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Las enfermedades causadas por kinetoplástidos son, en gran medida, una tragedia silenciosa. Este grupo de protozoos parásitos incluye a los géneros Trypanosoma y Leishmania, responsables de algunas de las enfermedades tropicales más desatendidas del mundo, como la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis y la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana).
Estas patologías afectan a millones de personas, principalmente en las poblaciones más vulnerables de regiones tropicales y subtropicales. Sin embargo, en un mundo globalizado y en el contexto de un clima cambiante, estas enfermedades ya no son un problema lejano. El movimiento de personas, el comercio y el calentamiento global están facilitando que estos patógenos y sus insectos vectores (chinches, flebótomos) se establezcan en nuevas geografías, incluyendo zonas que consideramos «primer mundo».
La leishmaniasis, de hecho, ya es endémica en España, con los perros actuando como reservorios clave. El Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC) de la Universidad de La Laguna se ha convertido en un actor fundamental en la lucha global contra estos parásitos, enfocando su investigación en el desarrollo de nuevas y mejores terapias.
¿Qué tienen en común estos parásitos que los hace tan resistentes y dañinos? Todos ellos poseen una estructura única y particular: el kinetoplasto.
El kinetoplasto es, esencialmente, una gigantesca mitocondria con un material genético muy peculiar. Es una red intrincada de moléculas de ADN (llamadas kDNA) que forman una estructura compleja y altamente organizada. Este orgánulo es vital para la supervivencia del parásito, pues contiene las instrucciones genéticas necesarias para generar la energía y las proteínas que requiere para vivir y multiplicarse, especialmente cuando está dentro del cuerpo humano.
Esta singularidad del kinetoplasto es, a su vez, el talón de Aquiles del parásito. Dado que esta estructura no existe en las células humanas, se convierte en una diana farmacológica perfecta. Un medicamento que sea capaz de interferir específicamente con el kinetoplasto o su complejo kDNA podría matar selectivamente al parásito sin dañar las células del paciente.
La urgencia por nuevos fármacos se debe a que los tratamientos actuales presentan graves problemas:
Larga duración: Requieren terapias que se extienden durante semanas, lo que dificulta el cumplimiento en entornos con recursos limitados.
Alta toxicidad: Los medicamentos como los antimoniales o la Anfotericina B tienen efectos secundarios significativos, incluyendo daño renal.
Resistencias: Los parásitos están desarrollando resistencia a los medicamentos existentes, haciendo que la lucha sea cada vez más difícil.
La falta de inversión en la investigación de estas enfermedades, en comparación con las que afectan a los países ricos, es un reflejo de una profunda desigualdad global en el acceso a la salud.
En este escenario, el Laboratorio de Quimioterapia Antiparasitaria del IUETSPC ha consolidado una trayectoria de referencia internacional. Su misión es la búsqueda de nuevos compuestos terapéuticos para combatir estas enfermedades olvidadas.
El equipo utiliza una metodología rigurosa que incluye el cribado de compuestos bioactivos (probar la eficacia de miles de moléculas, tanto sintéticas como de origen natural) y el desarrollo de modelos experimentales innovadores para evaluar su actividad de forma precisa. El objetivo es identificar candidatos a fármacos que no solo sean más eficaces, sino que también tengan una menor toxicidad que los tratamientos actuales.
Gracias a su enfoque interdisciplinar, que combina la biología molecular, la química medicinal y la colaboración internacional, el IUETSPC contribuye a reorientar la agenda europea de investigación hacia las enfermedades desatendidas.
Autores:
Carlos J. Bethencourt-Estrella, Atteneri López-Arencibia, Isabel M. Calero-Docina, Ines Sifaoui, Rubén L. Rodríguez-Expósito, María Reyes-Batlle, Javier Chao-Pellicer, Patricia Pérez-Pérez, Marco D. Peña-Prunell, Jacob Lorenzo-Morales y José E. Piñero.
Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC), Universidad de La Laguna (ULL) y CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC).
Archivado en: Revista HipótesisEtiquetas: Artículo, Hipótesis, Universidad de La Laguna
Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Medicina Preventiva y Salud Pública, Toxicología, Medicina Legal y Forense y Parasitología
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