempeñar

Así, la causa impulsada por un determinado grupo social, que desde luego cuenta con el poder hegemónico y no desea abandonar, se convierte en una causa colectiva, justa, necesaria, en definitiva, incuestionable.

De este modo, el poder cultural; al mismo tiempo que reproduce la arbitrariedad sociocultural, cuyo poder deriva de la fuerza económica de la clase dominante, oculta ese poder económico, favorece su ejercicio y perpetuación

Para esto, el poder hegemónico y sus instituciones tienen una misión clave, construir una identidad propia y una identidad "otra" asignando características simbólicas que den cuenta del reconocimiento de uno y otro en un conflicto determinado, y así poder identificarse y ocupar el rol asignado.

Implica unos caracteres de "Identidad atribuida" a ese otro: atributos, comportamientos, ideas. Es, sobre todo, el mundo del prejuicio, de la ideología deformante, de la reacción descalificadora. Intereses contrapuestos llevan a percibir al otro como peligroso, vicioso, anormal, subversivo y en los momentos de generosidad, como a un niño que debe ser guiado y dirigido

En este sentido opera la estrategia global televisiva que desarrolla uno de los países miembros del conflicto. Estados Unidos no duda que su intervención es justa y necesaria, y mucho menos duda de sus virtudes, y lo hace saber construyendo día a día imágenes y discursos que lo legitimen.

La mirada etnocéntrica es una vez más el único paradigma posible para la construcción de la identidad de un mundo que sigue sometido a grandes intereses de pequeños grupos, intereses que de privados se convierten en colectivos, intereses que de regionales se convierten en globales.

Así, desde las imágenes encontradas el 28 de marzo por una cámara de vídeo hogareña, y que daban cuenta de una masacre cometida por los soldados serbios, la construcción televisiva de las cadenas norteamericanas consolidaron su posición firme y predecible: las únicas víctimas de esta guerra que desfilaron por la pantalla fueron los miles de refugiados albano-kosovares y tres soldados norteamericanos secuestrados por soldados servios. Por lo demás, las innumerables víctimas de los bombardeos de la OTAN se manifestaron solo numéricamente, nunca una imagen. Sin ir más lejos, y escapando al debate crítico que suele instalarse alrededor de estos conflictos y la intervención televisiva, sorprendió la denuncia del mismo conductor de CNN en español y corresponsal en Kosovo, Jorge Gestoso, al manifestar que el periodismo internacional está mostrando solo una cara de la moneda, la del sufrimiento de los albano-kosovares ante las atrocidades de los servios, y esta decisión de las empresas periodísticas están determinadas por los intereses de Estados Unidos de cara al conflicto.

Estados Unidos cree que lo que fue bueno para ellos, la moral y la ética, será bueno también para los demás. Es normal: nunca ha captado bien la diferencia entre él y el resto del mundo. Como todos los imperios, cree estar en el centro. Lo más curioso es que los europeos aceptan ahora esta superstición. La información ocupa el lugar del conocimiento; la imagen el lugar de la síntesis, del análisis, y Halloween, el del día de los difuntos.

Roles e historia

Evidentemente, ya las mujeres no están al margen de resolver estos conflictos, al menos al modo de quién las ubica allí.

En este sentido, y a consecuencia de la estrategia televisiva norteamericana, estas imágenes se convirtieron en el principal elemento de influencia ideológica y en el principal constructor de consenso con la sociedad civil y legitimación de la causa bélica, el ingreso terrestre a Kosovo y la destrucción del poder bélico y político de Yugoslavia y Milosevic. Esta política ya es del análisis cotidiano, en la época de la videosfera, donde la imagen es legitimada por la sociedad y es herramienta corriente del poder.

"Al fabricar el acontecimiento al mismo tiempo que su información, la televisión revela, con toda claridad, que es la información la que hace al acontecimiento, y no a la inversa. El acontecimiento no es el hecho en sí mismo, sino el hecho en tanto es conocido o es retomado. La condición del acontecimiento no es, pues, el hecho, abstracción no pertinente, sino su divulgación".

