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Campus América reflexiona sobre la relación entre salud y riqueza con Venezuela como principal ejemplo

viernes 12 de julio de 2019 - 12:30 GMT+0000

La Facultad de Farmacia acogió hoy, viernes 12 de julio, la segunda jornada del seminario “Enfermedades emergentes y reemergentes en América”. Esta sesión se erigió como uno de los últimos actos dentro del Campus América y volvió a contar con ponencias de varios expertos no solo de la Universidad de La Laguna sino también llegados desde Latinoamérica, más concretamente desde Venezuela.

Tras la primera jornada de ayer, que se centró en las enfermedades tropicales y el papel de la investigación a la hora de paliar la problemática que generan, Gustavo Marrero, catedrático del Departamento de Economía, Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Laguna, tomó el testigo para reflexionar sobre la influencia de la riqueza sobre la salud y viceversa. A pesar de que estas dos áreas van de la mano, Marrero ahondó en las distintas posturas que coexisten hoy en día y en las que los economistas basan sus estudios para determinar si la mejora de la salud de los países viene precedida por el aumento de la riqueza o no.

Foto: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)

Desde los años 40 del siglo pasado se viene produciendo un crecimiento mundial en cuanto a riqueza y aumento de la esperanza de vida se refiere. El nacimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, unido a un cambio social en el que se ve la salud como un bien público, y sobre todo gracias a las grandes innovaciones en medicamentos y otros productos químicos como la penicilina, desarrollo de vacunas o insecticidas, ha propiciado estas modificaciones mundiales. Sin embargo, actualmente no hay una teoría respaldada con unanimidad por parte de los expertos que justifique que a más riqueza habrá más salud en un país.

Sin obviar las posibilidades que aporta que una región sea rica o pobre, Marrero hizo hincapié en otros factores que inciden de forma determinante en la actualidad. Uno de ellos es el conocimiento y cómo este conocimiento se traslada posteriormente a la ciudadanía por parte de las instituciones. Cuestiones tan sencillas como lavarse las manos, utilizar mosquiteras ante la picadura de insectos que pueden trasmitir enfermedades o incluso usar medidas anticonceptivas para evitar patologías de transmisión sexual como el SIDA, pueden ser claves a la hora de mejorar la salud de los países. Por ello, las políticas públicas, no solo sanitarias sino también las educativas, que se ejerce en las regiones sí que tienen un reflejo en la riqueza de la zona.

Venezuela como ejemplo

Tras la ponencia de Gustavo Marrero, Venezuela fue el país que centró este seminario de enfermedades emergentes y reemergentes en América. Óscar Noya González, miembro del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, relató cómo está tratando su región una enfermedad de enorme virulencia como es la Malaria, así como las vacunas que existen actualmente para prevenirla.

Foto: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)

Noya se mostró contundente y calificó de “catástrofe sanitaria” lo que se está viviendo en Venezuela. Incluso, señaló que su país fue el primero en eliminar la Malaria según la OMS en 1961, por delante de otros como Estados Unidos o la desaparecida Unión Soviética, y ahora se encuentran a la cola mundial debido a que los gobiernos, en su opinión, “abandonaron los programas de medicina preventiva, control y la vigilancia epidemiológica”. Una cuestión que se ha aseverado por la situación geográfica de Venezuela, tan rico en biodiversidad, y que beneficia la proliferación de muchas especies de mosquitos, que a su vez favorece la transmisión de enfermedades, tal y como apunta el experto.

“No solo es mejor prevenir que curar, sino que es mucho más humano evitar que la gente se enferme”, aseguró el investigador, que considera que el éxito reside en que se logre que la población tenga salud. Sin embargo, Noya indicó que en Venezuela “algo está fallando” porque en vez de imponer una medicina preventiva, “los gobiernos del país se han dedicado a ver enfermos”.


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