Skip to main content

Las Amebas de Vida Libre y el doble filo de los microorganismos invisibles

9 de enero de 2026

 

Las Amebas de Vida Libre (AVL) son organismos microscópicos unicelulares que habitan discretamente en casi todos los ecosistemas del planeta: suelos, agua dulce, aire e incluso en las tuberías y sistemas de aire acondicionado. Como su nombre indica, no necesitan un huésped para sobrevivir, pero tienen la capacidad de causar enfermedades en humanos y animales.

A pesar de que la mayoría de las AVL son inofensivas, ciertas especies son conocidas por su potencial patógeno, destacando el género Acanthamoeba y las especies Naegleria fowleri (la tristemente célebre ameba «comecerebros») y Balamuthia mandrillaris. Estos organismos son los agentes causales de infecciones graves, como la meningoencefalitis (infección cerebral) o la queratitis (infección ocular), que pueden tener consecuencias devastadoras.

El Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC) de la Universidad de La Laguna, se ha consolidado como un centro de referencia en el estudio de estos microorganismos. La clave para entender el impacto de las AVL está en su doble papel: son cruciales para el equilibrio ecológico y, a la vez, pueden actuar como caballos de Troya para otros patógenos.

En su rol beneficioso, las AVL son voraces depredadores de bacterias. Al alimentarse, regulan la población bacteriana en el suelo y el agua, manteniendo el equilibrio natural. Este proceso de «limpieza» es esencial para el buen funcionamiento de los ecosistemas.

Sin embargo, en este festín microbiano se esconde el peligro. Algunas bacterias patógenas, como las responsables de la legionelosis o el cólera, han desarrollado una estrategia de supervivencia aterradora: son capaces de resistir la digestión dentro de la ameba, utilizándola como un escondite seguro. La ameba se convierte así en un reservorio o «caballo de Troya» que protege a la bacteria de los desinfectantes, el calor o los antibióticos. Cuando la ameba libera a estas bacterias, estas son más virulentas y resistentes, aumentando la probabilidad de infección en humanos.

Este mecanismo convierte a las AVL en un tema de vital importancia para la salud pública, especialmente en Canarias, donde la dependencia del agua regenerada y la presencia de entornos acuáticos recreacionales exigen una vigilancia constante.

El equipo del IUETSPC ha desarrollado una intensa labor de monitorización e investigación sobre las AVL en los entornos naturales y antrópicos de Canarias. Los estudios en el archipiélago han revelado una alta prevalencia de estas amebas en diferentes tipos de aguas (recreativas, de abastecimiento, residuales) y en suelos. Esta realidad subraya la necesidad de una vigilancia constante para prevenir riesgos.

En este contexto, la investigación se enfrenta a un desafío creciente: el cambio climático. El aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos alteran los ecosistemas acuáticos, lo que puede ampliar el hábitat de las AVL, favoreciendo la proliferación de las especies más peligrosas, como Naegleria fowleri, que prefiere las aguas cálidas. El riesgo de exposición humana aumenta.

La labor de la ULL permite:

Monitorizar el ambiente: Identificar dónde y en qué concentración se encuentran las especies patógenas para tomar medidas preventivas.

Educar y concienciar: El conocimiento es la mejor defensa. Medidas sencillas, como evitar la entrada de agua por la nariz en aguas cálidas o estancadas, mantener una adecuada higiene de las lentes de contacto y controlar la calidad del agua en piscinas y spas, pueden reducir drásticamente el riesgo de infección.

En conclusión, las Amebas de Vida Libre son mucho más que simples habitantes microscópicos. Su estudio, impulsado por centros de investigación como el IUETSPC, es esencial para gestionar los riesgos que la alteración de los ecosistemas impone a la salud humana, demostrando que la ciencia y la prevención son cruciales para afrontar los retos de la sociedad canaria y del mundo.

Autores:

Patricia Pérez-Pérez, José E. Piñero y Jacob Lorenzo-Morales.

Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC), Universidad de La Laguna (ULL) y CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC).

 


Archivado en: Revista Hipótesis
Etiquetas:  Artículo, Hipótesis, Universidad de La Laguna

José E. Piñero
Catedrático