El bioquímico y director del Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna, José María Riol Cimas, cerró ayer martes 18 el ciclo de conferencias La ciencia ante el público que durante los meses de abril y mayo se ha celebrado en la sede de Cajacanarias. En su ponencia, analizó los mensajes publicitarios de dos revistas durante un tiempo determinado, una de carácter general, Tiempo, y otra de divulgación, Newton, ya desaparecida, para concluir que en muchos anuncios se utilizan términos científicos como si fueran una verdad absoluta, cuando este hecho contraviene el propio sentido de la ciencia: son avances cuestionados día a día, sujetos a la provisionalidad de los resultados de la investigación.
El estudio presentado por el bioquímico se centra en los anuncios publicitarios comprendidos entre diciembre de 2000 y agosto de 2001, en el caso de la primera publicación, y de septiembre de 1999 a agosto de 2001, en la segunda. Se revisaron 7.534 páginas y 1032 anuncios. En términos cuantitativos, Riol Cimas observó que el porcentaje en publicidad general si bien es muy similar en ambos medios, cuando se trata de mensajes sobre ciencia o con contenidos científicos su presencia es mucho mayor en Newton (36,91%) que en Tiempo (11,15%). En cualquier caso, el producto en el que más se emplean términos científicos es el automóvil.
El ponente dividió la exposición de su estudio en varias categorías. Primero distinguió lo que él denominó irónicamente «anuncios para gente muy inteligente», de donde extrajo mensajes tales como «Nuevo NRG MC elevado al cubo LC equipado con el nuevo propulsor HI-PER 2 PRO de alto rendimiento termodinámico», destinado a la venta de un ciclomotor. Evidentemente, añadió, este anuncio sólo podría ser entendido por un experto conocedor en la materia, pero no por el público en general, a quien supuestamente va dirigido. En este caso, y en otros muchos expuestos por el profesor universitario, el uso de la ciencia como fuente de autoridad y como verdad irrefutable parece claro.
Los elogios a la investigación o a la ciencia en general son también comunes en la publicidad. Frases como «gracias a una amplia investigación en el campo de la seguridad», en la venta de automóvil, «sistemas ultra científicos», para anunciar un tonificador muscular, o «un viaje al origen de la evolución», para publicitar una bebida, son habituales.
También la referencia a la última tecnología es otro recurso bastante empleado en los mensajes publicitarios. En este punto, Riol Cimas dijo que la última tecnología, de por sí, no es garantía de nada. Lemas referentes a la emoción e inteligencia constituye otro de los tipos de anuncios analizados por el bioquímico. Así, textos publicitarios como «una tecnología capaz de arrancar toda la emoción», para vender un coche, o «la ciencia tiene su alma: los seres humanos», en el caso de un detergente, son algunos ejemplos que ilustran el uso de componentes no materiales para vender un producto.
El director del aula cultural se refirió asimismo a los anuncios que se basan en la terminología científica o que utilizan personajes de la ciencia. Es el caso de «está vivo, funciona con adrenalina», para la venta de un reloj, o «piensa como Newton pero nunca llegará a serlo», en el de una ONG que quiere mostrar la realidad de un niño africano que no puede optar a las mismas posibilidades que otro del mundo desarrollado. En este último caso, el profesor calificó el mensaje de adecuado y pertinente.
Las vitaminas y la publicad fueron también reflejadas en la charla ofrecida ayer en Santa Cruz de Tenerife. Si bien en algunos anuncios se confunde el papel que juegan éstas, en otros se hace incluso un uso fraudulento, cuando se publicitan vitaminas inexistentes o se dota a algunos productos de continuas llamadas a una aportación vitamínica que, en la realidad, resulta irrelevante frente al resto de componentes del producto.
Las creencias irracionales, los anuncios para consultar el horóscopo mediante llamadas a móviles y la venta de libros esotéricos y de ocultismo fueron objeto de crítica en la conferencia con la que se cerró el ciclo La ciencia ante el público.
