Dos investigadores vinculados a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Antonia Mercedes García Cabrera y María Gracia García Soto, y uno a la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco Javier García Rodríguez, han llevado a cabo un estudio sobre la actividad emprendedora de los inmigrantes extranjeros en el destino turístico canario. Este equipo interuniversitario contó para el desarrollo de su proyecto con el apoyo económico de las Cátedras Bancaja Jóvenes Emprendedores de las dos universidades canarias.
El trabajo fue presentado el pasado miércoles 28 de septiembre en el Edificio Múltiples de Las Palmas de Gran Canaria, como parte de un acto en el que también se presentó el proyecto de autoempleo para personas inmigrantes “Inclusive”, y contó con la presencia del viceconsejero de Políticas Sociales e Inmigración del Gobierno de Canarias, Melchor Núñez, y el secretario general de Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España (UPTA), Sebastián Reyna, entre otros.
En el estudio, el primero en Canarias, participaron 158 empresarios extranjeros que fundaron sus negocios en cinco municipios turísticos: Adeje, Arona y Puerto de la Cruz, Mogán y San Bartolomé de Tirajana. La actividad de estos negocios es, fundamentalmente, de restauración (38,6%) y comercio al por menor (38,6%), muy habituales en los destinos turísticos del archipiélago. En menor medida son empresas de alojamiento turístico (8,9%), transporte (5,7%), actividades recreativas (3,8%), agencias de viajes (1,3%) o actividades complementarias al sector turístico (3,2%).
Además, se trata mayoritariamente de microempresas que cuentan, en promedio, con dos empleados y en su mayoría han sido fundadas por un único emprendedor. En cualquier caso, cuando han participado más socios, predomina el carácter familiar de la iniciativa, tanto en la propiedad como en los posibles empleados.
El estudio identifica a un emprendedor inmigrante con un importante nivel de estabilidad, es decir, que no está de paso en Canarias. Los encuestados presentan elevados niveles de cualificación y experiencia empresarial previa, en muchos casos en sus países de origen y, en su mayoría, son conocedores del sector turístico y tomaron la decisión de fundar el negocio debido a las oportunidades empresariales que identificaron en Canarias y no por razones de necesidad, lo cual dota a estas actividades de un mayor potencial de crecimiento y sostenibilidad futura.
Frente a la actividad emprendedora que pueda predominar en los negocios de inmigrantes en zonas no turísticas, los establecidos en los municipios analizados tienen mayoritariamente un carácter “abierto”, pues ofrecen productos o servicios que no proceden de su cultura de origen. Ahora bien, aquéllos que han utilizado una red de proveedores de carácter étnica, han logrado mantener mejores resultados financieros en sus negocios tras el inicio de la crisis económica, lo cual podría estar relacionado con una mayor facilidad para obtener ajustes en precios, plazos de pago, etc.
También se ha analizado la contribución de estas empresas al desarrollo sostenible del destino turístico y, en general, se identifica un cierto compromiso con la promoción del área en la que se ubica el negocio, así como una preocupación por mantener las condiciones ambientales del destino. Ahora bien, se registra un menor compromiso con la sostenibilidad sociocultural del destino, al concederse menos importancia a la promoción del propio destino o a la oferta de información sobre la cultura local, lo cual puede estar motivado por el propio desconocimiento que de la cultura local tenga el emprendedor inmigrante.
Las conclusiones derivadas de la investigación realizada permiten, en opinión de los investigadores, hacer más visible un fenómeno empresarial relevante por su contribución a la configuración del producto turístico del archipiélago, si bien el estudio representa sólo un primer paso en lo que habría de constituir un recorrido mucho más largo en este ámbito.

