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Desde siempre, la humanidad ha perseguido el secreto de una vida larga y, sobre todo, saludable. Hoy, en los países desarrollados, no solo vivimos más años (la esperanza de vida global supera los 73 años), sino que la meta es clara: no solo vivir más, sino vivir mejor, manteniendo la salud y el bienestar.
El envejecimiento es un proceso biológico que se define como la acumulación progresiva de daños moleculares y celulares que, con el tiempo, disminuyen la capacidad de nuestro organismo para funcionar correctamente. Es un camino inevitable que aumenta el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas y cáncer.
En esta carrera contra el tiempo, la clave está escondida en lo más profundo de nuestras células, en el material genético. Los investigadores del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC) de la Universidad de La Laguna están desvelando una de las piezas más importantes de este puzle: los telómeros.
Imagine nuestros cromosomas, donde reside nuestro ADN, como los cordones de unos zapatos. Los telómeros son los capuchones plásticos que protegen las puntas de esos cordones, evitando que se deshilachen. Son secuencias repetitivas de ADN que no codifican información, pero son esenciales.
El problema es que, cada vez que una célula se divide (un proceso que permite el crecimiento y la reparación de tejidos), una pequeña porción de ese capuchón se pierde. Con el tiempo, los telómeros se acortan hasta un punto crítico. Cuando ese acortamiento es excesivo, la célula deja de funcionar o muere, un fenómeno íntimamente ligado al envejecimiento y a la aparición de enfermedades.
Este proceso puede acelerarse por factores externos, el llamado estrés oxidativo. Una mala alimentación, el tabaquismo, la contaminación o el estrés crónico generan unas sustancias nocivas conocidas como especies reactivas de oxígeno. Estas sustancias atacan directamente a las moléculas vitales, incluyendo los lípidos, el ADN y los telómeros, acelerando su deterioro y el envejecimiento de la persona.
Para desentrañar el mecanismo que permite a algunas especies vivir vidas extraordinariamente largas, nuestro grupo de investigación del IUETSPC miró hacia el reino animal, específicamente a las aves psitácidas (loros y cotorras).
Algunas de estas aves son famosas por su longevidad, viviendo mucho más que otros pájaros de tamaño similar. Esto las convierte en modelos animales perfectos para entender los secretos de una vida larga. El proyecto de investigación se centró en comparar los telómeros de aves longevas con los de aquellas que tienen una esperanza de vida corta, buscando los biomarcadores (indicadores biológicos) que predicen la supervivencia.
Los hallazgos fueron muy significativos:
Telómeros más largos: Las aves con una alta esperanza de vida presentan telómeros más largos y mantienen esta longitud mejor que las aves de vida corta.
Escudos antioxidantes: Las aves longevas también tienen una mayor concentración de sustancias antioxidantes, que actúan como defensas naturales contra el estrés oxidativo y el daño celular.
Coste de la reproducción: Se pudo comprobar que el esfuerzo reproductivo tiene un alto coste biológico, causando un aumento del estrés oxidativo que, a su vez, provoca un mayor acortamiento de los telómeros. Esto sugiere que las decisiones biológicas sobre la energía que se dedica a la descendencia o a la supervivencia afectan directamente a la tasa de envejecimiento.
La investigación, que dio lugar a publicaciones científicas relevantes y a una tesis doctoral en la ULL, subraya la importancia de mantener la integridad de los telómeros y de reforzar las defensas antioxidantes.
El trabajo del IUETSPC, se basa en la evidencia rigurosa y en la apertura mental para encontrar modelos de estudio innovadores. La colaboración entre la ciencia, la genética y la conservación animal nos acerca cada vez más a comprender y aplicar los secretos moleculares de la longevidad, con la esperanza de que estos hallazgos se traduzcan en estrategias que permitan a los seres humanos no solo vivir más, sino tener una vida más saludable.
Autores:
Angélica Domínguez-de Barros y Elizabeth Córdoba-Lanús
Laboratorio de Alertas Biológicas. Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC), Universidad de La Laguna (ULL).
Archivado en: Revista HipótesisEtiquetas: Artículo, Hipótesis, Universidad de La Laguna