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Especialistas analizan en la ULL el trinomio «Empleabilidad, universidad, empresa»

jueves 23 de junio de 2011 - 14:09 GMT+0000

El XV Encuentro de Asociaciones de Antiguos Alumnos y Amigos de Universidades Españolas inició su andadura hoy, jueves 23 de junio de 2011, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, con una mesa redonda titulada "Empleabilidad, Universidad, Empresa", moderada por el vicerrector de Internacionalización y Excelencia de la ULL, Rodrigo Trujillo.

En la mesa intervinieron Mercedes Chacón, directora general de Atención, Participación y Empleabilidad de Estudiantes Universitarios, del Ministerio de Educación; Luis Alberto García, director del Observatorio Permanente para el Seguimiento de la Inserción Laboral de la ULL; Ángel Colomina, director general de la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio; y María José Romero, secretaria general de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP).

Mercedes Chacón explicó algunos de los programas e iniciativas que desde su área del Ministerio se impulsan para fomentar la empleabilidad. La primera reflexión que realizó es que de aquí a diez años existirán empleos que actualmente ni se han conceptualizado, y solamente un 15% de los puestos de trabajos que habrá en el mercado laboral no necesitarán cualificación; para el resto, la formación será imprescindible, por lo que es esencial fomentar y mejorar la cualificación de los universitarios.

A su juicio, los medios de comunicación han fomentado varios tópicos sobre la juventud: el injusto mito del "ni-ni", pero también el de la sobrecualificación. Sobre lo segundo, señaló que, precisamente, hay que estar muy orgullosos de la tasa de cualificación de los jóvenes. "Eso nunca debe ser un problema; lo es que el mercado laboral no pueda absorber a todo los egresados".

La especialización será un valor fundamental porque será imprescindible un perfil de trabajador "multi-especializado", es decir, con muchas capacidades y gran versatilidad para adaptarse a los cambios. Chacón también habló de fomentar la emprendeduría, y para ello, es necesario que el propio profesorado esté implicado en difundir ese espíritu emprendedor ya desde las aulas, y que, además, se ponga en contacto a los jóvenes con figuras inspiradoras de diferentes ámbitos.

La especialista señaló que es igualmente esencial mejorar la movilidad y hacer que los jóvenes rompan la histórica barrera cultural que existe en España en este sentido: "El ciudadano del futuro nacerá en un lugar, se formará en otro, hará prácticas en un tercer y probablemente trabajará y se establecerá en un cuarto".

Ángel Colomina, director general de la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio, presentó los objetivos de su organización, entre los que se cuenta asesorar a jóvenes que desean abrir su primera empresa. Previamente, había aportado datos de diferentes estudios, que coinciden en presentar un panorama en el que solamente un 3% de jóvenes aspira a formar empresas propias. Por ello, defendió la idea "un poco romántica" de cambiar a medio y largo plazo la mentalidad de los egresados para que consideren el autoempleo como primera opción laboral.

Recordó que la emprendeduría es uno de los elementos incluidos en la Estrategia Universidad 2015, por lo que la Fundación Incyde trabajará para fomentar el espíritu emprendedor. Por ello, ha puesto sobre la mesa 2 millones de euros para, en colaboración con Bancaja, poner en marcha 51 cátedras de empresa en otras tantas universidades españolas, incluida la ULL, que ya cuenta con una.

Luis Alberto García, director del Observatorio Permanente para el Seguimiento de la Inserción Laboral de la ULL, recordó que lleva desde 1998 cruzando datos de empleo y egresados, por lo que no comprende que desde algunas instancias se afirme que falta información sobre el seguimiento del empleo universitario.

A su juicio, los datos no son buenos en la actualidad: hay un18,6 % de paro universitario en Canarias, frente al 12% de la media española. Sintéticamente, explicó que de cada cuatro titulados, uno trabaja en lo que se formó, otro en el sector público, el tercero está subempleado y el cuarto está en paro, pero está formándose.

El observatorio que dirige García ha elaborado un estudio en el que cruzan los datos de los egresados entre 2006 a 2009 con los de empelo en diciembre de 2010. En él se aprecia un aumento de paro muy significativo en sectores hasta ahora con buen factor de colocación laboral, como las carreras técnicas y de salud. También ha aumentado el subempleo, es decir, el trabajo en labores por debajo de su formación.

Otro dato que valoró García fue que el 25% de egresados accede al primer trabajo a través de prácticas, por lo que defendió la necesidad de incidir en ese ámbito. También señaló que han cambiado algunas actitudes en los dos últimos: ha mejorado la valoración de la movilidad, creen que es necesario tener idiomas, y, más negativamente, aumenta la creencia en que " vale todo por un trabajo", lo cual se traduce en muchos jóvenes que deciden postergar su formación para buscar el primer empleo que puedan encontrar.

El experto criticó que hay un "divorcio entre la educación, las oficinas de empleo y las empresas", hasta el punto de considerar que "hablan distintos idiomas". De hecho, se producen circunstancias realmente anómalas, como las de empresas que no consideran como posibles trabajadores a egresados de determinadas titulaciones, a pesar de que en ellas se forma en capacidades que la propia empresa reclama. Por ello, su conclusión es clara: hay que buscar fórmulas para armonizar la comunicación entre agentes de educación, empleo y empresa.

María José Romero, secretaria general de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), incidió en la necesidad de empezar a hablar de empleabilidad y la emprendeduría ya desde el momento de la formación, y no considerarlo un factor que se produce una vez egresado. En este sentido, conviene poner en valor la formación en determinadas cualidades interpersonales como la motivación, la curiosidad o el afán de superación. Y en ese punto, se planteó críticamente si la universidad actual realmente ayuda a adquirir esas características.

Siguiendo esa línea de argumentación, la ponente reflexionó que hay muchas competencias transversales incluidas en las titulaciones que están expresadas sobre el papel, pero que en la práctica no se producen: teóricamente, se fomenta el sentido crítico, "pero luego no hay quien le rechiste a un profesor";   se pide capacidad debate y de trabajo en equipo, lo cual es incompatible con los grupos masificados, etc.

Para ella, el problema es el método de aprendizaje que se sigue defendiendo desde la metodología docente universitaria. Hay sobrecualificación teórica, pero nada de esas competencias personales, entre otras cosas, porque a ellos mismos no se las han transmitido. "Se nos pide que seamos creativos, sociables, emprendedores… pero ¿quién nos enseña eso?"

Eso es lo que explica que se den circunstancias realmente alarmantes, como el hecho de que España sea el país de la OCDE con menos doctores incorporados a empresas, mientras que Alemania es el que más. En ese sentido, la especialista también puso el foco de sus críticas en el empresariado, que muchas veces no conoce realmente la universidad.

 


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