Carpintería Patrimonial

La carpintería es el oficio de trabajar la madera, atendiendo de una parte a las características y propiedades madereras de cada especie o variedad, y de otra a su trabajabilidad, lo que permite aplicar sobre ellas distintas técnicas como el corte, el torneado, la talla o el ensamblado con el objeto de crear útiles y productos de utilidad en la vida del ser humano.

Aunque la carpintería en general no ha sido declarada como Patrimonio Inmaterial y Cultural de la Humanidad, la UNESCO sí ha reconocido algunas prácticas específicas, es el caso del trazado tradicional en la carpintería de construcción francesa.

En nuestro país la UNESCO ha reconocido la importancia de la Arquitectura Mudéjar de la España medieval, declarando como Patrimonio de la Humanidad la de Aragón. Uno de los elementos claves de esa arquitectura reconocidos por la Unesco son sus artesonados. En ellos se combinan los aspectos estructurales con los ornamentales resultando piezas de extraordinaria belleza. Estas estructuras surgen de la fusión entre las técnicas carpinteras visigodas con las artes decorativas islámicas en el contexto de la Península Ibérica, dando lugar a estilos únicos como el arte mudéjar. Estos elementos se extienden por otros muchos lugares de la península como en Castilla y León, Andalucía, etc., llegando a Canarias y al resto de los territorios colonizados por la Corona de Castilla.

Uno de los aspectos más llamativos de la carpintería patrimonial elaborada en las islas Canarias es su gran profusión, en cantidad, detalle, trazado y composición ornamental tanto en elementos de carpintería de armar como de taller.  Las puertas, ventanas, galerías de patio, miradores, balcones, ajimeces, armaduras de cubierta, artesonados, escaleras, etc. evidencian la habilidad, destreza técnica y compositiva de los artesanos que conocen y aplican técnicas carpinteras ancestrales como las visigodas y mudéjares combinándolas de tal forma que responden a las necesidades habitacionales y características climáticas. 

Reseña histórica

La carpintería tradicional es un oficio milenario que ha evolucionado desde los orígenes de las sociedades humanas hasta la actualidad, mediante el desarrollo y evolución de técnicas y de herramientas que se fueron adaptado a las necesidades de cada civilización.

A partir de la incorporación de las Islas Canarias a la Corona de Castilla en el S. XV, la carpintería se convertiría en un oficio fundamental y de gran arraigo en la incipiente sociedad canaria. Derivado de la existencia de enormes recursos forestales, fundamentalmente en las islas occidentales, la madera se convertiría en una materia prima esencial, que permitió el desarrollo de innumerables actividades económicas, desde la temprana actividad agrícola, con la introducción de ingenios azucareros hasta la actividad constructiva necesaria para la colonización y urbanización de los nuevos territorios.

Las especificidades geográficas, climatológicas e históricas de las islas favorecieron la evolución y especialización de ciertas técnicas carpinteras procedentes originariamente del continente europeo, adquiriendo con el paso del tiempo un carácter, en cierta manera, propio y diferenciado, es decir en «un modo canario de hacer e interpretar la carpintería».

La madera como material de construcción

El modelo arquitectónico-constructivo tradicional en Canarias se fundamenta en la madera. No olvidemos que la arquitectura tradicional isleña es una arquitectura de la madera, y no de una madera cualquiera, sino una de características extraordinarias, la del Pinus canariensis. A ellas se sumarían otros endemismos procedentes del Monteverde canario o los bosques de laurisilva.

Cuando estos recursos comienzan a escasear por su sobrexplotación y regularización, derivado de las importantes restricciones de los cabildos insulares, se comenzarán a detectar labores carpinteras con maderas de exportación, en especial de origen africano o europeo e incluso maderas de origen americano.

La madera de las especies endémicas de las Islas Canarias: Caracterización

El Pinus canariensis, comúnmente conocido como el Pino canario o Pino Tea, ha sido históricamente la madera más utilizada en las islas ya que cuenta con extraordinarias características naturales, entre ellas, una elevada resinosidad que le ha permitido convertirse en un material de construcción de gran durabilidad y resistencia.

Los endemismos procedentes del Monteverde canario se llegarán a utilizar en la arquitectura tradicional, no obstante, su uso se centró fundamentalmente, en la fabricación de herramientas para las actividades agrícolas, piezas de artesanía popular, pero también en piezas destinadas al mobiliario, ebanistería, e incluso la confección de instrumentos musicales. Así la madera de especies como el barbuzano o ébano de Canarias, viñátigo, la caoba de Canarias, acebiño, brezo laurel, faya, aderno, etc., han sido especialmente valoradas por presentar buenas características madereras, vinculadas con su trabajabilidad, resistencia durabilidad y calidad.

