Para el director del Center for African Studies de la Universidad de Florida, Leonardo Villalón, las soluciones para frenar la llegada masiva de inmigrantes de las costas africanas al Archipiélago canario «son difíciles del articular. Hasta que no se resuelvan los grandes problemas de desigualdad en áfrica, no se frenará el flujo masivo de inmigrantes». Así lo expuso en la sesión de ayer, miércoles 15 de arzo, durante las jornadas «Visiones de áfrica: áfrica y las sociedades multiculturales», celebradas en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de La Laguna (ULL).
En un momento en que la llegada de africanos a las costas canarias ha disparado todas las alarmas sociales, estas jornadas, clausuradas ayer, miércoles 15 de marzo, que han organizado AfricaInformarket y el profesor de Derecho de la institución académica José Adrián Garcia Rojas. Según la organización, sus tres sesiones han sido seguidas por más de 160 profesores y alumnos. Las jornadas han reunido a un grupo de expertos en política, cultura, sociología y cooperación para el desarrollo para explicar a los universitarios la realidad de los países de áfrica Occidental.
Para Leonardo Villalón, ante la realidad que acontece, provocada por la falta de posibilidades de subsistencia en los países de los que parten los africanos, «hay que planificar dos tipos de soluciones ante esta situación que no tiende a mejorar, sino que, lamentablemente, se va a seguir produciendo en el futuro».
Las dos alternativas en las que hay que trabajar de forma inmediata son, para Villalón, «la asistencia a corto plazo, la inmediata, que es lo que se hace en estos momentos, porque hay que auxiliar, acomodar, asistir y proteger a los inmigrantes que llegan en las peores condiciones humanas imaginables; y hay que trabajar en soluciones a largo plazo que remedien y palien las condiciones que empujan a los africanos a jugarse la vida para encontrar un futuro en alguna parte».
«En lo que no se puede caer, aclara Villalón, es en aplicar ese tipo de remedios que son pequeños parches que se ponen aquí y allá. Hay que llevar a cabo planes estructurales y sólidos desde la cooperación para el desarrollo, y desde el propio desarrollo de los tejidos productivos, a la vez que promover la agilidad internacional que precisan estos países para activar sus economías».
Sin embargo, el profesor de Ciencia Política se muestra escéptico sobre las actuaciones que tienen que ejecutar los Estados Unidos y Europa para acercar las soluciones al problema. «No estoy seguro de que estas dos grandes potencias económicas estén dispuestas a afrontar esos cambios de ayuda al desarrollo. Pero, hay que tener muy claro que hasta que no se resuelvan los grandes problemas de desigualdad en áfrica, la inmigración continuará».
Mauritania, buenas perspectivas
En otro ámbito del análisis que provoca el binomio inmigración-Mauritania, el economista y consultor de comercio internacional, Octavio Mederos Marrero, explica que aunque Mauritania es el país-plataforma desde el que parte en este momento una mayoría de la inmigración hacia Canarias, «tiene una proyección económica espectacular fundamentada en la producción de petróleo. Es un país situado dentro del grupo de exportadores de crudo. A su extracción, ya puesta en marcha, están vinculadas las grandes empresas multinacionales petrolíferas de Estados Unidos, Australia, España y Francia».
Mederos Marrero recuerda que «no sólo Mauritania es un país rico en petróleo, sino que recientemente se han hallado nuevos yacimiento minerales de oro, hierro cobre y manganeso, además de mantener en permanente evolución al alza el sector pesquero, a través de los acuerdos firmados con la Unión Europea y otros países».
«Hay que aclarar, indica Mederos, que la inmigración no procede mayoritariamente de Mauritania, sino que utiliza este país como plataforma de salida, a partir del incremento en la vigilancia de las costas de Marruecos. Esta situación de permanente aumento de las masas migratorias irregulares, perjudica tanto a Europa, especialmente a Canarias, como a Mauritania, porque la administración africana está desbordada y sin medios para controlar ni para garantizar la atención humanitaria mínima que genera la permanencia de miles de africanos en las costas mauritanas».

