El Aula de Solidaridad de la Universidad de La Laguna, como colofón final del ciclo de actividades Sahara, realidades de un pueblo olvidado que ha venido desarrollando a lo largo de noviembre, celebrará mañana martes 29 de noviembre una convocatoria de paro académico a las 12 horas, para llevar a cabo una concentración en la zona de césped del Campus de Guajara con el objeto de hacer pública su denuncia sobre «la situación denigrante que ha vivido y vive el pueblo saharaui desde la ocupación del Sahara Occidental por parte de Marruecos».
Una haima permanecerá en el centro de la protesta, acompañada de una exposición sobre la realidad de los saharauis tanto en territorio ocupado, como en los campos de refugiados. Además, se leerá un manifiesto elaborado por el Aula de Solidaridad, y colaboradores, que cientos de estudiantes y profesores han apoyado ya a través de su firma.
«Con el objetivo de imprimir la carga de seriedad, pero también de originalidad reivindicativa, que la denuncia merece, hemos decido representar con los asistentes la situación de alcance global que se vive y plasmarla en una foto que se tratará de dinfundir. La cómoda sordera política, el silencio forzado del pueblo saharaui, y el velo en el rostro de la sociedad vendrían a resumir muy gráficamente la gravedad del conflicto», afirman los convocantes.
En opinión del Aula de Solidaridad, «el sentido del paro es servir de reflejo del grado de sensibilización e indignación general ante las violaciones de derechos humanos que padecen en este mismo instante los saharauis, en particular en los territorios ocupados». No en vano el ciclo de actividades completo, que ha contado con talleres musicales, coloquios, video-forums, una exposición e incluso un curso de hassanía (dialecto árabe de los saharauis), ha tenido como objetivo principal divulgar la historia y el conflicto del Sahara Occidental.
El Manifiesto por los Derechos Humanos en el Sahara Occidental reza así: «El Aula de Solidaridad de la Universidad de La Laguna, como punto de encuentro de quienes deseamos colaborar activa y coordinadamente en la solución de problemas sociales y medioambientales, como puente hacia el análisis crítico de la complejidad global, y como altavoz de las protestas y propuestas que a menudo resultan silenciadas, denuncia públicamente:
Las constantes violaciones de los derechos humanos a que se ha visto y se ve sometida por Marruecos la población saharaui en los territorios ocupados del Sahara Occidental, muertos en fosas comunes, centenares de desaparecidos, persecuciones y secuestros, prácticas de todo tipo de torturas y violaciones bajo interrogatorios, falsas acusaciones y juicios sumarios, destierros y hostigamientos sistemáticos, bloqueo militar y mediático, y muy especialmente en los últimos meses, donde ese hostigamiento ha llegado incluso a causar la muerte de uno de ellos. Abusos que por otra parte no han cesado ni un instante a lo largo de los más de treinta tortuosos años en los que el pueblo saharaui ha soportado esta represión por parte del gobierno marroquí, invasor de su territorio, cuando no un penoso exilio, en campamentos de refugiados en medio de un inhóspito desierto.
El bloqueo informativo al que nos someten las autoridades políticas y medios de comunicación, desfigurando la gravedad de una situación que se vive a pocos kilómetros de nuestras costas. No en vano actualmente 37 presos políticos saharauis acaban de finalizar una larga huelga de hambre, que han tenido que abandonar porque sus vidas corrían el riesgo de extinguirse en cualquier momento. Ninguna de sus expectativas se han visto cumplidas. Quién se hace cargo de tan grave situación?
La ausencia de una postura pública y firme por parte de organismos como la universidad, que dada su relevancia social, no habrían de pasar por alto una situación directamente relacionada con acciones políticas nacionales, producto del incumplimiento de disposiciones internacionales y, sobre todo, resultado de la violación sistemática de la carta de valores en la que se supone se ampara el orden mundial.
En este sentido, exigimos en general, a quienes poseen mayor control sobre la información, que se pronuncien públicamente sobre los citados hechos y emprendan y/o faciliten acciones en concordancia con sus denuncias.
También instamos a la población a que despierte de su letargo y se solidarice de uno u otro modo con aquellos que sufren esta vulneración de sus derechos más básicos. Por eso gritamos: Que los saharuis al fin puedan vivir en paz! Que cada cual pueda crecer y disfrutar del espacio vital que le corresponde!»