Utilizaciones madereras

Pino canario o Pino Tea

Pinus canariensis

El Pinus canariensis o Pino canario se utilizaría fundamentalmente en la actividad constructiva, permitiendo la materialización de elementos estructurales, carpintería de armar como armaduras de cubierta, forjados de madera, galerías de patio, escaleras, etc. y carpintería de taller que resuelve el cierre de los huecos en edificación como puertas, ventanas, balcones, ajimeces, miradores, galerías de patio, etc.

Las maderas procedentes del Monteverde canario, más destacadas que se utilizaron ampliamente en la arquitectura tradicional, son entre otras:

Barbuzano

Apollonias barbujana o el ébano de Canarias

Madera muy resistente y de color oscuro, utilizada en la construcción, en especial en elementos ornamentales o bien en elementos sometidos a la fricción o desgate, como en pasamanos de escaleras.

Viñátigo

Persea índica o la caoba de Canarias

Madera de color claro rosáceo y muy ligera, muy apreciada en la construcción, ebanistería, fabricación de muebles, así como en la construcción de barcos.

Brezo

Erica arborea

Madera dura y densa utilizada especialmente para elaborar piezas de artesanía y fundamentalmente como combustible ya que posee un alto rendimiento calorífico, considerándose una de las mejores para la fabricación de carbón vegetal.

Faya

Morella faya

Madera de gran dureza y compacidad, utilizada en la construcción para confeccionar piezas de carpintería de armar, como vigas, así como en la de taller, en especial en los bastidores estructurales en puertas y ventanas. Es valorada en la tornería, utilizándose también para la elaboración de ciertas partes de los utensilios y herramientas agrícolas, en la formación de sus mangos.

Laurel

Laurus azorica

Madera de gran dureza y resistencia, apreciada por su calidad y trabajabilidad. Es bastante utilizada en la construcción para la elaboración de elementos de carpintería de armar, en la confección de piezas estructurales. Es también muy apreciada en ebanistería, tornería, mobiliario e incluso en la fabricación de carretas y herramientas agrícolas.

Acebiño

Acebiño

Ilex canariensis

Madera de gran dureza y densidad, características que le procura gran resistencia, así como durabilidad. Por tal razón es utilizada en la fabricación de diversos utensilios de uso cotidiano, como aperos de labranza, que requieren de esas características madereras, así como en la fabricación de piezas o elementos para exteriores.

Mocán

Visnea mocarena

Esta madera es bastante dura, compacta y poco deformable y de densidad media, por tal razón su resistencia es moderada. Aunque no ha sido especialmente utilizada para usos madereros, es muy apreciada para realizar trabajos de talla y grabado ya que presenta además una textura fina y acabado suave.

El oficio de la carpintería en Canarias

Desde los primeros momentos de la colonización de las Islas Canarias el oficio de la carpintería ha jugado un papel transcendental en la formación y consolidación de la emergente sociedad isleña, favoreciendo la creación de un modelo cultural propio y caracterizador.

Con el transcurso de los siglos, el oficio de la carpintería se consolida de tal manera que permitió el desarrollo de una arquitectura tradicional o “un modo canario de entender la arquitectura”, que le ha proporcionado connotaciones también propias e identificadoras. Una de ellas es la utilización del Pinus Canariensis o Pino Tea, como materia prima básica de las construcciones en Canarias, que le ha impreso una pátina característica y diferenciadora.

A ello se añade la profesionalidad y especialización de carpinteros y artesanos de lo lígneo, que llegan a convertirse en auténticos artistas tanto en diseño como en la creación. De hecho, desde el siglo XVI se constata que existían asociaciones gremiales de carpintería que se irán arraigando y consolidando en la sociedad canaria, formando escuelas de carácter familiar, que irían conformado, en muchos casos, ese sello característico y diferenciador del modo canario de interpretar la carpintería.

A todo ello habrá que añadirse la transferencia de modelos y elementos arquitectónicos entre la metrópoli, Canarias y los nuevos territorios de Indias derivado de las permanentes relaciones sociales y culturales.