Los principales objetivos de la OTAN sobre Kosovo ya están en marcha, la intervención, la imagen de los albano-kosovares recibiendo festivamente a soldados como a ángeles: "... cuando volvió la luz no quisimos sintonizar la CNN dijo Jazmina, porque los canales extranjeros dejaron de hablar de nosotros."

La anécdota como estructura

De cómo Drita y Mrica, los relatos de Jazmina y su amiga, llegan a ser los principales referentes en la pantalla televisiva, no son producto de una casualidad periodística ni una coyuntura históricamente mediatizada. Las decisiones comunicacionales que dan pauta de una construcción de identidad cultural forman parte de estrategia sólidamente planificada.

En este caso, en el que todos los testimonios aparecen reflejados bajo el formato de la anécdota, es posible identificar algunas reacciones que devienen de esta estructura.

"La anécdota construye un aspecto absolutamente insólito de lo narrado, no resiste un mínimo de reflexión. A partir de una curiosidad, la anécdota produce un efecto de sentido diáfano y concluyente que se impone inevitablemente al receptor, aun cuando se le cuente una que ha escuchado mil veces. La anécdota tiene una estructura de similares características a la del mito"

Demás está decir que el reconocimiento de estas operaciones no solo actúan con un efecto inmediato, sino también interviene eficazmente en la reproducción de la identidad construida.

Televización española

Durante varios días, la cobertura de los ataques a Kosovo fue el tema principal del telediario de Televisión Española. La noticia siempre cuenta con la participación del presentador Juan Carlos Urdali, ya sea en la presentación, como con preguntas a los corresponsales de TVE en distintos lugares del mundo. La intervención de estos corresponsales está directamente vinculada al hecho noticiable del día: por ejemplo, emisarios europeos se reúnen en Alemania para analizar y considerar la situación; esta reunión es cubierta por José María Siles, corresponsal allí. Así es como participan Jesús Fonseca, Juan Antonio Sacaluga, Mar Gómez Fonseca y Yolanda Ferrer, entre otros.

Construcción del relato audiovisual en dos planos: la imagen muestra con crudeza los aspectos más duros de la guerra (bombardeos, escombros, ruinas, muertos, etc.), pero el sonido nunca es documental, en el sentido de oír los sonidos del ambiente. Siempre aparece la voz en off del relator.

La mayoría de la información es aportada por esta voz en off, que se encarga de resumir y es la vocera de, inclusive, los datos que aportan los entrevistados.

TVE toma como hipótesis de conflicto la tiranía de Milosevic, sin contextualizar el conflicto y las cuestiones socio-culturales que lo originaron. En este sentido siempre se habla del "dictador", "de Milosevic", etc.

Por lo general, TVE trabaja con planos e imágenes muy prolijas, inclusive desde los lugares y momentos de bombardeo. En pocas oportunidades se ven "cámaras sucias" o "movidas". Es como si se mostrara una guerra prolija. Contrariamente estas imágenes muestran los errores de la OTAN.

TVE busca informar acerca de las implicancias que tienen los españoles en el conflicto: es noticia el recambio de pilotos de avión españoles; la llegada de refugiados a España, el desempeño de los diplomáticos españoles en el conflicto, etc. Casi siempre hay una bajada a lo que es España.

A partir del fin de los bombardeos, los yugoslavos pasaron a ser "humanos" y "personas". Hasta ese momento no habíamos visto de parte de TVE imágenes de yugoslavos ni mucho menos relatos orales de ellos. Desde el día en que se terminan los bombardeos, comenzamos a verlos, en cierto sentido, como víctimas del conflicto. Si bien es cierto que el principal sufrimiento se lo proporcionan la OTAN, la responsabilidad es de Milosevic que no dio señales claras para que no lo siguieran bombardeando.

