Un equipo del departamento de Química Inorgánica de la Universidad de La Laguna ha logrado por primera vez en Canarias crear una pila de combustible capaz de obtener una corriente eléctrica de 500 miliwatios por centímetro cuadrado, cuyos componentes químicos han sido sintetizados por ellos. Se alcanzan corrientes superiores a un amperio, lo que demuestra que el dispositivo es efectivo, con un alto rendimiento de combustible.
Una pila de combustible es un dispositivo que, a partir de una mezcla de ciertos materiales avanzados, permite trasformar hidrógeno en electricidad. El hidrógeno es el elemento químico más abundante de la naturaleza y está presente, por ejemplo, en el agua del mar, cuya cantidad a estos efectos es prácticamente infinita. Las pilas de combustible se basan en las distintas reacciones químicas del hidrógeno para obtener corriente eléctrica.
Las pilas de combustible son, según muchos científicos, una de las pocas alternativas viables, a excepción de la energía nuclear, para obtener energía eléctrica en cantidades importantes. Son además muy compatibles con el medio ambiente porque estas pilas no generan residuos de óxidos de nitrógeno o de azufre que sí expulsan los motores de combustión que usan derivados del petróleo. Estos residuos son uno de los mayores contribuyentes a la contaminación planetaria. Por ello, y sobre todo, tras la subida espectacular de los productos derivados del petróleo, las pilas de combustibles, cuya tecnología aún está en fase muy experimental, se han convertido en tema prioritario de investigación en los mejores laboratorios del mundo.
El equipo de La Laguna, cuyo director, Pedro Núñez, ha trabajado en el Instituto Tecnológico de Massachussets (Estados Unidos) y en el Laboratorio de Química del Estado Sólido de la Universidad de Burdeos I (Francia), ha logrado también combinar estos dispositivos con la nanotecnología. éste también es otro de los resultados más novedosos y con mayor proyección tecnológica. En ese sentido, se ha diseñado una estrategia que permite que el material del que están compuestas estas pilas tenga una porosidad uniforme con un tamaño de doscientas veces más pequeño que el grosor de un cabello humano y que, por tanto, se obtenga mucha más eficiencia.
El asunto de la eficiencia, que se define como el porcentaje de combustible necesario para obtener exclusivamente energía frente al que tiene que desperdiciarse, es otra de las ventajas de estas pilas. Así, mientras un motor de combustión tradicional tiene sólo un 30% de eficiencia; es decir, que el 70% del combustible restante se desperdicia en procesos marginales, en el caso de las pilas de combustión diseñadas por estos investigadores la eficiencia podría llegar hasta el 60%.
Las pilas de combustibles tienen otras características que las convierte en idóneas sustitutas del petróleo. Entre otras, que no producen los ruidos de los motores de combustión interna y, sobre todo, que el hidrógeno tiene diversidad de fuentes de obtención, desde el agua del mar hasta el alcohol o el gas natural.
Parte de este trabajo acaba de ser publicado en una revista científica de la Royal Society, una de las instituciones científicas más prestigiosas -y la más antigua- del mundo, uno de cuyos directores fue Isaac Newton.