La especialización de los carpinteros en Canarias fue tal que les permitió desarrollar nuevas creaciones a partir de los modelos prexistentes. Hemos de señalar como ejemplo de ello el caso de la Villa de La Orotava, donde desde los primeros momentos de la colonización aparecen destacadas escuelas de profesionales de lo lígneo. Tal hecho se debió a que en la zona se concentraron los grandes terratenientes del valle y más tarde la alta burguesía agraria impulsada por la abundancia de agua, la fertilidad de sus tierras y la cercanía, cantidad y calidad de la metería prima. Este modelo económico y social de la época contribuyó al auge y prestigio de la profesión, favoreciendo la profusión de ciertos elementos ornamentales que redundaban en esa distinción social. De esta manera observamos que en las labores de talla carpintera localizadas en La Orotava se desarrollan ciertos diseños más complejos que en otros lugares de Canarias. Es el caso de la creación de cuarterones o cojinetes que incorporan diseños orgánicos, tipos florales, más complejos que los motivos geométricos, y que hacen de los profesionales de La Villa especialistas del primer orden. Con el transcurrir de los siglos estos diseños han resultado ser identitarios y característicos de La Orotava.

Reseñas históricas del oficio de la carpintería tradicional y patrimonial en Canarias

La carpintería tradicional en Canarias fue un oficio esencial en el desarrollo de la nueva sociedad isleña, siendo transmitido y perfeccionado de generación en generación, cuestión esta que favoreció su evolución y la simplificación de ciertas técnicas carpinteras. Desde los primeros momentos se replicaron los modelos gremiales de la metrópoli, pero derivado de la escasa mano de obra cualificada su aplicación fue, inicialmente, bastante laxa, aunque más tarde, a medida de la consolidación de la incipiente sociedad se tornará en un oficio de alta especialización y gran prestigio social. Permitió crear, no solo objetos de uso cotidiano, como herramientas y utensilios, sino, además, piezas arquitectónicas singulares, intrínsecas y características del modelo arquitectónico-constructivo tradicional canario. Este hecho se vio potenciado con la incorporación de nuevas materias primas endémicas, inicialmente desconocidas, cuyo uso habitual generó nuevo conocimiento en cuanto a su aplicación maderera, contribuyendo a la aparición de ciertas patinas y acabados peculiares.

Características y peculiaridades de la carpintería de Armar y de Taller en Canarias

Las técnicas y procedimientos carpinteros utilizadas en Canarias son esencialmente los mismos que se utilizaban en el continente, derivados estos de la gran profesionalidad y experiencia de los carpinteros visigodos de una parte, y la ornamentación desarrollada en la cultura árabe. No obstante, en Canarias los modelos y características desarrolladas en esas carpinterías, tanto de armar como especialmente taller, adquieren un sello propio e identificador. Así en el ámbito de la carpintería de armar podemos encontrar sobresalientes armaduras de cubierta, decoradas con trazados de lacería de influencia mudéjar o que incorporan trazados orgánicos de influencia portuguesa, o bien una combinación de ambos, con ciertas licencias artísticas. Las escaleras también serán tratadas con una magnífica exquisitez apareciendo rematadas con excelentes trabajos de torno y de talla. En la carpintería de taller se puede evidenciar magníficos trabajos en puertas, ventanas, galerías de patio, ajimeces y balcones. Sin lugar a dudas, entre ellos destaca sobremanera el balcón, que se ha convertido en una pieza de referencia, característica y distintiva, de la carpintería elaborada en Canarias y como consecuencia de su modelo arquitectónico-constructivo. Con el transcurso de los siglos estas variantes morfológicas carpinteras se transfirieron a ciertas zonas de América donde las relaciones sociales y culturales con Canarias fueron muy estrechas, como es el caso de Cuba, Colombia, etc., no tardando en regresar más tarde, algunas de ellas adaptando nuevas propuestas morfológicas y diseños, que reflejan la fusión cultural y el mestizaje.

La carpintería tradicional como Patrimonio Cultural

La carpintería tradicional canaria es mucho más que un simple oficio, es una manifestación cultural que desde el siglo XV hasta prácticamente mediados del siglo XX, ha modelado la arquitectura y el paisaje de las islas. Es esta carpintería se fusionan e interpretan las técnicas y estilos mudéjares, con otros de influencia portuguesa, inglesa, flamenca, e incluso mestizos, derivado de las importantes intercambios comerciales y culturales, transformándose en un legado cultural de inestimable valor que merece ser preservado y difundido, no solo por sus valores estéticos e históricos sino por su contribución a la identidad cultural de las islas en el mundo.

El objetivo básico de este espacio cultural universal, estará circunscrito, por tanto, a la puesta en valor tanto del oficio como todo lo relacionado con la creación y/o producción de estas piezas y elementos que hacen de la carpintería desarrollada en Canarias una variante significativa e identificadora.

Nos centraremos, además, en las propuestas y análisis de intervenciones concretas y singulares realizadas sobre el patrimonio arquitectónico de Canarias, donde los trabajos lígneos y las técnicas utilizadas en su recuperación y/o restauración han jugado un papel determinante en el proceso de rehabilitación.