La Universidad de La Laguna celebra cada 23 de abril el Día del Libro dedicando una exposición bibliográfica centrada en un asunto concreto. En 2012, esta muestra, denominada “Semillas y letras”, se centra en la historia de la agricultura en Tenerife a través de los textos y documentos que a lo largo de cinco siglos han relatado el devenir del que hasta hace no mucho fue el principal sector productivo de la isla.
La muestra, organizada por el Servicio de Biblioteca de la ULL y los vicerrectorado de Servicios Universitarios y de Relaciones universidad y Sociedad, permanecerá abierta hasta el 21 de mayo en el vestíbulo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria, que también es entidad coorganizadora.
Como es habitual, la exposición está complementada por un catálogo editado por el Servicio de Publicaciones de la ULL, en el que se ofrecen detalles de cada uno de los ejemplares expuestos en las vitrinas y, además, y se profundiza en el asunto mediante varios artículos redactados por especialistas universitarios y de otras entidades, como el Cabildo de Tenerife.
Además, a lo largo de la semana se programarán varios actos complementarios, como conferencias sobre la historia y la situación de la agricultura en Tenerife, a cargo de investigadores de la ULL como Antonio Marrero Domínguez, de Departamento de Ingeniería, Producción y Economía Agraria, o Fernando Sabaté Bel, del Departamento de Geografía. El programa completo de actos puede consultarse en el banner ubicado en la portada de la web institucional (www.ull.es).
En la inauguración de esta exposición estuvieron presentes el rector de la ULL, Eduardo Doménech; el director del Servicio de Biblioteca, Luis Gonzalo Rey; el director de la escuela anfitriona, Juan Alberto Rodríguez; y la bibliotecaria del centro, Delfina Galván.
El rector destacó que previamente al acto se habían recibido las donaciones de libros que anualmente la biblioteca institucional acoge de instituciones y particulares, e hizo una mención especial a la de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la ULL, consistente en un valioso ejemplar portugués datado en 1672 de la “Vida do veneravel Padre Ioseph de Anchieta”.
El director del Servicio de Biblioteca agradeció la oportunidad de volver a dejar en manos de su unidad la organización de estos actos institucionales, y recordó la importancia de que en plena era de las tecnologías de la información y la comunicación se conmemore la creación de la primera de ellas: el libro, al cual augura mucho futuro, aunque sea en diferentes formatos.
La responsable de la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria explicó que la elaboración de la muestra y su catálogo ha supuesto un arduo trabajo iniciado en noviembre de 2011, en el cual han colaborado numerosos centros y profesores de la institución, así como diversas organizaciones externas y empresas, que han patrocinado de un modo u otro las actividades.
Por su parte, el director de la escuela aprovechó la ocasión para anunciar los ganadores del concurso de fotografía "Labores agrícolas", organizado entre el alumnado con motivo de esta semana de actos, y que recayó en María Delia Escobar Luis, Manuel Cristóbal García Chinea y Gerson Delgado Hernández.
Exposición
La muestra “Semillas y Letras”, por la cual se han interesado varios ayuntamientos de la isla y el complejo museístico de Washington denominado Smithsonian, tiene siete áreas temáticas en las que se expone información sobre los principales cultivos históricos de Canarias: caña de azúcar, vid, tunera para cochinilla, tabaco, tomate, plátano, y las especies para exportación comercial actual.
Cada área cuenta con una vitrina en la que se muestran los documentos, tanto históricos como más recientes, que hacen referencia a cada especie cultivada, junto a herramientas y objetos que ayudan a contextualizarlos. Sin embargo, estas áreas no pueden ser vistas como compartimentos estancos, pues es bien sabido que en cada ciclo no se cultivó una única especie.
La primera área está dedicada a la agricultura que se practicaba antes de la llegada de los castellanos. La información sobre estas prácticas está extraída de crónicas posteriores a la conquista, así como de los hallazgos arqueológicos encontrados en diferentes partes de la isla. En esta sección se exponen documentos que datan de los siglos XVI y XVII, como las crónicas de Fray Alonso de Espinosa, Juan de Abreu Galindo y Juan Núñez de la Peña.
La segunda sección acerca la primera experiencia europea de monocultivo, la caña de azúcar. Esta especie fue traída a Canarias por los conquistadores y durante la primera mitad del siglo XVI fue el primer cultivo de explotación de la isla. Esta área se ilustra con documentos escritos por, entre otros, Thomas Nichols, comerciante de azúcar inglés.
La siguiente vitrina está dedicada a la vid para producir vino, que se extendió en Canarias, y en Tenerife en particular, durante el siglo XVI. Esta actividad, aunque ha sufrido épocas de decadencia, ha logrado sobrevivir hasta la actualidad y se erige como un emblema propio de algunas partes de la isla. Uno de los objetos más señalados de la exposición es una botella de malvasía del siglo XVIII.
El tabaco quiso ser una alternativa a la vid a principios del siglo XIX, pero su cultivo no tuvo éxito por la introducción de la cochinilla. Su aprovechamiento a partir del principio de esa centuria dio paso a una de las etapas de mayor crecimiento económico de las islas. La cochinilla era utilizada como tinte natural y se exportaba para tal fin desde el archipiélago. La aparición de los tintes sintéticos hizo que se convirtiera en un cultivo marginal, aunque todavía hoy sigue teniendo presencia, como demuestra la muestra mediante ejemplos de productos actuales que contienen este tipo de tintado.
A partir del siglo XX, la agricultura en Canarias tuvo que diversificarse para poder subsistir. El producto más importante de esta época fue el plátano, que se ha convertido en un símbolo iconográfico de Canarias. Otro cultivo con importancia ha sido el tomate, que llegó a ocupar el primer puesto en exportaciones al extranjero.
La sexta sección de la exposición abarca las experiencias de cultivo que la isla puede tener para el futuro. La protea, el litchi, el olivo o el cultivo hidropónico del tomate pueden ser alternativas que diversifiquen el sistema agrario y la economía locales.
Mención especial merece la última área de “Semillas y Letras”, que recoge una selección de cultivos tradicionales, es decir, aquellas actividades agrícolas que proporcionaban el sustento diario a la mayor parte de la población hasta 1960, cuando llegó el turismo de masas y cambió el ciclo económico.

