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Campus América analiza las variedades del español de Canarias y el Caribe más allá de la dialectología clásica

lunes 08 de julio de 2019 - 14:00 GMT+0000

María José Serrano y Luis A. Ortiz, antes del comienzo de su seminario sobre sociolingüística.

Uno de los seminarios incluidos en Campus América es “Sociolingüística y variación morfosintáctica del español: el español del Caribe y el español juntos y en contraste”, que ha comenzado hoy, lunes 8 de julio. Como explica su coordinadora, la profesora del Departamento de Filología Española de la Universidad de La Laguna María José Serrano, su objetivo es mostrar los avances en el estudio de la sociolingüística de la variación morfosintáctica tanto en el español canario como del caribeño con un enfoque que va más allá de la dialectología tradicional.

La experta, que es también coordinadora del grupo de investigación “Comunicación, Sociedad y Lenguaje”, explica que la sociolingüística tiene poco que ver con la dialectología tradicional, porque se centra en estudiar el significado: “No es simplemente asociar formas y expresiones con el lugar geográfico, que eso no sirve para nada si no se explica, sino saber por qué se utilizan estas palabras desde el punto de vista del significado, de la variación y también cognitivo”.

Dentro de este enfoque, el equipo de investigación ha incorporado la lingüística cognitiva, lo cual les ha permitido ir más allá la dialectología tradicional, que se limita a identificar de dónde es vocablo y si está bien o mal dicho.

En su opinión, Campus América es un ámbito estratégico para realizar este seminario, por estar Canarias en un punto intermedio entre Europa y América y poseer una variedad propia del español. Sobre el asunto de las variedades, Serrano matiza que es un concepto difícil de delimitar porque muchas palabras y expresiones que se dicen “no se sabe si realmente son o no son del español de Canarias; hay muchas construcciones y vocablos que parecen que lo son, pero proceden unas del americano, otra del europeo…”

Sobre los dialectos, siempre ha existido prejuicios acerca de que utilizar alguno de ellos suponía “hablar mal”, idea que la investigadora rechaza de pleno. Matiza, eso sí, que el término “dialecto” en sí es problemático y actualmente es preferible hablar de variedades. “El hablante realiza unas elecciones comunicativas concretas, que pueden ser más o menos comunes a una variedad, pero que no significan que hable mejor o peor, sino que el hablante elige lo que quiere comunicar en cada momento. Así es como surgen las variedades, que podríamos considerar estilos comunicativos”.

Uno de los ponentes invitados a este seminario ha sido Luis A. Ortiz, quien ha dictado una charla sobre la variedad de español del Caribe y sus vínculos con América y con Europa. “Hablar del español de Puerto Rico”, explica, “sería remontarnos a lo que nos decía la profesora Serrano de una dialectología muy cerrada porque las variedades tienen extensiones mas allá de zonas nacionales. En el caso de mi país, tenemos vínculos con Cuba, con República Dominicana y con Canarias, por lo que habar del español de Puerto Rico es hacerlo del español de Caribe, pero también del de Canarias y del europeo. Porque ¿hasta dónde se circunscriben fenómenos particulares de Puerto Rico? Podríamos identificar fenómenos particulares, pero es sumamente difícil establecer lo que es propio de un lugar, porque la globalización, los encuentros, los diálogos han extendido fenómenos lingüísticos”.

Ortiz señala que, por tanto, el principal elemento diferenciador entre variedades es el aspecto prosódico, es decir, no sólo la presencia o ausencia de determinados sonidos o fonemas, sino la manera de expresarlos. Explica, por ejemplo, que fonemas como la “r”, la “l” o la “s” final elidida (o suprimida) son típicas tanto de Canarias como del Caribe, por lo que, al final, lo que varía es la entonación, el alargamiento, y eso es justamente lo que permite diferenciar a un hablante canario de un puertorriqueño o cubano.

El ponente también ha explicado que la globalización contribuye a que entre variedades haya cada vez más elementos comunes, sobre todo en el campo del léxico. Como anécdota, explica que una de las cosas que más le llamó la atención cuando llegó a Tenerife estos días fue la palabra “guagua”, que en Puerto Rico es cotidiana pero no está estandarizada ni se emplea oficialmente. “En cambio aquí la utilizan en la estación de autobuses, ya está escrita por todas partes. Eso es sumamente interesante y es uno de los debates grandes que tenemos: si esa palabra del Caribe o de Canarias”.


Archivado en: Campus América 2019, Destacado, Facultad de Humanidades, Filología Española, Investigación, Portada ULL

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