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Dolores Corbella, Mercedes Prieto y Carolina Mallol, reconocidas por el Instituto de Estudios de las Mujeres de la ULL

martes 15 de marzo de 2016 - 15:51 GMT+0000

Aunque la sociedad está avanzando hacia una igualdad real y efectiva entre los sexos, lo cierto es que aún existe una enorme disparidad en todos los ámbitos, incluido el científico. Por esa razón, el Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres (IUEM) entrega desde el año pasado una distinciones a científicas vinculadas al centro académico con el fin de visibilizar su labor y de ponerlas como ejemplo para las nuevas generaciones de que el sexo femenino también es relevante para la ciencia. El acto, celebrado hoy, martes 15 de marzo, ha agasajado a la filóloga Dolores Corbella, la astrofísica Mercedes Prieto y la arqueóloga Carolina Mallol.

El acto, que se celebró en el Salón de Actos del Instituto de Bio-Orgánica Antonio González, estuvo presidido por el rector de la ULL, Antonio Martinón, y contó con la participación de la directora de la Unidad de Mujer y Ciencia del Ministerio de Economía y Competitividad, Ana Puy Rodríguez; la directora del IUEM, Inmaculada Perdomo Reyes; y la directora del Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas, en representación de los institutos universitarios de investigación, Dulce Mª González Doreste.

El rector circunscribió los galardones del IUEM con las políticas de igualdad que su gobierno desea implantar en el seno de la ULL. Como aficionado a la Historia de la Ciencia, recordó que incluso en un tiempo tan cercano como el siglo XX en Europa, ha habido terribles casos de marginación hacia las mujeres en el ámbito de la investigación. Aunque se ha progresado mucho, Martinón señaló su preocupación por que las generaciones de mujeres más jóvenes desconozcan el duro periplo de su antecesoras, por lo que es importante seguir reivindicando la igualdad.

La directora de IUEM señaló que la desigualdad en el mundo científico y universitario es mayor cuanto más alto se llega, señalando la existencia de “techos de cristal” que impiden a las mujeres acceder a los puestos más prestigiosos. Para Perdomo, la perspectiva de género debe ser no solo un modo de lucha por la igualdad, sino una nueva dimensión que, aplicada a todos los ámbitos del conocimiento, ayudará a enriquecer los descubrimientos que se hagan.

La directora del Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas resaltó la pertinencia de organizar desde la academia actos reivindicativos de la igualdad de la mujer porque la universidad es una institución transmisora de valores y por ello tiene la responsabilidad de ser un referente de la vanguardia social. Para Doreste, la mujer es necesaria en ámbitos que, como es la ciencia, sirven para mejorar las condiciones de vida y de progreso.

Por último, la directora de la Unidad de Mujer y Ciencia del Ministerio de Economía y Competitividad, que en su día fue la precursora de la Unidad de Igualdad de la ULL, ahondó en la idea de la infrarepresentación de las mujeres en los puestos más altos e, incluso, en la concesión de premios científicos.

Premiadas

La primera investigadora reconocida fue Dolores Corbella, catedrática de Filología Románica de la ULL, cuya larga labor dedicada a la lexicografía alcanzó un importante hito el pasado 17 de diciembre, cuando fue nombrada académica correspondiente de la Real Academia Española. Duce Mª González Doreste fue la encargada de realizar una semblanza de la agasajada.

Corbella recalcó las tres etapas importantes en su configuración como investigadora. La primera en su niñez, cuando su madre siempre le recalcaba que “estudiar hace libre”. Luego, en la universidad, donde aprendió la rigurosidad y el método de la mano de Inmaculada Corrales. Y finalmente, ya como docente, una etapa en la que ha podido colaborar con grandes colegas.

Señaló que la sociedad aún no está preparada para que la mujer se incorpore al mundo del trabajo y recordó cómo tuvo que compaginar sus dos embarazos con las labores académicas. Por ello, valoró el apoyo de su familia, que le ha facilitado el poder dedicarse a su “adictiva” afición por la lexicografía sin tener que renunciar a ella.

La segunda mujer destacada fue Mercedes Prieto, profesora e investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), pionera de esta disciplina en Canarias y en España, que fue presentada por el ex-director y fundador del IAC, Francisco Sánchez.

Las palabras de Prieto fueron, sobre todo, de agradecimiento a sus compañeros de la universidad y del IAC, así como a su familia y colaboradores, ya que “es imposible hacer ciencia en solitario”. Recordó sus primeros pasos como investigadora en el observatorio de Mohón de Trigo en Sierra Nevada (Granada), en unas condiciones realmente precarias que, sin embargo, ella recuerda con cariño por ser su primera “ventana al universo”.

En Tenerife perteneció a la primera generación de astrofísicos formados por el Plan Nacional promovido por el IAC en sus primero tiempos, en el cual había solamente 3 mujeres y 10 hombres. Se ha dedicado especialmente a la observación mediante instrumentos de infrarrojos, que le han permitido profundizar cada vez más en las galaxias y ayudar a comprender no sólo su estructura, sino a determinar su cronología.

La tercera mujer distinguida ha sido Carolina Mallol, investigadora Ramón y Cajal adscrita al Departamento de Geografía e Historia y el Instituto de Bio-Orgánica Antonio González que lidera el proyecto PALEOCHAR, el cual ha recibido una Consolidator Grant de la Comisión Europea por un valor de 2,5 millones de euros, ayuda a la que solamente acceden los proyectos de investigación de mayor excelencia.

Fue presentada por la profesora del Departamento de Geografía e Historia Bertila Galván, quien destacó el perfil internacional de la premiada: su formación comenzó en la Universidad de Los Andes en Colombia, luego en la de Castila La Mancha y, finalmente, en la Rovira i Virgili. Realizó su doctorado en la Universidad de Harvard y pasó varios años en Marsella antes de recalar, finalmente, en la ULL.

Mallol quiso dedicar su premio a la  arqueóloga colombiana Monika Therrien, su primera inspiración. Reflexionó que su disciplina es complicada para una mujer pues, además de exigir determinados retos físicos en las excavaciones que pueden limitarla, muchas veces debe trabajar en países en los que aun no está bien visto “que una mujer sea la jefa, la que tenga el dinero o incluso la que conduzca el jeep”.

También lamentó que la sociedad actual vaya en contra de los intereses de la ciencia, actividad que precisa tiempo para la reflexión, “creatividad y caos”, y está ahogada por la burocracia. Aún así, quiso lanzar el mensaje “a aquellas personas con espíritu aventurero” de que, pese a la dificultad y la inestabilidad laboral, aún es posible hacer ciencia.


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