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Una investigadora de la ULL publica un estudio que indica la inexistencia de un perfil de mujer maltratada

jueves 02 de marzo de 2006 - 00:00 GMT+0000

La investigadora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de La Laguna Pilar Matud acaba de publicar en la revista Journal of Applied Social Psychology los resultados de un estudio sobre mujeres maltratadas por su pareja. Los datos revelan que este tipo de agresión tiene un gran impacto psicológico y que no existe un perfil de mujer maltratada, ya que se da en todo tipo de edades, número de hijos, estado civil o nivel de estudios. El estudio señala la juventud como factor de riesgo en lo que a comenzar a ser maltratada por la pareja se refiere.

Para elaborar el estudio, un grupo de investigadoras entrevistó y pasó tests psicológicos a 240 mujeres agredidas por su pareja, la mayoría de las cuáles habían acudido a diversos servicios de Tenerife en busca de asesoramiento psicológico o legal. Para comprobar el impacto psicológico del maltrato, se compararon los síntomas de larga duración de maltratadas con los de un grupo control de otras 240 mujeres de las mismas características sociodemográficas pero que no habían sufrido violencia por parte de su pareja.

El trabajo indica que las mujeres maltratadas analizadas tenían más síntomas de ansiedad e insomnio, de depresión (creer que la vida no vale la pena, pensar en suicicio, falta de perspectivas de futuro…) y de tipo somático (dolor de cabeza, cansancio, agotamiento) que las que no habían sido maltratadas, así como una autoestima algo más baja.

Matud puntualiza que eso no significa que todas las mujeres maltratadas tuviesen ese cuadro completo, ya que había casos que manifestaban pocos síntomas. Pero, en conjunto, las mujeres maltratadas tenían peor salud mental que las mujeres no agredidas. El mayor número de síntomas de depresión se manifestó en aquellas que habían sido maltratadas física o psicológicamente de forma más intensa por su pareja y las que lo habían sido de forma más reciente.

El estudio, subvencionado parcialmente por el Instituto Canario de la Mujer, y que ha durado tres años, ha permitido caracterizar la gran variedad existente en el grupo analizado. Así, prácticamente la mitad habían sufrido maltrato físico y psicológico, la tercera parte físico, psicológico y sexual, el 15% psicológico y el 5% psicológico y sexual.

La diversidad también se da respecto a la edad, que oscilaba entre los 17 ylos 68 años, como en el nivel de estudios, pues aunque más de la mitad solo tenía estudios primarios, también había mujeres que habían realizado estudios medios y universitarios.

En lo referente al estado civil, si bien más de la mitad de las mujeres estaban casadas (aunque muchas de ellas se encontraban en proceso de separación del agresor), el 27,5% estaba separado o divorciado y también las había solteras. También había diversidad en cuanto al número de descendientes: lo más común es que tuviesen dos hijos, aunque el 10% no tenía ninguno y alguna mujer tenía hasta ocho.

Había también variaciones en la edad de comienzo de la relación con la pareja que posteriormente las maltrataría, oscilando entre 11 y 50 años, si bien en la mayoría de los casos (el 77%) la relación comenzó antes de que la mujer tuviese 26 años. La edad en que las mujeres fueron maltratadas oscila entre 13 y 54 años, aunque sólo en el 10% de los casos las mujeres comenzaron a ser agredidas a partir de los 33 años. Lo más común es que la violencia comenzase el primer año de la relación, aunque en muchos casos sucedía a partir de la boda, el embarazo o el nacimiento de los hijos. Para más de la mitad de las mujeres se trataba de su primera relación de pareja, y sólo el 11% había sufrido maltrato anteriormente.

También hubo variedad en el número de años de maltrato sufridos, que oscila entre uno y cuarenta y tres, aunque la mitad habían sido maltratadas durante más de ocho años. Las mujeres que habían estado más tiempo sufriendo agresiones eran las de mayor edad y más hijos. Además, las que tenían más descendencia habían sido maltratadas con mayor intensidad.


Archivado en: Investigación, ULL