La investigación universitaria produce en ocasiones residuos tóxicos cuyo tratamiento exige especial cuidado. La insularidad propia del territorio canario resulta un agravante para trabajar con este tipo de material, por lo que el diseño de medidas de gestión específicas resulta vital. Por tal motivo, el Consejo de Gobierno de la Universidad de La Laguna refrendó por unanimidad en su sesión del pasado 31 de mayo el reglamento que regula el tratamiento de los residuos de esta clase generados en los laboratorios de la institución académica.
El reglamento resalta que para que esta normativa surta efecto, será necesaria la colaboración de todos los agentes implicados en el trabajo con residuos tóxicos: profesores, investigadores, estudiantes y oficiales de laboratorio. En este sentido, el reglamento señala que «cada usuario es responsable de los residuos que genera y el vicerrectorado de investigación centraliza su gestión, actuando como intermediario entre los usuarios y los gestores de residuos».
El texto recoge detalladamente en una tabla los tipos de residuos peligrosos, divididos en nueve grupos: reactivos y residuos de laboratorio, disolventes no halogenados, disolventes halogenados, disoluciones acuosas de metales pesados, productos tóxicos especiales, aceites, envases vacíos de vidrio contaminados, envases vacíos de plástico contaminados y envases vacíos de metal contaminados.
Entre las diferentes directrices que se enuncian, cabe citar el envasado adecuado de los productos y la consulta de sus respectivas fichas de seguridad antes de realizar cualquier tipo de mezcla; dichas fichas deberán ser facilitadas gratuitamente por las empresas comercializadoras de los productos, aunque también se pueden consultar en algunas páginas web especificadas en el reglamento. Otro elemento que se debe tener en cuenta que el etiquetado contenga detalladamente los componentes del residuo y la fecha de inicio de recogida.
También se debe cuidar que cada envase con residuos se conserve en el almacenamiento adecuado, que también está perfectamente desglosado en una tabla. En todo caso, un residuo nunca estará almacenado más de seis meses, y siempre será en un recinto alejado del contacto humano. El reglamento incluye los modelos de solicitud de envases, etiquetas y de recogida de residuos que se deberán utilizar para la gestión de estos materiales.

