El investigador mexicano Constantino Macías-García defendió el papel de los etólogos como conservadores de las especies dentro del marco del XI Congreso Nacional y VIII Iberoamericano de Etología, celebrado esta semana en Puerto de la Cruz y organizado por la Universidad de La Laguna. Señaló la importancia de evitar que lo urgente no deje tiempo para la importante, a través de investigaciones serias sobre pautas de conducta.
El investigador de la Universidad Autónoma de México (UNAM) apostó por el estudio riguroso de la conducta animal como principal instrumento de conservación, en detrimento de la extrapolación de datos basados en muestras pequeñas como representativos de una especie. A su juicio, esta tendencia provoca errores muy serios de conservación.
Durante su conferencia, Macías-García aseguró que el estudio permite manipular el comportamiento, incluso en especies no domesticadas. Como ejemplo, citó experimentos desarrollados en Estados Unidos en los que se ha entrenado a coyotes para evitar que coman gallinas. Así, la investigación logra convertirse en una herramienta que permite reconstituir procesos y conservar no solamente las especies, apuntó.
Frente al desencanto respecto a la función de los académicos, señaló que el estudio riguroso de la conducta dentro de los marcos conceptuales de la Ecología Conductual puede promover la eficiencia con la que detectamos, caracterizamos y remediamos problemas de conservación.
Ecología evolutiva
El experto informó de que especies como el Goodeidos, un pez procedente de la zona central de México, han visto afectada su conducta por la contaminación humana. Cambiamos a gran velocidad las condiciones en que los machos tienen que producir sus ornamentos (atributos sexuales) y esto hace más vulnerables a especies con selección estricta, concluyó.
Por su parte, la profesora del Departamento de Ecología Evolutiva de la UNAM Roxana Torres explicó en la última conferencia plenaria del Congreso la relación entre los síntomas físicos del envejecimiento, consecuencia de la pérdida progresiva de función al avanzar la edad o senescencia, y las preferencias sexuales en aves.
La investigadora subrayó las desventajas asociadas a la senescencia, a pesar de que puede ser un indicador de la calidad genética del individuo y de la existencia de especies, como el pavo real, que aumentan la expresión de señales sexuales con la edad.
Torres precisó las dificultades en la investigación de este proceso, dado que es necesario que los individuos alcancen esta etapa, y destacó su importancia en relación con la pérdida progresiva de aspectos fisiológicos como la reproducción y la supervivencia. Existe mucho interés en el estudio y la comprensión de la senescencia, porque nos interesa prolongar y retrasar estos procesos, por razones médicas y para entender los mecanismos que subyacen.

