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Mujeres, ingeniería y tecnología

jueves 22 de abril de 2021 - 10:22 GMT+0000

Los niños con lazo azul y las niñas con rosa, para ellas una muñeca, para los niños un cochito de carreras. Los chicos ingenieros y las chicas enfermeras. Narrado así parece una línea de acontecimientos marcadamente sexista, pero si lo alargamos a lo largo de una vida pasará desapercibido. Esto es lo que viven niños y niñas desde su más tierna infancia. Un aluvión de micro sesgos le van marcando el camino de manera silenciosa y discreta. No existe un plan urgido por los padres y madres para que esto sea así, pero estos pequeños gestos se van colando inocentemente en nuestro imaginario. Muchos expertos aseguran que, detrás de la baja tasa de vocaciones científicas femeninas en carretas técnicas están estos pequeños golpes de timón que lanzamos hacia los jóvenes constantemente.

Cada último jueves de abril se celebra el Día Mundial de la de las Niñas en las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación). Esta efeméride se colocó en el calendario, según la ONU, “para crear un entorno mundial que empodere y aliente a las niñas y las jóvenes a considerar la posibilidad de cursar estudios y carreras en el campo en expansión de las tecnologías de la información y la comunicación”. Aunque el número de alumnas universitarias supera al de alumnos en la universidad española, la distribución por ramas es desigual.  Según la clasificación del Ministerio de Universidades, mientras que en ciencias de la salud, artes y humanidades y ciencias sociales y jurídicas las mujeres superan el 60% del total (250.338 personas en ciencias de la salud, 136.731 en artes y humanidades y 608.423 en ciencias sociales y jurídicas), en ingeniería y arquitectura apenas una de cada cuatro estudiantes de grado y primer y segundo ciclo es mujer (el 25% de un total de 230.471 personas), rama especialmente masculinizada que muestra claros y persistentes desequilibrios de género.

Mujeres e ingeniería

¿Por qué cursan tan pocas mujeres carreras técnicas?, ¿qué sucede con los estudios relacionados con la tecnología?, ¿por qué son poco atractivas para las chicas? Citamos a dos investigadoras para conocer su opinión y experiencias sobre estas cuestiones. En el aula 2.5 de la Sección Informática, entre ordenadores, no podría ser de otra manera, charlamos con Coromoto León, catedrática del área de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de La Laguna, y Gara Miranda, profesora titular de Ingeniería Informática de la ULL.

Lo primero que quisimos conocer fue su experiencia personal, de qué manera habían llegado a triunfar en una carrera universitaria con tan pocas mujeres. ¿Fueron unas niñas TIC o no? Coromoto León confiesa que las nuevas tecnologías en su infancia escaseaban, pero encuentra en su padre el motor que inició su vocación. “Era una persona muy inteligente, nos llevaba en los camiones al campo. Por aquel entonces sembrábamos extensiones enormes de terreno y recuerdo que nos dejaba participar en la planificación de los cultivos y en las tareas rutinarias del campo. No por ser chica no tenías que saber cómo arreglar el camión o subirse al tractor”. Aunque la catedrática reconoce que su pasión por la informática le llegó más tarde, casi se le cruzó en su camino. “Me matriculé en Matemáticas porque era lo que más me gustaba de las opciones que había. Pero cuando llegué a tercero de carrera, me topé con la asignatura Métodos Numéricos con el profesor Mateo Jiménez y me encantó. Me enseñaron a programar y entendí que eso sí era lo que yo quería hacer y desde entonces no lo he dejado”.

Coromoto León

Coromoto León se tropezó con la ingeniería, por casualidad, no lo buscaba, pero fue un amor a primera vista. Hablar con las máquinas o programar le fascina, hasta el punto que en la actualidad es la codirectora, junto con Gara, del Aula Cultural Pensamiento Computacional de la Universidad de La Laguna, una entidad que busca fomentar la aplicación de herramientas y técnicas de la informática para comprender y razonar sobre los sistemas y procesos tanto naturales como artificiales, para resolver problemas desde un punto de vista diferente.

Gara Miranda nos confiesa que también llegó a la ingeniería de rebote. “En mi casa nunca fuimos muy tecnológicos, no teníamos consola, no teníamos ordenador, ningún dispositivo de este tipo, pero a mí me llamaba mucho la atención. No tenía una vocación clara, me gustaba todo. Recuerdo que me gustaba mucho la arquitectura. Me encantaba ir al dentista solo porque en la sala de espera tenían revistas sobre arquitectura y construcción”. Cuando llegó el momento de elegir carrera, Ingeniería Informática resultó ser la ganadora, tenía todo lo que le atraía a Gara: Matemáticas, Física y un alto componente aplicado. Gara comenzó a estudiar Ingeniería Informática sin tener un ordenador. Por no tener, no tenía, nos confiesa, ni cuenta de correo electrónico.

