Skip to main content

Luciano Parejo: La misión de los poderes públicos es preservar la independencia de la universidad

lunes 05 de noviembre de 2007 - 00:00 GMT+0000

La Universidad de La Laguna puso en marcha hoy lunes 5 de noviembre una iniciativa denominada Foro Universidad Sociedad, con la que se pretende debatir cada tres meses aspectos de la vida universitaria que pueden ser de interés para la parte social, y viceversa.

En esta primera edición, celebrada en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, el vicerrector de la Universidad Carlos III y ex rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Luciano Parejo, comenzó afirmando que el lema de este foro es uno de los temas centrales de sistema universitario español. Se ha avanzado mucho en la interacción de la universidad y la sociedad, aunque se ha reflexionado poco, y esos esfuerzos no han incidido en algo fundamental: el conocimiento del otro, en averiguar las necesidades y demandas de los dos ámbitos. Parejo ahondó en la relación de este binomio, para afirmar que la misión de los poderes públicos es preservar la independencia de la universidad, para que ésta trabaje con autonomía responsable.

El catedrático de Derecho elaboró primero un análisis a grandes rasgos sobre las características que determinan el contexto social de hoy. Estamos en una sociedad de riesgo, en constante cambio, individualista. En ella imperan valores de éxito basados en la actividad empresarial, industrial o mercantil, de tal manera que los principios que la sostienen tienen que ver con la eficiencia, la tecnología, y, por tanto, con pérdida del valor de la experiencia, de la formación profesional en detrimento de la formación básica y humana. En definitiva, prima todo lo que determine la empleabilidad, que comporta ver al hombre como un objeto, como algo que se emplea.

Es la empresa la parte de la sociedad a la que más le interesa la universidad, del resto de la sociedad no sabemos. En opinión del ponente, vivimos en una sociedad contradictoria, lo que también pasa con la universidad. Cada vez somos más exigentes con los servicios de transporte, con hacienda, con todoy sin embargo dejamos que se monten universidades de cualquier manera, con total falta de exigencia.

La universidad, prosiguió Parejo, ha tenido gran parte de la culpa, porque no ha cumplido con su función social de crear el espacio público. Tenemos la costumbre de pensar que la sociedad está atrasada porque lo está la educación, cuando es justo al revés: la educación está atrasada porque lo está la sociedad.

En cuanto a la universidad, el ponente aseveró que no está claro el papel que representa, tampoco dice mucho el afirmar que está en crisis, porque siempre lo ha estado. En su opinión, los españoles tienen dificultad para saber cuál es el cometido nuclear que define a la universidad: se trata de una institución que no es de nadie, ni siquiera de los profesores, que simplemente servimos a la continuidad de la institución, porque en definitiva es un ámbito muy delicado de conservación, transmisión, crítica y saber, que se reproduce en el contacto de alumno y profesor.

La misión de los poderes públicos es preservar la libertad de ese ámbito para que se produzca la relación profesor-alumno, y preservarlo de cualquier poder, político o económico o lo que sea, afirmó el que fuera rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. La contrapartida de las instituciones académicas ante esa deferencia es el servicio. Tiene que haber una política de responsabilidad social, es necesario el respeto recíproco. Abundando en la misma idea, el experto añadió que la universidad tiene que garantizar la conciencia crítica respecto del sistema colectivo y la sociedad debe ser receptora de ese mensaje y debe garantizar ese espacio de reflexión.

Parejo se preguntó si, al ser España un país de tamaño medio, se puede permitir la existencia de más de setenta universidades en su territorio. También relató que ante el descenso paulatino de alumnado, nadie se ha preguntado ni planteado qué hacer con el profesorado excedente. Nadie está pensando en eso. Se cerrarán facultades, se reestructurarán las universidades?

Esta es otra prueba de que no existe conciencia social en torno al futuro de la universidad. El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) produce reformas en cascada, cambios en planes de estudio sin pensar si debemos hacer algo respecto del profesorado y de los medios de los que disponemos.

El profesor explicó que la universidad ha pasado de una drástica transformación de servicio público orgánico a servicio funcional, no orgánico. El Estado no reequilibra las ventajas de las universidades privadas con respecto a las públicas. De hecho, no ha habido un debate sobre qué pasa con la universidad pública. Puede haber de todo en todas?

Sostuvo además que la universidad debe enfrentarse a nuevos retos, debe dar servicios de formación ajustada a los colectivos sociales. Esto es beneficioso para la universidad y para el sistema productivo, porque necesitamos incorporar gente de fuera que enriquezca la propia actividad docente de la universidad.

En cuanto a la relación de la universidad con el consejo social, Parejo firmó que puede haber un riesgo implícito de tensión entre ambas, aunque no es lo deseable. El consejo social debe cumplir una labor de supervisión, de control de la actividad financiera, pero lo que se le pide es que sea un órgano que busque concienciar a la sociedad de qué es la universidad y qué apoyos necesita.

Tenemos que optar por una universidad generalista o especializada? En opinión del experto, hay que plantear un debate sobre si el servicio de enseñanza superior se presta por cada universidad, lo que han venido defendiendo hasta ahora los políticos, o por el contrario, si debe ser un servicio del sistema de enseñanza universitario.

Los alumnos, poco preparados para el cambio

En cuanto al alumnado, Luciano Parejo vislumbró los grandes cambios a que debe enfrentarse este colectivo. El 30% de los créditos en el EEES se consigue mediante el trabajo personal del alumno. El sistema educativo nos trae chicos pasivos, que no saben trabajar las materias. Esta situación se ve acompañada de un contexto de reducción de estancia en la universidad, lo que nos llevará a una pérdida de competitividad en el EEES.

El dominio de idiomas debe ser un requisito previo para ser universitario, pero como eso no está siendo así, la universidad ve reducido su tiempo para transmitir conocimiento, porque debe ocuparse de cuestiones más básicas como los idiomas.

Parejo terminó su intervención afirmando que la universidad no debe ser la institución que garantice la empleabilidad de los titulados, eso debe hacerlo la política macroeconómica. Otra cosa es que facilite a ello. Qué deben hacer profesores y alumnos?, se preguntó. Con los grados de tres años no da tiempo de formar profesionales. La función de la universidad es ofrecer una formación básica y general que enseñe a la persona a serlo, a ordenarle la cabeza y a aprender las habilidades propias de lo que luego será su ámbito profesional. No le pidamos a la universidad cosas que ella no puede dar, concluyó.


Archivado en: Institución