Un grupo de aproximadamente cincuenta alumnos y profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna ha iniciado desde ayer, lunes 20 de noviembre de 2006, un encierro en el edificio del Rectorado de la institución para protestar por el estado de su centro. Como indica un manifiesto remitido por el colectivo, «para no lesionar aún más los intereses de los alumnos», se ha derivado la docencia de la facultad «a la propia sede del Rectorado, donde permanecerán de manera indefinida». De este modo, ya ayer por la tarde se impartieron dos clases y está previsto que suceda lo mismo durante la mañana de hoy, 21 de noviembre.
Los miembros de la facultad de Bellas Artes iniciaron la protesta en torno a las 10 de la mañana de ayer lunes, personándose en la entrada del Rectorado y solicitando que el rector les recibiese. Tras unos minutos de protesta, se permitió el acceso de los manifestantes al recinto, siempre que no entorpecieran las labores ordinarias de los trabajadores del edificio. El máximo mandatario de la institución se encontraba en esos momentos reunido en el mismo edificio con los miembros de la Comisión del Plan Estratégico, por lo que fue la vicerrectora de Planificación e Infraestructuras, Rosario Alonso, quien recibió a una representación de los alumnos.
Posteriormente, se sumaron más personas al grupo concentrado en el vestíbulo del Rectorado, incluyendo a algunos profesores como Ramón Salas o Ramiro Carrillo, quienes posteriormente impartieron sus clases. En torno a mediodía los representantes que se reunieron con la vicerrectora informaron al resto de concentrados de la conversación mantenida, tras lo cual se decidió perpetuar indefinidamente. Los alumnos de Bellas Artes han establecido turnos para asegurar su presencia permanente en el edificio, y está previsto que se sumen más docentes a las clases desplazadas.
Motivos
Las reivindicaciones de los miembros de la Facultad de Bellas Artes están recogidas en un breve escrito que se hizo público ayer, tras iniciarse el encierro. En él explican que la causa principal de esta drástica medida es «manifestar su desesperación tanto por el estado en el que se encuentran el edificio de su facultad, como por el trato vejatorio recibido por las diferentes instancias y administraciones públicas a las que han trasladado sus quejas».
En el texto se hace hincapié en el «claramente inadecuado» estado del edificio actual de la facultad, pese a lo cual «no ha sufrido el decrecimiento en el número de alumnos». En el manifiesto se recordó la «siempre demorada y necesaria construcción del nuevo edificio en el campus de Guajara», y también se lamentó del retraso en la construcción de dos naves prefabricadas que estaba previsto que estuvieran disponibles a finales de verano con el fin de suplir las actuales carencias de espacio, argumentan.
Tras el comienzo del curso académico 2006/2007, los miembros de la facultad esperaron a que se pusiera en marcha tanto la solución de las naves prefabricadas como de otras obras menores ofertadas como medida de urgencia, y que por diversas causas no se han iniciado.
Por esta razón, según el manifiesto, «a día 20 de noviembre la paciencia de los alumnos y profesores de la facultad se ha agotado no ya sólo por las condiciones en las que se ven obligados a trabajar sino por el trato indigno que se les dispensa con constantes maniobras dilatorias que no tiene por objeto más que desmovilizar su protesta con promesas que no se piensan cumplir a pesar de que requieren una inversión casi insignificante. La solución definitiva pasa por voluntad política en la construcción del nuevo edificio y un mínimo interés por la educación universitaria».
Reacción del Rectorado
Durante la mañana del 20 de noviembre, la vicerrectora de Planificación e Infraestructuras, Rosario Alonso, recibió a una representación de los alumnos y les explicó las causas de las demoras en la solución de los problemas de la facultad.
Según ha manifestado la vicerrectora en diversos medios de comunicación, «desde la Consejería de Educación no han hecho sino poner pegas» a la construcción de las aulas prefabricadas prometidas en verano, «desde la selección de empresas a la ausencia de expedientes para poder acometer la obra por el trámite de urgencias, e incluso que estaban buscando la titularidad de los terrenos donde se van a construir».
En cuanto a la nueva facultad, Alonso ha señalado que no se pondrá en marcha, como mínimo, hasta principios del próximo año, ya que es necesario que el Gobierno de Canarias firme un convenio en el cual el ejecutivo regional se comprometa a financiar la obra.
Se da la circunstancia de que estaba prevista una reunión entre el rector y el consejero de Educación del Gobierno de Canarias, Isaac Godoy, para hoy, 21 de noviembre. El rector y la vicerrectora manifestaron ayer que aprovecharían la cita para trasladar a Godoy las reclamaciones de Bellas Artes y solicitarle que agilice los trámites necesarios para atajar sus problemas. Finalmente, el consejero acudió a la cita a las 9 de la mañana del día previsto y, de manera excepcional, a la reunión se permitió el acceso a tres de los alumnos concentrados, así como a la decana de la facultad, Pilar Blanco.

