El que fuera director general de la UNESCO desde 1987 hasta 1999 y doctor honoris causa por la Universidad de La Laguna, Federico Mayor Zaragoza, abrió ayer lunes 19 de julio la edición de la Universidad de Verano de Adeje correspondiente a 2004. En su intervención, el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular defendió que «la expresión suprema de la cultura es el comportamiento cotidiano» y, en ese sentido, «hay que buscar la cultura de paz, y superar la de la guerra y el enfrentamiento».
Mayor Zaragoza, que dirige desde 2000 la Fundación para una Cultura de Paz, aseveró que en este fin de milenio, «si se quiere la paz, hay que construirla», y que en ese objetivo «todos pintamos». Agregó que la democracia consiste en ser tenidos en cuenta, y no sólo en contar, es decir, en tener una actitud activa ante las decisiones que toman los gobiernos.
El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid criticó el ingente gasto en armamentos que todavía hoy se produce, cuando resulta que los sistemas de confrontación han evolucionado mucho y estas partidas económicas ya no se justifican.«Antes teníamos el silencio de los silenciados, de aquellos que no podían hablar porque vivían en países gobernados por regímenes opresores, mientras que hoy tenemos el silencio de los silenciosos, de los que están marcados por un comportamiento de doctrina», dijo.
El desigual reparto de la riqueza y de los recursos fue también muy criticado por Mayor Zaragoza. «Cómo es posible que dejemos que el Sida siga creciendo?, cómo podemos negarle el tratamiento a millones de personas?», se cuestionó. El ponente entonó un mea culpa y afirmó que ahora, a principios de milenio, «tenemos que reconocer que nos hemos equivocado y debemos cambiar». En este punto, señaló que hay que promover un desarrollo endógeno de los pueblos, basado en el conocimiento.
Frente a varios despropósitos internacionales, como la propia guerra de Irak, a la que tildó de «resultado lamentable», el profesor confesó que la sociedad civil sí está bien organizada, como se demostró en las manifestaciones de febrero de 2003, cuando millones de personas en todo el mundo salieron a la calle para protestar ante el inminente proceso bélico. Este hecho es para Zaragoza «un motivo de esperanza», que demuestra además que «a la gente no se la puede dominar».
Refundación social de la universidad
El rector de la Universidad de La Laguna, ángel M. Gutiérrez, afirmó a comienzo del acto de inauguración que las universidades están viviendo «una verdadera refundación de su función social». Se trata de un proceso largo y complejo, dijo, pero que va a significar para los centros de educación superior del país la mayor apertura a nuevos tipos de alumnos, distintos a los jóvenes de 18 a 23 años, dedicados por completo a sus estudios superiores.
«Deberemos abrirnos más a la sociedad, a las empresas, a otras instituciones educativas y de investigación», añadió, al tiempo que aseveró que la apertura internacional será otro de los retos de la universidad en su conjunto. «Tendremos que ser conscientes de que el viejo modelo de formación de una vez y para siempre debe ser cambiado por el de formación permanente, la formación a lo largo de la vida», señaló.
Además de abrir las puertas al nuevo alumnado, el rector apuntó como necesario «salir de nuestras sedes y llevar la actividad formativa a lugares distintos a aquellos en los que se desenvuelve normalmente nuestro quehacer». Para ángel Gutiérrez, esta tarea no las puede realizar la universidad sin ayuda de otras instituciones. En este punto, el rector afirmó que la propia Universidad de Verano de Adeje era una clara muestra de la colaboración con otras entidades.

