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Varios especialistas en lo audiovisual invitan a ir “más allá de la página principal” de las plataformas televisivas 

miércoles 03 de julio de 2019 - 18:18 GMT+0000

De izquierda a derecha, el moderador Lucas Morales y los ponentes Manuel Díaz, David Fuentefría, Fernando Iturrate y Emilio Ramal.

Las plataformas de contenidos audiovisuales como Netflix o HBO suponen una oportunidad para acceder a producciones para toda los gustos. Sin embargo, sus algoritmos están diseñados para mostrar únicamente una selección de títulos, de tal modo que el resto de series que albergan esos repositorios queda escodido. Por ello, un grupo de expertos académicos y del mundo de la exhibición y la critica abogaron por ir más allá de esa parrilla inicial y explorar los contenidos disponibles en la mesa redonda “¿Qué supone la nueva forma de consumo y la diversidad audiovisual? Retos y desafíos para mantener la taquilla”, celebrada hoy, miércoles 3 de julio, dentro del seminario de Campus América “Nuevos tiempos audiovisuales: el efecto de los algoritmos y las plataformas web en los hábitos de consumo de series y películas”

Concretamente, participaron en este coloquio el periodista y director del programa “Días de radio noches de cine” de Canarias Radio Manuel Díaz Noda; los profesores del Departamento de Ciencias de la Comunicación y Trabajo Social de la Universidad de La Laguna David Fuentefría y Fernando Iturrate; y el jefe del Departamento de Actividades y Audiovisuales de TEA, Emilio Ramal, con la moderación de Lucas Morales Domínguez.

El profesor Fuentefría destacó como punto positivo de las plataformas que permiten a cada usuario crearse de manera autónoma su propio catálogo audiovisual, si bien apreció como aspecto negativo la saturación que provoca, dando muchas veces la sensación de que no va a ser posible abarcar todo el contenido interesante disponible.

Díaz Noda compartió en parte esas ventajas, pero matizó que, en su opinión, las plataformas no permitan elegir, mas bien dirigen a un consumo determinado y dejan de promocionar mucho contenido. “No puede ser una vía de consumo pasivo, e incluso hay que exigirle una serie de contenidos”. Por ello, en su opinión es necesario educar al espectador para que siga manteniendo la curiosidad.

La educación es algo en lo que coincidió Iturrate, señalando su propia experiencia: de niño consumió con gracias a sus padres y él mismo le ha inculcado la costumbre de ir a las salas a sus hijos. Sin embargo, se mostró pesimista con el porvenir de la experiencia de ver películas en una sala oscura, la cual a su juicio es la idónea porque permite localizar todo el interés en la película, sin distracciones.

Por su parte, Ramal describió su labor com programador de una sala tan especial como TEA, heredera de la pionera experiencia de proyección de cine de autor en versión original del Cine Víctor. Él también se preguntó si la actual será la última generación que visite las salas, pero su experiencia demuestra que la audiencia, incluso en un tipo de cine tan minoritario, puede crearse con una labor de programación bien pensada.

El porvenir del cine en salas fue, pues, uno de los grandes asuntos que planearon sobre la mesa redonda, y una de las conclusiones a las que se llegó es que parece existir una fractura generacional. De este modo, tanto Iturrate, que también es responsable de la iniciativa Charlas de Cine, como Ramal coincidieron en señalar que la audiencia que va a las proyecciones que ambos programan suele rondar una edad media de cuarenta años en adelante. “Llevo intentando que la gente joven vaya al cine desde hace 20 años y no lo consigo. Llenamos la sala… pero con gente mayor. Es complicado llegar a las nuevas generaciones”, lamentó el profesor universitario.

Díaz Noda disintió en ese punto, porque como ávido consumidor de dos y tres películas en sala cada semana, tiene que lidiar con colas en taquilla y salas llenas en los títulos más comerciales, lo que a su juicio demuestra a que sigue existiendo público para las salas. “El problema no es que la gente no vaya al cine, sino que no va a las películas que nos gustaría que fuera. Lo que hace falta es lograr que esa gente que va en masa a ver películas de superhéroes amplíe su abanico”.

Fuentefría, por su parte, consideró que la abundancia de determinado cine espectáculo en las salas es lo que, probablemente, ha propiciado el florecimiento del mundo de las series de televisión en las plataformas, ya que estas permiten desarrollar historias y géneros que ya no se practican en el cine comercial, por lo que ha habido un auténtico trasvase de talento de un medio a otro. “Antes los actores no querían hacer televisión y ahora hacen una serie tras otra, al igual que los guionistas de prestigio”.

Por eso, nuevamente apareció la necesidad de formar al público para que amplíe su miras, puesto que el consumo de cine tradicional no debería ser incompatible con el de series, ni los contenidos comerciales deberían estar reñidos con otro tipo de formatos y narrativas más alternativas. “Hay que aprender a ser audiencia”, señaló Fuentefría.

Nuevos tiempos audiovisuales

Esta fue la penúltima mesa redonda del seminario “Nuevos tiempos audiovisuales: el efecto de los algoritmos y las plataformas web en los hábitos de consumo de series y películas”, que mañana, jueves 4 de julio, terminará con una sesión más lúdica consistente en la proyección de la película “Nausicaä del Valle del Viento”, de Hayao Miyazaki, como ejemplo de producto transmedia que partió de un cómic del mismo autor.

A lo largo del seminario, se ha debatido sobre la forma en la que la generación millennial se vincula con los productos audiovisuales actuales, la reivindicación de volver al cine, la cuestión de género en la industria cinematográfica o el vertiginoso ritmo que las plataformas de distribución de contenidos como Netflix o HBO imponen a la audiencia y lo efímero de su impacto.

Cerca de 40 personas, entre estudiantes, periodistas y amantes de la ficción audiovisual, pudieron asistir a una reflexión sobre el impacto que el desarrollo tecnológico imprime en la sociedad moderna y sobre cómo estas formas de consumo inciden en la socialización de esta generación millennial, que se inhibe a relacionarse, ante el miedo a un spoiler o que elige “darse un atracón” de una serie.


Archivado en: Ciencias de la Comunicación y Trabajo Social, Destacado, Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación, Investigación, Portada ULL

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