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El Paraninfo de la Universidad de La Laguna rinde homenaje a la ensayista María Rosa Alonso

miércoles 22 de junio de 2011 - 14:55 GMT+0000

El Paraninfo de la Universidad de La Laguna acogió ayer martes 21 de junio el homenaje a la ensayista María Rosa Alonso, doctora Honoris Causa de esta institución docente fallecida recientemente. El acto contó con la presencia del rector, Eduardo Doménech, así como de miembros de la familia de la escritora, representados por su hermano Elfidio Alonso. También asistieron el director insular de Cultura y el director general Universidades del Gobierno de Canarias.

La ceremonia fue un verdadero reconocimiento a la figura de Alonso, que pudo ser percibida por el público a través de una proyección sobre su vida y la emisión de una entrevista en la que ella misma repasó los momentos cruciales de su trayectoria vital. Su voz y su imagen se mezclaron con varias intervenciones musicales, con las que este centro docente rindió su especial tributo a la escritora.

Antes del comienzo de la sesión se abrió en la sala de arte aledaña al Paraninfo una muestra con algunas piezas fotográficas y documentales que formaron parte de la exposición que el Servicio de Biblioteca de la ULL realizó en 2007 sobre la vida y obra de la escritora, y que contó con la participación de la propia homenajeada.

A las 20.30 horas comenzó el acto, con unas palabras de bienvenida del rector, quien destacó la importancia de que este homenaje se realizase en el Paraninfo. “No se me ocurre ámbito mejor en el que poder acoger este homenaje a una de las más dignas plumas de la literatura y el ensayismo de Canarias, doña María Rosa Alonso. Un homenaje que deseamos que sea a la vez solemne e íntimo; riguroso y sentido; apasionado y reflexivo. Todos ellos términos que acaso parezcan antagónicos, pero cuya coexistencia es perfectamente compatible y, sobre todo, sirven muy bien para describir a la polifacética escritora”.

Doménech hizo hincapié en la talla intelectual de Alonso, formada como filóloga en Madrid, aunque cursó en 1927 su primer año universitario en La Laguna, donde aprobó las asignaturas correspondientes al primer curso impartido por la Facultad de Derecho, que por aquel entonces era común con Filosofía y Letras, su verdadera vocación. “Quince años después volvería a esta casa de estudios, ahora como profesora”, recodó el rector. “Así, entre 1942 y 1953, en una época en la que la presencia femenina en la academia era casi anecdótica, sus méritos científicos le permitieron superar ese escollo social y formar parte del profesorado de la entonces recién creada Facultad de Filosofía y Letras. Hasta que diversos avatares personales y, por qué no decirlo, el adverso panorama político para una mujer progresista como era ella, la impulsan a iniciar una nueva etapa vital en Venezuela”.

Los caminos de la Universidad de La Laguna y María Rosa Alonso se cruzarían nuevamente cuarenta años después, cuando, en 1994, la institución le concede una de sus mayores distinciones, la mención como doctora Honoris Causa. “Se trata, además, la única mujer que ostenta esta mención de entre todos los doctorados honorarios que hemos concedido hasta la fecha. Espero que en el futuro esta situación se corrija y doña María Rosa deje de ser la excepción, pues es evidente que desde la academia debemos hacer todo lo posible por eliminar la discriminación sexual imperante en la sociedad”, reflexionó Doménech.

El rector agradeció la colaboración de los vicerrectorados de Relaciones Universidad y Sociedad y de Servicios Universitarios en la celebración de este homenaje, y muy especialmente la labor del Servicio de Biblioteca de la institución y la implicación de la de su jefa de la sección de Humanidades, Marta Ouviña.

Tras la intervención de Eduardo Doménech se proyectó un documento audiovisual de cinco minutos sobre la vida de la escritora, desde la figura de sus padres y hermanos hasta su estancia en Madrid. Su correspondencia con Ortega y Gasset o Dámaso Alonso, las portadas de todas sus obras y sus colaboraciones en la prensa tinerfeña abundaron el perfil profesional y humano de esta prolífica escritora.

Para conocer mejor su obra, el profesor de Filología Española Rafael Fernández glosó su vida y su obra. “Vivió apasionadamente, y esa pasión supo transmitírsela a sus alumnos y a sus lectores”, destacó el docente, quien también señaló que “tuvo que vivir amenazada por la dictadura y, de hecho, la asfixia de los asilados del interior le obligó a marcharse a Venezuela”, donde estuvo al frente de la cátedra de Humanidades de la Universidad de los Andes.

Fernández recordó cómo la escritora participó en la fundación del Instituto de Estudios Canarios en 1932, del que fue nombrada miembro de honor en 1991. También señaló que María Rosa combinó sus estudios acerca de la tradición literaria de las islas con los clásicos españoles, “lo que le permitió no equivocarse de rumbo”.

El profesor de la Universidad de La Laguna también resaltó la importancia de su formación universitaria, lo que la vinculó definitivamente a sus compañeros de universidad y a sus profesores. “Su certeza intelectual y su firmeza de carácter se percibe en sus ensayos, lo que ella denominó periodismo cultural”.

Rafael Fernández destacó nuevamente la concesión del doctorado Honoris Causa en 1994, a propuesta del Departamento de Filología Española y la “excelente” exposición que le dedicó el Servicio de Biblioteca de 2007.

Tras su intervención llegó el momento de la actuación de Juan Carlos Martín, a la guitarra, con la cantante Cali Fernández, quienes interpretaron varios temas populares con letras de María Rosa Alonso en algunos casos. La ceremonia continuó con la proyección de una entrevista realizada en 2007 a la homenajeada, con motivo de la exposición bibliográfica de la Universidad de La Laguna.

Este diálogo suscitó la sonrisa del público, ante la vehemencia y el gran sentido del humor que mostraba la escritora al recordar su vida. Habló primero de sus padres, y de cómo pese a pertenecer a una generación de campesinos tuvo a mano multitud de libros y de obras imprescindibles. Recordó su etapa universitaria, sus amistades y sus salidas en la capital, con poco dinero y mucho entusiasmo. Al llegar la guerra se quedó en La Laguna, dando clases particulares. Tildó a Franco de “hombre mediocre” y finalizó la entrevista hablando de la felicidad: “En la vida tenemos ratos buenos, pero la felicidad no existe”.

La sesión se cerró con la intervención de la agrupación coral Camerata Lacunenesis, que interpretó varias piezas del repertorio popular latinoamericano y del musical estadounidense, como “Chan Chan” de Compay Segundo; “Lágrimas negras” de Miguel Matamoros o “All the Things You Are”, de Kern & Hammerstein, entre otras.


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