La revista Frontiers in Biogeography, publicación científica de la Sociedad Internacional de Biogeografía (International Biogeography Society, IBS), ha editado en su número de noviembre un artículo de opinión firmado por dos investigadores del Grupo de Ecología y Biogeografía Insular de la Universidad de La Laguna. El texto, titulado “Political erosion dismantles the conservation network existing in the Canary Islands”, trata dos temas de interés medioambiental para las islas y que podrían suponer serios inconvenientes para el archipiélago: el nuevo catálogo de especies amenazadas de Canarias y la transferencia de los parques nacionales a los gobiernos autonómicos.
Estos dos cambios en la gestión de la naturaleza canaria han suscitado polémica entre la comunidad científica, las organizaciones no gubernamentales, los técnicos y gestores, los organismos públicos, los partidos políticos y la población en general, de ámbito regional e incluso nacional, señalan los investigadores.
Por una parte, el nuevo catálogo de especies amenazadas reduce y rebaja la protección de numerosas especies, por razones que parecen estar más relacionadas con el favorecimiento de grandes infraestructuras que con la propia conservación de las especies, aducen los expertos.
Por otra, la reciente transferencia de parques nacionales a los gobiernos autonómicos y posiblemente, en un futuro, a los cabildos insulares, augura una gestión pobre (recortes presupuestarios, clientelismo, desmantelamiento de la red, etc.) de los parques nacionales canarios, explican. La publicación de este artículo de opinión en una revista científica pone de manifiesto el interés por parte de la comunidad científica internacional en la conservación de la naturaleza canaria y en las nuevas amenazas a las que se enfrenta.
Así, los profesores José María Fernández-Palacios y Lea de Nascimento, pertenecientes al Departamento de Parasitología, Ecología y Genética, consideran que siendo la naturaleza canaria el primer patrimonio del archipiélago, hecho reconocido en todos los ámbitos y foros científicos internacionales, “es una pena que nuestros representantes políticos no la valoren como realmente se merece, hasta el punto de poner, con sus decisiones, en entredicho su conservación”.