El análisis que produce TVE funciona de manera esquizoide: hay veces que parecieran que el discurso es dirigido por miembros de la OTAN ante el enemigo Milosevic, y en otras oportunidades no saben o no entienden de la locura de la OTAN ante tantos yugoslavos inocentes.

Noticias de "San ciudadano"

Los segmentos informativos que hegemoniza Santo Biassati, del principal canal privado argentino, el 13, se caracterizaron por un elemento fundamental: una vez que se detuvieron los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia, se terminó la información sobre el conflicto.

Las emisiones diarias sobre la temática reunieron material de agencias internacionales cuya información fue resumida en un cuadro final que se sintetizaba en palabras clave como ataque-ofensiva-Clinton o diplomacia.

Estas características principales en la emisión informativa evidenciaron la falta de compromiso de la edición del noticiero con la temática. Se trató como un tema ajeno en todo. Incluso Biasati no avanzó en la profundización en ninguna ocasión, pese a lo mucho que le place extender con comentarios personales la información presentada.

Consideraciones finales

El conjunto de los medios desconoce la complejidad del conflicto "político, religioso, etc." Milosevic es el blanco de toda acción político comunicacional. "En sus manos está el fin del conflicto". Lo acercan en su reacción a Sadam Hussein, el enemigo anterior.

Permanencia recurrente de la otredad: La extrañeza política de justificación analítica. La constitución y desaparición del otro.

Se reconoce la presencia notable de una ley sobre la que velan los medios de comunicación: la manipulación. Éste es uno de los objetivos principales de las partes en conflicto. Estos ataques no han aportado ninguna innovación importante respecto al modelo implementado en Malvinas en 1982. En lo esencial, la OTAN aplicó un dispositivo elaborado en 1986 y corregido por las lecciones de la guerra del Golfo. Se trata de hacer la guerra invisible, de permanecer como la principal fuente de información de los periodistas.

Los medios de comunicación se ven reducidos a comentar una imagen central ausente: la de las atrocidades cometidas por las fuerzas de Belgrado contra la población civil de Kosovo. De estos crímenes, cuya realidad no ofrece ninguna duda, no se nos ha mostrado ninguna imagen, ningún periodista los ha visto con sus propios ojos. Lo que significa un fracaso para la máquina mediática, especialmente la audiovisual, que intentaba persuadirnos de que informar consistía, en lo esencial, en hacernos "asistir" al acontecimiento.

En CNN no aparecen muertos (salvo lo supuestos masacrados por serbios el 28 de marzo) ni bombas que exploten. Y la voz en off "habla" sobre los testimonios.

Los compromisos de los países miembros del conflicto se transparentan en las políticas comunicacionales. Como dato: la CNN parece más alejada del conflicto; TVE sí muestra los muertos, las ruinas, etc.

Finalmente nos preguntamos ¿por qué la OTAN ha puesto su guerra bajo el signo de la mentira de la limpieza? Porque, suponemos, era la única forma de que las opiniones públicas occidentales pudieran asumir los ataques. Para ponerse a la altura de la comida esterilizada o al sexo virtual, de la comunicación electrónica a la muerte sin dolor, de la prohibición del tabaco a la apoteosis del preservativo, o de las cirugías estéticas como perfomances, las sociedades avanzadas no han cesado en la búsqueda de un modo de vivir que deje al cuerpo y al alma al amparo de los riesgos del contacto y de la contaminación. Introducir el factor guerra en este contexto obliga a envolverla en plástico. Del mismo modo que queremos creer que los hijos no dan problemas, que las separaciones no son traumáticas y que el éxito no requiere esfuerzo, estamos obligados a aceptar que la guerra puede ser limpia y sin riesgos. En este caso, las empresas periodísticas fueron las encargadas de resolver parte del problema de la higiene bélica.

Bibliografía

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Giacci, Vanesa et adl. (2000): Información televisiva en Argentina sobre el conflicto bélico en Yugoslavi. Revista Latina de Comunicación Social, 28. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/aa2000sab/123laplata.html