Su primer contacto con la informática le fascinó, comprendió que tenía en sus manos una herramienta muy poderosa. “Cuando hice mi primera práctica aluciné, conseguí decirle al ordenador cómo tenía que multiplicar unas matrices para que diera el resultado que necesitaba y además eso funcionaba para cualquier pareja de matrices, fue como poner en mi mano una herramienta muy poderosa”. En ese momento entendió que materializar un proyecto arquitectónico es muy complicado, pero con un simple ordenador podía hacer cosas increíbles, solo dependía de lo que se te pueda ocurrir para hacerlo. Ese fue el flechazo con la informática que le ha llevado de alumna a profesora titular, a pesar de aquellos que le auguraban un corto recorrido por no tener conocimientos previos y escasos medios técnicos. “Yo acabé la carrera sin tener internet en casa, si necesitaba algo para hacer una práctica tenía que anticipar lo que podría necesitar, ir a la biblioteca y pedir los libros, porque si me surgía alguna duda no podría tener cómo consultarlo hasta el día siguiente, y de esto no hace tanto tiempo”.

 Pocas compañeras, ¿por qué?

Los números lo dejan claro. La presencia de chicas en carreras técnicas es muy baja, incluso con tendencia a ser cada vez menor. Las ingenierías son un territorio poco demandado por las chicas y dentro de éstas, la ingeniería informática es de las menos atractivas para las alumnas.  Coromoto y Gara son dos de las pocas mujeres que se decantaron por la informática. Pero ¿cuántas compañeras tenían?

Coromoto hace cuentas y recuerda que en Matemáticas había muchas chicas, pero en computación las cosas cambiaron. “En Matemáticas éramos muchas, durante los primeros años sí, pero

Gara Miranda

cuando opté en cuarto por computación la cosa cambió. En esta rama de la carrera éramos tres chicas de doce alumnos”. Con Gara sucedió algo parecido. “En el primer año de carrera el número de compañeras rondaba las 15 de 100 estudiantes. Pero en cuarto y quinto, durante la titulación superior, el número se redujo mucho. Pasamos a ser dos alumnas entre 50 estudiantes. Durante un curso yo fui la única chica de la clase”.

Mientras que la mayoría de las carreras universitarias son atractivas para ambos sexos y su demanda es similar, otras carecen de presencia femenina. La ingeniería Informática es una de ellas, le preguntamos a nuestras protagonistas cuál creen que es el motivo. Para Coromoto es un aspecto que se remonta a la evolución del ser humano y su historia. “La ingeniería surge de la guerra, lo que se quería hacer era crear aparatos que te hicieran ganar una batalla. Desde siempre la ingeniería está asociada al ejército. Necesito una máquina que lance piedras, necesito muros fuertes que soporten las catapultas, necesito calzadas para mover rápido a mis tropas, etc. y solucionando todo esto estaba la ingeniería. ¿Y quiénes hacen la guerra? A los chicos parece que les gustan más estas cosas. Luego está la otra parte de la ingeniería, más relacionada con los artificios, con hacer herramientas, esa no es tan famosa, está más asociada al intelecto, no tanto a hacer sino a pensar y resolver problemas, quizás esta nos guste más. Puede ser un problema semántico al relacionarse la ingeniería con el mundo militar”.

Gara identifica el problema de las vocaciones científicas femeninas en tres partes diferenciadas. “La primera tiene que ver con el desconocimiento de lo que realmente es una ingeniería. En el caso de la Informática está muy arraigada la idea de que si no te gustan los videojuegos y los ordenadores, si no estás todo el día conectado a internet, no te gustará la Ingeniería Informática. Hay muchas chicas que no se sienten identificadas con esto. Las chicas saben perfectamente cómo es Medicina o Matemáticas, pero no saben cómo es Informática. Por otro lado, nos falta estereotipos, referentes mujeres que se dediquen a esta disciplina. Ahora parece que los chicos quieren ser ‘gamer’ y las chicas ‘influencer’, ¿por qué? Porque hay muchos más chicos ‘gamer’ y muchas más chicas ‘influencer’ que al revés. Y un tercer motivo es que, no sé por qué, pero las chicas se creen menos capaces de hacer algo complejo. Hay muchos estudios que analizan esta percepción que es, por supuesto errónea. Si a esto le sumamos la creencia de que las ingenierías son complejas tenemos una posible explicación a las bajas vocaciones técnicas”.

La suerte de ser profesora de Informática es que puedes comprobar estas teorías con tus estudiantes. “Lo veo en mis clases, los chicos siempre se achantan menos, son más lanzados y mientras que las alumnas se muestran más inseguras. Sin embargo, el abandono en estas carreras es mucho mayor entre los chicos. Las que entran, normalmente, acaban la carrera”. Pero esta ficticia limitación para estudiar una ingeniería ¿de dónde sale? Gara desliza que la autolimitación que sienten las mujeres puede tener su origen en la infancia, en los prejuicios que a este respecto tienen los padres y madres y que poco a poco van calando en el imaginario de las niñas. “Es increíble leer estudios que reflejan que hay muchas más búsquedas en Google sobre si mi hijo es superdotado o tiene altas capacidades que si mi hija lo es: esa perspectiva está tan arraigada que las niñas después de los seis años comienzan a verse de otra manera que los niños”.  La OCDE pone cifras a esta sensación. Mientras que el 10% de los chicos esperan trabajar en profesiones relacionadas con las tecnologías de la información, solo un 1% de las chicas esperan hacerlo.

Unidad de cultura científica y de la innovación (UCC+i) Cienci@ULL


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